martes, 31 de mayo de 2011

Mañana 1 de junio, Jesús Malia en la Cuesta de Moyano, caseta 13, con sus versos y libros

En jornadas literarias en paralelo a la feria del libro en la Cuesta de Moyano, tendré la suerte de llevar 'la cinta de moebius', hacer lectura de ella y de algún texto inédito de regalo. Será el día 1 de junio, miércoles, a las 18 horas.

Aforismos inéditos de El verso del verso:

-Cada palabra que muestra un objeto, vela el mundo.

-Si dice, calla; si muestra, oculta; si aproxima, distancia.

-La palabra no es puente, es alambrada.

-La palabra no es mensaje, es criptograma.

-La palabra no da, sino que guarda.

-La palabra no ofrece, sino que niega.

Si me permitís citar los evangelios de memoria, en palabras de Jesús: "A quien tenga, se le dará, y a quien no tenga aún y se le quitará". (En versión de La Biblia del Oso.)

'la cinta de moebius' está casi agotada, pocos ejemplares quedan en que puedas conservar versos imprescindibles y audaces de este principio de siglo en que los matemáticos se rebelan y proclaman que su ciencia no sólo tiene un valor práctico, sino también estético y sensible.

no me quieras mentir zenon amigo
la flecha horadara mi corazon
por mas infinitud de infimos trayectos que ha de cubrir

Y lo más importante para mí, será un privilegio contar con tu presencia y aliento en este camino solitario y silencioso del verso.

'Cuna, rosas, balcón' en Sobre Cántico

Comenzamos, pues, la publicación de la parte tercera de 'Al aire de tu vuelo'. Jorge nos introduce en un bucle del que no vemos la salida: incia en el alba y cierra en la noche para recomenzar. Lo he dicho ya tantas veces: al incio y al cierre de cada apartado de 'Al aire de tu vuelo'.
Lo que quiero aportar al publicar este poema es un dato bien conocido por los estudiosos y amantes de la obra de Jorge: constituye uno de los cuatro poemas fundacionales de Cántico, allá por 1919. Y quiero dejar aquí también aquella primera versión, recogida en la revista La Pluma en su número 30, de 1922 (página 99). Van sendas.

CUNA, ROSAS, BALCÓN
(La Pluma, núm. 30, 1922, p. 99)

Carne rosa y alba
Del sagrado Niño,
Con risas calladas
En hoyuelos lindos.

Rosas, pero el alba.
Tan pura y alegre,
Albea la gracia
En cuerpo celeste.

Cual si iluminaran
Grosezuelas risas
A la luz del alba
Una rosa viva.

CUNA, ROSAS, BALCÓN

¿Rosas? Pero el alba.
...Y el recién nacido.
(¡Qué guardaba el alma!)
Follajes ya: píos.

Muelle carne vaga.
Sueño en su espesura,
Cerrazón de calma,
Espera difusa.

Rosas —para el alba.
Pura sí, no alegre,
Se esboza la gracia.
¡Oh trémulas fuentes!

Creaciones, masa,
Desnudez, hoyuelos.
La facción exacta
Relega lo eterno.

¿Ya apuntan, cerradas
Aún, sí, sonrisas?
...La aurora (¿Y el alba?)
¡Oh rosas henchidas!

Ciñéndonos al texto definitivo, observamos el inicio del bucle: niño, alba, alma...ahora ceñido al completo por un sólo poema. Como observara con anterioridad, va haciendo Jorge una labor de concentración al avanzar el poemario. En ese sentido, pues, Jorge insatisfecho con ¿su propia obra? No, con el lenguaje. Continúa afilándolo, haciéndole más incisivo y preciso. Su labor no es la de un poeta, es la de un científico.

Pero...ya te he dado mucha información, continuaré con este verso el próximo martes. Observa tú mismo las disimilitudes.

'Por un plato de comida', última aventura de Boogie el Aceitoso (fin)

Extraído de www.negrofontanarrosa.com.

Hasta aquí acompañamos la obra de Fontanarrosa: Inodoro Pereyra y Boogie el Aceitoso, un indígena y un asesino a sueldo, el mundo rural y el ámbito urbano, respectivamente; dos personajes de Fontanarrosa tan distintos...pero, sin embargo, nos explican tan bien...
¡Bravo Fontanarrosa! De aquí no te irás, siempre aquí, muy cerca.

Un verso dedicado de Manuel Herrera

lunes, 30 de mayo de 2011

Antonio Machado a Pío Baroja en 'Nuevas Canciones'

Pio Baroja

En Londres o Madrid, Ginebra o Roma,
ha sorprendido, ingenuo paseante,
el mismo taedium vitae en vario idioma,
en múltiple careta igual semblante.

Atrás las manos enlazadas lleva,
y hacia la tierra, al pasear, se inclina;
todo el mundo a su paso es senda nueva,
camino por desmonte o por ruina.

Dio, aunque tardío, el siglo diecinueve
un ascua de fuego al gran Baroja,
y otro siglo, al nacer, guerra le mueve,

que enceniza su cara pelirroja.
De la rosa romántica, en la nieve,
él ha visto caer la última hoja.

Sonetos de Gutierre de Cetina

Dos sonetos a la muerte de Pedro Mexía [pongo sólo el primero]

«¿Quién yace muerto aquí?» «Pero Mexía.»
«¿Pero Mexía es muerto?» «Antes muriendo
comenzó ahora a vivir, porque viviendo
fuera de do hora vive, no vivía.»

«¿Fue caballero?» «Sí.» «¿Y en qué entendía?»
«Ora el cielo, ora el mar, iba midiendo,
ora de Carlo Máximo escribiendo
la fama de ambos, que inmortal hacía.»

«Pues si lloró Alexandre las memorias
famosas que de Aquiles escribió Homero,
¿cómo no llora Cesar tan gran falta?»

«Por que lo que escribió de sus historias
basta para dar fe en el fin postrero
de lo que no alcanzó pluma tan alta.»

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A don Pedro de Sosa

Señor, si vuestro andar continuo errando
por provincias remotas muy extrañas,
si atravesar la mar, bosques, montañas,
nuevas costumbres y hábitos mirando,

pudiesen el ardor ir mitigando
que os convierte en ceniza las entrañas,
si los males de amor, iras y sañas,
pudiesen aliviarse caminando,

no sólo sería poco un tal camino,
mas cuando Alcide anduvo en su conquista
debéis andar para hallar un medio.

Pero, pues tanto bien niega el destino,
tornad, señor, a ver la amada vista,
que donde nace el mal nace el remedio.

viernes, 27 de mayo de 2011

Poemas visuales de Alfredo Espinosa, a veces jugando con Escher, y siempre con las Matemáticas


'Poemas' de Rosario Castellanos. Libro al completo

Te recuerdo que este poemario lo extraigo de la edición 'Poesía no eres tú', del Fondo de Cultura Económica, que recoge toda la obra poética de Rosario Castellanos.

TESTIMONIOS

Como aquel que no puede decir lo que quiere
enterrado al fondo de su raza.
VICENTE HUIDOBRO

EL UNGIDO

No querían morir y que sus huesos
rodaran confundidos
ni comer tierra amarga como único sustento.
Así uno entre todos fue preservado, ungido,
y en él siguen viviendo.

Encima de los otros su destino
resplandeció una hora
y se precipitó como un astro caído.
Pero su rostro no ha sido borrado
porque uno entre todos fue testigo.

Se han ido ya. Miramos la espalda de su ausencia
y no es igual que el humo su memoria
y sus hechos no son lo mismo quela niebla.
Habló uno entre todos
y sus palabras quedan.

LA PROFECÍA

Cuando nos lo anunciaron los que velan de noche,
los que llevan el mar ausente entre sus manos
en forma de sencillos caracoles,
temblamos de alegría, como bajo el rocío
el pétalo colmado de las flores.

Lo dijeron los sabios.
Muchas señales hubo, hasta que al fin
el término del tiempo hubo llegado.
Y nosotros confusos, de rodillas,
presenciando.

Sobrevino elsilencio.
El silencio que nace del agua que bullía
y de pronto se cuaja en un espejo.

Así nos serenamos. Nos hicimos
lo mismo que los lagos para mirar al cielo.

ÉXODO

El pájaro faisán busca la rama
y desde allí vigila
lo que los hombres deliberan, hablan.
Un relámpago quieto
es su ala plegada.

Palpitando en los seres más pequeños
viene la noche; avanza;
como animal con hambre ronda los campamentos,
se acerca a las fogatas,
ocupa su lugar en el consejo.

Partiremos mañana.
Hay días,hay caminos.
Aún no es la hora de los que descansan.
Todavía otra vez, ante la faz de todos,
el pájaro faisán desplegará sus alas.

EL HERMANO MAYOR

Porque yo los amaba fui con ellos.
Yo era la raíz
que su hambre comía en el desierto.
Adentro de su carne
como ímpetu y fuerza me tuvieron.

Cerca de sus caminos
se alzó mi amor tomando la figura de un árbol
-el dador de sosiego al peregrino-.
Porque yo los amaba me detuve
cerca de los que se iban acostando, rendidos.

De noche, cuando todos se juntaban
alrededor del fuego
para contar sus días, sus hazañas,
era mi corazón el que ardía, calentándolos.
Porque yo los amaba.

LOS AMIGOS

A la sombra del árbol,
como quien va tejiendo un aguirnalda,
vamos entrelazando nuestros cantos.

Nos habíamos ido
y he aquí que volvemos a juntarnos.

El que vino del norte
trajo la roja flor violenta de los cactos.
El que llegó del este tiene el rostro encendido
lo mismo que el verano.
Y nosotros, tú y yo y los que están naciendo
y dejando en el sur la marca de su mano
somos igual que el viento que pasó por la selva,
fervientes y aromados.

RELACIÓN DEL PEREGRINO

Fuimos dejando huellas.
Larga y pacientemente acariciamos
el rostro de la piedra.
Nombrábamos así loslugares, los días
con una lengua eterna.

Señalamos un árbol
sangrando su corteza por volverlo entre todos
el único y el santo.
Se erguía ante nosotros y sostenía el cielo
el árbol señalado.
Teníamos guardada
-como un granito de oro atado en un pañuelo-
una sola palabra.
Y cuando la decíamos eran los corazones
el espejo del alba.


DESTIERRO

Hablábamos la lengua
de los dioses, pero era tambien nuestro silencio
igual al de las piedras.
Éramos el abrazo de amor en que se unían
el cielo con la tierra.

No, no estábamos solos.
Sabíamos en linaje de cada uno
y los nombres de todos.
Ay, y nos encontrábamos como las muchas ramas
de la ceiba se encuentran en el tronco.

No era como ahora
que aprecemos aventadas nubes
o dispersadas hojas.
Estábamos entonces cerca, apretados, juntos.
No era como ahora.


LOS ADIOSES

Quisimos aprender la despedida
y rompimos la alianza
que juntaba al amigo con la amiga.
Y alzamos la distancia
entre las amistades divididas.

Para aprender a irnos, caminamos.
Fuimos dejando atrás las colinas, los valles,
los verdeantes prados.
Miramos su hermosura
pero no nos quedamos.

Levamos nuestros pies
donde la soledad tiene su casa
y allí nos detuvimos para siempre.
En silencio aguardamos
hasta aprender la muerte.

EL AUSENTE

Estaba en mi memoria
-como en arca cerrada
una piedra preciosa-.
Resplandecía en lo interior, oculto,
iluminando el rostro opaco de las cosas.

Desde donde venimos lo traía,
en las entrañas de mi corazón
como adentro del fruto la semilla.
Allí, como promesa,
la eternidad, la vida.

Pero, ay, los caminos
¿adónde van si no es a la traición,
si no es al olvido?
He aquí mi mejilla sin tatuaje,
lisa como el guijarro del fondo de los ríos.

ELEGÍA

La cordillera, el aire de la altura
que bate poderoso como el ala de un águila,
la atmósfera difícil de una estrella caída,
de una piedra celeste ya enfriada.

Ésta, ésta es mi patria.

Rota, yace a mis pies la estera que tejieron
entrelazando hilos de paciencia y de magia.
O voy pisando templos destruidos
o estelas en el polvo sepultadas.

He aquí el terraplén para la danza.

¿Quién dirá los silencios de mis muertos?
¿Quién llorará la ruina de mi casa?
Entre la soledad una flauta de hueso
derramando una música triste y aguda y áspera.

No hay otra palabra.

ECLIPSE TOTAL

¡Otra vez el estruendo reventando en mi oreja!
Me sacude el oleaje en que respira
como un gran animal, furioso, el mundo.

Hierven todas las cosas
consumidas por una llama hambrienta
que ya alcanzó mi calcañar y muerde.

Entré en una región donde el ala no vuela,
al dominio de un dios solitario y nocturno,
a la órbita de un astro ya eclipsado.

¡Oh vértigo de piedra que oyó un clamor de abismo!

Desde mi corazón estoy hablando.

Mi corazón de roncos metales en que suena
com un gemido lúgubre tu nombre.

En este ay me está doliendo el mundo.
Me duele en mí, criatura donde el mal
revienta como pústula.
Me duele en mí, blasfemia
lanzada ante la faz pura del día.

Mentí cuando lo dije:
"He aquí mi verdor, sobre el que brilla
igual que un astro mínimo el rocío".
Ahora estoy diciendo la verdad:
soy la hierba deshecha
bajo un golape bárbaro.

¡Qué tremendo es el rostro del amor
cuando lo contemplamos
con los ojos sin lágrimas!
Su visión nos detruye. Sólo queda
una ceniza oscura
como la de un papel escrito por el fuego.

No fue la luz el sello de nuestro pacto.
Buscamos, como el topo, la madriguera oculta
y allí juramos: sea
este beso la losa sepulcral
para yacer bajo ella, condenados.

¿Bajo qué ley podríamos plantar un árbol nuestro
si ante tú y yo la tierra se reseca de sal
y retrocede la nube benéfica?

Nuestra heredad es sólo la sed y el desamparo
y un secreto, como una devastación, terrible,
desenvaina en el cielo su relámpago.

Nuestra patria es la muerte. Sólo allí
la hiedra reclinada sobre el árbol.
En el ruido del mundo
tu palabra y la mía no se hallaron.
Pero en aquel silencio
el diálogo.

Lo quisimos eterno.
Que viva más allá de nosotros, dijimos.
Y un día y otro día
nuestra lengua probó sabor de juramento.
Lo quisimos eterno, irrevocable.
Como el infierno.

Lengua de la mentira soy, mano del crimen.
En mí aprende
su color la vergüenza.
Como piedra colérica lanzo mi corazón,
quebrando en mil pedazos el espejo del mundo
para mirar mil veces el rostro de mi culpa.

Porque presté mi carne
para que la traición tuviera forma
y para que adquiriera volumen la vergüenza,
estoy aquí, peor que la cautiva
llevada a la presencia de su dueño
y que al mostrar los pies descalzos, llora.

Se dijo la sentencia.
En el vaso precioso de la creación corrió
como un escalofrío su resquebrajadura.
Sobre la piel del animal humea
una marca infame
y tiembla el pobre arbusto
bajo un viento brutal de taladores.

Cómplice mío, cubre tu corazón y unge
de sordera tu oreja.
Esta música espesa que es el mundo
chorrea en el vacío
mientras un ojo inexorable mira.
El viento, que sacude al árbol cuando quiere
arrancarle su fruto,
ya no se acerca a mí con manos de despojo.

En su fecha cedí al Rondador el peso
con que el amor se inclina hacia la tierra
y se asomó en los nombres
que en mí la primavera pronunciaba.

Ahora no sostengo más testimonio que éste,
cruel, de la madera desnuda en la que sólo
el hachazo penetra.

En los días dichosos esta espuma
de preguntas amargas
no subió hasta mi boca.

Bastaba estar aquí,
tocar las cosas como suspirando,
irse, dejar atrás la flor de las ciudades
y ofrecer la mejilla a un aire y a otro aire
como a dos ráfagas del mismo incendio.

Basta ser el ámbito vacío
no atravesado nunca
por un vuelo.

La fuerza oscura que nos pide muerte
trabaja en mí, me llama
con silencio de pez entre mis venas.

Cierro los ojos y se borra el mundo.

Los árboles atentos, la luz en la que amé,
la piedra que quería decir algo
con su lengua torpísima
huyen, como el reflejo huye en el agua.

Mi corazón, vestido de su otoño,
com una hoja amarillenta, cae.
Y yo abro las manos. Y consiento.


MISTERIOS GOZOSOS

1

Ah, nunca másla conocida
ternura, la palabra pequeña, familiar,
que acaba en mi boca.

Nunca ya mi cabeza
segada dulcemente por la mano más próxima.

Nunca la juventud como una casa
espaciosa, asoleada de niños y de pájaros.
Adiós para la tierra que en mi torno bailaba.

Voy a entrar en tu hora, soledad; en tu mano, destino.


2

Aquí tienes mi mano, la que se levantó
de la tierra, colmada como espiga en agosto.
Aquí están mis sentidos
de red afortunada,
mi corazón, lugar de las hogueras,
y mi cuerpo que siempre me acompaña.

He venido, feliz como los ríos,
cantando bajo un cielo de sauces y de álamos
hasta este mar de amor hermoso y grande.

Yo ya no espero, vivo.


3

Día del esplendor
y la abundancia.
La cosecha me pesa
sobre la falda.

Abrid puertas, amigos,
y ventanas
convidando las gentes
a mi casa.

Dad a todos el pan,
la posada.
No ahuyentéis las palomas
si bajan.


4

Con un gesto de tierra abro los brazos.
Con un gesto de tierra
cuyo regazo acuna a todas las criaturas.
El amor me levanta,
me sostiene, extasiada como en una gran luz,
cantando mi destino de raíz
y mi obediencia.

Yo no le busco el rostro a esta maternidad
que colma las medidad.
Vosotros no busquéis la muchedumbre de hijos.
Pero ved mis acciones
manando como la leche espesa y silenciosa.


5

Este lugar que soy, como arena con ríos,
hace tiempo conoce la visita del cielo.
Sobre mi rostro cruza la procesión de pájaros
y yo voy extasiada, persiguiéndolo,
sin sentir que las piedras me golpean, me rompen,
me rechazan.

Camino sin medir fatiga ni distancia.

Ay, alcanzaré el mar, y el cielo irá volando más allá.


6

A veces tan ligera
com un pez en el agua,
me muevo entre las cosas
feliz y alucinada.

Feliz de ser quien soy,
sólo una gran mirada:
ojos de par en par
y manos despojadas.

Seno de Dios, asombro
lejos de las palabras.
Patria mía perdida,
recobrada.


7

Esta tierra que piso
es la sábana amante de mis muertos.
Aquí, aquí vivieron y , como yo, decían:
Mi corazón no es mi corazón,
es la casa del fuego.
Y lanzaban su sangre como un potro vehemente
a que mordiera el viento
y alrededor de un árbol danzaban y bebían
canciones como un vino poderoso y eterno.

Ahora estoy yo aquí. Que nadie me salude
como a un recién llegado. Si camino así, torpe,
es porque voy palpando y voy reconociendo.
No llevo entre las manos más que una breve brasa
y un día para arder.
¡Alegría! ¡Bailemos!
Quiero jurarlo aquí, amigos: otra vez
como la primavera
volveremos.


8

Yo, pájaro cogido
y garganta prestada,
vengo a dar obediencia,
Señor de mano abierta
y poderosa casa.

A cantar en los patios,
con las otras mujeres
destrenzadas,
himnos de gratitud
y coros de alabanza.

Desde el anochecer
hasta la madrugada.
Señor de mano abierta
y poderosa
casa.


9

Como Abel a Caín
para que lo guardase
me dieron don precioso
como de llamas y aire.

Las sendas de la tierra
las recorro temblando.
¡Ladrones de caminos,
no me vaciéis las manos!

Pues Dios reclamará
el tesoro confiado,
y yo ¿qué le daría
más que un oscuro rostro avergonzado?


10

Alrededor de mí -lo que estoy mirando
como en torno de un huérfano
un grupo de mujeres solícitas, piadosas-
mueve su lenta ronda protectora
la casa.

Madre que abre las puertas como abriera los brazos,
que ha levantado el techo igual que se levanta
la mano en bendición por sobre mi cabeza,
y que ofrece el arrimo de sus paredes sólidas
com quien da a un polluelo el hueco de sus alas.

Yo ya no puedo hablar. No tengo más palabras
que las que el amor urge y santifica
para mostrar aquí mi corazón
contento y sosegado,
en medio de la casa durmiendo, como aljibe
colmado.


11

Me quedo en las palabras
igual que en un remanso, contemplando
cielos altos, profundos y tranquilos.

Por nada cambiaría
mi destino de sauce solitario
extasiado en la orilla.

Si alguna vez me voy me iré llevando
una mirada limpia
donde los otros beban el resplandor ausente.


12

El que buscó mi mano
para cortar racimos,
deje mi mano suelta
sin fruto y sin anillo.

El que llamó a mi cuerpo
para nacer, se calle.
No ponga en mi cintura
la guirnalda de madre.

Adiós, adiós los nombres,
las máscaras, la casa.
Yo no soy, yo no soy
más que un pequeño cauce amoroso del agua.


13

Señor, agua pequeña,
sorbo para tu sed
espera.

Señor, para el invierno,
alegre,
chisporreteante hoguera.

Señor, mi corazón,
la uva
que tu pie pisotea.


14

Sólo como de viaje, como en sueños.

Como quien ama un río,
como quien hace casa para el viento.

Sólo como quien deja un palomar
abierto.


15

Toda la primavera
ha venido a mi casa
en una flor pequeña
sólo la flor y fragancia.

Yo rondo este perfume
como una enamorada,
voy y vengo buscando
loores, alabanzas.

Con el amor me crece
la ola de nostalgia.
¡Cómo serán los campos
en donde fue cortada!


16

Heme aquí en lo sumbrales de la ley.

El mundo que venía como un pájaro
se ha posado en mi hombro
y yo tiemblo lo mismo que una rama
bajo el peso del canto
y del vuelo un instante detenido.


17

Más hermosa que el mundo tu mirada
¡y el mundo es tan hermoso!
Preferible tu emor
a los frutos amables de la tierra,
a la embriaguez amante de los aires.

Tu presencia más grande que los mares.

Yo he buscado a los hombres
que llevan la justicia a sentarse en los pórticos
y vigilan el fiel de su balanza,
para cambiar las joyas y las túnicas
y los dones preciosos
por la menor de todas tus palabras.


18

El centro de la llama
mi centro.
Aquí arder, aquí hablar
lo verdadero.

Yo no me fui,
no he vuelto;
yo siempre estuve aquí
viviendo

sin ayer, sin mañana,
ni próximo, ni lejos,
este minuto único
y eterno.


EL RESPLANDOR DEL SER

Sólo el silencio es sabio.
Pero yo estoy labrando, como con cien abejas,
un pequeño panal con mis palabras.

Todo el día el zumbido
del trabajo feliz va esparciendo en el aire
el polvo de oro de un jardín lejano.

En mí crece un rumor lento como en el árbol
cuando madura un fruto.
Todo lo que era tierra -oscuridad y peso-,
lo que era turbulencia de savia, ruido de hoja,
va haciéndose sabor y redondez.
¡Inminencia feliz de la palabra!

Porque una palabra no es el pájaro
que vuela y huye lejos.
Porque no es el árbol bien plantado.

Porque una palabra es el sabor
que nuestra lengua tiene de lo eterno,
por eso hablo.

El ser eterno, único,
la redondez del círculo cumplida.

Boca que se abre para decir sí
como se abre -asintiendo- la semilla.

Baja a la inteligencia
total, sin mengua, la palabra;
y queda (como el ámbito por el que vuela un pájaro)
plena y maravillada.

En mí su voluntad no fue hermosura.
Me hizo, como a la planta del desierto,
áspera y taciturna.
Me alzó para medir la soledad
en la extensión sin término, desnuda.
El viento herido en mis espinas- sangra.
Mi única flor es la obediencia oscura.

No ser ya más. O ser
sumisa, un instrumento.
Una flauta en los dedos de la música,
una espiga inclinada bajo el verano inmenso.

No ser ya más. Girar
disciplinadamente ceñida al universo.
Navegar sin orillas
en el amor perfecto.

Amanece en el valle. Con qué lento
resplandor se sonrosa la nieve de las cimas
y cómo se difunde la luz en el silencio.

Hechizada, contemplo el milagro de estar
como en el centro puro de un diamante.

¡Ah, despertar, vivir,
amar, amar el viento
como un amor de pájaro!

De toda la creación esta creatura,
ésta, para mi gozo.
Escogida y perfecta,
coronación del mundo más hermoso.

De su promesa viene
a ser presencia pura.
¡Oh, amor! ¡Oh, misterio,
agua donde la perla se consuma!

¡Alegría de ser dos! En dos orillas
va el río, regalándose.
En dos alas el pájaro
sube al centro del aire.

En las manos unidas
reposa, sostenido, el universo.
¡Alegría de ser dos, y entre los dos
lo eterno!

Me llamas, como a Eurídice,
rompiendo la tiniebla.
El nombre que me das
es para que amanezca.

Sonreída, inocente,
hierba, me vuelvo al aire conmovido.
De la noche no tengo
más que el rocío.

Me alegro con la rama del almendro.
Calló todo el invierno, pero sin descansar,
pues preparaba el tiempo
de convertir lo oscuro de la tierra
en esta flor con la que hoy me alegro.

Se mecía la rama
y era una flor abierta
su única palabra.

¡Cuánta muerte vencida para alcanzar la cima
de plenitud tan breve y delicada!

No era la eternidad. Era la primavera.
La primavera que florece y pasa.

Lo supe con mi carne.
Que la vida es la flor que entre sus dedos
va deshojando el aire
para dejar sin cárcel el perfume
y sin dueño la miel temblorosa del cáliz.

Así, como a la flor del cardo, nos destruye.
Lo supe con mi carne.

¡Qué amistad la del agua con su cauce
y qué conversación la de la rama
cortejada del aire!

En la mano del día
resplandece un anillo de esponsales.
¡Quñe nupcias de la luz y del espejo!

Nadie está solo. Nadie.

No temo por la hoja del arbusto pequeño,
aunque la oculte el árbol poderoso,
aunque la huelle el paso del becerro.

El rocío la embellece
de noche y en silencio.

¡Cömo canta la tierra cuando gira!
Canta la ligereza de su vuelo,
su libertad, su gracia, su alegría.

Así cantan los pájaros
regresando a su nido desde lejos.

El amor que nos ama
no aparta de nosotros ni un instante
la mirada.

Bajo ella estamos todos los dispersos,
como espigas en haz, en gravilla apretada.
La medida completa
que él alzaría en sólo una brazada.

¿Quién vivió y no lo cree?
Las palabras lo juran,
lo atestiguan los seres.

Que este don que nos dieron es don que se recibe
y ya no se devuelve.

A veces hay la noche,
pero la luz es fiel y vuelve siempre.

Al tercer día todo resucita.

Sólo la muerte muere.

No te despidas nunca.

La hoja que el otoño desprende de la rama
conoce los caminos del regreso.

La juventud recuerda su querencia.
La golondrina vuelve del destierro.

No te despidas nunca, porque el mundo
es redondo y perfecto.


LAMENTACIÓN DE DIDO

Guardiana de la tumbas; botín para mi hermano, el de la corva garra de gavilán;
nave de airosas velas, nave graciosa, sacrificada al rayo de las tempestades;
mujer que asienta por primera vez la planta del pie en tierras desoladas
y es más tarde nodriza de naciones, nodriza que amamanta con leche de sabiduría y de consejo;
mujer siempre, y hasta el fin, que con el mismo pie de la
sagrada peregrinación
sube -arrastrando la oscura cauda de su memoria-
hasta la pira alzada del suicidio.

Tal es el relato de mis hechos. Dido mi nombre. Destinos
como el mío se han pronunciado desde la Antigüedad con palabras hermosas y nobilísimas.
Mi cifra se grabó en la corteza del árbol enorme de las tradiciones.
Y cada primavera, cuando el árbol retoña,
es mi espíritu, no el viento sin historia, es mi espíritu el que estremece y el que hace cantar su follaje.

Y para renacer, año con año,
escojo los apóstrofes que me coronan, para que resplandezca con un resplandor único,
éste, que me da cierto parentesco con las playas:
Dido, la abandonada, la que puso su corazón bajo el hachazo de un adiós tremendo.

Yo era lo que fui: mujer de investidura desproporcionada con la flaqueza de su ánimo.
Y, sentada a la sombra de un solio inmerecido,
temblé bajo la púrpura igual que el agua tiembla bajo el légamo.
Y para obedecer mandatos cuya incomprensibilidad me sobrepasa recorrí las baldosas de los pórticos con la balanza de la justicia entre mis manos
y pesé las acciones y declaré mi consentimiento para algunas -las más graves-.

Esto era en el día. Durante la noche no la copa del festín, no la alegría de la serenata, no el sueño deleitoso.
Sino los ojos acechando en la oscuridad, la inteligencia batiendo la selva intrincada de los textos
para cobrar la presa que huye entre las páginas.
Y mi oídos, habituados a la ardua polémica de los mentores,
llegaron a ser hábiles para distinguir el robusto sonido del oro
del estrépito estéril con que entrechocan los guijarros.

De mi madre, que no desdeñó mis manos y que me las ungió desde el amanecer con la destreza,
heredé oficios varios; cardadora de lana, escogedora del fruto que ilustra la estación y su clima,
despabiladora de lámparas.

Así pues tomé la rienda de mis días: potros domados, conocedores del camino, reconocedores de la querencia.
Así pues ocupé mi sitio en la asamblea de los mayores.
Y a la hora de la partición comí apaciblemente el pan que habían amasado mis deudos.
Y con frecuencia sentí deshacerse entre mi boca el grano de sal de un acontecimiento dichoso.

Pero no dilapidé mi lealtad. La atesoraba para el tiempo de las lamentaciones,
para cuando los cuervos aletean encima de los tejados y mancillan la trasparencia del cielo con su granizo fúnebre;
para cuando la desgracia entra por la puerta principal de las mansiones
y se la recibe con el mismo respeto que a una reina.

De este modo transcurrió mi mocedad: en el cumplimiento de las menudas atreas domésticas; en la celebración de los ritos cotidianos, en la asistencia a los solemnes acontecimientos civiles.

Y yo dormía, reclinando mi cabeza sobre una almohada de confianza.
Así la llanura, dilatándose, puede creer en la benevolencia de su sino,
porque ignora que la extensión no es más que la pista donde corre, como un atleta vencedor,
enrojecido por el heroísmo supremos de su esfuerzo, la llama del incendio.
Y el incendio vino a mí, la predación, la ruina, el exterminio
¡y no he dicho el amor!, en figura de náufrago.

Esto que el mar rechaza, dije, es mío.
Y ante él me adorné de la misericordia como del brazalete de más precio.
Yo te conjuro, si oyes, a que respondas: ¿quién esquivó la adversidad alguna vez?¿Y quién tuvo a desdoro llamarla huésped suya y preparar la sala del convite?
Quien lo hizo no es mi igual. Mi lenguaje se entronca con el de los inmoladores de sí mismos.

El cuchillo bajo el que se quebró mi cerviz era un hombre llamado Eneas.
Aquel Eneas, aquél, piadoso con los suyos solamente;
acogido a la fortaleza de muros extranjeros; astuto, con astucias de bestia perseguida;
invocador de númenes favorables; hermoso narrador de infortunios y hombre de paso; hombre con el corazón puesto en el futuro.
-La mujer es la que permanece; rama de sauce que llora en las orillas de los ríos-.

Y yo amé a aquel Eneas, a aquel hombre de promesa jurada ante otros dioses.

Lo amé con mi ceguera de raíz, con mi sometimiento de raíz, con mi lenta fidelidad de raíz.

No, no era la juventud. Era su mirada lo que así me cubría de florecimientos repentinos. Entonces yo fui capaz de poner la palma de mi mano, en signo de alianza, sobre la frente de la tierra. Y vi acercarse a mí, amistadas, las especies hostiles. Y vi también reducirse a número los astros. Y oí que el mundo tocaba su flauta de pastor.

Pero esto no era suficiente. Y yo cubrí mi rostro con la máscara nocturna del amante.
Ah, los que aman apuran tósigos mortales. Y el veneno enardeciendo su sangre, nublando sus ojos,trastornando su juicio, los conduce a cometer actos desatentados; a menospreciar aquello que tuvieron en más estima; a hacer escarnio de su túnica y arrojar su fama como pasto para que hocen los cerdos.
Así, aconsejada de mis enemigos, di pábulo al deseo y maquiné satisfacciones ilícitas y tejí un espeso manto de hipocresía para curbrirlas.

Pero nada permanece oculto a la venganza. La tempestad presidió nuestro ayuntamiento; la reprobación fue el eco de nuestras decisiones.

Mirad, aquí y allá, esparcidos, los instrumentos de la labor. Mirad el ceño del deber defraudado. Porque la molicie nos había reblandecido los tuétanos.
Y convertida en antorcha yo no supe iluminar más que el desastre.

Pero el hombre está sujeto durante un plazo menor a la embriaguez.
Lúcido nuevamente, apenas salpicado por la sangre de la víctima,
Eneas partió.

Nada detiene al viento. ¡Cómo iba a detenerlo la rama de sauce que llora en las orillas de los ríos!

En vano, en vano fue correr, destrenzada y frenética, sobre las arenas humeantes de la playa.

Rasgué mi corazón y echó a volar una bandada de palomas negras. Y hasta el anochecer permanecí, incólume como un acantilado, bajo el brutal abalanzamiento de las olas.

He aquí que al volver ya no me reconozco. Llego a mi casa y la encuentro arrasada por la furias. Ando por los caminos sin más vestidura para cubrirme que el velo arrebatado a la vergüenza; sin otro cíngulo que el de la desesperación para apretar mis sienes. Y, monótona zumbadora, la demencia me persigue con su aguijón de tábano.

Mis amigos me miran al través de sus lágrimas; mis deudos vuelven el rostro hacia otra parte. Porque la desgracia es espectáculo que algunos no deben contemplar.

Ah, sería preferible morir. Pero yo sé que para mí no hay muerte.
Porque el dolor -¿y qué otra cosa soy más que dolor?- me ha hecho eterna.

jueves, 26 de mayo de 2011

Poemas de Daniel Aldaya en 'Poema York' (2)

MENSAJE DE RÓMULO AUGÚSTULO A ODOACRO

Odoacro, no has querido conocerte.
No conoces el dolor tampoco. No me has conocido
y sin embargo hace siglos que yo te conozco, que te echo de menos.
Porque la ausencia de mi padre pesa como una losa,
porque mi padre me ha enviado a buscarte y aquí estoy,
dispuesto al abrazo, a perdonarte en su nombre.
No tiene nada el hombre que sólo tiene odio,
no es nada ese hombre sin la emoción, no es nada.
Yo te he buscado en el Hudson para hacértelo llegar,
para que comprendas mi dolor, para que lo hagas tuyo.
No debes tenerme miedo, mis manos desnudas me obedecen;
hace tiempo que desterré la idea de que viajases
al encuentro de mi padre, que le contaras tus motivos, que te llenaras
de Hudson las venas, que te hicieras para siempre todo Hudson.
No quiero el daño en tu honor, no he venido para eso,
quiero salvarte, quiero salvarte, porque somos animales,
porque somos animales capaces de emocionarnos,
de sentir esto que siento, de decir esto que digo,
porque no somos sólo animales.
Recibe un abrazo, Odoacro, sin el peso de mi espada,
no seré yo quien te condene, ojalá los siglos
te olviden para siempre, para siempre.

MENSAJE DE RÓMULO AUGÚSTULO A ODOACRO

Me dan igual los que te borran, Odoacro,
he comprendido la sangre en Pavía
(ellos no saben) y he acudido a tu encuentro,
yo, Rómulo Augústulo, hijo de Orestes, hijo de Roma,
porque no llevas razón y lo importante
es saber que mañana no podrás defenderte.

CARTA A RÓMULO AUGÚSTULO

Si no es la emoción, Rómulo Augústulo, nada nos queda,
acaso el delta de secano en inciertos muslos,
la resurrección de Lázaro a los ochenta en otra cama,
la conspiración de Pisón de nuestros jóvenes,
saber que hemos dicho porque no hemos dicho.

Haber contado los días que no nos quedan,
nada he perdido que no lo eche de menos
y nada he ganado que no lo eche en falta.

Así que no preguntes, Rómulo Augústulo, por qué mis trémulos
dedos, por qué mis dedos te hacen llagas al encontrarse
en este dolor de Hudson que nos ha salvado.

CARTA A RÓMULO AUGÚSTULO

Y después de tanta niebla que añadir al humo,
y advertir humo en el recuento de niebla,
y no tener mayor encargo que buscarse
entre millones de neblinas personas,
y no saberse, y no tener mejor balance
que el reino de la nada,

vienes tú, Rómulo Augústulo, con no sé qué idioma de niebla,
a recordarme lo que no sé, aquello que ignoro cum laude,
a licenciarme en el humo ajeno,
vestirme de humo los martes, alisarme la niebla a todas horas,
contarme la niebla que me falta que restar al humo,

y me obligas a juntar palabras de niebla,
y a contradecir la niebla, y a ondear señales de humo
como banderas, y a contar las palabras que me faltan

en mi vocación de humo,
más humo que añadir a la niebla.

Propuestas de la asamblea de la Puerta del Sol

Dicho he ya que en Poesía Abierta no cabe la política porque aquí no cabe lo que divide. En Poesía Abierta sólo entra lo que une: la poesía, el humor, el arte... Y bajo está premisa, lo que ha pasado y está pasando estos días en la Puerta del Sol de Madrid. No es política, es regeneración civica de la vida pública, regeneración social, un acto de responsabilidad e intervención principalmente de los jóvenes nacidos ya en democracia, que reclaman una nueva transición, como la que hicieron sus padres desde la dictadura. Aquella está obsoleta y no nos basta.

Es comprensible que quienes vivieron bajo la autarquía, la pobreza, la falta de libertades y la dictadura estén conformes y contentos con el estado de cosas en España, pero los jóvenes no podemos estarlo. No nos basta. Transcribo, pues, el mensaje que recibo con las propuestas que salen de Sol.


Propuestas aprobadas en la asamblea de la protesta de Sol

Estas son algunas de las medidas que, en cuanto ciudadanos, consideramos esenciales para la regeneración de nuestro sistema político y económico. ¡Opina sobre las mismas y propón las tuyas en el foro!

1. ELIMINACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA:

o Control estricto del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos. Sanciones específicas por dejación de funciones.

o Supresión de los privilegios en el pago de impuestos, los años de cotización y el monto de las pensiones. Equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español más las dietas necesarias indispensables para el ejercicio de sus funciones.

o Eliminación de la inmunidad asociada al cargo. Imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.

o Publicación obligatoria del patrimonio de todos los cargos públicos.

o Reducción de los cargos de libre designación.


2. CONTRA EL DESEMPLEO:

o Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).

o Jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.

o Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal.

o Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas en las grandes empresas mientras haya beneficios, fiscalización a las grandes empresas para asegurar que no cubren con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos.

o Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración.


3. DERECHO A LA VIVIENDA:

o Expropiación por el Estado de las viviendas construidas en stock que no se han vendido para colocarlas en el mercado en régimen de alquiler protegido.

o Ayudas al alquiler para jóvenes y todas aquellas personas de bajos recursos.

o Que se permita la dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas.


4. SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD:

o Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas y establecimiento de un control independiente de presupuestos y gastos.

o Contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera.

o Contratación de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, los grupos de desdoble y los grupos de apoyo.

o Reducción del coste de matrícula en toda la educación universitaria, equiparando el precio de los posgrados al de los grados.

o Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia.

o Transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible: restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE con los precios originarios, abaratamiento de los abonos de transporte, restricción del tráfico rodado privado en el centro de las ciudades, construcción de carriles bici.

o Recursos sociales locales: aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, redes de cuidadores locales municipales, servicios locales de mediación y tutelaje.


5. CONTROL DE LAS ENTIDADES BANCARIAS:

o Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.

o Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión.

o Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado.

o Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales.

o Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria.

6. FISCALIDAD:

o Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias.

o Eliminación de las SICAV.

o Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio.

o Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales a paraísos fiscales.

o Promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).


7. LIBERTADES CIUDADANAS Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA:

o No al control de Internet. Abolición de la Ley Sinde.

o Protección de la libertad de información y del periodismo de investigación.

o Referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos.

o Referéndums obligatorios para toda introducción de medidas dictadas desde la Unión Europea.

o Modificación de la Ley Electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social, donde el voto en blanco y el voto nulo también tengan su representación en el legislativo.

o Independencia del Poder Judicial: reforma de la figura del Ministerio Fiscal para garantizar su independencia, no al nombramiento de miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo.

o Establecimiento de mecanismos efectivos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos.


8. REDUCCIÓN DEL GASTO MILITAR

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ELIMINAR EL SENADO


NORUEGA, SUECIA, DINAMARCA, NO TIENEN SENADO, ALEMANIA SOLO 100 SENADORES y EE.UU. UN SENADOR POR CADA ESTADO.


LOS GRANDES TEÓRICOS DEL DERECHO INTERNACIONAL Y CONSTITUCIONAL OPINAN QUE ES UNA CÁMARA INNECESARIA, PRESCINDIBLE Y QUE ESTÁ EN EXTINCIÓN, ¿ENTONCES POR QUÉ TENEMOS QUE MANTENER A 260 SENADORES?

DE ESTA FORMA AHORRAREMOS 3.500 MILLONES DE EUROS CADA AÑO.

ELIMINAR LA PENSIÓN VITALICIA DE TODOS LOS DIPUTADOS, SENADORES Y DEMÁS
"PADRES DE LA PATRIA".

ELIMINAR A TODOS los diplomáticos excepto un embajador y un cónsul en cada país. No es posible que gastemos en esto más que Alemania y el Reino Unido).

Con eso, y con rebajar un 30% las partidas 4, 6 y 7 de los PRESUPUESTOS GENERALES DEL
ESTADO (transferencias a sindicatos, partidos políticos, fundaciones opacas y varios), se ahorrarían más de 45.000 millones de Euros y no haría falta tocar las pensiones ni los sueldos de los funcionarios, como tampoco haría falta recortar 6.000 millones de Euros en inversión pública.

CON LA MITAD DEL DINERO QUE EL ESTADO SE AHORRARÍA CON ESTAS MEDIDAS,
SE ACABARÍA LA CRISIS EN ESPAÑA

Por el cambio de la ley electoral, y por una democracia participativa de verdad, donde nuestra opinión, la de los ciudadanos, sea lo que gobierne, no una papeleta cada cuatro años y que hagan con ella lo que quieran sin dar cuentas ni explicaciones.

Jornadas literarias en paralelo a la feria del libro (Madrid)


La literatura no solo se cuece en grupos editoriales de gran distribución, ni todas las editoriales aspiran a formar parte de la feria del libro (la máxima expresión de ese músculo y ese ansia para/por la venta). De hecho, si nos referimos a poesía, puede suceder que o bien a los mejores (los más novedosos y rompedores) entre los nuevos, hay que buscarlos en otras colecciones, a veces incluso autoeditados; o bien que su último libro, aunque editado a través de los cauces mayoritarios, no está de actualidad.
En estas jornadas que organiza Luis Santiago Méndez Alpízar (Chago) encontramos sobrados poetas que cumplen esta máxima.
Yo estaré con 'la cinta de moebius', en lectura de ella y de poemas inéditos, el día 1 de junio. Estás invitadísimo.

Un par de chistes de Runtime-Error, uno con las Matemáticas


Extraídos de www.runtimecomics.com.

Un par de poemas de Alfredo Poyo

como cuando la sed sobre la fuente
cuando hiervo en tu aliento me revivo


FOTOMATÓN


me extirparon la juventud a golpes de destierro
soy de la tierra en que pisan mis pies
rueda en camión de reparto
sobre la que el asfalto en sus ranuras
riza sendas misteriosas
que llevan al corazón

he leído en los surcos del espejo
las lágrimas de un hombre
tras las risas de los chupachups
campos de adormideras por mi cara
un velero siempre orzando
etapa tras etapa
norte sur o plutón

el tiempo quiere ser mi dueño
me pone arrugas cómo no
pero soy canción autista
el vehemente quejido de una viola
latiendo por los límites del viento
inaudible sin el alma
casi tan libre como el pío de un vencejo
sus notas son de papel de lija
sin más rumbo que la aspereza de los días
los bolsillos llenos de mis manos
y entre las manos cuatro cuentos
cerezas del poema de tu vientre

he nacido para ser lo que soy
el ahínco de una mirada
en la hora punta del autobús
que se escapa por la ventana
para escalar el horizonte

vomitar versos en mis huellas
que han afincado su patria
en los hoyuelos de tus mejillas
en tu sonrisa toma luz el sol
soy nómada de tus contornos
destino es fortaleza en nuestras manos
norte sur o plutón

miércoles, 25 de mayo de 2011

Koopa con las Matemáticas


Extraídos de http://www.tortugasradioactivas.com.

Algunos poemas de Diego Vaya

Camino. Siempre el cielo,
La sed. Acaso es que no existe
Otro lugar. (Se escapa la mirada
Como un ciervo, se escapa, y cuanto
Más arriba, más sombra en tierra.) Pero

Tiene la luz raíces,
El cuerpo las conoce
Por su fruto
-Tan adentro:
Allí, en el fondo, encima de una encina desnuda,
La última hoja que pende de una rama
Es un pájaro a punto de volar.

__________________________________

Detrás de los espejos me he oído llorar Oh padre me pregunto por tu rostro Si soy parte de ti también seré ausencia como tú He buscado en el fondo del espejo allí precisamente donde el azogue se me vuelve azote en la raíz helada de la separación Nosotros tú que no nos conocemos y nos hemos dejado hablando solos

Detrás de los espejos me he oído llorar deshojando el reflejo de mi cuerpo en miles de cuchillos que te nombran (Yo sé que lo partiste tú lo sé y si hubieses estado cuando se hizo añicos sabrías cuánto duele estar clavado al barro)

Con aquellos cristales he escrito esta historia la sangre los pegó y ahora sí y ahora sí que puedo saber lo que me pasa Me ha costado traerte en cada herida y al fin que vaya vaya mercurio por mis venas desangrarme y que ahí estuvieses tú tan cerca y estuvieses a la vez tan lejos Qué otra cosa podía hacer oh padre sino buscar tu filo tus clavos y tu púa Qué otra cosa podía ser oh padre

____________________________________________________________________

El poeta habla de su circuncisión


Despídete, prepucio de este pene
Al que oprimías con rigor tan grande;
Tú, frenillo, despídete del glande:
Ya no serás el que su ascenso frene.

Por fin en libertad, nada retiene
Mi miembro y toda su potencia expande;
Antes pene apenado, que ahora blande
Su alegría y glorioso la sostiene.

¡Oh pene circunciso y liberado,
Hecho para el disfrute y el gozar
Colectivo, y también particular!

¡Pene dichoso, pene sonriente,
Como rey hace poco coronado,
Alzando sin temor tu augusta frente!

Un poema de Carlos Ávila

No lo entiendo.

Yo no formé los canales de Venecia
ni construí para ti la Alhambra de Granada
ni decoré con nieve los picos del Nepal
para que tú los vieras
en la belleza del mundo.

No comencé el Foro de Porto Alegre
no fumé nada en el festival de Woodstock
no galopé por el muro de Berlín
ni en el tearo Olimpia, jinete del pueblo.

Yo no jugué la temporada del doblete
ni escribí 'Canto general',
'La conquista del pan',
o 'Misterio bufo'.

No protagonicé 'Sopa de ganso'
ni compuse para ti 'El lago de los cisnes'.

Nunca pinté el 'Guernica'
y no sé, en realidad, si pinto algo.

Nunca, nunca defendí el Ebro.

No formulé el principio de incertidumbre
ni tejí este pijama de cuadros que te gusta
ni fui Marlon Brando caminando por el Sena,
ni Diego Rivera, ni Gloria Fuertes,
ni el Dalai Lama, ni el Cid campeador,
ni un loco por la Mancha.

Ni tú te llamas Julia
ni yo escribí el poema.

No entiendo, por qué me quieres,
si yo no inventé
la primavera.

martes, 24 de mayo de 2011

Boogie el Aceitoso en 'Algo más que una amistad'

Extraído de www.negrofontanarrosa.com.

Poemas de Emilio Porta en 'Diario despertar' (2, y fin)

PUNTO DE INFLEXIÓN 2

Hoy mantengo una guerra particular
con la costumbre. No la costumbre
que envuelve y ratifica,
que asienta las raíces, sino aquélla
que, com un narcótico invisible,
va dejando en nosotros el sopor
de la desesperanza.

Hoy mantengo ese guerra
sin ningún armisticio.
Que no pueda el cansancio
llevar a mis ejércitos
a capitulaciones que justifiquen
el peso que lleva el porvenir.

DEJA

No encojas
el corazón
para que lata
más despacio.
No estreches así
la vida.
Y que circule
el tiempo en su medida.

Que no se quede
todo en lo previsto.
Que te haga sentir
el dolor de las rocas
al estrellarse el mar
contra tu cuerpo.

Deja que el agua
sobrepase el cauce,
desborde la ribera,
y que el sol
agriete la piel
caliza de la tierra.

Deja que amarillee,
caduca, la hoja
del castaño,
y el invierno se haga
de marfil.

Deja que el sueño
se olvide
tan sólo unos instantes
después de despertar.

OCÉANO

Estamos alrededor
de las cosas,
casi nunca
dentro de las cosas.
Y, en ese vaivén
que nos trae
y nos lleva,
en esa ola de azar
tan inconcreta,
nadamos a favor
o contra la corriente,
conociendo
escasamente el fondo.

Para alcanzar
alguna vez la orilla
nos dejamos la vida
en el trayecto.
Sólo si vislumbramos
su horizonte
nos parece el agua
más ligera.

Tan poca sal
para tan gran océano.

SIGNOS

Antes de abandonar
definitivamente
esta ciudad
de bruma incluso al sol,
debo poner las comas
al relato incesante
de la vida.
Poner mis propios
signos de puntuación
a las palabras
que escogí del mar,
infinito y total,
de la existencia humana.
Dejar ordenada
en la libre anarquía
de mis deseos,
la Poesía
con que pagué el rescate.
Colocar en mi interior
los signos cabalísticos
que el misterio no me reveló.
Pensar de nuevo
en cómo irme
con todas las preguntas.
Mirar con indulgencia
el extraño silencio
de Dios.

lunes, 23 de mayo de 2011

Poemas de Antonio Machado en 'Nuevas Canciones' (3, y fin)

PROVERBIOS Y CANTARES
A José Ortega y Gasset

LV
Ya hubo quien pensó:
Cogito ergo non sum,
¡Que exageración!

LXII
Por dar al viento trabajo,
cosía con hilo doble
las hojas secas del árbol

LXIV
¿Conoces los invisibles
hiladores de los sueños?
Son dos: la verde esperanza
y el torvo miedo.
Apuesta tienen de quien
hile más y más ligero,
ella, su copo dorado;
el, su copo negro.
Con el hilo que nos dan
tejemos, cuando tejemos

LXVII
Abejas, cantores,
no a la miel, sino a las flores.

LXIX
Lo ha visto pasar en sueños...
Buen cazador de sí mismo,
siempre en acecho.

LXXXVII
¡Oh Guadalquivir!
Te vi en Cazorla nacer;
Hoy, en Sanlucar morir.
Un borbollón de agua clara,
debajo de un pino verde
eras tú, ¡qué bien sonabas!
Como yo cerca del mar,
río de barro salobre,
¿sueñas con tu manantial?

XCIII
¿Cuál es la verdad? El río
que fluye y pasa
donde el barco y el barquero
son también ondas del agua?
¿O este soñar del marino
siempre con ribera y ancla?

XCIX
-¿Mas el arte?...
-Es puro juego,
que es igual a pura vida,
que es igual a puro fuego.
Veréis el ascua encendida.

Por cierto, me permito hacer un comentario junto a los versos de Antonio Machado, y es que nada he escrito hasta hoy (creo) acerca de la inútil numeración romana. El número romano no pasa de ser un elemento decorativo (en el mejor de los casos), un arcaismo muy del gusto de literatos y otras especies para identificarse con los latinos. Sí, tal vez fuera un pueblo humanista aquél, qué sé yo. Lo que sé es que no destacaron por su conocimiento científico y que ni siquiera apreciaron la bellísima y potentísima herencia científica de los griegos. La imagen de un soldado romano matando a Arquímedes en Siracusa mientras el egregio matemático hacía figuras geométricas en la tierra, describe muy bien lo que significó Roma para el conocimiento científico, los siglos de ignorancia y de retraso que a Roma y a la Iglesia debemos en Europa (pobre Galileo) y en muy particular caso en España. En fin, números romanos, qué horror. Horror, eso significan.

Sonetos de Gutierre de Cetina (un soneto y un terceto final)

Cuando a contemplar vengo el curso breve
de esta vida mortal, vana, ligera,
y cómo saltear airada y fiera
suele la muerte a aquél que morir debe,

viene el sentido a ser casi de nieve
ante el sol del temor que desespera,
viendo cuán tarde y mal, ya que andar quiera,
el mal uso a virtud los pasos mueve.

Y es el mal que me quejo y muestro ceño
de fortuna, de amor, de mi señora,
sabiendo que la culpa es toda mía,

que, como hombre engolfado en dulce sueño,
me duermo sin pensar siquiera un hora
que siendo el morir cierto, ignoro el día.

________________________________


Porque si la esperanza no es estable,
si el trabajo es más cierto que el reposo,
¿qué deleite dará que sea durable?

jueves, 19 de mayo de 2011

Poemas de Daniel Aldaya en 'Poema York' (1)

Orestes proclamó soberano a su hijo, Rómulo Augusto. Un hado irónico quiso dar a aquel chico, destinado a ser el último emperador de Roma, el nombre del primero. Mas los soldados bárbaros, embriagados por la victoria, reclamaron ahora tierras... Uno de sus oficiales, Odoacro, encabezó la revuelta, atacó a Orestes en Pavía, le derrotó y le mató. Rómulo Augusto, al que después la Historia ha llamado “Augústulo”, o sea “Augusto el pequeño” para distinguirle del grande, fue depuesto y confinado en el Castel dell’Uovo en Nápoles...

Indro Montanelli, Historia de Roma.


MENSAJE DE RÓMULO AUGÚSTULO A ORESTES

Ante el Empire State, Odoacro cabecea y yo te conozco,
yo te conozco.
Yo te conozco porque eres el mismo muerto de siempre,
porque eres el mismo muerto y nosotros
ya no somos los mismos de entonces.
No hemos sido nunca los mismos de siempre
(nunca porque no existíamos).
El dolor no nos ha hecho más fuertes.
No somos más fuertes porque rezamos,
porque rezamos a ratos, porque no sabemos rezar,
porque no creemos en nada,
la blasfemia tampoco nos ha hecho más fuertes.
No es nada la muerte ante los ojos del mundo
(si me recuerdas no estoy muerto).
Hemos ido de la mano y sin embargo no es nada la muerte,
nos ha mordido la leve impronta de la mañana
y sin embargo no es nada la muerte
agarrado a otra mano.
Pero yo te conozco porque eres mi padre,
y también eres mi hijo, a ratos no eres nada,
sólo un soplo de brisa fresca.
Odoacro cabecea y yo te conozco y sé tu nombre
y cómo cabeceas cuando Odoacro te nombra,
cuando Odoacro te llama.
Si el dolor no ha servido para salvarnos,
sálvate tú al menos, sálvate tú al menos de entre los hombres,
sálvate tú al menos y salva a los hombres, sálvate,
sálvate ante el Empire State en la memoria
donde yo te conozco, padre, donde ningún vivo
ha vuelto para contarlo.


MENSAJE DE ORESTES A RÓMULO AUGÚSTULO
(Consejos antes de ver partir a un hijo)

No digas la verdad, hijo mío,
no desoigas los consejos más inútiles
(los necios desconocen la verdad de sus palabras),
no escuches el llanto de los próximos,
acoge las deidades como ciertas,
no te lleves la contraria, no te pongas en tu contra
(otros lo harán por ti).

Di la verdad, Rómulo Augústulo, hijo mío,
desoye los consejos estériles,
atiende las vanas explicaciones de tus ancestros
(déjales que se salven),
ponle un templo a tu mujer y a tus hijos otro,
llévate siempre la contraria y pelea contra ti mismo,
derrótate para conocer la victoria.


MENSAJE DE ORESTES A ODOACRO

Ganar no es nada, Odoacro,
lo importante es aceptar la derrota,
todo el mundo gana alguna vez
(quién no ha ganado seis mil hectáreas
de cruces, eternamente).
Lo difícil es reconocer nuestro tamaño ínfimo
(Polifemo vencido por el astuto Ulises, eso es todo.
Vencidos por el tamaño menor de Ulises).

El tiempo implacable es la única derrota.
Qué más da ganarlo todo si no espera Penélope en casa,
si no es Telémaco el hijo de nuestro dolor.
No ganar es lo que importa: la dignidad del fracaso
en tu última batalla.
Y ahora llora a Roma, que se humedezcan tus ojos,
que aún retengas lágrimas que salvarte, oh innoble...

Presentación de TU CORAZÓN, IDOIA en Librería Negra y Criminal de Barcelona

Sábado, 21 de mayo, 13:00

TU CORAZÓN, IDOIA

(José Luis Muñoz)

Librería Negra y Criminal

c/ La sal, 5. Barceloneta

BARCELONA

'Cuando cae la noche', un poema de Alfredo Poyo

CUANDO CAE LA NOCHE

Cuando cae la noche acuden los monstruos
para educar a mi hijo.
Al afrontar el sueño
acechan garras y colmillos.
Cuando baje los párpados le atraparán.

Pertenezco al género de plantas que han crecido
bajo el llanto de una tierra arrasada,
donde el miedo a otro incendio
somete la paz de las raíces.
Cada noche rompo mi tallo de vegetal expectante,
las caricias sobre su frente
son el viento que disipa los temores de mi hijo.

Los monstruos saltan de la cama,
se abalanzan sobre mí clamando venganza,
rotundos como una bomba en la ciudad dormida.
Sus eructos huelen a niños padeciendo una guerra,
a víctimas de la voracidad.

Del alba nacerá la calma.
Revelados los escombros y la sangre,
los que no hayan muerto seguirán llorando,
germinarán sobre una tierra incendiada
dando plantas de tallo callado.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Un poema de Luna Miguel

ESCENA DE TERROR

Lolita y Humbert cogidos de la mano mientras ven una película de miedo.
(Versión cinematográfica de Kubrick).

Pon otra vez esa película
de momias escondidas
y madrastras malas
de violines chirriantes
y pianos rotos.

Pon otra vez esa película
y abrázame con fuerza
porque no sé
qué es más terrible,
si el monstruo ensangrentado
o tu mano que acaricia.

Óscar Pirot ha publicado 'Bestimenta' (5, y fin)

AMOR

El amor es un animal encefálico
que muy de vez en cuando
finge tener lo que le falta.


GRILLO

En el lomo del alacrán
afina las cuerdas de su violín
el grillo

el grillo músico a sus anchas
en la cima del veneno
observa venir otra cuerda:
la cola del alacrán

de un salto acróbata
el grillo abandona las partituras
amenazado por la ponzoña del rayo

el alacrán sin quererlo
se hace el harakiri

lo que pudo haber sido
un minueto de Chopin
acabó en un triste
réquiem de Mozart.


RASTROS DE LUCIÉRNAGA

*
Estamos todos en silencio

pero nadie calla
de la misma forma.

*
Las palabras se visten con lo que pronuncian

su desnudez se hace visible
bajo la piel de la voz.

*
La realidad es un silencio lleno de palabras mudas:
las cosas hablan
los nombres permanecen.

*
En la transparente arquitectura de esta página
construyo un cuarto sin ventanas

el vidrio de tus ojos
me convida del paisaje.

*
La carne
envejece /

La palabra carne
siempre fresca.

*
No sé si soy una palabra que habita un cuerpo
o un cuerpo que habita una palabra

el silencio y la muerte

mis dos indudables destinos.


________________________________


VAMPIRO Tu ausencia
FRENTE es
A : también
UN la
ESPEJO mía

martes, 17 de mayo de 2011

Otro doblete: lacrimoso-lagrimoso

lagrimoso, sa.

(Del lat. lacrimōsus).

1. adj. Dicho de los ojos: Tiernos y húmedos.

2. adj. Dicho de una persona o de un animal: Que tiene los ojos en este estado.

3. adj. Que mueve a llanto.

4. adj. Dicho de un árbol, de una planta, etc.: Que destilan lágrimas.


lacrimoso
, sa.

(Del lat. lacrimōsus).

1. adj. Que tiene lágrimas.

2. adj. Que mueve a llanto.

3. adj. Que se lamenta muy a menudo.

'Descanso en jardín' en Sobre Cántico

DESCANSO EN JARDÍN

Los astros avanzan entre
Nubarrones
Hacia el último jardín.
Losas, flores.

¿Qué del incidente humano?
Calma en bloque.
Los muertos están más muertos
Cada noche.

Mármoles, frondas iguales:
Verde el orden.
Sobre el ciprés unos astros:
Más verdores.

Muriendo siguen los muertos.
Bien se esconden,
Entre la paz y el olvido,
Sin sus nombres.

Haya para el gran cansancio
Sombra acorde.
Los astros se acercan entre
Nubarrones.

‘Verde el orden / Sobre el ciprés unos astros:/ Más verdores.’ Mientras tanto, ‘¿Qué del incidente humano?/ Calma en bloque./ Los muertos están más muertos/ Cada noche’. El hombre pasa, pues, ‘Muriendo siguen los muertos./ Bien se esconden,/ Entre la paz y el olvido,/ Sin sus nombres’, mientras los astros permanecen, los astros y las ‘frondas iguales:/ Verde el orden’. ‘Haya para el gran cansancio’ que es la vida ‘Sombra acorde’ y olvido. Ocúltese el hombre como los astros de esta noche del poema entre nubarrones. Insisto, ¡quién leches dice que Cántico es optimista, vital, celebratorio o cosas por el estilo! Nos envuelve Jorge su letra amarga en una música gracil, con la que consigue un efecto equívoco, pero es eminentemente trágico.

Boogie el Aceitoso es 'Un ser humano presentables'


Extraído de www.negrofontanarrosa.com.

Poemas de Emilio Porta en 'Diario despertar' (1)

A CIEGAS

Vamos a ciegas
y el tacto nos alumbra,
toca la tierra
el mar, toca la vida,
arrincona las sombras
delolvido, nos avisa
del tono de la atmósfera,
límite de la luz,
virgen de islas.

LA VIDA

Eso que alguna vez
no entendemos,
la vida,
ese discurso amargo,
ese lugar vacío,
ese dulce con sabor
a ceniza,
ese glaciar tan cálido,
ese volcán tan frío,
esa acumulación
de verdad
y mentira,
esa isla de sueños,
ese mar
de olvidos,
ese acero,
cristal,
ese camino.

SÓLO EL PRESENTE

Sólo el presente.
Recuérdalo
cuando pienses que el futuro
ocupa un hueco en tu corazón.
O le des al tiempo
la importancia
que reclama el deseo.
Sólo el presente,
con su fragilidad
y su consistencia.
Como una montaña hueca
que se convierte,
abruptamente,
en un volcán.
Como la lava,
fuego sólido,
aire, o ceniza.
Sólo el presente.
Como el destello
imprevisto de la luz,
la caída del agua,
la fuerza incontenida
de una tormenta.

DISCURSO

El interior es un mundo secreto,
un mundo de recuerdos
y voces en silencio.
Asó, rodando, el alma
ha llegado hasta aquí.
En sus desfiladeros profundos,
circula el río salvaje de la mente,
la corriente apacible del corazón.
El pasado discurre lento,
amansando el sueño y el deseo.
Y en las orillas de la vida
queda el transcurso de la historia,
lo sucedido,
creando memoria
y acumulando olvido.

lunes, 16 de mayo de 2011

Poemas de Antonio Machado en 'Nuevas Canciones' (2)

PROVERBIOS Y CANTARES
A José Ortega y Gasset

XXIV
Despacito y buena letra:
el hacer las cosas bien
importa más que el hacerlas.

XXIX
Despertad, cantores:
acaben los ecos,
empiecen las voces.

XXX
Mas no busquéis disonancias;
porque, al fin, nada disuena,
siempre al son que tocan bailan.

XXXVI
No es el yo fundamental
eso que busca el poeta,
sino el tú esencial.

XXXIX
Busca en tu prójimo espejo;
pero no para afeitarte,
ni para teñirte el pelo.

XL
Los ojos por que suspiras,
sábelo bien,
los ojos en que te miras
son ojos porque te ven.

XLV
¿Todo para los demás?
Mancebo llena tu jarro
que ya te lo beberán.

XLVI
Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía:
también la verdad se inventa.

LI
Demos tiempo al tiempo:
para que el vaso rebose
hay que llenarlo primero.

Seguimos dando cuenta de los sonetos de Gutierre de Cetina

Como la obscura noche al claro día
sigue con inefable movimiento,
así sigue al contento el descontento
de amor y la tristeza al alegría;

sigue al breve gozar luenga porfía,
al dulce imaginar sigue el tormento,
y al alcanzado bien el sentimiento
del perdido favor que lo desvía.

De contrarios está su fuerza hecha;
sus tormentas he visto y sus bonanzas,
y nada puedo ver que me castigue.

Ya sé qué es lo que daña y aprovecha;
mas ¿cómo excusará tantas mudanzas
quien ciego tras un ciego a ciegas sigue?

_____________________________

De error en error, de daño en daño,
de una desdicha en otra desventura,
de un desvío en otra gran locura,
de un viejo engaño en otro viejo engaño,

de un grave mal en otro mal extraño,
de una necesidad a otra yactura,
me ha traído el Amor y mi ventura
a que huya mi propio desengaño.

Conozco que me ofende el pensamiento,
y sólo de pensar me pasmo y vivo;
en él hallo el descanso y el tormento.

¡Oh nuevo padecer extraño, esquivo,
que nacen de una causa el mal que siento
y el bien que me hace ir soberbio, altivo!

viernes, 13 de mayo de 2011

Seguimos haciendo recuento de 'Poemas' de Rosario Castellanos: 'El resplandor del ser'

EL RESPLANDOR DEL SER

Sólo el silencio es sabio.
Pero yo estoy labrando, como con cien abejas,
un pequeño panal con mis palabras.

Todo el día el zumbido
del trabajo feliz va esparciendo en el aire
el polvo de oro de un jardín lejano.

En mí crece un rumor lento como en el árbol
cuando madura un fruto.
Todo lo que era tierra -oscuridad y peso-,
lo que era turbulencia de savia, ruido de hoja,
va haciéndose sabor y redondez.
¡Inminencia feliz de la palabra!

Porque una palabra no es el pájaro
que vuela y huye lejos.
Porque no es el árbol bien plantado.

Porque una palabra es el sabor
que nuestra lengua tiene de lo eterno,
por eso hablo.

El ser eterno, único,
la redondez del círculo cumplida.

Boca que se abre para decir sí
como se abre -asintiendo- la semilla.

Baja a la inteligencia
total, sin mengua, la palabra;
y queda (como el ámbito por el que vuela un pájaro)
plena y maravillada.

En mí su voluntad no fue hermosura.
Me hizo, como a la planta del desierto,
áspera y taciturna.
Me alzó para medir la soledad
en la extensión sin término, desnuda.
El viento herido en mis espinas- sangra.
Mi única flor es la obediencia oscura.

No ser ya más. O ser
sumisa, un instrumento.
Una flauta en los dedos de la música,
una espiga inclinada bajo el verano inmenso.

No ser ya más. Girar
disciplinadamente ceñida al universo.
Navegar sin orillas
en el amor perfecto.

Amanece en el valle. Con qué lento
resplandor se sonrosa la nieve de las cimas
y cómo se difunde la luz en el silencio.

Hechizada, contemplo el milagro de estar
como en el centro puro de un diamante.

¡Ah, despertar, vivir,
amar, amar el viento
como un amor de pájaro!

De toda la creación esta creatura,
ésta, para mi gozo.
Escogida y perfecta,
coronación del mundo más hermoso.

De su promesa viene
a ser presencia pura.
¡Oh, amor! ¡Oh, misterio,
agua donde la perla se consuma!

¡Alegría de ser dos! En dos orillas
va el río, regalándose.
En dos alas el pájaro
sube al centro del aire.

En las manos unidas
reposa, sostenido, el universo.
¡Alegría de ser dos, y entre los dos
lo eterno!

Me llamas, como a Eurídice,
rompiendo la tiniebla.
El nombre que me das
es para que amanezca.

Sonreída, inocente,
hierba, me vuelvo al aire conmovido.
De la noche no tengo
más que el rocío.

Me alegro con la rama del almendro.
Calló todo el invierno, pero sin descansar,
pues preparaba el tiempo
de convertir lo oscuro de la tierra
en esta flor con la que hoy me alegro.

Se mecía la rama
y era una flor abierta
su única palabra.

¡Cuánta muerte vencida para alcanzar la cima
de plenitud tan breve y delicada!

No era la eternidad. Era la primavera.
La primavera que florece y pasa.

Lo supe con mi carne.
Que la vida es la flor que entre sus dedos
va deshojando el aire
para dejar sin cárcel el perfume
y sin dueño la miel temblorosa del cáliz.

Así, como a la flor del cardo, nos destruye.
Lo supe con mi carne.

¡Qué amistad la del agua con su cauce
y qué conversación la de la rama
cortejada del aire!

En la mano del día
resplandece un anillo de esponsales.
¡Quñe nupcias de la luz y del espejo!

Nadie está solo. Nadie.

No temo por la hoja del arbusto pequeño,
aunque la oculte el árbol poderoso,
aunque la huelle el paso del becerro.

El rocío la embellece
de noche y en silencio.

¡Cömo canta la tierra cuando gira!
Canta la ligereza de su vuelo,
su libertad, su gracia, su alegría.

Así cantan los pájaros
regresando a su nido desde lejos.

El amor que nos ama
no aparta de nosotros ni un instante
la mirada.

Bajo ella estamos todos los dispersos,
como espigas en haz, en gravilla apretada.
La medida completa
que él alzaría en sólo una brazada.

¿Quién vivió y no lo cree?
Las palabras lo juran,
lo atestiguan los seres.

Que este don que nos dieron es don que se recibe
y ya no se devuelve.

A veces hay la noche,
pero la luz es fiel y vuelve siempre.

Al tercer día todo resucita.

Sólo la muerte muere.

No te despidas nunca.

La hoja que el otoño desprende de la rama
conoce los caminos del regreso.

La juventud recuerda su querencia.
La golondrina vuelve del destierro.

No te despidas nunca, porque el mundo
es redondo y perfecto.

jueves, 12 de mayo de 2011

Poemas Visuales de Rodolfo Franco

La prueba de la bañera

Durante una visita a un Instituto Psiquiátrico, uno de los visitantes le preguntó al Director qué criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser Internado.

- Bueno, dijo el Director, hacemos la prueba siguiente: llenamos completamente una bañera, luego le ofrecemos al paciente una cucharita, una taza y un cubo y le pedimos que vacíe la bañera. En función de cómo vacíe la bañera, sabemos si hay que internarlo o no.

- Ah, entiendo, dijo el visitante. Una persona normal usaría el cubo porque es más grande que la cucharita y la taza.

- No, dijo el Director, una persona normal sacaría el tapón. Usted ¿qué prefiere: una habitación con o sin vista al jardín?

Epístola de Quevedo al Conde-Duque de Olivares

Epístola satírica y censoria contra las costumbres presentes de los castellanos, escrita a Don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares, en su valimiento


No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.

En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.

Pues sepa quien lo niega, y quien lo duda,
que es lengua la verdad de Dios severo,
y la lengua de Dios nunca fue muda.

Son la verdad y Dios, Dios verdadero,
ni eternidad divina los separa,
ni de los dos alguno fue primero.

Si Dios a la verdad se adelantara,
siendo verdad, implicación hubiera
en ser, y en que verdad de ser dejara.

La justicia de Dios es verdadera,
y la misericordia, y todo cuanto
es Dios, todo ha de ser verdad entera.

Señor Excelentísimo, mi llanto
ya no consiente márgenes ni orillas:
inundación será la de mi canto.

Ya sumergirse miro mis mejillas,
la vista por dos urnas derramada
sobre las aras de las dos Castillas.

Yace aquella virtud desaliñada,
que fue, si rica menos, más temida,
en vanidad y en sueño sepultada.

Y aquella libertad esclarecida,
que en donde supo hallar honrada muerte,
nunca quiso tener más larga vida.

Y pródiga de l′alma, nación fuerte,
contaba, por afrentas de los años,
envejecer en brazos de la suerte.

Del tiempo el ocio torpe, y los engaños
del paso de las horas y del día,
reputaban los nuestros por extraños.

Nadie contaba cuánta edad vivía,
sino de qué manera: ni aun un′hora
lograba sin afán su valentía.

La robusta virtud era señora,
y sola dominaba al pueblo rudo;
edad, si mal hablada, vencedora.

El temor de la mano daba escudo
al corazón, que, en ella confiado,
todas las armas despreció desnudo.

Multiplicó en escuadras un soldado
su honor precioso, su ánimo valiente,
de sola honesta obligación armado.

Y debajo del cielo, aquella gente,
si no a más descansado, a más honroso
sueño entregó los ojos, no la mente.

Hilaba la mujer para su esposo
la mortaja, primero que el vestido;
menos le vio galán que peligroso.

Acompañaba el lado del marido
más veces en la hueste que en la cama;
sano le aventuró, vengóle herido.

Todas matronas, y ninguna dama:
que nombres del halago cortesano
no admitió lo severo de su fama.

Derramado y sonoro el Océano
era divorcio de las rubias minas
que usurparon la paz del pecho humano.

Ni los trujo costumbres peregrinas
el áspero dinero, ni el Oriente
compró la honestidad con piedras finas.

Joya fue la virtud pura y ardiente;
gala el merecimiento y alabanza;
sólo se cudiciaba lo decente.

No de la pluma dependió la lanza,
ni el cántabro con cajas y tinteros
hizo el campo heredad, sino matanza.

Y España, con legítimos dineros,
no mendigando el crédito a Liguria,
más quiso los turbantes que los ceros.

Menos fuera la pérdida y la injuria,
si se volvieran Muzas los asientos;
que esta usura es peor que aquella furia.

Caducaban las aves en los vientos,
y expiraba decrépito el venado:
grande vejez duró en los elementos.

Que el vientre entonces bien disciplinado
buscó satisfacción, y no hartura,
y estaba la garganta sin pecado.

Del mayor infanzón de aquella pura
república de grandes hombres, era
una vaca sustento y armadura.

No había venido al gusto lisonjera
la pimienta arrugada, ni del clavo
la adulación fragrante forastera.

Carnero y vaca fue principio y cabo,
y con rojos pimientos, y ajos duros,
tan bien como el señor, comió el esclavo.

Bebió la sed los arroyuelos puros;
después mostraron del carchesio a Baco
el camino los brindis mal seguros.

El rostro macilento, el cuerpo flaco
eran recuerdo del trabajo honroso,
y honra y provecho andaban en un saco.

Pudo sin miedo un español velloso
llamar a los tudescos bacchanales,
y al holandés, hereje y alevoso.

Pudo acusar los celos desiguales
a la Italia; pero hoy, de muchos modos,
somos copias, si son originales.

Las descendencias gastan muchos godos,
todos blasonan, nadie los imita:
y no son sucesores, sino apodos.

Vino el betún precioso que vomita
la ballena, o la espuma de las olas,
que el vicio, no el olor, nos acredita.

Y quedaron las huestes españolas
bien perfumadas, pero mal regidas,
y alhajas las que fueron pieles solas.

Estaban las hazañas mal vestidas,
y aún no se hartaba de buriel y lana
la vanidad de fembras presumidas.

A la seda pomposa siciliana,
que manchó ardiente múrice, el romano
y el oro hicieron áspera y tirana.

Nunca al duro español supo el gusano
persuadir que vistiese su mortaja,
intercediendo el Can por el verano.

Hoy desprecia el honor al que trabaja,
y entonces fue el trabajo ejecutoria,
y el vicio gradüó la gente baja.

Pretende el alentado joven gloria
por dejar la vacada sin marido,
y de Ceres ofende la memoria.

Un animal a la labor nacido,
y símbolo celoso a los mortales,
que a Jove fue disfraz, y fue vestido;

que un tiempo endureció manos reales,
y detrás de él los cónsules gimieron,
y rumia luz en campos celestiales,

¿por cuál enemistad se persuadieron
a que su apocamiento fuese hazaña,
y a las mieses tan grande ofensa hicieron?

¡Qué cosa es ver un infanzón de España
abreviado en la silla a la jineta,
y gastar un caballo en una caña!

Que la niñez al gallo le acometa
con semejante munición apruebo;
mas no la edad madura y la perfeta.

Ejercite sus fuerzas el mancebo
en frentes de escuadrones; no en la frente
del útil bruto l′asta del acebo.

El trompeta le llame diligente,
dando fuerza de ley el viento vano,
y al son esté el ejército obediente.

¡Con cuánta majestad llena la mano
la pica, y el mosquete carga el hombro,
del que se atreve a ser buen castellano!

Con asco, entre las otras gentes, nombro
al que de su persona, sin decoro,
más quiere nota dar, que dar asombro.

Jineta y cañas son contagio moro;
restitúyanse justas y torneos,
y hagan paces las capas con el toro.

Pasadnos vos de juegos a trofeos,
que sólo grande rey y buen privado
pueden ejecutar estos deseos.

Vos, que hacéis repetir siglo pasado,
con desembarazarnos las personas
y sacar a los miembros de cuidado;

vos distes libertad con las valonas,
para que sean corteses las cabezas,
desnudando el enfado a las coronas.

Y pues vos enmendastes las cortezas,
dad a la mejor parte medicina:
vuélvanse los tablados fortalezas.

Que la cortés estrella, que os inclina
a privar sin intento y sin venganza,
milagro que a la invidia desatina,

tiene por sola bienaventuranza
el reconocimiento temeroso,
no presumida y ciega confianza.

Y si os dio el ascendiente generoso
escudos, de armas y blasones llenos,
y por timbre el martirio glorïoso,

mejores sean por vos los que eran buenos
Guzmanes, y la cumbre desdeñosa
os muestre, a su pesar, campos serenos.

Lograd, señor, edad tan venturosa;
y cuando nuestras fuerzas examina
persecución unida y belicosa,

la militar valiente disciplina
tenga más platicantes que la plaza:
descansen tela falsa y tela fina.

Suceda a la marlota la coraza,
y si el Corpus con danzas no los pide,
velillos y oropel no hagan baza.

El que en treinta lacayos los divide,
hace suerte en el toro, y con un dedo
la hace en él la vara que los mide.

Mandadlo así, que aseguraros puedo
que habéis de restaurar más que Pelayo;
pues valdrá por ejércitos el miedo,
y os verá el cielo administrar su rayo.


FRANCISCO DE QUEVEDO