jueves, 2 de febrero de 2012

Más sonetos de Quevedo

Soneto-árbol podado por cuestiones de salud

Artificiosa flor, rica y hermosa,        
que adornas a la misma primavera,        
no temas que el color que tienes muera,        
estando en una parte tan dichosa.

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Tras arder siempre, nunca consumirme;        
y tras siempre llorar, nunca acabarme;        
tras tanto caminar, nunca cansarme;        
y tras siempre vivir, jamás morirme;        

después de tanto mal, no arrepentirme;
tras tanto engaño, no desengañarme;        
después de tantas penas, no alegrarme;        
y tras tanto dolor, nunca reírme;        

en tantos laberintos, no perderme,        
ni haber, tras tanto olvido, recordado,
¿qué fin alegre puede prometerme?        

Antes muerto estaré que escarmentado:        
ya no pienso tratar de defenderme,        
sino de ser de veras desdichado.

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