jueves, 24 de abril de 2014

Chistes de Máximo de sus últimos años en EL PAÍS




Ramón G. del Pomar, "El subjuntivo errante" (2)


5.

DESTACAR el poder de los olvidos
ayuda en los procesos purificadores.
Sonríe.
Si algún día nuestros ideales
descubrieran que son meras invenciones,
que somos hijos de las mil mentiras
atesoradas para creer en quien no somos,
surgiría un momento confuso para el barrendero,
y las aceras se medirían por suicidios.
El año pasado,
sin ir más lejos y según algunos,
desapareció la eternidad.
Todos siempre tan ocupados en inventarla o negarla,
que nadie la vio nacer.
Así que no me preguntes
si los sueños van o vienen cuando no dormimos.
¿Has visto dónde va mi aliento cuando no te beso?
¿Has dado con el lugar donde moran las tinieblas
cuando amanece?
¿Y tu entraña,
cuando se extinga la llama,
qué hará sin mi esencia que te impregnó?
Sonrío.


9.

Mirar muy despacio desde el acantilado,
como si el tiempo no existiera
para el esqueleto que nos reviste.
Y cuanto más cerca advirtamos
el rugido de las olas,
los movimientos de una sirena
o el canto de las gaviotas,
mayor ha de ser el espacio de nuestro silencio.
Puede que el mar quiera beberse tu aliento
y alimentarse con el sonido de la venganza.
Tal vez necesite la intensidad de llevarse tus segundos
o la de entregarte las sandalias del reloj que descalzó algún fracaso.
Cuando puedas sentir el roce de su mirada,
el latido de sus besos
y llegar a comprender que tus labios,
luz que se pierde entre el eco de un nombre amargo,
son también dulces,
e incluso si fuiste capaz de darle tu ánimo compensado
y encontrarte muy adentro,
no te consientas colmarla.
Recuerda que volver a nacer lleva su tiempo.

miércoles, 23 de abril de 2014

La Filosofía no es cosa de chiste, Forges




Poemas de Clara Janés en "Río hacia la nada" ( y fin), uno con matemáticas

23

Se va en humo el futuro
y en ceniza se amontona el pasado.
Quedan restos de olvido
y la urdimbre del fuego de sacrificio.

Aquel caballo,
que al alba
despertara con su hocico
al universo,
arrastra ya las lluvias
hasta el confín de las nubes.

Arde la palabra
como un arco en fuga
y el oído se apaga.
Y el ojo no ve lobos ni leones
bajo el agua,
ni palmeras,
aunque todas las formas
se hunden en el río…

Y el dios de la muerte,
cuyo nombre significa
dominio de uno mismo,
arroja en su seno
incluso los himnos de la fe
que el corazón poblaron
y al horizonte lanza
una línea de sonido
para anudar el movimiento del sol.

Y restablece el orden
en el infinito.


28

Aunque está vacía
la oscuridad,
resuenan pisadas
en los peldaños.

Un leve fuego
a la orilla del agua
se consume,
pero hay que seguir
ahondando,
ahondando,
ahondando en la noche
hasta el profundo centro
para entrar en el giro
que desde el origen
corre hacia el fin
inalcanzable.

Ni punto
ni línea recta
sino esfera
que se expande...

Y cada instante
se multiplica
por totalidad.


30

Las antorchas y los fuegos
en el borde de la noche
cuando el río
es la negrura del cielo
y no hay barcas en el agua
ni animales en la orilla
y únicamente una voz,
un mantra,
indica el estar en vela
y dormita el asombro,
y el amor se esconde
bajo la cansada piel,
porque sólo esa oscuridad
le espera,
y no hay repliegue
en la memoria
que resucite los días,
y a sí mismo se dice:
mantente ajeno, en calma,
que nunca, nunca, nunca
volverás a andar sobre las aguas.

martes, 22 de abril de 2014

"Máximas, sentencias y aforismo" de Séneca (2)

Pide ajeno beneficio el que refiere el suyo.

Dos veces vence el que en la victoria se vence a sí.

Lo que de raíz se aprende, nunca del todo se olvida.

Buena es la riqueza si la manda la razón.

Quien puede ser injusto quiere serlo.

Causa es de obrar mal el haber obrado.

En obligación nos pone de dar el haber dado.

Despreciable cosa es el hombre cuando no se levanta sobre su esfera.

Tanto más crece el esfuerzo, cuanto más consideramos la grandeza de lo emprendido.

Debe tomarse consejo conforme al día, y si es posible, conforme a la hora.

Merece salir engañado el que, al hacer un beneficio, tenía cuenta con la recompensa.

La diversidad de libros distrae al entendimiento.

Determínese despacio lo que para siempre se resuelve.

Tarde se olvida lo que se aprende por mucho tiempo.

La diligencia nos parece tardanza cuando deseamos una cosa.

Por el vicio ajeno enmienda el sabio el suyo.

Al infeliz sóbranle y fáltanle pensamientos.

Súfrase, y no se reprenda lo que excusar no se puede.

Haz lo que debes, y no lo que puedes.

La felicidad no mira de dónde nace, sino adónde puede llegar.

Chistes de Máximo de sus últimos años en EL PAÍS




Sonetos de Fernando de Herrera y su puntuación


El siglo XX no trajo sólo triunfos para la poesía, también pérdidas, como la conveniente e imprescindible puntuación que introdujo Fernando de Herrera (1534-1597) para una correcta lectura del poema, sus especiales caracteres para los hiatos, sinéresis y dialefas. Sin más detalles sobre esto, te remito a la selección de sonetos que publicamos a partir de ahora de El Divino Fernando de Herrera.

La edición a la que me ciño es del año 2001, de la Universitá Degli Studi Roma Tre, titulada "Fernando de Herrera, Cento Sonetti", la de la cubierta que muestro. Va.

Buela i cerca la lumbre, i no reposa,
i huye, i buelve a su beldad rendida,
figura simple suya; i encendida
siente que fue a su muerte pressurosa.

Mas yo, alegre'n mi luz maravillosa,
a consagrar osando voi la vida,
qu'espera, de su bello ardor vencida,
o perders', o cobrarse venturosa.

Amor, qu'en mi engrandece su memoria;
entibia mi esperança en lento engaño,
i en llama ingrata ufano me consumo.

Cuidé ¡tal fue mi mal! ganar la gloria
d'el bien, que vi, i al fin hallo en mi daño;
que sólo de m'incendio resta el humo.



En este, que prosigo, espacio incierto;
armado con los riscos i espantoso,
descubro estrecho passo i afanoso;
dudosa salud siempre, i daño cierto.

Huyendo entre las peñas el desierto,
dilato el rastro d'el dolor penoso,
resuena áspero el viento, i el hermoso
cielo yaze 'n tinieblas encubierto.

Ya corro despeñándome sin tiento,
ya doy en las espinas con los ojos,
i no hallo algún fin en mi camino.

Cánsase i desespera el sufrimiento,
i no teme 'l peligro i los abrojos
cuanto llevar presente 'l mal contino.



De bosque'n bosque, d'uno en otro llano
solo en medroso orror i en sombra oscura
voi suspirando ausente, i la Luz pura
busco, que m'encubrió el Amor tirano.

Corto el río, i traspasso el monte'n vano;
que no se deve más a mi ventura;
el bien, que la esperança me procura,
huye, i se me desliza de la mano.

En este duro estrecho me lamento,
porque sea mi daño manifiesto,
i alguno se conduela en mi cuidado.

No conorta'l fin esto mi tormento;
que tanto mi dolor es más molesto,
cuanto d'ageno pecho más llorado.

lunes, 21 de abril de 2014

Selección de versos de Jorge Riechman (2)

Posiciones

Me recojo en la intimidad de una fragua. En voz baja transcribo las derrotas del fuelle, el estupor del martillo, la vacilación del fuego. Vivo la hora en que toda afirmación no puede ser sino desesperada; toda solidaridad, sino elegíaca.

La poesía, rejuveneciendo mientras a contracorriente avanza por el río atroz del tiempo, toca ya el manantial de su desnacimiento.

Nace del amor y del terror con que pueblos ágrafos cautivaban a la palabra viva. Muere en el desdén por la palabra de pueblos de nuevo ágrafos, trivialmente tiranizados a través de sus ojos intestinales. Subsiste como aliento.

Postula la perfección de un cristal de nieve en el interior del corazón humano. Transmite la memoria de lo no sido.

Se reconoce en la luz encrespada, magnífica, violenta, del chaparrón estival mientras sigue luciendo el sol. Aguamiel imprevisto que autentifica el pus de las heridas.

La herida, el aliento, la erosión. Imposible ya recogerse en el jardín, pero todavía cabe hacerlo en el risco, en el torrente, en el despeñadero.

Erosión. Parentesco de los fenómenos que destruyen la fertilidad de las tierras, la vitalidad social y mi propia identidad de persona libre.

Condenados a la abrasión y al despojamiento, no hagamos al menos de la necesidad virtud. Que los ojos abiertos —duras lunas erectas de piedad y herrumbre— vayan lentamente llenándose de arena.

Aunque apenas osemos ya pronunciar la palabra realidad.


La ciudad blanca

Ahí donde veis flores        
amarillas encima del tejado,        
ahí es mi casa.        

Amarillas y azules.        
Y la canción purísima del musgo.        

No ha sido edificada.        
Ahí es mi casa.

Consejos para extranjeros

En la ciudad donde no puedas        
decir la verdad,        
decirla.        
En la ciudad donde puedas        
decir la verdad, trabajar        
para convertirla en mentira.

Miguel Mihura, "Las entretenidas"

viernes, 18 de abril de 2014

Enrique Jardiel Poncela, "Máximas mínimas y otros aforismos" (5)

Máximas mínimas: 535 aforismos sobre temas que, por no ser de actualidad, están siempre de actualidad

DE LAS ACTIVIDADES HUMANAS

220. Toda actividad es un desarreglo nervioso.

221. La máxima actividad no es la de las manos, sino la del cerebro.


DEL SUICIDIO

222. El suicidio es la exasperación de la impaciencia.

228. Suicidarse en subirse en marcha a un coche fúnebre.

231. Suicidarse es tener el valor de un instante para ahorrarse el valor de varios años.


DEL PUDOR

234. El pudor es un sólido que solo se disuelve en alcohol o en dinero.

235. El pudor es la hemorragia interna del deseo.


DE LA POLÍTICA

238. Cuando un credo político triunfa comienza a fracasar.

239. La Política es la ocupación de los hombres sin ocupación.

240. Cuanto más se preocupa un país por la Política peor gobernado está.


DE LOS SENTIMIENTOS

244. Los sentimientos deben analizarse siempre y no obedecerse nunca.

245. Cuando tiene que decidir el corazón, lo mejor es hacer que decida la cabeza.

247. El sacrificio es un sentimiento que a todo el mundo le parece admirable en los demás.

248. Solo son humildes los que no pueden ser soberbios.

249. Los tontos no quieren más que a los que les adulan, y los listos, ni a esos.

250. La ingenuidad es siempre perversa.

253. Los dolores de los humanos constituyen para los demás humanos el espectáculo más entretenido.