jueves, 3 de septiembre de 2009

Otros textos de Maximiliano Sacristán

Opus pocus (A modo de prólogo)

La clarividente Ana María retiene mi mano —ya no recuerdo cuál— entre las suyas, observa detenidamente la palma y me profetiza un destino literario prolífico: acaba de leer en estas pocas líneas mis Obras Completas.

Exoticidades I

I
El primer calígrafo del reino pensó reunir su biografía en un solo ideograma que también representara su propio nombre. En aquello empeñó los últimos años de su vida, construyendo el símbolo —tortuoso, múltiple y total— que fuera el mapa de su existencia abarcada de un vistazo. La muerte lo sorprendió, pincel en mano, frente a su obra mayor. Pero sobre este último suceso nada pudo decir.

II
El último calígrafo del reino abandonó su pincel para siempre el día en que paseando por la playa encontró su propio nombre impreso en la arena por las huellas de las gaviotas.

III
El nuevo calígrafo del reino será aquel que consiga estampar su propio nombre en el agua usando el índice derecho del emperador.

En la casa de cinco pesos II

La madama finalmente se decidió a extender la oferta de prestaciones. Para los clientes inhibidos, ahora se cuenta con un servicio de suplencia: un señor de la Casa, de manera muy profesional, cumple con los deberes amatorios, mientras el tímido —si lo desea y como mecanismo desinhibitorio— puede espiar desde la habitación contigua por un agujero hecho en la pared. En cambio, los muy tímidos pueden elegir espiar a los tímidos que espían.

Nodo Macrotextual Interconectado

El tríptico sale de a poco de la oscuridad: la mano ya desplegó una de sus ventanas…

Impromptu: Dícese de la pieza breve y rápida, generalmente para piano, de carácter improvisado.
(Nada fue más difícil para el interpretante que ser libre. Una palabra como talismán. El concertista, solo, buscó entre las partituras ajenas. Claro que la libertad tuvo su precio. El pianista hurgó en el poeta: condenado a improvisar, siempre; juzgado por los significantes, sin salida. Entonces: a no pensar. Las falanges contaron su verdad.)


La imagen central va construyéndose a sí misma. Toma su forma, dibuja algo reconocible.

Obituario: Dícese, asimismo, de la sección necrológica de un periódico.
(Alguien cree en los conjuros, alguien redacta a diario su íntima magia postmoderna.)


Queda un último pliegue: el que reunirá en el uno la magia del número. La obra es aún una trinidad que, desde la penumbra, se hace, promete. La tercera ventana completará la figura.

Quadrivium: Dícese de los cuatro caminos o artes liberales del mundo medieval —aritmética, geometría, astronomía, música— aplicadas en la enseñanza.
(Algunos, en la encrucijada, mirarán hacia los cuatro lados. Estarán perdidos. Alguien llegará para mostrarles las vías posibles.)

Textos de Maximiliano Sacristán' en su libro 'Tríptico posmoderno'

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