miércoles, 29 de diciembre de 2010

martes, 28 de diciembre de 2010

Poemas de 'Marea', libro de Chema Barredo Viudés

Hombre pájaro

Con alas de hombre pájaro
te cubres, los sueños de madera
y el equipaje breve,
con sombras del viento que no vuela contigo.

Extraño dios en los altares
con alas de hombre pájaro
a quién entregarás tu suerte.
El mismo que desarma
las nubes, los flecos del sol,
el dueño de la luz que te ilumina
los viajes que ocultan su destino.

No te desprendas de unas alas.

La fosa más profunda
jamás te hará invisible a su tutela,
por más que te escondas,
por más que huyas hacia el norte
el hombre pájaro te aguarda
y cuando seas aire,
se elevará a tu altura.


El que se llama niebla

El que se llama niebla
y memoria y la luz, el dueño
del poema ciego que habla de ti,
de llaves y de puertas,
del viento y su mensaje en el filo
de la vida a la que algunos se asoman.
El que te ofrece tiempo
por si lo necesitas.

El que pasea gatos persas a lomos
de unicornios, busca en las nubes
y canta en una esquina
la canción de los viejos derrotados
y en las fiestas que duran siete noches,
el que no admite preguntas
ni adora ningún dios, ni revisa las cartas
que predicen el futuro.

El que poda los brotes en el mármol
de los escaparates,
el hombre murciélago en el reino
de los peces, la sombra
del sabor a pecado,
la foto de ti mismo si no quieres verte,
el que guía cuando falta la luz,
el más audaz que sobrevuela
la delgada línea roja.
No es un sueño, existe. Le esperas.


Después de la batalla

Descansa bajo el puente
donde construyen nidos
los pájaros del norte,
donde has encontrado tu casa
después de la batalla
y crecen las sombras y la voz
en la orilla secreta del invierno.

Duerme en los días breves
que protege la piedra,
la urgencia ya no es tuya.
Hazlo en el suelo de bronce
que olvida la derrota,
al abrigo del cauce
donde el agua se vierte sin medida
ni la edad incalculable del futuro.

'Las horas', poema del 'Cántico' de Jorge Guillén

LAS HORAS

III

Brisa de sombra sensible
Va estremeciéndose al roce
De un alma en toda su espera.
Late el pulso al astro acorde.

¿Aislamiento?
Siempre queda alguna torre.
Una hora
Canta para todos. ¿Oyes?

Circula el tiempo entre agujas
De relojes.
Todo se salva en su círculo,
Todo es orbe.

El instante,
Pulsado, sonado sobre
Tantas cuerdas,
En susurro se recoge.

¿Qué hora será? Son amigas
Esas hogueras de monte.
¿Las dos, las tres? En redondo
Reposa lo oscuro enorme.

lunes, 27 de diciembre de 2010

A Boogie el Aceitoso le encantan los 'Pasteles de nata con fresas'


www.negrofontanarrosa.com

Que todo es vanidad y ha de perderse

AL MONTE DONDE FUE CARTAGO

Excelso monte do el romano estrago
eterna mostrará vuestra memoria;
soberbios edificios do la gloria
aún resplandece de la gran Cartago;

desierta playa, que apacible lago
lleno fuiste de triunfos y victoria;
despedazados mármoles, historia
en quien se ve cuál es del mundo el pago;

arcos, anfiteatro, baños, templo,
que fuisteis edificios celebrados
y agora apenas vemos las señales;

gran remedio a mi mal es vuestro ejemplo:
que si del tiempo fuisteis derribados,
el tiempo derribar podrá mis males.

Gutierre de Cetina


Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada,
de anciana habitación era despojos,
mi báculo, más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

Francisco de Quevedo

jueves, 23 de diciembre de 2010

Lombilla se acuerda de Manrique para felicitar la navidad

Poemas de Horacio Pizzurno en 'Tierra de arados' (y fin)

EL CHINGOLO

Pastizal,
flexible cobijo
raíz contra raíz.
Un nido ocultas,
un huevo lírico;
un canto en flecha
que mañana
cruzará hiriente la noche,
anunciando
al patrón de las veletas.


TIERRA DE ARADOS

Hay nombres esparcidos en el humus,
en encriptados signos de aguasal.

Divinas fuerzas arrendadas,
para la subcutánea raíz
del labriego.

Verdes, y ocres extendidos,
que porfiados resucitan
en la decaída huella del invierno.

Enjundiosos espíritus volvedores,
que jamás prostituyen
como ruines adecentados,
a quien generosamente fértil
se tiende hembra.


CARNADA VIVA

En la barranca,
permisiva huelga
de cañas olvidadas.
Gran felicidad
del pecerío.
¡El vino,
el fuego,
los amigos!
Y aunque ebria,
insomne,
la guitarra.


EN PARCELA AJENA

El alma, aunque un poco sorda,
se entreabre a un coro
de niños ausentes.
Da a luz al mudo diálogo
de la acucia y la siembra.
Congruente, oscuro de pureza,
revienta el terrón entre los callos,
y dejándose llover,
sobre el lomo del milagro,
honradamente,
cubre las semillas.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El verso del verso, va del amor

10
Hace falta estar ciego y querer morir sin estela de gloria y alegría…Algo así dejó escrito Rafael después de tomarse unos mariscos con unas copitas de manzanilla. Yo creo que amar es intentar trascender, lo que no necesariamente significa buscar descendencia. Si no, ¿cómo se explica que uno posponga sus necesidades a las del otro? Yo me lo explico con la estela de gloria y alegría. Así: entrega, por supuesto; desinterés, imposible.

11
¿Entrega? Ni siquiera a mí mismo me someto.

Indigentes, según JoBi


Ahora que nos vamos inmersionando en época de excesos conviene este chiste. Consulta la obra de JoBi en su web (sigue la etiqueta JoBi).