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miércoles, 7 de enero de 2009

Un poema de Juan Malpartida

MÉTODO
Del pozo arriba, la sombra
y su desfondado rostro,

voz que en espiral asciende
hasta el brocal del ahora.

Caminé por un reflejo,
resuelto en piedra, ya polvo:

Resucitada presencia,
no por el hábil esguince

del agudo silogismo
y su trampilla de viento,

por un olor de acederas,
por un sabor de frontera
que se agita desde el fondo.

Juan Malpartida en 'El pozo', Pre-textos

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un poema de Juan Malpartida

DÍPTICO
II
Al sol, los pescadores
remiendan las redes deshilachadas,
las extienden contra la luz
observando celosamente
la exactitud de nudos, plomos y balizas,
y, sobre todo,
pulcros gramáticos del aire,
los innúmeros agujeros.
Oigo pasar la nada por las redes,
ese espacio desierto
urdido en la paciencia
de los días de arena.

Juan Malpartida en 'El pozo', Pre-textos

viernes, 26 de diciembre de 2008

Un poema de Juan Malpartida

PUENTE

Mas allá de las manos, en lo oscuro,
presencia corporal resuelta en bruma,
a un mismo tiempo ángel y demonio,
siempre al borde de ser, nunca completa.

En la tensión tenaz que nos enlaza,
(más que dura maroma: espuma, viento)
hay un instante roto como astilla,
una grieta de luz que nos contempla.

La espiral ascendente de campanas,
entrechocadas aguas de mi empeño,
en la memoria canta su deriva:

un recorrer las voces en vigilia,
un rehacer lo hecho hasta inventarlo
bajo el blanco rigor del mediodía.

Juan Malpartida en 'El pozo', Pre-textos

viernes, 19 de diciembre de 2008

Un poema de Juan Malpartida

TRES
Monótono, el mar
golpea una y otra vez la orilla.
No la dirá nunca.

Toda la tarde
lanzando palabras al aire,
sin recogerlas.

Ruedan
por estas horas baldías
constelaciones.

Juan Malpartida en 'El pozo', Pre-textos

lunes, 8 de diciembre de 2008

Un poema de Juan Malpartida

IDENTIDAD
Estos muros que marcan el espacio,
cerrados al aire de la ciudad
y al azar de los pasos extranjeros,
estos muros, vertidos hacia adentro,
son la casa.
Paréntesis de cal,
por sus ventanas cae resurrecta
la mañana.
Del otro lado
cabrillea un bosque de voces,
árboles que caminan, se detienen
junto a la roja luz de los semáforos,
avanzan por la página, gramaticales
surtidores de fábulas,
la soledad y el roce de los cuerpos
buscando el rostro marcado en el sueño,
la salida, por el doble arco de tus ojos,
a un paisaje de mar sin peso.
Apoyado en la ventana, las horas
se ablandan a mi espalda.
Levanto la mirada, alguien me contempla
desde el opuesto muro de la calle.
Nos miramos por un instante
y sorprendidos
esbozamos un saludo, de muro a muro,
mientras gira el vacío en la conciencia.
Él o yo, me digo al tiempo que vuelvo
hacia la sombra de la casa.

Juan Malpartida en 'El pozo'. Pre-textos

lunes, 1 de diciembre de 2008

Un poema de Juan Malpartida

TRÁNSITO
Entre hablar y callarse
no hay nada, solo el árbol;

entre el da y la noche
late una espuma cárdena;

del pasado al presente,
del futuro a la nada

hay un mar de palabras,
la máscara sin nadie;

de la vida a la muerte,
este instante encendido,

del llanto a la sonrisa
por pasillos de sangre:

memoria inextricable
que en un delta de escombros

sobre sí misma salta
y no logra encontrarse:

entre hablar y callar:
esta sombra sin nombre.

JUan Malpartida en 'El pozo', Pre-textos

martes, 25 de noviembre de 2008

Un poema de Juan Malpartida

EL POZO
I
El tiempo, voz que cae en la memoria,
alcanza un horizonte que me ignora
y deja, sobre la tarde ósea,
una dura materia oscurecida.
Lo que miro se desvanece, lo que miro:
el mar retrocedido a sus orígenes,
vuelto una sola hoja sin rumor.
Oscuro rodar de las horas,
el recuerdo de tus palabras
aliado a la tarde insondable,
la ausencia de tus palabras labrando
la otra cara del ser .

Anclada en el jardín, la marejada
ruge toda la noche
mientras camino por los cienos
circulares de los nombres y hago recuento
en las cumbres peladas del insomnio:
pasillos de otra casa, calles de una ciudad
devorada e inventada cada día,
conversaciones corno el pan tangibles
ahora ya reflejos,
metamorfosis del instante
más allá de los cuerpos.
No es tiempo,
tiempo es el agua que toda la tarde
mientras escribo,
horada la acequia, inunda mi oído,
las raíces aéreas del lenguaje
y mi mano bajo la lámpara.
Pero mi mano piensa
y sus sombras tibias
se derraman, se vuelven,
ven
el mundo inmarcesible,
la hora que no vuelve.

Juan Malpartida en 'El pozo', Pre-textos