Antes de tirar el libro (perdón, reciclar) me he puesto la grata tarea de rescatar aquí los chistes que más disfruté. Así los gozas tú por vez primera y yo tengo adonde recurrir a recrearme de nuevo sin necesidad de tener que proveerme de un espacio por el resto de mis días para albergar el libro. (Mientras blogger lo permita. Después, me vendrá la amnesia. Pero... qué más da. Siempre llega el olvido, las trabas que le ponemos sólo lo retardan.) Va.


No hay comentarios:
Publicar un comentario