sábado, 23 de enero de 2010

Mi sonetillo

Un conocido, poeta, al que respeto, ha recibido el encargo de un libro de sonetos. De su autoría, imagino. Generoso como es este gran hombre, me invitó a participar con un poema.

En principio, a pesar de la gratitud debida a la invitación, me sentí ajeno al proyecto. ¿Escribir un poema, así, de golpe y porrazo? ¿De qué? ¿Y además en soneto? Ja, años ha que no me meto en esos vericuetos formales. Yo, un descreído de la forma. ¿Descreído? Al menos harto (pronúnciese como en mi pueblo: jarto, jartito) de ella.

Total, que tenía pinta el asunto de que no iba a parte alguna por mi parte.

Pero...

Que sí, que sí, ¡tonto! Un poema en un libro de este ser. ¡Guau! Tan visible en papel no lo he sido hasta ahora. Y hala, tira palante Violante(lo marco en negrita para que anotéis y uséis esta expresión, qué ocurrencias tengo) me digo. Y ahí voy.

Bueno, no me enrollo más, que esta persiana ha alcanzado el tope. Que explico este descreimiento/descreímiento (por las dudas) y estos afectos porque una vez escrito el verso (irremediable, mío, querido, burlón), entiendo que el primero que podría sentirse burlado es mi propio amigo. ¿Junto a una rica colección de endecasílabos incluír lo mío? Parecería una burla de su trabajo, cosa que no es, sin duda. Me burlo de los serios sonetistas de sonetos serios. De esos sí. La forma es un juguete tan sólo, eso pienso. No es un obstáculo, es un instrumento más para nuestra diversión.

Gracias, amigo, por tu invitación. Y, en fin, entenderé que no tengas en cuenta mi sonetillo. Igualmente leeré tu libro.

¡Ah! Ahí va, claro. No sé vaya a quedar sin ver la luz.


Los catorce

Para llegar a catorce
(que es lo que hace un soneto)
comience por el primero.
No me añada un estrambote

que no es rico sino pobre
el soneto entrado en versos.
En tocando lo del metro
cuchufletas al cipote

que no cuenta más que once.
¡Son diez dígitos, canelo!
y el uno, uno entre ellos.

En demás, que diga Lope
que yo firme me sujeto
con agrado a su criterio.

¿Cierto?

9 comentarios:

Maria Sanguesa dijo...

Me parece muy divertida tu intrusión en las formas clásicas, ya sabes que creo que debemos de jugar con ellas para romperlas cuando nos de la gana, y que si no se conocen las bases del arte, sus cimientos, lo que se construye se cae junto con las modas. Tu sonetillo me deja claro que tu talento poético tiene buena arquitectura. Y, en este caso, sabor quevediano. Un beso.

Yessen dijo...

para hacer eso hay que saber escribir. Genial.

Alejandro dijo...

Pues en esto, amigo Malia, estamos muy lejos de estar de acuerdo. No veo razón alguna para burlarse de un sonetista serio. Es como burlarse de un novelista serio, o de un fabulista serio, o de un cuentista o versolibrista serio. ¿Por qué burlarse de un escritor serio, haga novelas o sonetos? Hablando de burla, a mí se me da mejor lo de burlarme de los poetas que, de tan mediocres, no hacen más que repetir los lugares comunes que quedan bien en el ambientillo, por ejemplo, aquello de que la rima, o el soneto, o la forma, son cosas que quedaron atrás, o meros juegos, o conservadurismos. Todo eso es quedar bien con la platea, carecer de una mínima objetividad, y sobre todo una personalidad. Y claro, desde luego que se puede hacer un soneto jugando, o un soneto patético, o cursi, o malo: lo mismo que en cualquier género. Más se me da, repito, burlarme de los poetas que, con eso del verso libre, se sienten libres de ser poetas cuando no lo son, y se dan la libertad de llamarle poema a un desparramo de palabras, a un chistecito, un ataque de epilepsia traducido en versos… vamos, que ya estamos de todo eso hasta el gorro, no sé por qué el espíritu vanguardista sigue vivo cuando ya no tiene sentido, cuando ya no asusta ni asombra a nadie. ¿Que la forma es un juego? Vale, es un juego la música, la poesía misma, la arquitectura, digamos también, y ahora sí con mala leche, el contenido, porque no hay contenido sin forma y, digámoslo claro de una vez: el contenido es forma. Si piensas que la forma es un juguete, pues es un juguete el contenido, y es un juguete el arte, y bueno, ya puestos, nos sentamos a jugar un dominó o un fútbol, si total la poesía es eso, y Ovidio un cursi, Baudelaire un lúdico, y ni hablemos de gente tan poco seria como Shakespeare, el sonetista…

Jesús Malia Gandiaga dijo...

Vaya, no me queda claro si te han molestado mi versillo y mi comentario, Alejandro. Tengo la ligera impresión de que sí, no sé si infundada. Y no entiendas esto como mofa, por favor.
En fin, el verso el libre, y el poeta más. Y a eso: "Antón, Antón, Antón pirulero, cada cual, cada cual, que aprenda su juego". Esto es lo que digo. Por ser más claro, que para ser poeta no es necesario hacer ni un mísero soneto. Que la forma es la necesaria horma para calzar a cada poeta, pero que cada uno tiene tiene la suya. Y sujetarse a la que con tanta brillantez han cultivado los maestros es a la poesía innecesario. Nada digo de cada quién que se ase al verso como tabla de salvación en el naufragio. A la persona, bravo, Y le presto mi oído. Al poeta, camino incorrecto.

Alejandro dijo...

No hombre no, no es que me moleste, es que cuando opino, opino en esa forma… Es una cuestión de forma, pero ya ves lo importante que es la forma. ¡No! No me molesta la discrepancia, al contrario, de hecho me anoto en los debates con gusto, no tomes mi tono como algo personal. Creo que no tomas conciencia del alcance de algunas de tus afirmaciones. Desde luego que no hace falta escribir un soneto para ser un poeta, pero… ¿y? Tampoco hace falta, para ser poeta, escribir un poema en verso libre, entonces ¿por qué poner como ejemplo de lo innecesario a un soneto, siempre a un soneto? Vamos, que está claro que hay una saña y una burla en contra de las formas clásicas, es algo que uno huele y ve hoy día en todo ambiente de poetas, y por eso son los sonetos, y los sonetistas serios, el blanco predilecto, tú lo has dicho: “me burlo de los sonetistas serios”. Y yo respondo: esa frase es para que aplauda la platea de las tertulias. ¿Dices que es innecesario sujetarse a lo que han cultivado los maestros? ¿Y por qué? ¿A qué viene tanta insurgencia trillada contra “los maestros”? Hablamos de poesía, no de ropa de moda. Las formas clásicas son, aún clásicas, formas, y las cultivaron todos, maestros y no maestros. Hay que cultivarlas porque son válidas, porque son grandes recursos, eso antes de porque las hayan cultivado o no los maestros. No me niegues que hoy juegan todos a ser poetas osados, naturales o malditos mediante la imitación del espíritu vanguardista de los abuelos del año treinta, como si todavía chocase. Y en esta coyuntura entonces claro: queda muy bien burlarse de los sonetistas serios, hacer sonetos en broma, y hablar de las formas clásicas como cosa de otra época, o como cosa prescindible, innecesaria, evitable, ¿por qué no decir, en el mismo plan, que es innecesario escribir un poema que no siga una forma clásica? La poesía se hace en la forma propia en verso libre, o en la propia en verso clásico, las dos son válidas, y yo voy en contra de los que ponen una como más válida, actual o conveniente que la otra. Yo no me burlo de los poetas serios, escriban o no sonetos, evidentemente los defiendo, ja! Desde luego que no me molesto tu sonetillo, no esta mal, aunque ya se escribieron muchos sonetos para burlarse de muchos sonetos...

Jesús Malia Gandiaga dijo...

Hum. Interesante.
No digo que los sonetos no tenga sentido practicarlos porque los han practicado los maestros. Digo que algunos maestros lo son, entre otras, por la altura que han dado a la lírica en el soneto.
Por otra parte, a mí, personalmente (y nada sé de camarillas y tertulias), la sonoridad del soneto me rechina, incluso los muy buenos. Qué le voy a hacer, Alejandro. Es mi gusto personal. Por eso, por esa musica estridente que me parece que produce el soneto (y en cuanto a su música me refiero a que es pasado, pues si el idioma evoluciona haciendo a sus palabras cambiar de forma, tambien su música lo hace), creo que o el soneto evoluciona a otros modos, o se aferra a la comicidad y a otro discurso, o el soneto nace muerto. Pero en fin, es mi particular modo de ver.
Y no tan poco pensado como pueda parecer, pues lo tengo muy sentido. Pero, en fin, como muestra de buena voluntad, te propongo publicar en Poesía Abierta una selección de sonetos. Igual puedes completar una muestra al estilo de 'La poesía en 100 sonetos, 100' en este blog que me haga cambiar de idea. O 10, lo que quieras. ¿Te animarías?

Alejandro dijo...

¿Te refieres a publicar sonetos míos o sonetos célebres de diferentes épocas? Pues sí, más bien a lo segundo, me animaría, no tengo problema, te podría mandar algunos sonetos clásicos que me parezca que valen la pena, una selección. Estoy un poco limitado porque estoy en el extranjero sin mi biblioteca, pero puede que me las arregle con internet.

En cuanto a cuestiones de gusto, pues no hay nada que hablar, cada uno tiene su gusto. Lo que sí, hay que tener cuidado cuando uno dice algo que forma parte de su arbitrario gusto como si fuera algo más bien objetivo. Por ejemplo, tu opinión sobre los poemas de amor, que serían cursis o pedantes. Yo creo que la cursilería y la pedantería son propiedades de la cursilería y de la pedantería, no de los poemas de amor, que pueden ser cursis o no, pedantes o no, ya que los hay de toda forma, autor y tipo. Pero como en ese comentario dijiste claramente “a mí me parece que…”. “para mí”, “según mi gusto”, entonces no vi ningún problema, ya que a uno le puede parecer que el Dante o el Quijote son una bazofia, y qué se le va a hacer, cuando no va con uno, no va, como con tu caso el soneto. De modo que los sonetos te resultan juguetones o pesados. Pues bien, es una cuestión de gustos. Yo no creo que la pesadez sea propia del estilo: creo que es propia del poeta que utilice ese estilo con pesadez. Que se presten a ser juguetones es cierto: se prestan a mucho. Poetas como Leopardi, tan clásicos, tan consagrados en la poesía medida, no escribían sonetos porque los consideraban menos serios, mientras que otros poetas, como Shakespeare, Baudelaire, Sor Juana, encontraban en los sonetos la más refinada de las formas clásicas, y ni hablemos del siglo de oro español. Pues nada, te busco sonetos si te parece.

Alejandro dijo...

Ah, me olvidaba: que si quieres poner sonetos, sea por poner sonetos, y no por cambiar de idea. No veo ninguna necesidad de que cambies de idea. No tienen por qué gustarte los sonetos, si no te gustan no te gustan, no veo qué problema hay. El problema, y esto pasa mucho entre escritores, es decir que lo que a uno no le gusta sea por eso malo, o superado, o pasado de moda. No es tan difícil no gustar de un género sin por ello tener algo contra ese género.

Unknown dijo...

Me adhiero a la opinión de Alejandro, y abundando en ello, creo que el problema es la crisis de Humanismo que hay en tantos y tantos aspectos del arte, por ejemplo en la pintura:

Dos brochazos, tres churretes,
diez borrones arbitrarios,
un manchón extraordinario,
puesto todo al mal garete,
con –o sin- su colorete
y si acaso un mal tiznado,
te dicen algún “enterado”
que es arte del sublime,
e ignaro quien no lo estime.
Pues yo ignaro me he quedado.

Porque es un pitorreo
tener la desfachatez
de convertir la memez
de la pringue de un brocheo
en arte, cuando es la hez.
pringante de algún autor,
a quién le daré el favor
de creerte colorista,
decorador... ¡pero artista!
cuando lo haga mejor

Que en Altamira inició
el Arte su andadura,
y ahora, los caradura,
van contra la Evolución
cuatro brocheros, que son
como aquel chimpancé,
que por coger un pincel
y pinturas de colores,
pintorreó de mil amores
borrones en el papel.

¡Que no!, que entiendo de arte
y cualquier gordibrochero
tiene más arte y esmero
que tu desastre reparte;
aunque “Tratantes de Arte”
y críticos de arte arteros,
por aquello del dinero
-muy “telectuales” ellos-
te quieran poner el sello
de ser artista puntero
siendo solo pinturero.

Esa crisis del Humanismo, en el caso de los defensores de la huida de las formas en la poesía, la achaco a la crisis de la Filosofía, que si tiene una utilidad humanística, es sobre todo porque enseña a pensar.
Cuando alguien reniega de las formas, no cae en la cuenta de que lo que no tiene forma es o deforme, o in-forme, o amorfo.
Y tampoco cae en la cuenta de que ha de "conformar" su fobia a las formas a alguna formalidad. Aristóteles lo diría mucho mejor que yo, cuando afirma que el ser de un poema, por ejemplo, necesita de la Forma.
Sin "forma" no hay ser. Todo ser es también forma, aunque sea una forma informe o deforme o amorfa.
Creo asimismo, que la Poesía no ha de estar limitada por las formas -sonetos, lira, romance...- puede y de hecho va más allá. Pero pretender devaluar el vigor y valía de las formas tradicionales, es cuanto menos crisis de Humanismo.
Bienvenido el Poeta que hace poesía con cualquier forma, sea ésta formal o no.
Sospechoso el poeta que se pondera de disformal por moderno. Esa modernidad se cura con el tiempo.

Yo quisiera ser poeta a lo moderno
y escribir muchos versos arrimantes,
aunque fluyan mis rimas apremiantes
porque yo las destierro en el averno.
Yo quisiera liberarme de la forma,
e informe, conformarme a los poetas
que deforman toda forma con sus jetas
por lograr lo deforme como horma.
Y quisiera del ritmo no hacerlo
y pretendo arritmiar lo más posible
mas el ritmo me aflora tan visible
que parezco un orate sin quererlo.
Y quisiera inventar las insulseces
de los nuevos poetas de chorradas,
mas ni ritmos, ni rimas, ni tontadas
me permiten ser poeta de sandeces.
Y deforme, amorfo, arrimado,
conformado a normas anormales,
contemplarme superior a los mortales
en la horma del estar modernizado.

Cordialmente.
Javier.