martes, 20 de octubre de 2015

Poemas de Rafael Carvajal en "Misántropo de buen corazón" (3, y fin), hoy "Quiere ser, brevemente, mi amiga", "Calzonazos" y "Epílogo"



Quiere ser, brevemente, mi “amiga”

Me deja
Con una cama rota por el uso
Una caja con cuatro condones sin usar
Serias dudas sobre mi proeza amatoria
Dice que quiere ser mi “amiga”
Alejarse del pacto de la carne
Y subirse al carro alado del alma que es la amistad
Sin embargo yo
Quiero forcejear con ella desnuda
Cubrirla de saliva
Besarla con lengua
Abrazar su espalda descubierta
Montarla sobre mi cuerpo
Escupir semen en todos sus orificios
No quiero solo compartir secretos y confianzas
Quiero carne
Esconder mi hambre en su vagina
Soy casi viejo
Algo torpe en el amor
Era un joven
Con la pasión de los idiotas y los insensatos
Ahora solo tengo
Mi mal disimulado miedo
Mis cabellos grises
Mi tos de fumador
Y tengo una amante que quiere ser mi “amiga”


Calzonazos

Jolín que me gusta obedecer a mi novia
Plegar mi voluntad a sus dictados
Soy arcilla moldeada por sus dedos
Un proyecto en ciernes con vistas al futuro
Fui rebelde de joven - hice solo lo que quise
Caminé por las sombras desdeñando los consejos
Un toro salvaje embistiendo sin disciplina
Ahora soy cabestro manso y satisfecho
Guiado por un aro metafórico que atraviesa mi nariz
Solo quiero agradar a mi ama
Poner mi sexo en sus manos
Crecer en placer - hincharme de orgullo
Cada vez que su sonrisa me dice que lo he hecho bien
Pero los amigos me dicen que soy débil
Que ella se irá dejándome con una vida que no me pertenece
Que hay que ser hombre - imponer tu criterio
Pero ellos no saben el secreto que guarda mi pleitesía
Mi orgasmo incrementa con cada concesión
Que me quiten el carné de macho
Me llamen cobarde
Quiero ser un juguete en sus manos
Su soldado en la guerra del amor


Epílogo

Desperezándome antes del amanecer estoy enamorado de la humanidad. Un amor que fluye como el bravo Amazonas. Son las cinco; fumo y bebo café. Escribo versos ligeros. Mi bolígrafo delinea la belleza de la sociedad. Pronto sale el sol y su luz hace eco con mi luz. Saco a las perras al Parque del Casino. El barrendero casi bizco me mira mal, como si creyera que no pienso recoger los excrementos de mis animales. En el parque algunos dueños tempraneros no devuelven mi saludo; en vez de hacerlo, hacen carantoñas a mis perras. Veo a la japonesa del caniche y el yorkshire que presenció mi último brote psicótico hace ocho años y, desde entonces y hoy, me habla como a un tarado. No son ni siquiera las ocho y cada encuentro con mi prójimo tiñe mi amor con amargura. Me vuelvo a casa por otra calle para evitar al barrendero, y las perras encuentran una bolsa abierta de basura en el suelo.
Soy muy liberal respecto a lo que mis bichos comen, y les dejo a ver qué encuentran. De repente viene una señora bastante gorda, se para y espeta: “Esto es un asco, una vergüenza, comiendo de la basura. ¿No ve que sus perras están demasiado gordas? No las puede tener tan gordas”. Para mis adentros la arrastro por el pelo hasta un escaparate y la muestro quién es la gorda. Para mis afueras me callo, aparto a las perras del festín y siento mi amor por la humanidad caer preso en una máquina de deshidratar y envasar al vacío, donde se encoge a un tamaño minúsculo. De vuelta a casa lo primero que hago es eliminar la última entrada del blog. La entrada hablaba de amar con nuestras alas de ángel, del pedazo de Dios que todos llevamos dentro. Hablaba del deber imperativo de amar. La entrada me da asco. Escribo otra vez, pero no con bolígrafo sino con cuchillo.  Escribo: miedo, vacío, ignominia, abismo, cadáver de la decencia, envidia/codicia y los otros pecados capitales. Me gustaría incluir en mi texto: gorda sebosa entrometida, japonesa boba de mierda, saludaperros groseros, barrendero inútil y feo. Pero en vez de eso, diagnostico con mis versos un tumor cancerígeno, incurable e intrínseco, que anida indemne en nuestro corazón. Bebo más café y fumo bastante. Durante el resto del día interactúo lo mínimo con seres que me parecen inmundos. Cuando llego a la noche arrastrando las injurias y desplantes de todo un día estoy dispuesto a beatificar a Hitler, Atila, Stalin y a Pol Pot. Me duermo rencoroso, harto y rechinando los dientes. Duermo poco. Duermo profundo. Duermo magia, porque, desperezándome antes del amanecer, estoy de nuevo intensamente enamorado de la humanidad. Adiós al rencor, al hartazgo y al rechinar de dientes, solo busco mi bolígrafo para constatar la fuerza de mi verdadero amor por todo lo humano. Hoy el prójimo dará la talla. Soy un misántropo con buen corazón.