jueves, 10 de septiembre de 2015

Poemas de Sara Castelar en "El corazón y los helechos"(2, y fin)



A VECES SUCEDE QUE VIVIMOS

Adiestrar la boca en el silencio y exhalar el alma,
dejar la voz a salvo
y obviar la lengua de las ciudades solas,
llegar a un puerto y destruir su nombre
tras medir la distancia de cada sacudida,
todo lo que se acerca es invisible
y sucede despacio, como la soledad
o la herida del tiempo entre las piedras.

Caminar el olvido y reescribir sus árboles,
verter el grito
al corazón abierto para nadie.
Nada me habita en esta hora, tan solo la extrañeza,
porque a veces sucede que vivimos,
es la revelación de un dios en el plural del mundo
que se injerta al mensaje de los pájaros libres,
los que somos las veces que no somos,
las veces que nos faltan.

Doblar la respiración como un papel sin firma,
ser al revés
lo que va avanzando hacia la muerte.


WARNING

Para que nadie anuncie el abandono
de la campana inversa que sostiene tu verbo
y seamos la carne de lo oculto.
Para que los perdidos rocen lo indeleble
de aquello que no pesa
y cabe,
como el aire,
en el pequeño espacio de tu mano,
ya cuenco
ya semilla.

Para que los ciegos nombren los colores del canto
y fluya la memoria;
el racimo.

Para que nunca,
para que el hombre caiga de los clavos
y los cuerpos suenen en el germinar del mundo,
para que tú,
para que la pureza exista;
que mis ojos no enturbien el poema.


DEMEDIADO

Hablo de la grieta,
del túnel,
perforar lo absoluto
para completar el nombre.
Tengo miedo y no
de seguir viva
o de seguir muriendo, tal vez
en ambos lados
de esta manzana abierta
que yo soy,
que somos,
negro que no es
negro sin el blanco
lugares que se alzan en lo opuesto
para ser
lo mismo y diferente,
el corazón que fluye en ambas manos
y termina en el dos,
este puze de orillas
donde existo
y no.


POEMA GORDIANO

Yo recibí unos pies para este mundo,
con sus huellas erectas, y el surco en el que vibran
sus raíces desnudas,
ellos me reconorren erizados de hambre
y deshacen el yugo que no basta,
la ecuación que no basta,
su naturaleza impropia
que no basta.
Nadie sabe de mí en esta rama sola
donde el nudo corrige la obviedad de la cuerda,
tengo una vida aérea surcando mis bolsillos
que gime,
se delata
y reconstruye el cuerpo de la sombra;

me seduce este grito paralelo
que está formando el mundo sobre el mundo.

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