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jueves, 31 de octubre de 2013

"Memoria", "Pájaro de otoño" y "Muerte y resurrección", poemas de José Ángel Valente en "Mandorla"



MEMORIA
Sobre un texto de Ishikawa Takuboku (1885-1912)

Esa mujer que lloraba en mi cuarto
¿era el recuerdo de un poema
o de uno de los días de mi vida?



PÁJARO DE OTOÑO

El azul palidece hacia lo blanco.

El rojo halla en lo negro
su redoblada ausencia.

                                     El amarillo
desciende todas las escalas
hasta entrar en lo gris.

Pájaro largo del otoño acuérdate
de mí,
y de este canto,
cuando estés en tu reino.



MUERTE Y RESURRECCIÓN

No estabas tú, estaban tus despojos.

Luego y después de tanto
morir no estaba el cuerpo
de la muerte.
                      Morir
no tiene cuerpo.
                           Estaba
traslúcido el lugar
donde tu cuerpo estuvo.

La piedra había sido removida.

No estabas tú, tu cuerpo, estaba
sobrevivida al fin la trasparencia.

jueves, 24 de octubre de 2013

"Il tuffatore", "Miércoles" y "Efemérides", poemas de José Ángel Valente en "Mandorla"



IL TUFFATORE

No estamos en la superficie más que para hacer una inspiración profunda que nos permita regresar al fondo. Nostalgia de las branquias.



MIÉRCOLES

Estamos como rotos o quebrados
de todas las junturas igualmente
y ya nunca podríamos mirarnos
sin retumbarnos de pasado.

Al tímpano le duele tu desnudo
como le duele al grito el nacimiento,
al nacimiento el aire,
al aire el roce,
al roce el peso, al peso
la ley inconsolable
de la gravitación universal de la ceniza.



EFEMÉRIDES

Salir al fin al día,
al día vegetal,
                        al fin,
                                   seguro,
sentirse bien,
perfectamente bien,
                                  reconciliado,
radiante al fin, seguro
de no morir o de morir,
                                      al cabo
tan seguro de sí, de no, de todo,
al día vegetal, al día, al nada.

jueves, 17 de octubre de 2013

"Poema", "Aguardábamos", "Escribir" y "Momentos", poemas de José Ángel Valente en "Mandorla"



POEMA

Cuando ya no nos queda nada,
el vacío del no quedar
podría ser al cabo inútil y perfecto.



AGUARDÁBAMOS la palabra. Y no llegó. No se dijo a sí misma. Estaba allí y aquí aún muda, grávida. Ahora no sabemos si la palabra es nosotros o éramos nosotros la palabra. Mas ni ella ni nosotros fuimos proferidos. Nada ni nadie en esta hora adviene, pues la soledad es la sola estancia del estar. Y nosotros aguardamos la palabra.



ESCRIBIR es como la segregación de las resinas; no es acto, sino lenta formación natural. Musgo, humedad, arcillas, limo, fenómenos del fondo, y no del sueño o de los sueños, sino de los barros oscuros donde las figuras de los sueños fermentan. Escribir no es hacer, sino aposentarse, estar.



MOMENTOS privilegiados en los que sobre la escritura desciende en verdad la palabra y se hace cuerpo, materia de la encarnación. Incandescente torbellino inmóvil en la velocidad del centro y centro mismo de la quietud.

jueves, 10 de octubre de 2013

"Conmemoración", "Umbral" e "Ícaro", poemas de José Ángel Valente en Mandorla



CONMEMORACIÓN

Como mi infancia.
                              Extiendo
sobre el mantel mi cuerpo.

Bebo la sangre.
                          Copa.
Plenaria copa.
                        Alzo
su no visible forma en mi memoria.

Bebo mi infancia.
                              Bebo
la sangre
al borde mismo de la sangre donde
ya nunca más la noche empezaría.



UMBRAL

Vestido de blanco.
Vestido de blanco estoy ante los ojos
de quien me ama y de quien no me ama,
poso en fin ante nadie o ante la nada
o ante la pupila transparente
que nunca veo y que me ve.

¿Posaré así sin fin ante la muerte?

Las flores de la acacia amarillean pronto
en los montes lejanos
de la niñez.
                   ¿Estoy vestido así
para morir?

Una gran onda larga en la fotografía
que el tiempo ha demudado
cae
sobre mi frente, pálida
la frente, artificial
la onda, digo,
si artificial pudiera ser lo hecho
con amor.

Y te oigo, madre,
raíz de tanto,
llegar del otro lado de la noche.

Tú me tiendes la rama dorada.

Pongo mi pie desnudo en el umbral.



ÍCARO

Sobre la horizontal del laberinto
trazaste el eje de la altura
y la profundidad.
                            Caer fue solo
la ascensión a lo hondo.

jueves, 3 de octubre de 2013

"Latitud", "Pájaro loco, escándalo" y "El amanecer", Poemas de José Ángel Valente en "Mandorla"



LATITUD

No quiero más que estar sobre tu cuerpo
como lagarto al sol los días de tristeza.

Se disuelve en el aire el llanto roto,
el pie de las estatuas
recupera la hiedra
y tu mano me busca
por la piel de tu vientre
donde duermo extendido.



PÁJARO LOCO, ESCÁNDALO

Vino el escándalo. Pintó de rojo todas las paredes. Saltó de rama en rama, de solapa en solapa, igual que un pájaro. Pájaro loco, escándalo. Picoteaste granos en mi palma. Te abrí mi puerta. Vuela ahora. Haz estallar el tímpano del necio. No dejes al honrado, persíguele debajo de su cama sombría. Incendia las esquinas. Pon tu súbita antorcha en los ojos extintos del menguado. Haz caer al incólume. Despierta al sordo. Y vuela. Vuela y vuelve. Vuelve, pájaro loco, a posarte en mi mano.



EL AMANECER es tu cuerpo y todo
lo demás todavía pertenece a la sombra.

Tus lentas oleadas fuerzan
la delgada membrana
del despertar.

Anuncias qué: no el día,
sino la quieta
duración del latido
en la sombra matriz.

Te anuncias,
proseguida y continua como
la duración.

Durar, como la noche dura,
como la noche es solo sumergido cuerpo
de tu visible luz.