jueves, 31 de mayo de 2012

Qué poco caso le hago a Gustavo Adolfo. Sus 'Rimas' (1)

Muestra de ello es que releyendo en estos días sus Rimas, acabo de darme cuenta de que la cita que hago de él en la cinta de moebius es un tanto libre, desde luego no es textual. La memoria, ay, de la que uno no debe fiarse. Aunque en este caso no me preocupe. Total, como tantas veces he dicho yo no estoy aquí para aclarar nada, sino para ayudar a la general confusión.

Bueno, pues al lío, que te anoto algunos rimas de Bécquer ahora que la primavera está en todo lo suyo.

II

Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
sin adivinarse dónde
temblando se clavará;


hoja del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde a caer volverá;


gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y no sabe
qué playa buscando va;


luz que en los cercos temblorosos
brilla, próxima a expirar,
ignorándose cuál de ellos
el último brillará;


eso soy yo, que al acaso
cruzo el mundo, sin pensar
de dónde vengo, ni adónde
mis pasos me llevarán.

VII

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.


¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en la rama
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!


¡Ay! -pensé-, ¡Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: “Levántate y anda”!

Un nuevo poema de Orión de Phantoseas

DICOTOMÍA Y SÍNTESIS

…sobre el puntal radiante de los álamos,
el sol es puro fuego que baja y vuela por las calles impregnándolas de oro,
interiorizando esa luz vestal que sólo en su interior intuyen y anhelan los amantes;
….y, sin embargo, deambula el dolor;
 con naturalidad pasa y se aleja, o entra desenfrenado, se apropia del fortín carnal
y drásticamente trabaja en él alterándolo, doliéndolo, curándolo;
[es así, que, hasta extinguirse, la oscuridad es pus y hedor que todo agrieta, rompe y desaloja]
y es difícil plasmar este escrutinio o contemplación, este aparente oxímoron,
la convivencia íntima en que habitan las fuerzas míticas y trágicas  
del ser,   
mientras se hospeda aquí;
… a veces, cansado, muy cansado, uno busca la esperanza en sólo mirar,
o en sólo sentir cómo pasan y laten las horas, los coches, el viento, el corazón;
y sin embargo, allí, dentro, está el mar del dios, esperando y siendo en su profunda serenidad pasmosa,
cual ser guardando
las purísimas claves del espíritu;
… pero de nuevo, y mientras, no, no habrá tardanza,
  pues ya, y desde el filo oscuro de los álamos, descendiendo raudo y troceando el cielo,
con su daga irrumpe el son del oleaje.

Enrique Larreta (11), sonetos

LO QUE PUEDE SER

Oculto en esta gruta arborescente
de laureles y adelfas, sé que habita
un incógnito dios, una infinita
presencia que es ausencia del presente.

Su virtual ansiedad. vida inmanente
de lo que puede ser, tiende y agita
presentidos colores o dormita
como el reptil oscuro. Lentamente,

lentamente. Muy quedo. No conmueva
tu mano los rocíos. En aquellos
desmesurados mundos invisibles

de lo que puede ser, a veces lleva,
la ventura, de espanto los cabellos,
en una paz de oráculos terribles.

EL LINYERA

Horizonte salvaje que espera así un momento.
Recomenzado engaño del pie que se apresura.
Es un claro fantasma, perdido en la llanura
inmensa, aquel errante fantasma polvoriento.

Los pájaros le anuncian y parece que un viento
sin viento le empujara. Su exangüe y dura
boca muerde la arena del aire y la tortura
de algún viejo recuerdo, con su remordimiento.

Su marcha, tristemente, desmesuradamente,
va dejando hacia atrás lo que fue su esperanza.
El confín se hace huella muy pronto. Su impaciente,

su irremediable andar es ritmo y semejanza
de su alma vagabunda. Nadie sabe su nombre
ni su país. ¡Qué importa! Pasos, pasos del hombre.

LA GUITARRA DEL GAUCHO

Yo no puedo olvidar de qué divino
rincón del mundo nos llegó tu pura
voz de amor, ni tu voz de sangre y vino
cuando eres negra caja de amargura.

Pero aquí te salieron al camino
otras cosas más anchas. La llanura
te embebió de tristeza. El remolino
de polvo y el redoble de la dura

sinfonía de potros que disparan
te enseñaron rasgueos. Hoy el viento
se queja en tu cantar. Dice un salvaje

rencor, tal vez. Es como si brillaran
dagas de orgullo gaucho en tu lamento.
Filos que, al fin, degüellan tu cordaje.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Javier Moreno presenta su nuevo poemario ("Cadenas de búsqueda", El Desvelo) en Madrid


Como recoge la imagen, a las 20 H en Arrebato Libros (C/ La Palma, 21).

Javier Moreno, recientemente antologado en πoetas, es escritor y crítico literario, autor de las novelas Buscando Batería (Bartleby, 1999), Click (Candaya, 2008) , Alma (Lengua de Trapo, 2011) y del libro de relatos Atractores extraños (InÉditor, 2009). Ha publicado asimismo los libros de poesía Cortes publicitarios (galardonado con el Premio Nacional de Poesía Fundación Cultural Miguel Hernández, ed. Devenir, 2006), Acabado en diamante (Premio Internacional de Poesía Joven La Garúa, La Garúa, 2009) y Renacimiento (Icaria, 2009).

Eduard Fortuny (3). De http://HumorTonto.blogspot.com




Versos de 'Espectral' de Ángel Guinda (2)

¿Qué bobina de fuego flota en el horizonte? Ser círculo es ser un universo. ¡Versos míos, girad!

¿Eres tú, oscuridad, la llama que me llama? ¡Apagada en la sombra hay otra sombra?

¿No pespunta las nubes aquel rayo de sol? ¡La poesía misma! ¿Qué me posee, quién, en este cortejo de lápidas? Ni abre la sinfonía una nota primera ni la cierra otra última. ¡Todo comienza antes de empezar y termina después de tener fin!

De estar despierto yo se despertó la madrugada. Se puso en pie. Y he salido a la calle. He visto cómo se suicidaban los balcones, se suicidaban las veletas, se suicidaban los pararrayos y las grúas, las buhardillas, las gárgolas, se suicidaban las antenas, las chimeneas  las espadañas, hasta pararse los pulmones del aire. ¡Todo lo ocupa el aire! ¡Todo lo mira el cielo! ¿Qué callan los espejos, que os ven? ¿Cómo placar ciclones de metralla con los brazos del pánico? ¿Cómo saltar el ique del desprecio, las murallas del estruendo, la guillotina de la mediocridad? ¿Cómo taponar con nuestro empacho la gran boca del hambre?

Tu piel grabó las ruinas de Palmira, los zocos laberínticos de Aleppo. Para encontrarnos en la madrugada mira alto, no, no, cierra los párpados: estoy en ti, en los rosetones de tus ojos, en la resina o llanto de los bosques. Todos los mundos son un mundo solo por el amor que los reúne y lanza a la serenidad de la materia. Transparencia es el alma, bandear de campana hecho parto. ¡El aire da a más aire! ¿Qué hay una palabra más allá?

Las voces de mis muertos son carbones que centellean a mi alrededor, hachas de ausencia abriéndome camino. ¡Mi cabeza es un nido de tormentas! ¡Mi corazón, un frasco de temblor vapuleado por el salfumán! ¿Soy un iceberg que desafía al sol? ¿Un volcán que se extingue? ¿Soy el poseso que rajó el espacio para ver más allá?

No puede, sin dañarse, mirar la luz quien viene de la sombra. ¡Oigo moverse los balcones del cielo! A veces vuelvo a donde nunca estuve.

Con un dedal de agua, con auja de hielo, zurzo gotas de fuego en las resquebrajaduras de mi corazón, frágil como un puño de cristal.

¿Adónde voy por esta senda inmóvil? Esta senda que busca otro universo, el mío. Lo mejor de este viaje ha terminado, lo que venga será solo peor. Y mientras tú te vas todo se queda. ¡Tunelar es vivir! ¡La vida es el rápido barrido de un limpiaparabrisas! La vida es un paisaje que se esfuma; una quimera que, además, se acaba. Cada instante vivido, más que un cuadro, es un museo de detalles únicos. ¡Atrápalos en todo su esplendor: no se repetirán!

martes, 29 de mayo de 2012

Ariadna García en el Museo Salvaje de Rodrigo Galarza


Miércoles 30 de mayo, 21 H, La Huelga (Lavapiés)

Pi y otros en la música (8), "La canción de las potencias", en brasileiro

Más sonetos de... este... Quevedo

Descubre quién lleva los premios de las victorias marciales

Más vale una benigna hora del Hado        
al que sigue la caja y la bandera,        
que si una carta de favor le diera        
Venus para Mavorte enamorado.        

Heridas son lesión al desdichado,
no mérito a su fama verdadera;        
servir no es merecer, sino quimera        
que entretiene la vida del soldado.        

De las pérdidas triunfa el venturoso;        
padece sus victorias el valiente,
en mañosa calumnia del ocioso.        

Druso, acomoda con la edad la mente;        
guarda para la paz lo belicoso;        
aprende a ser en el peligro ausente.

Desconsuela al poderoso, que aflige y desfavorece a alguno por vengarse, y enseña al perseguido cómo le desprecie

El que me niega lo que no merezco        
me da advertencia, no me quita nada;        
que en ambición sin méritos premiada,        
más me deshonro yo que me enriquezco.        

Si con las otras malas hierbas crezco,
pues se aborrece más la más medrada,        
mereceré el enojo de la azada        
cuando inútil los surcos empobrezco.        

Quien mi pobreza y soledad aumenta,        
a pesar de su intento, me asegura,
y con lo que me niega me acrecienta.        

No puede estar sujeto a desventura        
quien teme el beneficio por afrenta;
quien tiene la esperanza por locura.

lunes, 28 de mayo de 2012

Cómo está la educación según El Listo (8)




Velada literaria para el martes 29 de mayo


'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (25)

OBSERVACIONES (2, y fin)

Una de las sorpresas más agradables de la noche se produce cuando, después de llamar al sereno, aparece de pronto el sereno.

Hay quien come la fruta con piel en honor a las vitaminas, y otros porque no la saben mondar con elegancia.

Una de las cosas más viciosas de fumar es ver el humo; poca gente goza fumando a oscuras.

Los loros son enemigos de la libertad, pero no de la ajena sino de la propia, y en esto se distinguen de los hombres.

Los que comen todos los días en la misma mesa y duermen en la misma cama, están casados; y, si no lo están, peor para ellos.

Desearle a otro que sea feliz y no darle resuelta la manera de serlo es tan inútil como desearle a un calvo que le crezca el pelo o a un pobre que gane en la lotería; es el pelo y el dinero lo que les sirve, no el buen deseo.

Hay dos clases de leyes: las que unos hombres dictan para que otros cumplan, y las que unos siguen confiando en que nadie se atreverá a dictarlas para todos.

La fotografía sería un entretenimiento inofensivo si en ella no apareciera el rostro de las personas.

Un patrono siempre halla consuelo en la ignominia de sus subordinados; los defectos del obrero justifican su mala suerte y así parece que cada uno ocupa el sitio que le corresponde.

En una juerga hay dos elementos secundarios (suponiendo que el hombre es el principal), las mujeres y el vino; y es curioso que la relación del hombre con uno solo de estos elementos nunca es una juerga, sino una tragedia.

Todas las informaciones, en principio, son falsas.

Los retratos antiguos de personajes desconocidos siempre tienen un parecido extraordinario con el original.

La soledad tiene dos ventajas: la de estar con uno mismo y la de no estar con otro; la sociedad ofrece las dos hermosas ventajas contrarias.

viernes, 25 de mayo de 2012

En 'Versiones' de Rosario Castellanos el poema de Paul Claudel 'Oda segunda, el espíritu y el agua' (13, y fin)

Ahora brotan las fuentes profundas. ¡Brota mi alma salada, está en un gran grito la bolsa profunda de la pureza seminal! Ahora, yo me soy perfectamente claro, todo amargamente claro y no hay en mí nada más que una perfecta privación de ti! Y ahora, de nuevo, después del curso de un año, como el segador Habacuc que el ángel condujo a Daniel sin que hubiera soltado el asa de su cesto, el espíritu de Dios me ha levantado de golpe por encima del muro y heme aquí en este país desconocido. ¿Dónde está el viento ahora? ¿Dónde el mar? ¿Dónde el camino que me ha traído hasta aquí? ¿Dónde están los hombres? No hay más que el cielo siempre puro. ¿Dónde está la antigua tempestad? Presto oído: no hay más que este árbol que vibra. Escucho: no hay más que esta hoja insistente. Sé que la lucha ha terminado. ¡Sé que la tempestad ha terminado! Hubo un pasado pero ya no lo hay. Siento sobre mi cara el soplo más frío. He aquí de nuevo la presencia, la horrorosa soledad, y repentinamente, el soplo de nuevo sobre mi cara. Señor, mi viña está ante mí y yo veo que mi liberación no puede escapárseme. Aquel que conoce la liberación se ríe ahora de todas las ataduras. ¿Y quién comprenderá la risa que está en su corazón? Mira todas las cosas y ríe. Señor, es bueno para nosotros este lugar. Que yo no regrese a la vista de los hombres. Dios mío, arrebátame a la vista de todos los hombres, que yo no sea conocido por ninguno de ellos, y como de la estrella eterna, su luz, que no quede en mí más que la voz sola. El verbo inteligible y la palabra expresada y la voz que es el espíritu y el agua. Hermano, yo no puedo darte mi corazón. Pero donde la materia no sirve y va la palabra sutil que es yo mismo con una inteligencia eterna. Escucha, hijo mío, inclina hacia mí la cabeza y yo te daré mi alma. Hay muchos ruidos en el mundo. Sin embargo, el amante de corazón traspasado escucha únicamente, en lo alto del árbol, la vibración de la hoja sibilina. Así, entre las voces humanas, ¿cuál es ésta que no es ni más baja ni más alta que las otras? ¿Por qué entonces es la única que escuchas? ¡Porque ella es, enteramente, la medida misma, la medida santa, libre, todopoderosa, creadora! Ah, yo lo siento. ¡El espíritu no cesa de ser conducido sobre las aguas! ¡Ninguna cosa, hermano mío, y tú mismo, nada existe más que por una proporción inefable, y el justo número sobre las aguas infinitamente divisibles! ¡Escucha, hijo mío, no cierres tu corazón y acoge la invasión de la voz razonable en quien está la liberación del agua y del espíritu y por la que son explicadas y resueltas todas las ligaduras! Ésta no es la lección de un maestro ni el deber que se da para que sea aprendido, es un alimento invisible, es la medida que está por encima de toda palabra, es el alma que recibe el alma y todas las cosas entonces se clarifican. ¡Hela aquí, pues, en el umbral de mi casa, he aquí a la Palabra que es como una muchacha eterna! Abre la puerta. ¡Y la sabiduría de Dios está ante ti como una torre de gloria y como una reina coronada! ¡Oh, amigo, yo no soy un hombre, ni una mujer, yo soy el amor que está por encima de toda palabra! Yo te saludo, hermano mío, bien amado. No me toques. No trates de coger mi mano.

jueves, 24 de mayo de 2012

¿El DRAE de actualidad? Me da que no

Hace unas semanas ya recogí en Poesía Abierta (creo recordar que lo hice) que la palabra 'zulo' no figura en el DRAE, y que es una de las incorporaciones previstas para la 23ª edición (la próxima), curiosamente cuando los zulos perderán toda su actualidad (y naturaleza) por el final del terrorismo etarra.

Pues hace un rato (¡oh, feliz yo!) descubro otra de estas actualizaciones previstas. Madrileño, agárrate, 'corrala' no pertenece aún al léxico castellano. Toma castaña.

Curioso que en este país del ladrillo que es España, o que lo ha venido siendo, nos falten en nuestro diccionario esos dos espacios habitables (no entremos en otro tipo de consideraciones, por favor), y que se vengan a añadir con lo peor de la crisis de la construcción. ¿Nos invitan, en efecto, a habitar corralas y zulos a falta de mejor vivienda? Hum...es posible, es posible.

Enlaces a las entradas pertinentes de la edición electrónica del DRAE:

corrala

zulo

A disfrutar con salud.

Enrique Larreta (10) y yo

ILUMINACIONES (Enrique Larreta)

Ablución de tinieblas. Agua oscura
de la noche. Viento de las estrellas.
Religioso ondular de luces bellas.
¿Sois el aura de Dios o la figura

del ansia nuestra, que al ganar altura
se estremece en le mar azul de aquellas
místicas sombras, navegando en ellas
y encendiendo sus velos? Hermosura

de un pez de luz que desprendiera escamas.
¡Oh cielo!, al fin, tus lágrimas divinas
las mismas son que mi alma en cautiverio

ve caer de sus muros. Tú te inflamas
en mi propio soñar y me iluminas
con iluminaciones de misterio.


YA OIGO... (Jesús Malia en Camino a Santiago)

Ya oigo a las estrellas
galopar en la noche
y beber de su agua
negra
inagotable.

Y yo las monto,
una por una.
Indómitas, salvajes.

Es un juego caer
desde sus grupas
en el seno del bosque,
y volver a ascender hasta ellas, riendo,
y volver a caer desde ellas, feliz de poder escalarlas.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Noticia de Ángel Guinda en la Feria del Libro de Madrid, y su "Espectral"

FERIA DEL LIBRO DE MADRID
 
Ángel Guinda
Firmará ejemplares de su recién editado libro
Caja de lava
Caseta nº 68 
de la Librería Rafael Alberti  
Lunes 28 de Mayo
de 19  a 21 hs.

Espectral, en Papeles de Trasmoz, apareció en enero de 2011. Vaya una muestra que aquí comenzamos.



¿Para qué? ¿Mi vida ha sido esto? ¿Un cordero que lleva en su balar abrazos? ¿Un potro que va y viene? ¿Un toro que va, y va, embiste y vuelve? ¿La velocidad que va, y va, y se pierde? ¿Un caballo que va, y se va, y no vuelve? ¿Mi vida ha sido esto? ¿Para quién? ¿Una oveja fuera del rebaño, azuzada por el perro del trabajo? ¿Mi vida es ya ese torpe buey tan lento, este viejo tractor que no se pone en marcha?



¡Hoy no estoy para el aire! ¡Para el fuego no estoy! ¡No estoy para la tierra! Ahora estoy para el fijo ventanal de mi infancia. Solo. ¿Yo siemre estuve solo? A la mañana veo orinar el hisopo del cielo. Pasan las horas y llueve, siempre llueve. ¡Estoy para la lluvia, viéndola y oyéndola llover! Alguna vez la miro, la escucho alguna vez. Sobre la hierba avanza la senda blanca de los caracoles. La altura borbotea oscuridad. Sobresalta lo desconocido, lo que nos reconoce. Y yo sigo allí, quieto, viendo llover el mundo, la eternidad del agua. ¡No existe el tiempo! ¿O el tiempo ha muerto ya?


¡Ya no atrapo relámpagos, no detengo las balas! Ya no cojo la nieve, no salto las hogueras. Ya no piso las brasas ni mastico el granizo. Ya no trepo a los árboles, ya no subo montañas. Ya no cuento los años, los meses, las semanas. Ahora cuento los días como nubes que pasan. Ya no hablo en voz alta, solo escucho el prodigio y bandadas de ausencia. Capto el mundo futuro, el vudú que el glaciar hace al sol desangrarse. Ya no salgo a la calle, porque nada me llama. Conecto con lo extraño. Ya no abro la puerta, porque no espero a nadie. Ya no tengo silueta. Convivo con mi sombra. ¡Soy la huella en la arena que borra la resaca!


¡Grita el incendio de las obsesiones! No deja de ser agua el vapor de agua pero sí transparencia. ¿Qué seré el día que no sea lo que soy? ¿Qué es lejos cuando se es la lejanía? ¿Qué me cerca cercano al infinito? ¿Qué antes no recuerda ningún antes? ¿Qué fui cuando no era? ¿Ahora soy? ¿Qué me deshace de lo que estoy hecho? ¿Dónde estaré cuando no esté aquí? ¿Cómo acallar los huecos del adiós? ¡Que las sombras se sienten por detrás de los ruidos! La ausencia no destruye la presencia. ¡Todo lo oculto, al fin, me ha descubierto!


Atrévete a cruzar el pasadizo que lleva de la luz a las tinieblas. Atrévete contigo en cada paso, cierra los ojos y habla a las estrellas.



Chistes de Eduard Fortuny (2)




Más en http://HumorTonto.blogspot.com.

Sonetos numéricos de Antonio Box Finis recogidos en la revista Suma (nº 34)

SONETO GASTRONÓMICO-NUMÉRICO

 Me gustan los sonetos con bizc... 8
y los quintetos con chocolate unta... 2
Las rosquillas me como en parea... 2
con epigramas y moscatel trasn... 8

Mientras el cinturón me desabr... 8
pienso que no irán mal acompaña... 2
Los serventesios con el cordero asa... 2
y el arte menor con calim... 8

Las odas con pescados de Nept... 1
Besugo al madrigal o al roman... 0
el vino blanco será muy oport... 1

En mi cocina versos y números ma... 0
y pues comer y escribir es todo... 1
en la mesa: cuchillo tenedor y lapi... 0

SONETO INGENIOSO NUMÉRICO

Existiendo sonetos tan varia... 2
busqué entre las estrellas un lu... 0
una gota, sin par, de un agua... 0
unos versos con números rima... 2

Con sus catorce versos orden... 2
macerando el amor con el a... 0
ligados el segundo y el ter... 0
y el primero y el cuarto parea... 2

Estudié con rigor el roman... 0
a Lope y a Quevedo, a Unam... 1
a Cervantes siguió mi lapi... 0

Miré mil libros, sin dejar ning... 1
mas querido lector, a ser sin... 0
con números no hallé soneto alg... 1

martes, 22 de mayo de 2012

Pi y otros en la música (7), "El rap de la fracción"

Este profe es un abusón.

Ariadna García ofrece servicios de coaching

Autora de Napalm y más, Ariadna García emprende este nuevo servicio de asesoramiento literario. Os anoto los detalles extraídos de su blog.

Coaching literario, cursos de poesía y asesoramiento

Todos los escritores nos hemos enfrentado en alguna ocasión al reto de escribir un primer libro, al de no repetirnos con el segundo o al de consolidar una voz. En ocasiones, a lo largo del complejo proceso creativo, uno puede necesitar consejos de tipo estético o argumentativo-temático para modelar la obra hasta acabarla. Por ello, a partir de ahora pongo a vuestra disposición tres servicios cuyo fin consiste en dotaros de herramientas con las que trabajéis vuestros textos.

El primero es un servicio de lectura de la obra acabada. Aquí podéis encontrar, a su vez, dos opciones de ayuda:

Combinado de corrección estilística (puntuación, morfología, sintaxis…) y de comentario exhaustivo (coherencia, cohesión, estructura…) de poemarios, libros de relatos y novelas. El precio depende de las páginas que tenga el manuscrito. Hasta 25, 10 euros por página. Hasta 50, 9. Hasta 100, 8. Hasta 150, 7. Hasta 200, 6. Más de 200, 5.

Informe de lectura. Dossier donde se valora la calidad del manuscrito, se sugieren correcciones y se analizan sus posibilidades en el mercado. Precio: 125 euros.

El segundo es un servicio se asesoramiento a un poemario en marcha, avanzado o en ciernes. Su fin es orientar, dirigir, instruir y alentar la creación poética tanto de poetas noveles como de aquellos otros autores que por razones de distinta índole (mediáticas, psicológicas…) puedan necesitarlo. El precio del coaching literario depende de las sesiones que sean necesarias para acabar el libro o cumplir con las expectativas del autor. En principio, se establece un asesoramiento mínimo de dos horas a la semana durante un mes por 150 euros. El horario se determinará según la demanda del autor. El coaching que imparto es individual, lo que garantiza a los escritores un asesoramiento personalizado, un análisis concreto de las necesidades y carencias de sus obras, así como un plan específico para trabajar en cada una de ellas. También lo ofrezco on line.

El tercer servicio es un curso de poesía de un mes (16 horas): Iniciación a la poesía. Hacia tu primer poema. Este curso está dirigido a jóvenes poetas y a aficionados en general que pretendan adquirir un conocimiento teórico y práctico sobre el género lírico. Acabado el curso, el alumno tendrá un buen dominio de las herramientas necesarias para escribir buenos poemas. El contenido del curso es el siguiente:  “Acercamiento al poema. Definición. Objeto” (I semana). “Lenguaje poético: métrica y figuras retóricas” (II semana). “Coherencia entre el fondo y la forma” (III semana). “La adquisición de una competencia literaria consciente. El comentario de texto” (IV semana). Las clases se dividirán en una hora teórica y otra práctica. En esta segunda parte, se entregará a los alumnos poemas de distintos autores españoles y extranjeros. También se analizarán las creaciones propias. Coste del curso: 135 euros. Horario a convenir.
 

INFORMACIÓN GENERAL

Para ampliar información o hacer reservas, podéis escribirme a mi cuenta de correo: ariadna.g.garcia@gmail.com, contándome el servicio y el horario que os interesa.

EXPERIENCIA

Como escritora que soy (con seis libros publicados de poesía y ensayo), y crítica literaria en varios medios digitales, poseo una amplia experiencia creativa y teórica sobre la literatura; experiencia que pongo a vuestro alcance para que cumpláis vuestros objetivos.

Más sonetos de Quevedo

Amenaza de la inocencia perseguida, que hace el rigor de un poderoso

Ya te miro caer precipitado,        
y que en tus propias ruinas te confundes;        
que en ti propio te rompes y te hundes,        
entre tus chapiteles sepultado.        

Tanto como has crecido has enfermado
y, por mas bien que los cimientos fundes,        
mientras en oro y vanidad abundes,        
tu tesoro y poder son tu pecado.        

Si de los que derribas te levantas        
y si de los que entierras te edificas,
en amenazas propias te adelantas.        

Medrosos escarmientos multiplicas;        
lágrimas tristes, que ocasionas, cantas:        
son tu caudal calamidades ricas.

Las causas de la ruina del Imperio romano

En el precio, el favor; y la ventura,        
venal; el oro, pálido y tirano;        
el erario, sacrílego y profano;        
con togas, la codicia y la locura;        

en delitos, patíbulo la altura;
más suficiente el más soberbio y vano;        
en opresión, el sufrimiento humano;        
en desprecio, la ciencia y la cordura,        

promesas son, ¡oh Roma!, dolorosas        
del precipicio y ruina que previenes
a tu imperio y sus fuerzas poderosas.        

El laurel que te abraza las dos sienes        
llama al rayo que evita, y peligrosas        
y coronadas por igual las tienes.

lunes, 21 de mayo de 2012

Tertulia Montesinos. Miguel Pastrana. Sesión 1683ª. Martes 22 de mayo, 19.30 horas



Tertulia Literaria Hispanoamericana
Rafael Montesinos


Curso LIX
La Directora de la Fundación de Colegios Mayores MAEC-AECID
y la Directora de la T. L. H. Rafael Montesinos

se complacen en invitarle a las
sesión  1683ª

 
Martes, 22 de mayo de 2012 - 19´30 horas
Miguel Pastrana  leerá poemas publicados e inéditos

presentado por  Emilio  Porta



Tertulia Literaria Hispanoamericana Rafael Montesinos
Colegio Mayor "Nuestra Señora de Guadalupe"
Avenida de Séneca, 4       28040-Madrid
Metro  Moncloa


Para mayor información


Algunos poemas de Miguel Pastrana que adjunta a la convocatoria
PÓKER                                                                      

    Morir, dormir... Tal vez soñar

¡Y mentir! Mentir como la vida misma,
tirando de ese As bajo la manga del corazón.
No esperar a ver el asombro en los ojos ciegos
de nuestra vieja contrincante,
y ganadores de esta mano (nunca, me temo, de la partida),
salir como alegres tahúres del amor
a dilapidar hoy nuestra fortuna.

ES LA HORA

En Madrid, Lavapiés

del café, y... ¡Ah!; sales
a luz (porque ahora puedes
salir), y es la calle, es
la gente, son las obras
y lo de siempre sucesivo
con renovado resplandor. Y cómo
aprecia esa luz, el aire
adolescente en la mañana,
quien estuvo en el subsuelo
y su memoria, las calderas.

Y bebes de la taza humilde
viendo pasar la parte
de vida que te toca
como un rey en su trono
de claridad.

Porque Grecia y Roma y todo
lo demás, está aquí;
y a lo cerca un martillo
neumático va golpeando
en la fragua del día.

Porque el mundo está
mal hecho, y si puede
bastarnos con tan poco
(que ya es mucho),
qué no podría ser...

LOS HOMBRES DE MAÍZ


El ser como el maíz se desgranaba
PABLO NERUDA


Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol, el aire
MARCOS ANA


Hombres de viento y agua.
Hombres del Sur y al sur
de una frontera.

Hombres de lágrimas.

Hombres de tierra. Hombres de selva.
Hombres de lluvia antigua y creencia.

Hombres para la muerte.
Hombres de muerte
para recomenzar la vida.

Hombres de lejanía ardiente,
llama azul, trueno, nube
alta. La permanencia. Hombres de pulso y tiempo
pasado y por venir.

Hombres de sol. Hombres de oficios.
Hombres de cuerda y cáñamo.

Hombres de civilización.
De corazón y de palabra,
cuenco, madera.

Hombres de espuma, hombres de vuelo,
hombres de piedra.

Hombres de amor y sufrimiento.

Hombres de mar.

Hombres de sed y sueño.
Hombres de hambre.

Los hombres de la agricultura
y de la estrella.

Hombres de infinitud,
inmensos
hombres de asombro y sombra.

Hombres rojos con hombres negros.
Hombres del Pueblo.

Los hombres de maíz.

Los hombres y mujeres.

Poesía, arte y cine vistos por El Listo (7)





'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (24)

OBSERVACIONES (1)

He observado que esa operación que las mujeres llaman "hacer sábado" consiste en levantar el polvo del suelo con la escoba y ponerlo encima de los muebles, y sacudir después el polvo de los muebles y devolverlo al suelo.

Los espárragos se parecen a algunos cuentos demasiado largos, de los que solo se aprovecha la punta.

Cuando uno dice: "he llegado a la conclusión", repite después algo que ha leído, algo que le han dicho, o lo que le parece que ha de caer bien en aquel momento.

El número de zapatos que se pueden hacer con una piel de cocodrilo es distinto del número de zapatos de piel de cocodrilo que haría falta deshacer para hacer una piel de cocodrilo.

Leyendo mucho se llega a la conclusión de que todos estamos mal de la cabeza; pero sin leer también se llega a la misma conclusión, aunque se tarda más.

Si el romanticismo hubiese durado más, el mundo se habría despoblado; los románticos tenían a gran honor morir por sus damas y olvidaban que para repoblar el mundo da mejor resultado casarse con ellas.

Hay gente que representa todos y cada uno de sus años.

La vida de sociedad sería deliciosa si todas las mujeres fueran casadas y todos los hombres fuéramos solteros.

La diferencia entre el bien y el mal solo está, a veces, en el reparto; un dolor de muelas es un mal para el que lo sufre y un bien para el dentista que cobra la curación.

Los hombres que más llaman la atención son los que consiguen callar cuando hablan los otros, y hablar cuando los otros callan.

El contacto con la realidad solo es agradable dentro del agua del mar, en verano.

Solo nos sorprende de veras una contestación cuando nada tiene que ver con la pregunta que hicimos.

Las visitas inesperadas nunca vienen a ayudarnos a pasar el tiempo agradablemente.

domingo, 20 de mayo de 2012

Transversores: "Con-versando" con Jesús Malia, en Zaragoza, viernes 8 de junio

Los Transversores convocamos una nueva velada poética. En esta ocasión "con-versaremos" con el poeta Jesús Malia.

Compartirán versos con nuestro invitado:

Marcos Callau
Eduardo Fariña
Sofía González Millán
Isabel Izquierdo
Ada Menéndez
Víctor Susín

Además, por supuesto, de los propios Transversores:

Miguel Ángel Yusta
Fernando Sarría
Francisco J. Picón

Os esperamos a todos.

Viernes 8 de junio
21:30 H
Interferencias
C/ Jacinto Benavente, 11
Zaragoza

AVISO Inicialmente previsto, y anunciado, este evento para el viernes 25 de mayo, cambia de fecha. ¿? Hecho el anuncio inicial de evento, Marcelo Bielsa y Pep Guardiola nos mostraron su pesar por no poder acudir al coincidir con la final de la Copa del Rey y nos sugirieron el cambio de fecha. En atención a ellos y con el cuidado necesario para no introducir nuevos elementos que alteren los ánimos ante esta final, gustosamente accedimos. Pep, Marcelo, ánimo a vuestros chavales. Contamos con vosotros.

Presentación en la Sala Triángulo de la nueva colección de Amargord Nuevos Poetas


viernes, 18 de mayo de 2012

Ciclo de poesía crítica "Álvaro Tejero" (5), sábado 19 de mayo

Enrique Falcón (Valencia, 1968) ha publicado los poemarios El día que me llamé Pushkin (Ayto Sevilla, 1992), La marcha de 150.000.000: «El Saqueo» (Rialp, 1994), La marcha de 150.000.000: «El Saqueo» y «Los Otros Pobladores» (Germania, 1998), AUTT (Crecida, 2002), Amonal y otros poemas (Idea, 2005), Para un tiempo herido (antología poética 1998-2008) (Amargord, 2008), La marcha de 150.000.000 (Eclipsados, 2009), Taberna roja y otros poemas (Baile del Sol, 2009) y el volumen de ensayos Las prácticas literarias del conflicto. (Registro de incidencias 1991-2010) (La Oveja Roja, Torrejón de Ardoz, 2010). Igualmente, ha coordinado Once poetas críticos en la poesía española reciente (Baile del Sol, 2007) y Once poéticas críticas (Centro de Documentación Crítica, 2007).

María Ángeles Maeso (Valdanzo, Soria, 1955) es autora de los libros de poemas Sin regreso (Casa de Palencia en Madrid, 1990), Trazado de la periferia (Vitruvio, 1996), El bebedor de los arroyos (Huerga & Fierro, 2000), Vamos, vemos (CELYA, 2004), Basura mundi (Huerga & Fierro, Madrid, 2008), de la novela Perro (Huerga & Fierro, 2004) y de la novela infantil Los condes del no y no (Marenostrum, 2006).


Cuando salís, los otros pobladores de la casa nada dicen ni os dicen.
Luego, cubriéndose de auroras cojas, abren la espalda del niño y miran
asomándose con espuma ante todos los vértigos.
Aromas de cremaciones en la terraza, incendios para todas las bocas del mundo,
desde esta espera podría verse la enjambrada lenta en las colinas
(objetivamente, el hombre)
desde el pie de la trinchera, del salón adosado a la masacre,
salís con los otros pobladores de la cara
encendiendo el aire con los dedos
dejando la plaza, sola,
en la ruta dormida de cada sacrificio;
de la casa habéis salido donde principia el miedo
donde principia el hambre
dejando los instantes agotados, fuera de la casa del salón vencido
de los dormitorios tan cargados de cosas y ausencias,
sacudirán luego los portales, las canciones más débiles
para volverse luego al niño de la alfombra
para mirarle la espalda abierta,
para ofrecerle el último alarido.

Cuando salís, ha perdido la facultad de morirse
y en el cubo del rincón ya no habita nadie
porque aquí no existe el miedo
donde principia el llanto no puede existir el miedo.

Y la boca de nuevo,
sólo la boca, entonces,
cae del estropicio calculado de un poema
y amontona sacos y pulmones en la tarde
en la tarde sus tendones
imposibles, destensados, vueltos agua en el declinar del rito.
Los otros, los pobladores, no dirán de nuestra espera
sacarán al gato del azul de sus vitrinas
alcanzarán la ira en la penumbra del niño
repartirán su aullido, las gotadas de la noche contra el miedo
y ya no habrá ni juegos, ni visitas.

(Enrique Falcón)


Primavera nuevamente

Hora a hora el suelo se está abriendo.
Lo saben la piel del alma y la de un zapato.
Lo saben en las afueras de Madrid y en Barcelona
y aquí, cada labrador lo sabe.

Vamos, vemos que obstinadas hierbas
y nervios diminutos,
entre un corazón de roca, abren su senda
Hora a hora, un insignificante tallo
se atreve cada marzo a mirar de abajo arriba,
atraviesa el granito o el asfalto,
sortea la metralla, el peso del tractor
y el de las terribles miradas...

Simplemente asoma,
y en el aire deja su denuncia y su convocatoria.

Vamos, vemos que sucede a cada hora.

Sólo es el imperio quien desprecia cuanto ignora.

(María Ángeles Maeso)

CICLO DE POESÍA CRÍTICA “ÁLVARO TEJERO” (5)

Sábado 19 de mayo. 20 h.

Enrique Falcón y María Ángeles Maeso

La Marabunta :  Libros&Café

c/ Torrecilla del Leal, 32

[ Antón Martín – Lavapiés ]

Madrid

www.lamarabunta.info

En 'Versiones' de Rosario Castellanos el poema de Paul Claudel 'Oda segunda, el espíritu y el agua' (12)

¡Dios mío, que conoces por su nombre a cada hombre antes de que nazca, acuérdate de mí, puesto que estoy escondido en la fisura de la montaña, aquí donde brotan las fuentes de agua burbujeante, y acuérdate de mi mano sobre la pared colosal de mármol blanco! ¡Oh, Dios mío, cuando el día se extingue y Lucifer aparece solitario en el oriente, son nuestros ojos nada más, y no nada más nuestros ojos, también nuestro corazón, nuestro corazón aclama la estrella inextinguible y nuestros ojos van a su luz y nuestras aguas hacia el resplandor de esta gota glorificada! ¡Dios mío, si has colocado esta rosa en el cielo, dotada de tanta gloria, este glóbulo de oro en el rayo de la luz creada, cuánto más al hombre inmortal animado de la eterna inteligencia! ¡Así la viña bajo sus racimos rastreros, así el árbol frutal el día de su bendición, así el alma inmortal a la que este cuerpo perecedero no basta! Si el cuerpo extenuado desea el vino, si el corazón adorante saluda a la estrella recobrada, ¿cuánto más el alma deseosa que vale ante otra alma humana? ¡Y yo también, yo también he encontrado la muerte que me era necesaria! Yo he conocido a esta mujer. Yo he conocido el amor de la mujer. Yo he poseído la interdicción. ¡Yo he bebido esta fuente de sed! ¡Yo he querido el alma, el sabor, esta agua que no conoce la muerte! ¡Yo he tenido entre mis brazos el astro humano! ¡Oh, amiga, yo no soy un dios y no puedo compartir mi alma y tú no puedes asirme y contenerme y poseerme. Y he aquí que, como aquel que vuelve la espalda, tú me has traicionado. ¡Tú no estás en ninguna parte, oh rosa! ¡Rosa, no veré más tu rostro en esta vida! ¡Y heme aquí, solo, al borde del torrente, la cara contra la tierra, como un penitente al pie de la montaña de Dios: los brazos en cruz, en la tempestad de la voz rugiente! He aquí las grandes lágrimas que brotan. ¡Y yo estoy como el que muere y que se ahoga y que le duele el corazón; y toda mi alma brota fuera de mí como un gran chorro de agua clara! Dios mío, yo me veo y me juzgo y no tengo ningún precio para mí mismo. Tú me has dado la vida: te la devuelvo; prefiero que lo recuperes todo. Me veo, al fin, y tengo desolación y el dolor interior abre todo mi ser interior como un ojo líquido. ¡Oh, Dios mío, no quiero nada más y te lo devuelvo todo y nada tiene precio para mí y yo no veo más que mi miseria y mi nada y mi privación y esto, por lo menos, es mío!

jueves, 17 de mayo de 2012

Antonio Martínez i Ferrer en La Marabunta


VIERNES 18 de mayo
19 h.

Recital de
ANTONIO MARTÍNEZ I FERRER
(Valencia, 1939)

desde la raíz de su último poemario "Huellas"

Será presentado por Matías Escalera Cordero y Alberto García-Teresa.

Poesía de combate, de resistencia en el amor, de gratitud en la solidaridad, de radical antagonismo.

Librería Asociativa "La Marabunta: Libros & Café"
c/ Torrecilla del Leal, 32
Madrid
(Antón Martín / Lavapiés)

Presentación de "Mentidero de Madrid" de Enrique Gracia Trinidad


Cristóbal Vila de nuevo con Escher

Enrique Larreta (9), sonetos

UNO Y OTRO DE NUEVO

El le dice: No hay más amor que el de sí mismo.
Tú me quieres a mí. Yo en ti busco el violento
placer, en ti lo escondo, lo alzo avaro, lo cuento;
o apartando los dedos, lo arrojo en el abismo

que tú sabes. Así, cuando el propio egoísmo
parece que soñara con presas de un sangriento
deleite, sólo entonces, pasajero momento,
soy un ser con tu ser. Frío de paroxismo,

frío de soledad, luego que falte el fuerte
lazo y ya no vivimos los dos la misma muerte.
Uno y otro de nuevo. Cada cual su desmayo,

su angustia, sus tinieblas, con diferentes voces.
Cada cual sus raíces ocultas y feroces.
¡Horror de aquellos ojos que miran de soslayo!

EL FUEGO

He llegado a soñar, a fuerza de mirarte,
fuego azul, fuego rojo; diabólico y sagrado,
que eras mi propio ser, delirio renovado
y hogueras sucesivas del amor y del arte.

Yo sé de aquellas chispas que envías al alzarte
por la obscura esperanza de ese hueco embrujado.
Reconozco las alas del ímpetu incendiado;
y ese abrirse la torre y ese hundirse el baluarte.

¡Cómo gana la vida cuando ahonda contigo
las divinas razones! ¡Cómo comprende! Luego,
no hay mujer tan amante ni amigo tan amigo.

Sabores de pasión, sabores de sosiego.
Eso que tú me dices, yo también me* lo digo.
Arder y nada más, ¡arder!,** hermano fuego.

* Opto por "me", siguiendo "La poesía modernista" en vez de la Biblioteca Virtual Cervantes.
** Ídem en cuanto a las comas que encierran "¡arder!".

EL PRODIGIOSO DOLOR

No eres tú, mi dolor, quien va de ronda.
No eres tú, mi dolor, sino yo mismo
quien anda siempre en torno de tu abismo,
como a distancia, como a la redonda

del oscuro pretil, para que esconda
la zarza tu espiral de paroxismo,
tu escalera de espanto. Magnetismo
y terror, a la vez, de mi más honda

ternura. Pero, en cambio, la blancura
del ala angelical, que a veces tiende
la ilusión de morir, en ti se inflama,

prodigioso dolor, flor que fulgura,
luz florecida, cielo que trasciende,
eternidad del alma que me llama.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Codex Mundi en la Colección pi de poesía


Tras πoetas, la "Colección pi de poesía" sigue su lenta pero segura marcha, ahora con la sobresaliente escritura fractal de Ramon Dachs, a la que Mandelbrot, el creador de los fractales, incluye en su bibliografía sobre el tema. (La incluye Mandelbrot porque en versiones anteriores e incompletas ya ha sido editada.)

El extraordinario diseño, de nuevo obra de Julio Reija.

A continuación, palabras de Ramon Dachs sobre su obra y de las críticas ya recibidas.

En palabras del autor

La escritura fractal reemplaza la sintaxis oracional usual por una sintaxis geométrica. Asociada cada palabra a un punto fijo en el espacio, se articula con otras a partir de claves de lectura geométrica. Tales ubicaciones propician simultaneidades. He trabajado a partir de una serie de seis escrituras, que se corresponden a las dimensiones geométricas: 0, 1, 2, 3, 4a y 4b. De dicha serie, que considero arquetípica y estructural, se pueden desdoblar sucesivas escrituras paralelas indefinidamente. Aquí es donde entra en juego la teoría de fractales. Pues hay una invariancia estructural generadora, en potencia, de todos los textos posibles. Benoît B. Mandelbrot, el creador de la teoría de fractales, incluyó "Codex mundi: écriture fractale II", corpus de mi escritura fractal, en su bibliografía oficial sobre fractales (en la Yale University, accesible por Internet). Y posteriormente ha añadido a la misma Blanc: topoèmologie.

Mis poéticas no lineales entroncan bien con las tradiciones post-mallarmeanas y con las uolipianas, en efecto. Una genealogía a completar con las figuras de Llull y sus epígonos (Bruno y Leibniz), Pitágoras, la arquitectura gótica, la dodecafonía mínima de Webern, la poesía concreta, el Barthes de Le degré zero de l’écriture, la teoría de fractales de Mandelbrot…

Y quiero situarme, por añadidura, en un ámbito interdisciplinario compartido por la literatura, la ciencia y el arte.


La crítica

Tanto el sentido de la armonía en Pitágoras, como los sistemas de correspondencias que encontramos en las especulaciones de Llull, están en la raíz de la elaboración poética de Dachs.
Mallarmé y Webern, así como Mondrian, llevaron sus respectivas creaciones a un estado de pureza radical, pureza que vemos plasmarse en la obra de Dachs.
[En palabras de] Ricardo de San Víctor, feliz es aquél que puede hacer de las fragmentaciones del corazón una unidad. El significado de esa unidad trasciende el objetivo de cualquier comprensión, yendo mucho más allá.
Nietszche, sin conocer los fractales, nos dijo en las primeras páginas de su Zaratustra: Yo os digo que es necesario llevar dentro de sí mismo el caos, para poder engendrar una estrella danzarina.” Precisamente lo que R.D. ha logrado hacer con su poesía.
 

Carlos M. Luis “Ramon Dachs: todo un universo de referencias” El Nuevo Herald (Miami, FL -USA-,  –19/II/2006-)


At a metaphoric level I guess it is successful, and the way to read the generative words and structures are definitely hypertextual as happens with the geometric writing no. 3 (Contingence). Thought provocative words mix geometry with hypertextuality. He claims to be doing the difficult task of proposing a genuine avant garde after their final eclipse.
 

Martha Patricia Niño M. "Codex mundi: escritura fractal II" Leonardo Reviews (Plymouth, UK, II/2006)


Ramon Dachs ne se réclame d'aucun précurseur si ce n'est le Dante de la Catalogne avec plein d'L dans son nom, Raymond Llull, , dont une figure est reproduite au début de Codex Mundi, ce très beau livre à élégance austère.
Cet artiste a découvert et construit une proposition saissante, qui souffre sans doute de sa position à l'intersection de tant de disciplines; mais si elle avait été d'origine allemande ou américaine, elle aurait bénéficié d'un plus grand retentissement sur ce qu'on appelle à juste titre la scène de l'art. Ce livre passionera tous ceux qui s'interessent aux expériences, aux espérances modernes de rupture de la linéarité.
 

Pierre Le Pillouër "Parutions: Codex mundi de R. Dachs" Sitaudis.com (Vallauris, Alpes-Maritimes, VI/2005)


En un context en el qual la major part de la poesia que es fa és anacrònica, Ramon Dachs fa poesia realment contemporània. Com Joan Brossa i Octavio Paz, té com a eix de la seva activitat la continuïtat de l’aventura poètica de la contemporaneïtat. Escriptura geomètrica, escriptura fractal és un exemple de rigor i d’inquietud ben poc freqüent en les literatures hispàniques actuals.

Pere Gimferrer. En la presentació d’Escriptura geomètrica, escriptura fractal (València: IVAM, 1999). FNAC – El Triangle (Barcelona, 12/XI/1999). En reg. vídeo.

Buf, qué difícil. Eduard Fortuny (1)

Eduard Fortuny mantiene el blog http://HumorTonto.blogspot.com. He hecho el enorme esfuerzo de seleccionar tan solo 72 de sus viñetas, por no copiarle todo. Para disfrutarle íntegro, o integral, como algunas galletas, te recomiendo visitarle. Mucho más allá.



'La vida es un número', de Antonio Córdoba Barba

La vida es un número.
Pitágoras pensó un mundo perfecto,
donde todo es número y racional.
Pero Hipaso encontró un grave defecto,
del cuadrado unidad la diagonal.

Desde entonces muchos irracionales,
irrumpen en las cuentas, por doquier.
Aunque identificarse entre los reales
es algo que siempre evitan hacer.

Arquímedes escribió el Arenario,
calculando de pi sus decimales.
Y Lambert, geómetra visionario
de la Ilustración, con mañas geniales
logró que pi y e salieran del armario.

Lo que hicieron con gran osadía,
exhibiendo sus almas trascendentes,
mostrando que el círculo no podía
ser cuadrado al compás de los presentes.

Cantor supo ordenar los racionales
en fila de uno, estricta formación.
Pero tratándose de irracionales
no cabe esperar tal numeración.
Cuando con ambos ojos bien cerrados
escoges al azar un valor real,
muy probable es que sea irracional.
Más si lo haces con poca precaución,
será un gran enigma: ver si es o no.

Hay reales que puedes computar,
leer sus cifras sin ningún titubeo.
Pero muchos no se dejan nombrar,
ya sea en griego, latín o arameo.

Hay computables que, en la intimidad,
lucen con cifras de curso legal,
practican virtud de ergodicidad
dando una imagen decente y normal.

Pero en cuanto a p lanzas la cuestión:
Si en privado es normal o peculiar
y si a sus cifras puedes admirar,
ágil se irá sin dar contestación.

Del cosmos nuestra teoría final,
todas las fuerzas más la gravitación,
remite de nuevo a la idea inicial:
Porque si las cuerdas hay que entender,
sus ecuaciones habrá que resolver.

De modo que Pitágoras, en cierta proporción,
pensando a su manera, también tenía razón.

martes, 15 de mayo de 2012

Pi y otros en la música (6), "Música matemática", de fliparlo

Presentación del libro "El Madrid de Miguel Hernández" de Francisco Esteve


Qué sería de nosotros sin los consejos morales de Quevedo

Reprehende a la adúltera la circunstancia de su pecado

Sola en ti, Lesbia, vemos ha perdido        
el adulterio la vergüenza al cielo;        
pues licenciosa, libre, y tan sin velo,        
ofendes la paciencia del sufrido.        

Por Dios, por ti, por mí, por tu marido,
no sirvas a su ausencia de libelo;        
cierra la puerta, vive con recelo:        
que el pecado se precia de escondido.        

No digo yo que dejes tus amigos;        
mas digo que no es bien que estén notados
de los pocos que son tus enemigos.        

Mira que tus vecinos, afrentados,        
dicen que te deleitan los testigos        
de tus pecados más que tus pecados.   

Describe la vida miserable de los palacios, y las costumbres de los poderosos que en ellos favorecen

Para entrar en palacio las afrentas,        
¡oh Licionio!, son grandes, y mayores        
las que dentro conservan los favores        
y las dichas mentidas y violentas.        

Los puestos en que juzgas que te aumentas
menos gustos producen que temores,        
y vendido al desdén de los señores,        
pocas horas de vida y de paz cuentas.        

No te queda deudor de beneficio        
quien te comunicare cosa honesta;
y sólo alcanzarás puesto y oficio        

de quien su iniquidad te manifiesta;        
a quien, cuando quisieres, de algún vicio        
pudieres acusarle sin respuesta.

lunes, 14 de mayo de 2012

Entrevistas y trabajo vistos por El Listo (6)




'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (23)

REFLEXIONES (5, y fin)

Los seres humanos, hombre y mujer, pierden siempre vistos de cerca; pero no hay más remedio que acercarse a ellos si queremos que nos saquen de algún apuro.

La verdad no siempre da mal resultado, pero muchas veces da vergüenza; por esto se miente tanto.

Cuando nos caemos en un suelo completamente llano, prefiriríamos que otro hubiese puesto una piedra para tener contra quien enfadarnos.

No sé por qué se desprecia tanto a los escritores que copian de otros; es mucho más pesado copiar que inventar y copiar al pie de la letra es un trabajo de negros. Si saben limitarse a copiar cosas interesantes nos hacen, además, un gran favor.

Nadie cree en la maldad confesada por adelantado; he aquí una verdad que conviene tener presente.

La voluntad de acabar todo lo que se empieza estropea los mejores impulsos del hombre.

Solo los humildes se contentan con ser un poco felices y un poco desgraciados.

La única molestia inevitable del tabaco es que los otros también fumen.

Muchas cosas que son agradables cuando empiezan también lo son cuando acaban; así nos proporcionan doble placer.

A los hombres que hablan idiomas distintos les bastan muy pocas palabras para entenderse.

El trueno anuncia la tempestad; pero cuando suena ya hace rato que ha caído el rayo.

Todas las profesiones son envidiables; lo único pesado es ejercerlas.

Si el acreedor pensara más en la otra vida, el deudor lo pasaría mejor en esta.

Es mucho más fácil saber cómo tendrían que ser las cosas que saber cómo son. Para saber cómo son hace falta observarlas; para saber cómo tendrían que ser no hace falta nada. Todo el mundo puede inventar un sistema.

sábado, 12 de mayo de 2012

Madrid Cómico, 15 de octubre de 1898 (2)


Me adueño de este huequito para hacer una enmienda parcial a Clarín, con el DRAE en una pestaña. (Qué bonitos y nuevos juegos nos permiten nuestros navegadores.) Escribe Leopoldo que "es necesario que haya quien recuerde a la multitud que no se dice haiga, ni explotar, por estallar". No sé cuántos años de uso habrán sido precisos para que el DRAE recoja la acepción de explotar que Alas le niega, pero ya está inclusa. El término que aún no recoge el DRAE, pero que formará parte de sus entradas a partir de la vigésima tercera edición, es 'zulo'. Curiosamente aparecerá este vocablo en el DRAE cuando deje de tener vigencia, cuando los terroristas que ampliaran nuestro léxico no sean tales. La lengua y la historia van un trecho por delante de nuestros académicos.


viernes, 11 de mayo de 2012

En 'Versiones' de Rosario Castellanos el poema de Paul Claudel 'Oda segunda, el espíritu y el agua' (11)

¡Oh, Dios mío, tú me has dado este instante lumisoso para ver, como el hombre joven que piensa en su jardín en el mes de agosto y ve, a la distancia, todo el cielo y la tierra con una sola mirada, el mundo, en una sola mirada, traspasado por un gran rayo de oro! ¡Oh, fuertes estrellas sublimes, fruto entrevisto en el negro abismo! ¡Flexión sagrada del largo ramaje de la Osa Menor! Yo no moriré. ¡Yo no moriré, soy inmortal! ¡Y todo muere y yo crezco como una luz más pura! Y, así como ellos hacen muerte de la muerte, de su exterminación yo hago mi inmortalidad. ¡Cese yo eternamente de ser oscuro! ¡Utilízame! ¡Exprímeme en tu mano paternal! ¡Salga, al fin, todo el sol que hay en mí y la capacidad de tu luz y que yo te vea ya no únicamente con los ojos, sino con todo mi cuerpo y mi sustancia y la suma de mi cantidad resplandeciente y sonora! El agua divisible que da la medida del hombre no pierde su naturaleza y es la de ser líquida y perfectamente pura, por lo que todas las cosas se reflejan en ella. Como esas aguas que llevaban a Dios en el principio, así estas aguas hipostáticas en nosotros no cesan de desearlo, no hay deseo más que de Él. Pero lo que hay en mí de deseable aún no está maduro. Que la noche esté en espera de mi división donde lentamente se compone de mi alma la gota próxima a caer vencida por su peso. Dejadme hacer una libación en las tinieblas, como la fuente de la montaña que da de beber al océano con su pequeña concha.

jueves, 10 de mayo de 2012

Leopoldo Castilla recita hoy en el CCC Juan Laurentiano Ortiz (Baires)


Sigue la etiqueta Leopoldo Castilla para leer algunos poemas suyos.

Otra preciosidad de Cristóbal Vila, en torno a Escher

Enrique Larreta (8), sonetos

LA FRAGUA

Pinta el fuego con brocha anaranjada
la tiznada pared. Ya la blancura
del caballo se enciende y la herradura
es en el yunque fruta colorada.

No importa que mi vista fascinada
mire tan sólo el hierro que fulgura.
Lo que triunfa en mi ser, lo que perdura
es un son de campana amartillada.

Velo que así levanta misteriosa
la gran naturaleza. En cada cosa
su ritmo. Ritmo toda, por su ritmo

se descubre. Los golpes que escuchamos
muévelos a compás un logaritmo
de la música inmensa en que ondulamos.

RETRATO DE MUJER

Me explica sus delirios y desfallecimientos.
Violencias. Agonías. Quiere seguir así.
dejarse anonadar o bien llevar tras sí
por los sueño desnudos. Sueños y pensamientos

libres como la noche. Quiere ser por momentos
Balkis, Fedra, Cleopatra; ser Semíramis y
también Safo de Lesbos. Ceder al frenesí
de los goces malditos, llorosos y violentos.

Poder mágico, dice. Todo como si fuera
verdad. Cuerpos exactos. Luego las amarguras,
fuertes como la muerte. Pretende que por ese

camino ha de alcanzar la divina belleza
del alma despojada. Penitentes llanuras.
Cántaro de rocío. Desiertos de pureza.

CUANDO ME VOY POR ESAS CALLES

Cuando me voy por esas calles de Dios, silbando,
canturreando, insensibles el alma y el sentido,
cuando sigo al azar la prisa, el dengue, el ruido,
que yo mismo celebro silbando, canturreando,

siéntome como libre de ti. Voyme pensando
que pueda defenderme, si no con el olvido
por lo menos con algo que anuncia al sometido
corazón la entereza con qué soñó, soñando.

Pero así que mis pies recobraron* el sendero
de soledad y el ánimo sus júbilos sencillos;
frescas voces del árbol, el grito del hornero,

el gusto aquel de arena del viento, pronto vuelve
mi amor a ser tu sombra, la llama que te envuelve,
la hierba de tus pasos, tu música de grillos.

* En efecto este verso lo podemos considerar de 14 sílabas, pero entonces no se respetan los hemistiquios obligados en todo alejandrino (7+7). Así, propongo cambiar "recobraron" por "recobran", y considerar en "pies" dos sílabas.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Este en viernes en Madrid, con "Πoetas" y más


Poesía científica: Ricardo López Arcilla, 'Pronósticos de Hipócrates'

PRONÓSTICOS DE HIPÓCRATES
LIBRO PRIMERO

1

Nada juzgo del médico más justo
Mientras tenga en el mundo que vivir,
Que con prudencia y delicado gusto
Por do quiera saberse conducir.

2

Si las cosas presentes y futuras,
Las pasadas, y aquellas que el temor
Del enfermo reserva, y las oscuras
Junto al lecho angustiado del dolor
Con acento inspirado pronostica,
Creerán todos que conoce bien
El mal tremendo que el enfermo indica,
Y su remedio bienhechor también.

3

Y esta creencia hará que el que le escucha
En místico silencio en derredor,
Tenga en él siempre confianza mucha,
Y le mire cual nuncio protector.

4

Además, un juicioso tratamiento
Ya puede en adelante establecer,
Si el mal que venir puede en un momento
Le llega con cuidado a preveer.
Mas no siempre a los míseros mortales
Tornar puede la célica salud,
Aunque fuera mejor curar los males
Que el pronóstico hacer con certitud.

5

Muchos pierden a veces la existencia;
Los unos a la fuerza de su mal,
Aun antes que reclamen la asistencia
Del que ejerce la ciencia medical.
Los otros, aunque al Médico requieren
Y junto al lecho le consiguen ver,
En un instante de repente mueren
Sin poderlos la ciencia defender.
Otros apenas transcurrido un día
Hallan al cabo de su vida el fin;
Otros retienen la existencia pía
Poco más tiempo en su carnal confin.
Mas antes que la rápida dolencia
El médico principie a combatir
Con los grandes recursos de la ciencia,
Deja el mísero enfermo de existir.

6

Por eso es necesario de los males
La índole saber con perfección ,
Y conocer por ella si los tales
A la naturaleza superiores son.

7

Cuando síntoma alguno extraordinario
Las dolencias presentan en su faz,
Deducir de eso mismo es necesario
El remedio más pronto y eficaz.
Porque haciéndolo así, sobre este suelo
El respetable médico obrará
Con el juicio más grande, y un consuelo
Al doliente infeliz tal vez dará.
Pues el enfermo que conozca puede
Por algún tiempo con su mal vivir,
Conservará mejor, pues le concede
Cosa por cosa meditando ir.
Y así sabiendo y anunciando al paso
Los que salvarse o perecer podrán,
Evitar la calumnia podrá acaso
De los que en torno del enfermo están.

8

La cara observar conviene
Allá en los agudos males,
Y mirar si ella se aviene
Con la que el enfermo tiene
Cuando se halla sin los tales.
Esto el médico, presente
Debe siempre de tener,
Pues cuanto más diferente
Sea la cara del paciente
Tanto más hay que temer.
De esta diferencia son
Caractéres los siguientes,
Que por su exageracion
Llaman luego la atención
Al visitarlos dolientes.

9

Las narices afiladas,
Ojos cóncavos, hundidas
Ambas sienes, enfriadas
Las orejas, contraídas,
Y hacia delante inclinadas.

10

Dura, tensa, y resecada.
La piel de la extensa frente:
Toda la faz aplomada,
O lívida, o blanqueada,
O bien negra totalmente.

11

Y así, si aquestas señales
De la cara apareciesen
Al principio de los males,
Y las causas de las tales
Ni aun sospechar se pudiesen,
Es preciso averiguar
Si el triste enfermo ha sufrido
Vigilias a su pesar;
Si diarreas ha tenido,
O bien hambre que pasar.
Porque si la alteración
Del rostro depende de esto,
No hay peligro en conclusión;
Pues su mayor duración
Es de sol a sol ya puesto.
Mas si el enfermo dijere
Que nada de esto ha tenido,
Y en su rostro entristecido
Más la alteracion siguiere
Que el tiempo ya establecido,
Es preciso presagiar
Que en torno del blando lecho
La muerte debe de estar,
Reclamando sin cesar
Su imprescriptible derecho.

12

Pero si en una dolencia
Mostrase la faz humana
Tan morbosa diferencia,
Llevando ya de existencia
La mitad de una semana;
Entonces es importante
Dichos signos inquirir,
Y aquellos que del semblante
Con observación constante
Se llegan a deducir.
Los que toda la estrechura
Suministra exteriormente
Buscar también es cordura;
Observando especialmente
De los ojos la figura.


SIGNOS DE LOS OJOS

13

Si los ojos del enfermo
Se presentan lagrimosos,
Si se apartan presurosos
De los rayos de la luz,
Si se separan del eje
De su cóncavo recinto,
Si uno del otro es distinto
Con respecto a magnitud;
Si a toda su parte blanca
Cubre una tinta sangrienta,
Si se muestra amarillenta
De los párpados la tez,
Si lívidas, negras se hallan
En ellos todas las venas,
Si de manchas están llenas
Las dos córneas a la vez;
Si ambos ojos en las órbitas
Con frecuencia en torno giran,
O bien hinchados se miran
Con abatimiento asaz;
Si se muestran empañadas,
Sus membranas transparentes
Y muy poco relucientes
Bajo el párpado tenaz;
Si en el rostro del enfermo
Que antes luciera en bonanza,
Se percibe la mudanza:
Del animado color,
Deben tenerse por malas,
Y por muy perjudiciales
Todas aquestas señales
Que aprecia el observador.

14

Por lo tanto mientras duerme
El enfermo que está echado,
De los ojos el estado
Es necesario observar;
Porque si se hallan los párpados
Sin cerrarse exactamente,
Permitiendo claramente
Ver la blancura ocular
Sin que en esto haya influido
Ni purgante, ni diarrea,
Ni sustancia que posea
Tal virtud medicinal,
Ni el enfermo esté habituado
A dormir de aqueste modo,
Es un signo sobre todo
Peligroso, y aun mortal.

15

Si los párpados se tuercen,
O los labios, o narices;
Si tienen blancos matices ,
O bien lívido color;
Si acompaña aquestos signos
De los ya dichos alguno,
Presagiar es oportuno
Que anda la muerte en redor.
Y si los labios hermosos,
Que antes eran coralinos,
Se presentan blanquecinos,
Inmóviles, sin color,
Y ambos a dos suspendidos
De una y otra propia encía,
También anuncian que impía
Anda la muerte en redor.

SIGNOS DE LOS DECÚBITOS

16

Si el triste doliente
Del lado derecho
Se acuesta en el lecho,
O bien quiere estar
Del lado contrario
Tan solo acostado,
Con mucho cuidado
Se debe observar.
Contempla si se hallan
Los brazos doblados,
Al tronco inclinados
Los muslos y pies,
Si el cuerpo y cabeza
Están en postura
Según la natura
O bien al revés.
Pues mucho más grata
Será ciertamente
Al hombre doliente
Aquella aptitud,
Que en toda su forma
Exacta se avenga
A aquella que tenga
Gozando salud.

17

Por eso no es buena
Postura supina,
Si el hombre reclina
la enhiesta cerviz,
Teniendo los miembros
Asaz extendidos,
En vez de encogidos
Cual signo feliz.

18

Si en medio sus males
No puede en el lecho
Tenerse derecho
Y baja a los pies,
Entonces la dicha
Supina postura,
Mas daños augura
Que vienen después.

19

Y cuando destapa
Los pies por entero,
Sin que a ello severo
Le obligue el calor,
Y muslos y brazos
No extiende igualmente
Ni el cuello doliente
De blando color,
Señal es de alguna
Dolencia angustiosa
Y asaz peligrosa
Que acosa sin fin
Al mísero enfermo
De noche y de día,
Con furia sombría
Que no halla confín.

20

También como un signo
Funesto señalo
Que aquel que esté malo
De un modo esencial,
Durante las horas
Que el sueño sustente
Abierta presente
La entrada bucal.

21

Si se halla en el lecho
De espaldas echado
Habiendo doblado
Con gran rigidez
Las piernas que a un tiempo
Presenta enlazadas,
Señales menguadas
Son más de una vez.

22

Si no es de costumbre
Y está boca abajo
Aquel que contrajo
Alguna afección,
Denota que el vientre
Le causa martirio,
O tiene delirio
De grande intensión.

23

Si quiere sentarse
Durante lo crudo
De un mal muy agudo,
Es mala señal;
Y mucho más mala
Allá en ocasiones
Que están los pulmones
Sufriendo algún mal.

SIGNOS DEL RECHINAMIENTO DE DIENTES

24

Si desde el tiempo infantil
No es costumbre con los dientes
Hacer ruidos diferentes;
En toda afección febril,
De los dientes de marfil
El crujido es una nota
Que muerte o furor denota,
Y de ambas cosas al par
Debemos pronosticar
Que en torno la muerte flota.
Mas si hace algún tiempo ya
Que el horroroso martirio
Del frenético delirio
Sufriendo el enfermo está,
Y sobreviene quizá
De un momento a otro momento
El cruel rechinamiento,
Es una de las señales
Más terribles y fatales
Del grande padecimiento.

DE LAS ÚLCERAS

25

Las úlceras observar
Se debe con gran cuidado,
Ya se hayan antes formado
O con la dolencia al par;
Porque si llega a espirar
El enfermo infortunado,
De color amoratado
O pálidas aparecen,
O bien áridas parecen,
Y secas por de contado.

DEL MOVIMIENTO DE LAS MANOS

26

Del variado movimiento
De ambas manos, se deducen
Las señales que conducen
Al pronóstico al momento:
Si durante el sufrimiento
De una aguda neumonía,
De una frenitis impía,
De una fiebre, de un dolor
De cabeza, sin temor
Allá en la cama sombría,
Lleva el enfermo a la cara
Las manos como a quitar
Lo que le pueda estorbar,
O si de aquí las separa
Y las mueve como para
Algunas pajas tomar,
O las motas arrancar
De la ropa; o la pared,
Señal es de que tal vez
El enfermo va a expirar.

DE LA RESPIRACIÓN

27

La respiracion frecuente
Demuestra al observador,
Que inflamación o dolor
Encima el diafragma siente
El angustiado paciente:
¿Es grande y a la par rara?
Ella el delirio declara:
¿Por boca y nariz es fría?
Ella anuncia la agonía
Que de la muerte se ampara.

28

En toda aguda afección
De una fiebre acompañada,
En cuarenta días dada
Su más grande duración,
La fácil respiración
Es un signo tan hermoso,
Y de un valor tan precioso
Para la cura anunciar,
Que se debe de observar
Con cuidado minucioso.

SIGNOS DEDUCIDOS DEL SUDOR

29

En toda aguda dolencia
Por bueno el sudor se cuenta,
Si en el día se presenta
Crítico por excelencia:
Si termina Inexistencia
De la febril afección,
O si en toda la ostensión
Del cuerpo humano aparece,
Y el alivio favorece
Del enfermo en conclusión.
Si algo de esto con presteza
No produce, inútil es;
Si sale solo al través
De la piel de la cabeza,
O de la faz sin belleza,
O del cuello, o bien es frío,
Anuncia la muerte impío
Allá en las fiebres agudas,
Y en las que son sub-agudas
Un curso largo y tardío.

30

Aquel que igual se presenta
Por el cuerpo, es saludable,
Y también es apreciable
Cuando se exhala y se cuenta
Gota a gota; y no contenta
El que cual granos de mijo
Se presenta siempre fijo
Allá en el mórbido cuello,
Pues por malo hay que tenello
Según la experiencia dijo.
Conviene siempre observar.
Con muchísima atención
El sudor en su extensión
Para poder indagar
De que llega a dimanar;
Pues por falta de energía
Tal vez se exhala algún día,
Mas otro por la intensión
De una grande inflamación
Tal vez se exhala y se cría.

SIGNOS DEDUCIDOS DE LOS HIPOCONDRIOS

31

Es muy bueno que flexibles
Los hipocondrios estén,
Y sin dolores también;
Porque si se hallan sensibles,
Inflamados, o inflexibles,
En mayor o menor trecho,
Ya el izquierdo, ya el derecho,
Debemos de recelar
Que algo se debe ocultar
Que no sirva de provecho.

32

Si en ellos hay pulsaciones
Tiene el enfermo delirio,
Y turbación y martirio:
Y a los que estas afecciones
Padecen en ocasiones,
Es muy bueno examinar
Ambos ojos sin tardar,
Pues el furor al momento
Su frecuente movimiento
Llega al Médico anunciar.

SIGNOS DEDUCIDOS DE LOS TUMORES

33

Si en los dos hipocondrios se viese,
Hinchazón, y dureza y dolor,
Es muy malo: si en uno lo hubiese,
Y es izquierdo, el peligro es menor.

34

Casi todos aquestos tumores
Que en los dos hipocondrios se ven,
Al principio demuestran temores
Y una próxima muerte también.
Mas si veinte o más días caminan
Sin faltar la febril afección,
Ni los dichos tumores, terminan
Sólamente por supuración.

35

Cuando allá en el primer septenario
Fluye bien por la hueca nariz
El sangriento licor necesario,
Tienen ellos alivio feliz.
Si ha dolor de cabeza el doliente,
Si su vista se llega a turbar,
La hemorragia nasal es corriente
Que se debe al instante esperar.

36

Y mas bien al enfermo esto pasa
Que treinta años no llega a cumplir,
Que no aquel que este tiempo traspasa
Aún mas años llegando a vivir.

37

El tumor que aparece muy blando,
Sin causar un pequeño dolor,
La impresión de los dedos dejando,
Dura mucho sin que haya temor.

38

Mas si pasan dos meses y duran
El tumor y la fiebre a la par,
Estas cosas al Médico auguran
Que el tumor llegará a supurar.
Y lo mismo de aquellos tumores
Que en el vientre aparecen do quier
Es preciso pensar, Profesores,
Es preciso lo mismo temer.

39

Un tumor con dolor, y muy duro,
De un volumen enorme también,
Es un signo que anuncia seguro
Una próxima muerte muy bien.
Mas si es blando, y el dedo se hunde
A la leve y suave presión,
Si dolor su presencia no infunde,
Suele ser de una gran duración.

40

Los tumores del vientre no se hacen
Purulentos abscesos también
Como aquellos tumores que nacen
Y en los dos hipocondrios se ven.
Si aparecen debajo el ombligo,
La experiencia ha sabido enseñar
Que estos mismos tumores que digo
Raras veces se ven supurar.

41

Cuando en un hipocondrio aparecen,
Causan una hemorragia nasal;
0 si fijos allí permanecen
Un absceso producen fatal.

SIGNOS QUE SE DEDUCEN DE LA SUPURACIÓN

42

De la manera siguiente
En el mísero paciente
Debe el Médico observar
Aquellas supuraciones
Que en distintas ocasiones
Un absceso pueda dar.
Las que vienen de tumores
Que a las partes exteriores
Se abren al fin, buenas son;
Siendo el tumor prominente,
Muy pequeño juntamente,
Y aguzado en conclusión.
Porque si es muy abultado,
Y al mismo tiempo aplanado
El absceso también es,
La supuración es mala
Que por su boca resbala
De sus labios al través.

43

La supuración inerte
Que dentro el cuerpo se vierte
No es maligna si el color
De la blanca piel no altera,
Ni causa dolor siquiera ,
Ni se muestra al exterior.

44

También el pus es muy bueno
Si de blancura está lleno,
Si es muy leve y sin hedor;
Y es malo el pus, a fe mía.
Que olor al olfato envía,
Que es espeso y sin albor.


PRONÓSTICOS DE HIPÓCRATES
LIBRO SEGUNDO

SIGNOS SACADOS DE LAS HIDROPESÍAS

1

Toda aquella hidropesía
Que dimana a la verdad
De una aguda enfermedad,
Peligrosa es a fe mía.
Porque viene acompañada
De calentura, y dolores,
Que ocasionan sinsabores
Y acaso la muerte airada.
Pues proviene a veces todo
De una inflamación entérica,
O hepática, o mesentérica,
Que ataca de fuerte modo.

2

Cuando de una inflamación
De intestino, o mesenterio,
Trae origen el imperio
De la hidrópica afección,
Un pie y otro edematoso
Se presenta a la verdad,
Y una diarrea tenaz
Que ni el dolor angustioso
Del conducto intestinal
Ni del mesenterio cura,
Ni ocasiona la blandura
De la parte abdominal.

3

Si es de alguna alteración
Que al hígado acosa impía
Causa tos la hidropesía
Sin casi expectoración.
Y pone hinchados los pies,
Y el excremento muy duro,
Que con trabajo es seguro
Sale del ano al través.
Y tumores ocasiona
Del abdomen en el trecho,
Al lado izquierdo o derecho,
Que por fin luego abandona.

4

De una mala enfermedad
Signo cierto tambien es
En manos, cabeza, y pies,
Percibir la frialdad,
Teniendo a la vez calientes
El abdomen, los costados,
Los infelices dolientes
De sus males acosados.

5

Pero es muy buena señal
Tener el cuerpo igualmente
A la par blando y caliente
En su extensión general.

6

Y también es signo bueno
El poderse menear,
Y en la cama levantar
Naturalmente y sereno.

7

Mas si se nota torpeza
Ya en las manos, ya en los pies
O en el cuerpo, anuncio es
De que haber peligro empieza.

8

Y si a más la lividez
De dedos y uñas se agrega,
Con la mayor rapidez
El grave peligro llega.

9

Pero si es negro el color
De los dedos y los pies,
El peligro ya es menor
Que cuando lívido es.
Apesar de esto, inquirir
Los demás signos conviene;
Porque si el enfermo tiene
Vigor para resistir
La dolencia, y a la par
Existiesen otros signos
De buena esperanza dignos,
Debe el médico esperar
La supuracion sereno,
Y en pos de ella la caída
De la parte denegrida
Quedando el enfermo bueno,

10

Los testículos y el pene
Juntamente retraídos,
Dicen que el enfermo tiene
Dolores descomedidos:
Y que se halla el desgraciado
En un peligro inminente
De morir atormentado
Por una afección vehemente.

DEL SUEÑO

11

En cuanto al sueño, conviene
Dormir de noche, y de día
Vigilar
Como aquel que salud tiene;
Y es muy malo esta armonía
Quebrantar.
No lo es tanto en la mañana
La tercer parte del día
Dar al sueño,
Y es costumbre poco sana
Dormir después todavía
Con empeño.

12

Pero inspira más temores
De un largo insomnio el martirio,
Pues radica
En trabajos, o dolores;
O que habrá grave delirio
Significa.

DE LA DEYECCIONES VENTRALES

13

Entre las buenas notas o señales
Que en el mísero enfermo se presentan
A nuestra observación, a las ventrales
Deyecciones se cuentan.
Cuando son de cilíndrica figura,
Y a las horas se excretan que es costumbre
Cuando recorre con placer natura
De la salud la cumbre:
Si están en relación con lo comido,
Pues esto indica de que el vientre bajo
Se encuentra en el estado que es debido
Sin dar ningún trabajo.

14

Mas si líquidas son en consistencia
Conviene que se excreten sin dolor;
No a cada instante, ni con gran frecuencia
Tampoco es lo mejor.
Pues se cansa el enfermo sin consuelo
Si del lecho a menudo se levanta,
Y las vigilias le consumen luego
Con diligencia tanta.
Y si abundantes son y repetidas,
El peligro hay entonces que temer
De que sean las fuerzas abatidas
A tanto deponer.

15

Con aquellos precisos alimentos
Que dentro del estómago se ingieren,
Deben de convenir los excrementos
Duros o blandos fueren;
Y deponerlos mientras dura el día
Dos o tres veces, por la noche una,
Especialmente al empezar su vía
El sol desde su cuna.
Mas las veces que debe de excretarse
Por el día y la noche , es necesario
Saber que es según llega acostumbrarse
El hombre de ordinario.

16

Si la dolencia a disiparse empieza,
Es muy buen signo que el común color
Tomen los excrementos, su dureza
Siendo a la par mayor.

17

Y es muy bueno también que no superen
En el fétido olor al excremento
De aquellos hombres que salud tuvieren
Y el ánimo contento.

18

Conviene que hacia el fin de la afección
Si hay lombrices, se arrojen confundidas
Con las materias que del vientre son
Por el ano expelidas.

19

En cualquiera dolencia debe el vientre
Un mediano volumen presentar,
Y también es preciso que se encuentre
Blando y flexible al par.

20

Es muy mal excremento el que hace espuma;
El que es muy rojo, o de color mediano,
El que líquido o blanco sale en suma
Por el ojo del ano.

21

Si del vientre se arroja el excremento
En pequeñas y cortas cantidades,
Glutinoso y un poco amarillento,
Son malas cualidades.

22

El excremento en fin que da más susto
Es el lívido, negro, eruginoso,
El que huele peor de lo que es justo,
Y el que es pingüedinoso.

23

Aun cuando muerte próxima no indican
Excrementos variados, sin embargo
Todos ellos muy claro significan
Un desenlace amargo.
De aquesta especie son los sanguinosos,
Los que cual raeduras se presentan;
Y los negros, porráceos, y biliosos,
También aquí se cuentan.
Todos ellos se muestran a los ojos
Algunas veces entre sí mezclados,
Otras salen del cuerpo por despojos
Sin mezcla y alternados.

24

Es muy buena señal que el flato salga
Del cuerpo sin estrépito ni ruido ,
Aunque para el placer mucho más valga
Que salga con sonido,
Que en el cóncavo vientre retenerlo;
Pues si sale con ruido involuntario
Denota que ya habido para hacerlo
Delirio o dolor vario.

25

Los recientes dolores y los bultos
Que en los dos hipocondrios aparecen,
Con sonoros estrépitos incultos
Al fin desaparecen,
A no ser de una flógosis nacidos;
Y se expelen por cierto al arrojar
Los excrementos con el flato unidos
Y al tiempo de orinar.
Cuando así no suceda, será bueno
Que de sitio varíen los dolores,
Y más si buscan en lugar del seno
Las partes inferiores.

SIGNOS QUE SE DEDUCEN DE LA ORINA

26

Es muy buena aquella orina
Blanquecina;
Con el sedimento igual,
Y al mismo tiempo ligero
Y duradero
Durante el curso del mal.
Porque no sólo denota
Si así brota,
Una gran seguridad,
Sino que a decir se atreve
Será breve
La presente enfermedad.
Mas si de estas cualidades
O bondades
Dejase alguna de haber,
Ya mostrándose la orina
Cristalina
Como debe siempre ser,
Ya después con sedimento
Turbulento,
Ligero y blanco a la par,
Señal que el mal será largo,
Y en descargo
Debemos desconfiar.

27

Aunque la orina rojiza
Que matiza
Sedimento leve, igual,
Indique con su presencia
Que la ausencia
Tardará mucho del mal,
No por eso vez alguna
Por fortuna
Deja de anunciar salud
Para el enfermo angustiado
Y acosado
De una morbosa inquietud.

28

Si a granos gordos de harina
De la orina
Se parece el poso bien,
Es muy malo, y no merece
Lo que ofrece
Que se mire con desdén.
Y aún es mucho más dañoso
Dicho poso
De la orina del mortal,
Cuando presenta sus tramas
Como escamas
De salvado vegetal.
Es malo también el fino
Y blanquecino;
Pero causa más temor
El que a modo de salvado
Se ha formado
En el úrico licor.

29

Si son nevadas las telas
Pequeñuelas
Que sobre la orina están,
Son muy buenas; mas fatales
Si las tales
Un color muy negro dan.

30

La orina que tenue y roja
Se recoja,
Indica que la afección
Que al enfermo da tristeza
Su crudeza
No ha pasado a la cocción.

31

Y si mucho tiempo corre
Sin que borre
La citada cualidad,
Hay peligro ciertamente
Que el doliente
Se vaya a la eternidad,
Por su dolencia acosado
Despojado.
De las fuerzas y vigor,
Antes de que el tiempo cueza
La crudeza
Del urinoso licor.

32

La orina también es mala
Cuando exhala
En el aire mal olor,
Y es negra, tenue, y acuosa,
U otra cosa,
Como de un turbio espesor.

33

La orina negra y oscura
Mal augura
En el hombre y la mujer,
Y la delgada y acuosa
Peligrosa
En los niños suele ser.

34

Si largo tiempo la orina
Sale fina,
Con crudeza y sin cocción,
Y todos los demás signos
Son muy dignos
De una buena aprobación ,
Casi siempre abscesos crecen
Y aparecen
Bajo del septo carnal,
Por el diafragma formado
Colocado
En un plano horizontal.

35

Si en la orina ya arrojada
Sobrenada
Una tela al parecer
Pingüedinosa y extraña
Cual de araña
Por su forma y por su ser;
Hay peligro; y es corriente
Que al doliente
Le atormenta una afección
Consuntiva y destructora
Que devora
Su vital constitución.

36

Observar mucho conviene
Si es que tiene
En el extremo inferior
La nubécula la orina,
O si está encima
Del nefrítico licor.
Pues si a su parte más baja
Se rebaja
Con los colores también
Que se han dicho anteriormente,
Ciertamente
Que se debe augurar bien.
Mas si con dichos colores
Anteriores
En la parte superior
De la orina está la tela,
Desconsuela,
Pues no puede ser peor.

37

Pero cuidado, no sea
Que posea
La vejiga una afección
Que alterando las orinas
Cristalinas
Cause engaño a la razón.
Porque en tal caso los signos
Son muy dignos
De un afecto vesical,
Pero no de una dolencia
Por su esencia
Puramente general.

DEL VÓMITO

38

Es el vómito
Muy bueno
Si del seno
Estomacal
Sale bilis
Entre moco,
Si es que es poco
Y suelto el tal.
Mas si solo
Se vomita
Pituita,
Malo es:
Y si bilis
Solo brota,
Triste nota
También es.

39

Si es muy negro,
O aplomado,
O pintado
De verdín,
Ya no es bueno,
Que es vicioso,
Peligroso
Por su fin.
Si se acerca
A los matices
Infelices
Dichos ya,
Es lo mismo
Peligroso
O vicioso,
Claro está.

40

Cuando ofrece
Los colores
Anteriores
A la vez,
Sólo anuncia
¡ Triste suerte!
De la muerte
La avidez.

41

Y si lívido
Se ostenta,
Y presenta
Mal olor,
El desorden
Ha tocado
Su alto grado
De vigor.

42

Si en un vómito
Cualquiera
Se advirtiera
Fetidez,
Siempre ha sido
Peligrosa
Su asquerosa
Hediondez.

DEL ESPUTO

43

Conviene en la pulmonía
Y en el dolor de costado,
Que el esputo que se cría
Fácilmente por su vía
Se halle pronto expectorado.

44

Y que la sangre arrojada
Con el esputo mucoso
No esté de éste separada,
Sino muy bien combinada
Con el líquido flemoso,

45

Pues si vemos que ha pasado
Mucho tiempo de dolor ,
Y aparece ensangrentado
El esputo matizado
De enrojecido color,
No pudiéndolo expulsar
Sino a fuerza de gran tos
Puro, solo y sin mezclar ,
Se debe pronosticar
Tristemente de esto en pos.

46

Porque si es rojo, denota
Peligro de una derrota;
Y si es viscoso en el fondo
Y a la par blanco y redondo,
Es inútil cuando brota.

47

Si aparece muy verdoso
Y al mismo tiempo espumoso
Durante la enfermedad,
Es de agüero peligroso
Por su mala cualidad.

48

Mas de todos el peor
Es el negro ciertamente,
Aunque sea fácilmente
Arrojado al exterior
Por el mísero paciente.
Tampoco en verdad es bueno
El que no fragua el pulmón ,
Ni lo arroja de su seno,
Y hierve en el tubo lleno
Del gutural pabellón.

49

En todas las afecciones
Que padecen los pulmones,
La coriza y estornudo
Peligro indican sañudo
De graves alteraciones,
Ya precedan a las tales,
Ya en su curso sobrevengan
Ambos síntomas fatales,
Aunque otras veces convengan
En otros agudos males.

50

El esputo sanguinoso
Cuyo elemento mucoso
Aparece combinado
Con poca sangre, es precioso
Si al principio es arrojado
De una aguda pulmonía;
Pero si el séptimo día
Se concluye, y aun así
Permanece todavía,
Ya no.es tan bueno por sí.

51

El esputo que el dolor
No mitiga, es mal esputo;
Pero aún es mucho peor
El que es de negro color,
Pues ya trae consigo el luto.
El que alivia del paciente
Que suspira tristemente
El dolor que le atormenta,
Es el mejor ciertamente
Que a la vista se presenta.

DE LA SUPURACIÓN

52

Los fuertes dolores que ocupan el pecho,
O aquellas entrañas que cerca en redor,
Llenando al paciente de amargo despecho
Con fiero rigor,
Si no se mitigan por medio de esputos,
Diarreas, ni drogas, ni haciendo sangrar,
O bien a la dieta severos tributos
Heciendo pagar,
Terminan de un modo tristísimo, aciago,
Causando en el pecho la supuración,
Haciendo con ella mortífero estrago
En dicha región.

53

Si estando el esputo saliendo bilioso
El pus se expectora ya solo, o con él
Mezclada la bilis, es signo dañoso
De agüero cruel.

54

Si el pus aparece al séptimo día
Del mal que lo fragua saliendo a la par
Bilioso el esputo, peor todavía
Se debe juzgar.

55

Pues es muy temible que muera el doliente
El día catorce de su enfermedad,
Si dichos esputos arroja y no siente
Feliz novedad.

56

Empero son buenos los signos morbosos
Si el triste doliente su grave afección
Muy bien sobrelleva sin medios costosos
De su nutrición.
Si es fácil aquella función de la vida
Que ejerce en el pecho tranquilo el pulmón;
Si hay leves dolores, y es bien ejercida
Cualquier excreción.
Si está todo el cuerpo flexible y caliente;
Sino le atormenta ni un punto la sed;
Y en fin, si la orina muy buena igualmente
Se ofrece a la vez;
Si los excrementos, el sueño, y sudores,
Benéficos signos ofrecen también,
Podrán del paciente los males traidores
Curarse muy bien.
Mas ¡ay! al contrario, si el triste doliente
Muy bien no soporta su grave afección;
Si se hace muy grande y a un tiempo frecuente
Su respiración;
Si no se mitiga dolor tan impío
Y apenas consigue su esputo arrojar,
Si sed insaciable le acosa con brío
Y le hace penar;
Si a un tiempo la fiebre que el cuerpo padece
Se encuentra esparcida sin mucha igualdad;
Si más en un punto que en otro aparece
Con gran variedad;
Y en fin, si el abdomen en todos sus planos
Al tacto presenta vehemente calor
Estando la frente, los pies, y las manos
Con frío rigor;
Si son las orinas, las heces ventrales,
El sueño, y sudores del mismo jaez
Que arriba se ha dicho, son malas señales,
Muy malas pardiez.
Cualquiera de aquestas señales que se una
Al antes ya dicho esputo fatal,
Denota por siempre sin duda ninguna
Que el bárbaro mal,
Al hombre la muerte dará el nono día,
O el once es probable le llegue a matar;
Mas nunca al catorce su grave energía
Le deja llegar.
Conviene mal juicio formar de este esputo,
Pues dos septenarios no deja existir
Al triste paciente, su muerte es el fruto
De tanto sufrir.
De todos los signos que he dado ya indicio
Conviene con maña saber distinguir
Los buenos y malos si ansiamos con juicio
Saber predecir.

57

Las más de las veces al fin se revienta
La vómica el día que veinte cumplió,
O treinta, o cuarenta; y a veces sesenta
De abrirse tardó.

58

Por esto conviene saber cuando empieza
El pus a formarse, pues suele ocurrir
Que cuando se forma, la naturaleza
Principia a sentir
Horrores, o fiebre, o grandes dolores,
O peso en el sitio que había dolor;
Pues estos trastornos y aun otros mayores
Que causan temor,
Se suelen a veces mostrar claramente
Al irse la balsa de pus a formar,
Y el médico entonces atento y prudente
Los debe notar,
Debiendo esperarse desque esto ya nota
Hasta aquellos días ya dichos aquí;
Que quede en el pecho la vómica rota
Del pus que hay allí.

59

El lado que ocupa la vómica impura
Del cóncavo tórax, se puede saber
Por medio de aquesta siguiente pintura
Que vamos hacer.
Si estando ardoroso tan sólo un costado
Hubiese en el mismo vehemente dolor
Y estando el enfermo del otro acostado
Que se halla mejor,
Preguntas que nota, y al punto el doliente
Responde “que un peso”, dirás para ti,
Si aquí en este lado el peso se siente,
El pus está aquí.

60

De aquel que en un punto cualquiera supura
De un modo siniestro se debe juzgar
Si nunca al enfermo la vil calentura
Le llega a faltar,
Y sólo su fuerza se aplaca de día ,
De noche se aumenta, y hay grande sudor,
Y tos muy frecuente que casi no envía
Del pecho licor;
Si se hunden los ojos, y están coloradas
Entrambas mejillas, las uñas después
En cálidos dedos estando encorvadas
E hinchados los pies;
Si en fin, los manjares también se aborrecen,
Y pústulas salen en toda la piel
Del cuerpo doliente, señales parecen,
De agüero cruel.

61

Pues todas aquestas señales impías
Ya casi de todas las vómicas son:
Mas todas aquellas que habrán menos días
De dar aflicción,
Presentan los signos que en esta dolencia
Allá en el principio se suelen mostrar,
Y más si se encuentra mayor resistencia
Para respirar.

62

Sabrás claramente si al fin el abceso
Muy pronto o muy tarde se tiene que abrir,
Por todas aquestas razones de peso
Que voy a decir. .
Si ya en un principio dolor hay muy fuerte,
Si hay tos, y es difícil la respiracion,
Y si es por desgracia quizás de igual suerte
La expectoracion,
Entonces no hay duda, la vómica impía
La túnica rasga que envuelve su ser,
Dentro del aciago vigésimo día
De tanto doler.
Empero no habiendo dolor muy terrible,
Ni síntoma alguno de agüero cruel,
Se rompe más tarde la vómica horrible
Del término aquel.
Y entonces mas fácil respira el doliente,
Y ya no es tan vivo ni fuerte el dolor
Que lleno de pena tristísimo siente
Allá en su interior.
Mas antes que salga del cóncavo pecho
Por fácil camino la supuración ,
Se aumenta primero con grande provecho
La expectoración.

63

Por eso están libres de un triste suceso
Aquellos en quienes se ve con placer
Que ya desde el día que el mórbido absceso
Se llega a romper,
Se calma la fiebre y estado sediento,
Fastidio no causa tener que comer,
Y asaz figurado y escaso excremento
Se llega a expeler.
Que el pus que se arroja ligero y sin moco
Es blanco, sencillo, de simple color,
Y sale del pecho tosiendo muy poco
Sin que haya dolor.
Pues todas aquestas señales morbosas
Indican a veces con gran prontitud
Salvar al enfermo, tornando piadosas
A darle salud.
Y aquellas que tienen mayor semejanza
Con éstas no hay duda ninguna que son
Las que nos presentan mayor confianza
En dicha casión.
Mas grande peligro denotan por cierto
Sino disminuyen la fiebre fatal.
O si ésta aparece después de haber muerto
Su fuego letal.
Si hay sed, anorexia, diarria copiosa,
Si el pus es verdoso, si lívido el tal,
O bien pituita se arroja espumosa,
Es mala señal.
Y así los enfermos que están en tal caso
No pueden ya nunca la muerte evitar,
Y el sol de su vida allá en el ocaso
Se va a sepultar.
Y aquellos que juntas aquestas señales
No ofrecen, los unos se mueren también,
Los otros padecen larguísimos males
Y al fin curan bien.
De todo lo dicho por tanto conviene
Los signos morbosos saber deducir .
De todas las otras dolencias que tiene
O pueda el doliente tal vez adquirir.

DE LOS ABSCESOS

64

En aquellos que sufriendo
Neumónicas afecciones
Purulentas colecciones
Se les llegan a formar
Inmediatas al oído
O a las márgenes del ano
Formando fístula, es llano
Que suelen muy bien curar.

65

Mas obsérvese en los mismos
El cuadro que aquí se ofrece:
Si la fiebre no decrece
Ni se mitiga el dolor;
Si el esputo no es muy franco
Ni el excremento bilioso,
Ni como líquido acuoso,
Ni de carácter traidor;
Si la orina no es copiosa
Ni con mucho sedimento,
Ni presagian detrimento
Los demás signos del mal,
Esperar se debe siempre
Que después de estos sucesos
Los morbíficos abscesos
Aparezcan por final.

66

Cuando están los hipocondrios
En cierto modo inflamados,
Los abscesos ya anunciados
En ciertos puntos están
De las partes que se encuentran
Debajo de estas regiones,
Ejerciendo sus funciones
Que a la vida impulso dan.
Mas cuando se hallan flexibles
Y ambos a dos sin dolores,
En las partes superiores
De la máquina vital
Los morbíficos abscesos
Que incomodan al paciente
Aparecen solamente
A consecuencia del mal.
Pero sucede por cierto
Que en algunas ocasiones
Las neumónicas funciones
Se hacen con dificultad,
Volviendo después las mismas
Sin aparente motivo
A su estado primitivo
De apacible libertad.

67

En la aguda pulmonía
Muy vehemente y peligrosa
Es sin duda provechosa
La oportuna aparición
De los críticos abscesos
En los muslos del paciente
Que deplora tristemente
Su torácica afección.
Pues no puede en este caso
Presentarse mejor nota
Sobre todo, si denota
El esputo variación;
Pues si es rojo, y cambia y sale
Hecho pus, es muy plausible,
Si el dolor es ya sensible,
O se nota la hinchazón.
Porque no solo con esto
El enfermo desgraciado
Del peligro se ha salvado
Que le cercaba do quier,
Sino que el absceso dicho
Libre ya del dolor fiero,
Desaparece ligero
Minorando el padecer.
Mas si el esputo no es fácil
Ni en la orina a ver se alcanza
Signo alguno de esperanza,
Que quede cojo temblad,
Y que no pueda entregarse
Por aquestos padeceres
A los precisos quehaceres
De la triste humanidad.

68

Sí después de presentado
Desaparece el absceso,
Y un completo retroceso
Hace al fin a lo interior,
No expectorando y habiendo
Todavía calentura,
Témase la muerte dura
O el delirio aterrador.

69

Generalmente los viejos
Mueren de supuraciones
Que produce en los pulmones
Una grande inflamación;
Siendo víctima la vida
De los jóvenes dolientes
De las demás existentes
En cualquier otra región.

70

Cuando atacan a los lomos
Y a las partes inferiores
Vehementísimos dolores
Con febril agitación,
Si abandonan estas partes
Y en el diafragma se fijan,
Por muy poco que allí aflijan
Muy perjudiciales son.
Y todos los demás signos
Observar mucho conviene
Pues si alguno sobreviene
Que denote exposición,
Ni una pequeña esperanza
Se debe tener sin duda
De que el enfermo sacuda
Su dolorosa afección.

71

Cuando un foco purulento
Con el fuego se destruye,
Si el pus que de allí fluye
Puro, blanco, y sin hedor,
Salva su vida el paciente;
Mas si el pus es sanguinoso
Y algo turbio y cenagoso,
Muere siempre a lo mejor.
Empero si el mal refluye
Hacia el diafragma que flota
Sin haber ninguna nota
Peligrosa ni mortal,
La supuración inmunda
Debe esperarse a fe mia
Con cuidado cada día
Como término del mal.

DE LA VEJIGA

72

Vejiga dura y doliente
Manifiesta claramente
Peligro grave y mortal;
Mucho más si la acompaña
Fiebre continua que daña
La organización vital.
Por que los fuertes dolores
De esta entraña moradores
Tienen bastante poder
Para matar al paciente
Que suspira tristemente
En su amargo padecer.
Mas antes que fin encuentre,
Tenaz astricción de vientre
Se llega en él a observar,
Sin que salga en tal apuro
Más que material muy duro,
Y eso a fuerza de pujar.

73

Si la orina se presenta
De materia purulenta
Con sedimento a la par
Ligero y de color blanco,
Asegura luego franco
Que no hay nada que temblar.

74

Si esta orina no mitiga
El dolor de la vejiga,
Ni la ablanda, ni se va
De la fiebre un solo ripio,
Pronostica en el principio
Que el enfermo morirá.

75

Especialmente a los chicos
Que son algo grandecicos
Esto llega acontecer,
Por lo cual aquestos daños
Desde siete a quince años
Mucho más son de temer.

PRONOSTICOS DE HIPÓCRATES
LIBRO TERCERO

SIGNOS DE LA FIEBRE

1

En las fiebres las crisis se presentan
En unos mismos días siempre igual,
Ya sucumba el enfermo que atormentan,
O bien se cure de tan fuerte mal.

2

Las fiebres de carácter placentero
Con buenísimos síntomas también
Al cuarto día de transcurso entero
O antes se suelen terminar muy bien.
Pero las fiebres de maligno aspecto
Que con síntomas malos juntas van,
Al cuarto día del febril afecto
O antes la muerte muchas veces dan.

3

Y este crítico día es el primero
Que se presenta en la afección febril,
El segundo es el siete, y el tercero
El once forma de la fiebre hostil.
El cuarto es el catorce; mas el quinto
El día diez y siete tiene acción;
Y el sesto finalmente no es distinto
Del vigésimo día de afección.
Las accesiones mismas que promueven
Las dolencias agudas, tienen fin
En veinte días que contarse deben
De cuarto en cuarto numeral confín.

4

Mas no es posible que juzgadas queden
Por días tan completos como aquí;
Pues ni los años ni los meses pueden
Completamente numerarse así.

5

Por eso, y por contar de aquese modo,
El primer día crítico será
El treinta y cuatro con su tiempo todo,
Y el segundo el cuarenta abarcará.
El tercero será sin duda alguna
El día sexagésimo del mal,
Que mil pesares sobre el hombre aduna
Enfermo y triste en la región mortal.

6

Mas es difícil en aquestos males
Poder desde el principio saber cuál
Habrá de durar mucho, pues los tales
Todos ofrecen un principio igual.
Pero conviene vigilarlo todo
Desde el día primero, y mucho más
Los cuartos días, porque de este modo,
Aunque muy vagamente, ver podrás
La marcha, la carrera, o el camino
Que la oscura dolencia ha de seguir;
Y esto sirve también para el destino
Del mísero doliente predecir.

7

Igual marcha también siguen por cierto
Las cuartanas, según la observación
Nos demuestra en su libro siempre abierto
A la vista de humana aplicación.

8

Las dolencias que un tiempo muy pequeño
En el mísero enfermo han de durar
Se conocen muy bien por el diseño
Que abinicio nos llegan a mostrar.
Pues los que curan de dolencias tales
Respiran fácilmente y sin dolor,
Duermen de noche, y las demás señales
Inspiran confianza y no temor.

9

Los que han de perecer no duermen nada,
Tienen disnea, con delirio al par,
Y su dolencia en fin va acompañada
De los signos más malos de curar.

10

A los que se hallen en aquestos casos
Conviene atentamente el observar,
Para saber hacia qué fin sus pasos
Las dolencias dirigen sin cesar.
El tiempo que durar aquestas pueden
Y al mísero paciente hacer sufrir,
Con otras circunstancias que se enreden
Y puedan en el mal sobrevenir.

11

Juzgarse pueden por el mismo estilo
Los efectos morbosos que atacar
A las puérperas puedan con sigilo
Alterando su estado singular.

12

La cefalalgia intensa y permanente
Junta con algún síntoma letal,
Es perniciosa en cualesquier paciente
Que una fiebre padece por su mal.
Mas si la dicha cefalalgia viene
Sin síntomas letales, y el dolor
Aún más de veinte días se mantiene
Sin que calme la fiebre su vigor,
Debe esperarse con algún sosiego
Que sangre fluya en la nasal región,
O que un absceso se presente luego
Allá en las partes que inferiores son.
A una reciente cefalalgia suele
Ya el pus seguirse, o la epístasis* ya,
Principalmente si al enfermo duele
Lo que en las sienes o en la frente está.

*forma actual, epistaxis. Marco este caso por ser notoriamente más pronunciado que aquellos en que una j pasa a ser g o una s pasa a ser s, al cambiar también la acentuación del término.
Por cierto, me da para un chascarrillo. ¿Qué son los epistaxis? Pues taxis voladores. El futuro, amigo, el futuro.

13

En los que siete lustros no han cumplido
Se debe sobre todo de esperar
Que con pasos callados y sin ruido
La epistaxis se llegue a presentar.
Y en los que en dicha edad se hallan al frente
O pasan de la misma en conclusión,
Se debe de aguardar generalmente
Sobrevenga por fin supuración.

14

El agudo dolor de los oídos
Con fiebre permanente es muy fatal,
Porque causa delirio, y los sentidos
Turba, y al hombre le asesina el mal.
Pero siempre no siendo aquesto cierto,
Conviene con cuidado investigar
Desde el día primero con acierto
Los demás signos que se ven al par.

15

Los que jóvenes son en dicho caso
Al primer septenario mueren pues,
Los ancianos empero tal fracaso
No sufren sino ya mucho después.
Pues estos no teniendo calenturas
Tan grandes, ni al delirio propensión ,
Hasta fraguarse el pus, las amarguras
Pueden sufrir mejor de su afección.
Mas si en aquesta edad tan débil pasa
A otro punto la cruda enfermedad,
Suele una parte perecer no escasa
De los enfermos de provecta edad.
Los jóvenes empero mueren antes
Que el oído principie a supurar;
A no ser el pus blanco, y los restantes
Síntomas ser muy buenos y agradar.

16

También nos debe de inspirar tristura
Y no menos hacernos recelar
El que aquellos que tienen calentura
Se les lleguen las fauces a ulcerar.
Pues si a esto se agrega algún mal signo
De aquellos que se acaba de decir,
El pronóstico entonces es maligno
Porque hay grande peligro que advertir.

DE LA ANGINA

17

Si en el cuello o en las fauces
No se ve señal morbosa,
Es la angina peligrosa
Y prontamente mortal:
Y si el dolor es muy vivo
Y hay disnea muy vehemente,
Asesina comúnmente
Al enfermo dicho mal.
En el mismo primer día,
Aunque otras veces si mata
Su golpe fatal dilata
Hasta el día dos o tres,
O cuando más hasta el cuarto;
Pero siempre es perniciosa
Si alguna señal morbosa
En cuello o fauces no ves.

18

La angina que se presenta
Con hinchazón dolorosa
Y rubicundez morbosa,
No es mejor que la anterior;
Pero dura sin disputa
Mucho más, especialmente
Si es muy grande interiormente
En las fauces el rubor.

19

Mas sobre todo, la angina
Dura aún mas que todo aquello,
Si en las fauces y en el cuello
Se nota rubefacción;
Pero si aquesta se extiende
Hasta el pecho, y no camina
Hacia lo interior la angina,
Aún puede haber curación.

20

Si fuera los días críticos
La erisipela se ahuyenta,
Y tumor no se presenta
Sobre la parte exterior;
Si el enfermo no espectora
Por la boca pus cual debe,
Sino líquido muy leve
Sin que exista ya dolor,
Señal es de que al enfermo
Que padece de esta suerte
Le ocasionará la muerte
De la dolencia el rigor;
O si conserva la vida
El enfermo por fortuna,
Volverá sin duda alguna
A molestarle el dolor.


21

Es muy bueno que se fijen
En las partes exteriores,
Pero no en las interiores,
El rubor y la hinchazón;
Pues si metástasis hacen
Cual sucede en ciertos casos,
Y van con rápidos pasos
a fijarse en el pulmón,
Se pronuncia en el enfermo
Que padece este martirio,
El tormento del delirio
Que trastorna a su magín;
Empero también algunos
Que en este mísero estado
Por desgracia se han hallado
Han supurado por fin.

22

Si está hinchada y rubicunda
La campanilla movible,
Sin peligro no es posible
Que se consiga cortar;
Pues sobreviene al instante
La inflamación dolorosa,
Y una hemorragia copiosa
Que se debe de evitar.
Por lo tanto es preferible
En instantes tan penosos
Otros medios provechosos
Con prontitud emplear;
Para curar si es posible
Con muchísimo cuidado
Al enfermo desgraciado
La inflamacion uvular.
Cuando está descolorida
La campanilla se suele,
.Sobre todo cuando duele,
Garrotillo apellidar;
Mas si en su parte más baja
Redondeada se presenta
Y en ella también se aumenta
El volumen a la par,
Si al mismo tiempo delgada
Se representa a la vista
Cuando se pasa revista
A su parte superior,
Se debe cortar al punto,
Si se juzga conveniente
Para el mísero paciente,
Sin cuidado ni temor.
Pero conviene primero
Que en la boca a cortar se entre,
Evacuar antes el vientre
Si es propicia la ocasión,
Y además no hay un peligro
Muy cercano y evidente
De que se muera el paciente
Por la gran sofocación.

23

Si en días que no son críticos
Las calenturas terminan,
Si antes de hacerlo caminan
Sin buenos signos también,
Debe esperarse a fe mía,
Que aparezcan nuevamente
En el mísero paciente
De su vida en el vaivén.

24

En una fiebre muy larga,
Mas de la cual el paciente
Aunque no muy fácilmente
Pueda quedar vencedor,
Si de alguna flegmasía
Que lo aflige y le molesta,
O de causa manifiesta
No dimana su dolor,
Debe esperarse que se haga
Por este febril acceso,
Duro y sensible un absceso
En una articulación,
Principalmente de aquellas
Que están en los interiores
De las partes inferiores
Ejerciendo su función.

25

Los abscesos de esta clase,
A la verdad harto cruda,
Se suelen formar, no hay duda,
Con bastante prontitud
En aquellos infelices
Que treinta años no han cumplido,
Y ya ven así perdido
El caudal de su salud.

26

Mas con todo, no se debe
De aguardar en tal suceso
Que se presente el absceso
Hasta que el tiempo sutil
Haya llevado veloz
Sobre sus alas impías
Los primeros veinte dias
De la alteracion febril.

27

Los abscesos raras veces
Se presentan en los viejos
Aun cuando se halle muy lejos
La feliz terminación
De la ardiente calentura
Que devora su existencia
Combatiendo sin clemencia
Su cansado corazón.

28

También en fiebres continuas
Abscesos suelen mostrarse,
Pero en cuartanas cambiarse
Las erráticas se ven
Y todas las que intermiten,
Sobre todo si se acerca
La estación lluviosa y puerca
Del triste otoño también..

29

Los que aún no tienen seis lustros
Son los que abscesos presentan,
Mas aquellos que los cuentan
O traspasan de esta edad,
Las calenturas que sufren
Con pobres fuerzas humanas
Se convierten en cuartanas
Que es bien mala enfermedad.

30

Por lo tanto es provechoso
Saber que son más frecuentes,
Y mucho más permanentes,
Y con menos propensión
A la metástasis, todos
Los abscesos, mientras dura
Con su incómoda frescura
Del invierno la estación.

DEL VÓMITO ESPONTÁNEO

31

Si el que padece una fiebre
Que no presenta agudeza
Siente dolor de cabeza
Y ve oscura lobreguez,
Si en la boca del estómago
Siente el triste dolor sumo,
Que ha de vomitar presumo
Solo bilis esta vez.
Mas si siente escalofríos
Y el frío al calor sustrajo
De las partes que hay debajo
De los hipocondrios pues,
Vendrá el vómito más pronto,
Y si estando así comiere,
O alguna cosa bebiere ,
Pronto lo echará después.

32

Los que desde el primer día
Tienen dolor de cabeza,
Cuando el cuarto y quinto empieza
Se les principia agravar,
Mas el séptimo un consuelo
Por fortuna les ofrece,
Porque en él solo decrece
Y aún se llega a disipar.
Muchos hay que no padecen
Ni siquiera instante alguno
Este dolor importuno
Hasta que llega el día tres,
Se les agrava el día cinco,
Mas al llegar el noveno,
O a mas tardar el onceno,
Ya ninguno el dolor es.
Y en aquellos que en el cinco
Por primera vez lo sienten,
Siempre y cuando se presenten
En debida relación
Con los signos anteriores
Estas últimas señales,
El catorce en casos tales
Se disipa la afección.

33

En las febriles tercianas
Aún más particularmente
Esto pasa comúnmente
A la mujer, al varón,
Y aun al joven, pero a este
Aún mas en las calenturas
Continuas, y en las que puras
Tercianas sencillas son.

34

En aquellos que padecen
Semejantes calenturas
Y no ven cosas oscuras
Sino un vívido esplendor
Que despiden los corpúsculos
Que juzgan ver en el viento,
Si además les da tormento
en la cabeza el dolor;
Si en vez del dolor de estómago
Se presentan distendidos
Sin hallarse doloridos
Ni con una inflamación
Ambos a dos hipocondrios,
La epistaxis sobreviene,
Pero el vómito no viene,
Y más si jóvenes son.
Porque si tienen seis lustros,
O más años han cumplido,
El vómito consabido
Les viene al fin a acosar,
En lugar de la epistaxis
Que se ha dicho anteriormente
Que suele en algún paciente
Al vómito reemplazar.

DE LA CONVULSIÓN

35

Si los muchachos traviesos
De aguda fiebre están presos
Y no pueden defecar,
Si no duermen y se aterran ,
Si sus ojos nunca cierran
Para dejar de llorar,
Si el color del cuerpo todo
Mudan también de tal modo
Que unas veces cual carmín
Se presenta enrojecido,
Y otras de verde teñido,
Y otras es lívido en fin;
Una convulsion impía
Debe temerse a fe mía,
Sobre todo si la edad
No han cumplido de siete años
Porque están a questos daños
Más expuestos en verdad.
En los jóvenes adultos
Los convulsivos insultos
No se llegan a mostrar
Tan fácilmente en las duras
Y fatales calenturas
Que les llegan a acosar.
A no ser que se presente
En el mísero paciente,
Como algunas veces vi,
Una señal perniciosa,
Cual sucede al que le acosa
Un intenso frenesí.

36

Así pues, de las señales
Que en cada cual de los tales
Os acabo de explicar,
Deducir es conveniente
Por el médico prudente
Los que se pueden curar.
Y los que al fin la existencia
Perderán con la dolencia
En un instante fatal,
Ya sean jóvenes o viejos,
Adultos o chiquillejos
Los que padecen el mal.

37

Todo lo ya consabido
Decir aquí os he querido
Por las dolencias que son
Agudas, y por aquellas
Que puedan resultar de ellas
En cualesquiera ocasión.

38

Y así, si acertadamente
Queréis saber si el paciente
Ha de morir ó sanar,
Si la enfermedad amarga
Ha de ser muy corta o larga,
Aprended a comparar
Todas aquellas señales
Que en cada cual de los males
Os acabo de explicar,
Y observad con juicio astuto,
La orina, el pus, el esputo,
Y la bilis a la par.

39

También conviene a los médicos
De los males epidémicos
Observar bien el vigor,
Y la época del año
En que se presenta el daño
Cual torrente asolador.

40

Y en fin, por lo que hace al juicio
Y a todo lo que es indicio
De una morbosa afección,
No debe de despreciarse,
Ni menos debe ignorarse
Que hay ciertos signos que son
En cualquier tiempo malignos,
Mas tambien hay otros signos
Que nunca inspiran temor;
Como puede sin recelos
Verlo en Libia, Scytia,y Delos,
El médico observador.

41

Véase el del pronóstico anterior.

42

Se infiere de estas razones
Que en otras varias regiones
Estas cosas podrá ver
Aquel que sepa observarlas
Y con criterio juzgarlas
Como es justo y menester.

43

Mas no es preciso que el hombre
Procure saber el nombre
De los males que aquí pues
No se han descrito y tratado,
Que semejante cuidado
No es del mayor interés.
Pues las dolencias impías
Que siempre en los mismos días
Malo o bueno tienen fin,
Por sus mismos signos pronto
Hasta el médico más tonto,
Las distingue en su magín.