jueves, 13 de mayo de 2010

Rebeca Álvarez Casal del Rey ha publicado libro

'Suponiendo la cicatriz como posibilidad de la herida' lo ha titulado, y lo ha publicado en la editorial Amargord. De ahí son estos dos poemas que siguen.

Suponiendo la ausencia
Mas las hormigas se dirigen hacia tus llagas y allí procrean sin descanso
Antonio Gamoneda
Las hormigas se dirigen hacia tus llagas y allí procrean sin descanso,
se dirigen hacia el lugar en que tu piel fue arrancada de la superficie de mi cuerpo.

Siameses hilvanados por el abdomen,
o tal vez por la frente,
o por los labios y las palabras sólo pueden ser pronunciadas dentro del otro.

Distancia habitada por insectos sin luz, frías carcasas,
devoran, aniquilan lo que a su paso encuentran,
suponiendo en nosotros
la existencia de algo tan vivo que pueda morir.
Afluentes de hormigas,
entramado de venas horadando la cara oculta de la tierra. Palpita,
cálida, fluye, se desborda de ti.

Bocas diminutas muerden gangrenando el adiós,
impidiendo al tiempo su función analgésica,
suponiendo la existencia del tiempo para lamer las llagas.

Suponiendo la cicatriz como posibilidad de la herida.
Y suponiendo que la ausencia coagule rodeada de insectos.



El acto de escuchar
Sólo una pared separa
el grito del oído; una pared
fina, sucia, helada. A veces parece
que el grito sólo existe en el oído
y que nada lo produce más allá de la oreja y las manchas
de humedad. Atraviesa
ladrillos desde el centro del cerebro hasta llegar
al exterior, a este lado
de la pared, donde el grito no ocurre;
donde sólo acontece el oído. Ruidos, gritos, golpes, jauría.
Serpientes. Látigo sólo
de paredes adentro, al otro lado
del oído, junto a la palabra. La madeja.
El tapiz del recuerdo se remonta al gusano
(de seda).
El hilo, el uso y la durmiente
preciosidad.
Palabras encierran, delimitan; las palabras
(unívocas) desbifurcan
la realidad, el hoy. Todo ya ha ocurrido antes del sueño.
Los tabiques no tienen
que inventar. Definen. Digieren. Enfrentan. Revientan
los tímpanos, la pared,
ocurre entre las cejas.
Balas, recuerdos, alaridos, el roce
de la yema de los dedos
en la pared,
en el oído,
en el recuerdo,
quema.

3 comentarios:

Rebeca Álvarez Casal del Rey dijo...

Ay, qué majo eres Jesús, muchas gracias.
Beso.

Malicia Cool dijo...

pues a mí no me ha gustado nada nada.

Jesús Malia Gandiaga dijo...

Te agradezco el comentario, Malicia. En Poesía Abierta queremos comentarios enriquecedores y opiniones literarias; ésta es un poco escueta y directa pero respetable. Otro tono en el que predomine el ataque personal no es aceptable en Poesía Abierta. Gracias de nuevo.