lunes, 9 de julio de 2012

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (31)

MANERA DE SER DEL HOMBRE EN GENERAL (3)

Creemos que todo lo que nos dicen es mentira; pero basta que nos repitan una cosa para hacernos dudar; y que nos la repitan doce veces para que nos dejemos matar por ella.

No es cierto que nos molesten los defectos ajenos. Si no existieran, ¿de qué nos reiríamos?

Todos los hombres se parecen en su deseo de no parecerse a los otros.

La condición de los hombres no es mala; pero es un conjunto de falta de condiciones buenas.

El hombre es capaz de todo, hasta de ser tan inteligente y humilde como para confesar que ignora en absoluto las razones de sus actos.

Hay dos clases de sabios: los que demuestran que lo son y los que no lo demuestran; los segundos no tienen competencia.

El hombre que tiene un sentido equitativo de la distriubución de los bienes espirituales, desea la felicidad para sí mismo y la generosidad para los otros.

Hay dos clases de personas que inspiran una confianza natural: los desconocidos y aquellos a los que aún no se ha confiado nada.

A todos les gusta, cuando son felices, disponer de alguien de quien burlarse; si son desgraciados les gusta disponer de quien escuche sus penas. El hombre siempre necesita una víctima.

Solo un buen amigo es capaz de comprender que su presencia puede llegar a molestarnos.

Hasta los locos con inconsecuentes y de esto se valen para disimular su locura.

Cuando los hombres hablan y no tienen un tema de conversación determinado, se ponen siempre de acuerdo sobre la tontería ajena.

La principal ocupación de algunas buenas gentes consiste en buscar las faltas ajenas, y su principal placer es encontrarlas.

Encontrar una persona que esté enterada de algo es siempre una sorpresa.

No hay comentarios: