martes, 12 de noviembre de 2013

Las matemáticas para Novalis (10)



El cálculo diferencial es la crítica – el cálculo integral – la solución – aquel enseña a ordenar los datos – y a componer ecuaciones – este, a resolver las ecuaciones. Aquel es álgebra – este, el análisis – porque el álgebra y el análisis se comportan así el uno respecto del otro.

La teoría de las relaciones corresponde al álgebra – o la historia natural de las magnitudes.
(Los verbos son en realidad fuerzas verbales – los denominados sustantivos han nacido de los verbos – y los verbos, de los sustantivos. Movimiento y calma – variable – constante. Toda calma es figura.)

El cálculo diferencial es, en mi opinión, el método general para reducir lo irregular a regular -para expresarlo a través de una función de lo regular – para unirlo a lo regular – para convertir a lo regular en su patrón – para logaritmizarlo con este.

Ensayo sobre el lenguaje perfecto – introducción a la revolución matemática. (El ensayo se sitúa entre la carta y el tratado.)

Matemáticas. Finalmente, las matemáticas no son en absoluto una ciencia especial – sino solamente un instrumento científico general – un instrumento bello es una contradictio in adjecto. Quizás no sea nada más que la fuerza psíquica del entendimiento exoterizada, convertida en objeto y órgano externo – un entendimiento realizado y objetivado. ¿Sucede acaso lo mismo con otras o quizás con todas las fuerzas psíquicas – que deben convertirse en instrumentos externos gracias a nuestros esfuerzos? - Todo ha de salir de nosotros y ha de hacerse visible – nuestra alma ha de hacerse representable. - El sistema de las ciencias debe convertirse en el cuerpo simbólico (sistema de órganos) de nuestro interior. - Nuestro espíritu debe convertirse en una máquina sensorialmente perceptible – no en nosotros, sino fuera de nosotros.
(El mundo exterior ha de ser sometido al procedimiento inverso.)

Filosofía. De la relación entre objeto y representación – una observación crítica. (Simbólico – simpático – según la teoría de las características.)

Matemáticas. El análisis combinatorio pertenece en realidad a la aritmética universal. - Esta, el álgebra y el llamado análisis forman una ciencia. En general trata de los sistemas de los números o de los signos (número es una pluralidad. Un número de hombres) de las modificaciones locales – es una clase especial de mecánica opuesta – topología. - Las discerpciones pertenecen a otra clase – pero mantienen con esta una precisa relación. Aquí los signos son individuales. Algebrización de sus operaciones.

Matemáticas analíticas. Los productos son potencias imperfectas, etc. El espíritu es el principio potenciador – por este motivo el mundo de la escritura es la naturaleza potenciada o mundo técnico.

Poemas de Clara Janés en "Paralajes" (2), hoy "¿Por qué grita el vencejo...", "La tristeza ha enterrado..." y "Respira la maleza..."



¿Por qué grita el vencejo
al crepúsculo
mientras traza las bisectrices
de la operación cumbre
y el uno se convierte en dos,
el dos en tres,
el tres en las diez mil cosas
pequeñas del origen
que pasarán la noche
agazapadas en la oscuridad?



La tristeza ha enterrado
el azul
de Ispahán.
Una lava plomiza
sepulta la voz del agua clara,
pero esa perla
que, en la opaca mansedumbre,
se recoge
en cántico silente,
a mis oídos dice:
y, con todo, la noche
y el pavoroso espacio sin confín
mecen la soledad abismática
de una gota de de lluvia.


Respira la maleza
bajo el agua
y se distiende
en ese aislamiento acristalado
que invita a multiplicación.
Brotan así en mi pecho
los espacios perdidos
que en cadenas constantes
dan aliento
al vacío espacio
del ahora:
un punto-nada
esbozándose,
deshaciéndose,
sin orillas,
sin límite de tiempo.
Mas ya se precipita
su caída
en el pensamiento.

"Faetón" y "De oliva y verde yedra coronado..."

Faetón

Con tal instancia siempre demandaba        
el gobierno del sol por solo un día,        
que, aunque no convenirle conocía,        
Febo al hijo Faetón se lo otorgaba.        

Ya el carro y los caballos le entregaba
con que la luz al mundo repartía,        
poniéndole delante el mal que habría        
si en el camino o en el gobierno erraba.        

Mas él, de la oriental casa salido,        
fue el orbe y hemisferio traspasando
con furia y con desorden tan extraña,        

que el carro, los caballos y él, perdido,        
sobre el lombardo Po cayó, abrasando        
riberas, aguas, montes y campaña.


De oliva y verde yedra coronado,        
cuando el rayo de sol es más caliente,        
vueltos los ojos a una clara fuente,        
y al pie de un alto pino recostado,        

sin acuerdo de sí ni del ganado,
que de pacer dejaba al son que siente,        
así soltó la voz suavemente        
de amores un pastor apasionado:        

«Las ondas cesarán del mar profundo,        
por latas cumbres subirán los ríos,
sin hoja verde nos vendrá el verano        

y oscuro hará el sol antes el mundo        
que, aunque refuerce Amor los males míos,        
a Silvia deje de adorar Silvano».

lunes, 11 de noviembre de 2013

Dos poemás más de Clara Janés en Peregrinaje



25

Las palabras,
las profecías,
los retos,
¿qué nos dicen?
Llegan los números,
claros,
desnudos,
y, a imagen del cero,
nos habitan signos
al acecho de una cifra
por venir,
y tiempo es esperanza...

Pero pasan los días
con sus hachas
y no dejan ni la espera,
ni la paciencia,
ni el desasosiego
ante el derrumbarse
de toda
apariencia.


35

Aquí estoy,
transida también yo
y con el manto de luto,
porque amar no es solo dar,
porque amar son dos ríos que se unen,
dos lobos que mezclan sus sangres
y del nuevo fluir rojo
se configura un aliento
-monólogo, aquel error de suicidas...
Pero tú no me respondes,
inicias un balbuceo
de palabras dirigidas a las piedras,
y avanzas
con dos flechas en la mano.

Arde el incienso
y el perfume
es un ala
que cierra mis párpados.

Este viernes, 15 de noviembre, se presenta el último poemario de Aarón García Peña

“Los vertederos de la fama”  
de Aarón García Peña
El 15 de noviembre a las 21 horas
Ateneo de Madrid (calle Prado nº21)
Dedicatoria del libro: "De Madrid a sus poetas".
 Con la participación musical de Rafa Mora y Moncho Otero.

jueves, 7 de noviembre de 2013

“Manual de espumas”(8), Gerardo Diego. Hoy, "Adiós" y "Novela".



ADIÓS

Olvidados de la lluvia
se marchitarán mis dedos
No han de producir más flores
mis arrugados cabellos
ni la luna bajará
a coronarme el sombrero

Desde mañana
el sol ya no visita sus enfermos

Mujer
Lavandera fragante
del vinoso atardecer
que grabaste en la luna tantas veces
los emblemas nupciales
y en un pico del mar mis iniciales

                                   Mujer

Cuando te alejes lenta sobre tu propia vida
veremos caer el sol
y las frutas podridas

Mientras tú bebas tus risas
balará mi acordeón
buscando entre los arbustos
ritmos de tu corazón

Los grillos contarán tus pasos diminutos

Ni la luna se hará llena
aunque me digas
                                   te quiero
ni ha de bajar ya la nieve
a bendecirme el sombrero


NOVELA
A Paul Dermeé

La verja del jardín se ha cruzado de brazos

                        El viento ladra entre los troncos

El auto que pasaba se llevó los sollozos
y apaciguó el estanque

Diríase que el sol
se ha burlado del parque

He aquí los tres policías
a investigar el rapto
buscando huellas de la huida
por las teclas del piano

A cada nuevo indicio
un pájaro falso traspone el edificio
y sometida al interrogatorio
una estrella muda marcha al suplicio

Prosigamos adelante

La infatigable carretera
va y viene sin cesar por la ladera
Son las cinco de la tarde
Junto al arroyo el agua
y a muy pocos kilómetros la primavera

La luna corre para llegar antes

Dónde están los amantes

Apenas las esquinas ciudadanas
se despidieron
                        hasta mañana
cuando se vio saltar de un coche
del brazo del traidor
la inesperada noche

El reloj de la torre dilató su pupila
Y los gallos despistados
cuentan una hora más de las precisas

En todos los rincones hay un bulto
y una luz cuelga del balcón
A cada paso del transeúnte
la luz cede y el cielo se resiente

Henos por fin ante el ladrón

El reloj ingenuo canta el crimen

Y entre el llorar de las cortinas
la luna estalla de pasión

La ciudad duerme en el sitio de costumbre

Y en el lugar del suceso
el farol asustado contempla al árbol preso

Poemas de Isel Rivero traducidos por Benito del Pliego

Pacientemente otra cabeza cae
el eje del planeta gira
traspasado por definiciones numéricas
monótona oda siente su curso
alrededor del universo alguien
sonríe niño en agonía eternamente
salvado un mar respira en calma
borrando pasadas memorias.

___


Tu mano parece fuego cuando
se acerca más que gotas de lluvia sobre
hojas más incluso que las torres a los
cielos sigo la línea que
te dibuja contra esta luz
y tu perfil se vuelve espejo
de la antigüedad capturado por blanco
sobre blanco esa cualidad de linterna de
tus movimientos de habitación a habitación
Te atrapo como se atrapa un sueño
y retengo la posible memoria
futura antes de que la disuelva
el embate del tiempo

___


Un nuevo sonido ejecutado en su
perfección única el mundo tañe una
gigantesca campana hojas suavizando la
tierra bailando el viento nuestro propio
descenso un sonido nuevo y perfecto
flota imperceptible en el tiempo hacia
ningún lugar cementerios vacíos
se lamentan diez mil almas
estrangulan la noche

miércoles, 6 de noviembre de 2013

En verso y visuales de Ferrán Fernández



MANDAMIENTO

ámame sobre todas las cosas

por ejemplo

sobre la alfombra
sobre la mesa
sobre la arena de la playa

RENTA LIBRE

a veces
vivo sin vivir en mí

pero no por ello
mi casero me rebaja el alquiler

VIDA DE LOS POETAS

como todos los poetas
cuando empecé a escribir
lo hacía para que me leyeran muchos
y no me entendiera nadie

ahora escribo para unos pocos
y de forma que todos me entiendan

mañana
como todos los poetas
me quejaré amargamente
de que nadie me ha leído
o de que nadie me ha entendido
y de que además el mundo ha seguido
su curso como si tal cosa

Sor Marcela de San Félix o Marcela del Carpio, "Otro romance a una soledad"

Marcela del Carpio (1605-1687), hija ilegítima de Lope de Vega y la actriz Micaela de Luján, ingresó en el convento de clausura de las Descalzas Trinitarias en 1621, y desde allá dentro debió ver en 1635 el traslado del cuerpo de su padre para ser inhumado. Para más informaciones, Wikipedia y la web. Aquí un romance de Sor Marcela.

Otro romance a una soledad

En ti, soledad amada,
hallaba mi compañía,
en ti los días son glorias,
en ti las noches son días.

En ti cogí de mi amor,        5
con abundancia excesiva,
fértil cosecha del alma,
dulce agosto de mi vida.

En ti gocé de mi esposo
las pretendidas caricias,  10
los halagos sin estorbos,
los regalos sin medida.

En ti vi de su belleza,
aunque en tiniebla, divina,
con cuánta razón me prende, 15
con cuánta causa cautiva.

En ti me vi alguna vez
anegada y sumergida
en el mar de dulces aguas
y riquezas infinitas. 20

En ti, con los imposibles,
satisfice mi codicia,
que, con lo posible, amor
nunca llena sus medidas.

En ti me vi, felizmente,     25
muy negada y muy vacía
de crïaturas y afectos,
y muy lejos de mí misma.

En ti gocé libertad
de tanto precio y estima,  30
que darlo todo por ella
no será paga cumplida.

En ti celebró mi esposo,
en aquel dichoso día,
en amoroso himineo,   35
las bodas de mi alegría

En ti estuve tan gozosa,
contenta y entretenida,
que no podré encarecer
lo menos que en ti sentía. 40

En ti, con dichas tan grandes,
las horas, noches y días
dulcemente se pasaban,
instantes me parecían.

En ti, ¡qué corto mi sueño 45
y qué larga mi vigilia,
qué penoso fue el descanso,
qué gustosa la fatiga!

En ti le dije a mi amante
lo tierno que le quería, 50
lo mucho que me obligaba,
lo poco que le servía.

En ti le solicitaba,
con finezas y caricias,
a que me diese su amor 55
pues el mío conocía.

En ti pudo conocer
cómo le estaba rendida
mi alma, que está colgada
de su voluntad divina. 60

En ti le pedí su unión,
con ansias de amor tan vivas,
que no sé si le obligaron;
él lo sabe y él lo diga.

En ti procuré entregarle   65
tan por suya el alma mía,
los sentidos y potencias,
que él los mande y él los rija.

En ti también le ofrecí
serle fiel y agradecida, 70
correspondiente a su amor,
y por todo extremo fina.

En fin, en ti le ofrecí
todo cuanto yo tenía,
a todo lo que anhelaba, 75
todo cuanto apetecía.

En ti le di de mi amor
la posesión tan cumplida,
que ninguno me ha quedado
para nadie en esta vida. 80

En ti conocí del suyo
la gran fuerza y valentía,
lo ardiente con que me enciende,
lo activo con que me anima.

En ti le vi, liberal,             85
intentar hacerme rica,
que, derramando sus dones,
pudo saciar mi codicia.

Mas no me doy por contenta,
que mi afecto a más aspira,  90
y solo el mismo podrá
dar satisfacción cumplida.

Así, Soledad amada,
causa de todas mis dichas,
después que tú me faltaste,  95
me ha faltado el alegría,

cercóme la confusión,
el afán y las fatigas,
todo me aflige y congoja,
y causa melancolía. 100

Las criaturas me estorban,
los apetitos me irritan,
los afectos me atormentan
y las pasiones se avivan;

tempestades se levantan,  105
brama el mar, y la barquilla
grande tormenta padece
de las olas combatida.

¡Ay Soledad deseada
de mi alma, y pretendida!  110
Cada vez que te exprimento,
tengo de ti más estima.

¡Oh si gozara de ti
lo que durara mi vida,
a quien triste muerte llamo  115
sin tu presencia querida!

¡Quién hablara dignamente,
con lengua humana y tardía,
de tus grandes perfecciones,
agrado y soberanía!  120

¡Qué de santos engendraste
en ti, con vida divina!
En frágil barro vivieron
innumerables cuadrillas.

La pureza, la oración,     125
la contemplación divina,
tus hijas son, Soledad,
de ti nacen, tú las crías.

¿Qué virtud no se alimenta
con tus pechos y caricias, 130
quién deja de estar contento
si te busca y te codicia?

Tú causas los desengaños
y a la verdad solicitas
para que, usando su fuerza, 135
atropelle a la mentira;

haces del destierro patria,
y sacas con valentía
a las almas que te aman,
de la opresión de sí mismas. 140

Y por no ofenderte más
con ignorancias tan mías,
no diré en tus alabanzas
lo mucho que se ofrecía.

Greguerías (3) de Ramón Gómez de la Serna en “Greguerías escogidas”, Agencia Mundial de Librería

La criada rompeplatos por excelencia es la que por romper más vajilla se rompe un omoplato.

Se queja el viento como si le hubiesen pisado un pie todos los carromatos.

Se sospecha que hay cosas que no quiere conseguir la civilización, no que no pueda. Así, entre esas negativas, generalmente industriales, de la vida está el crear las medias irrompibles, el puro incandescente, la pastilla de jabón que no se desgaste nunca.

Entre las satisfacciones de los médicos debe estar la de lavarse las manos con una toalla recién estrenada.

El bizco no se encuentra nunca a sí mismo. Siempre anda buscándose por todos lados.

El mar se pasa la vida duchando a la tierra para ver de hacerla entrar en razón.

Es conmovedor en las óperas ver que cuando lloriquea la que canta, todo el coro la consuela en seguida.

Erudición debería tener hache. No se sabe cómo una cosa tan seria está desprovista de ese gorrete.

Hay que ver lo orgullosas de su espada que están las palabras que llevan una p al cinto.

En los menús debe escogerse todo lo que está manuscrito y no pedir nunca nada de lo que esté impreso, que pertenece al museo bacteriológico del restaurante.

Las interrogaciones de los ganchos de las perchas son muy oportunas preguntándose constantemente: “¿Quién vendrá? ¿Qué sombrero me tocará sostener?...”

La quesera es un aparato suplicante... El queso se asfixia y sufre atrozmente en la quesera. “¡Ya no puedo más! ¡Ya no puedo más!”, dice con voz ahogada.

Al pasar frente a las joyerías vacías de la noche se piensa que todas las joyas se han ido al teatro.

El ventilador, además de afeitar el aire, borra las ideas.

Me alegran las roturas de las bocas de riego o de las cañerías, porque crean arroyos serenos, los arroyuelos que mantienen frescas las raíces de la ciudad.

Las estrellas son los puntos suspensivos del cielo.

La escena de la chiquillería bebiendo en las fuentes de muchos caños, es la de numerosos cachorros amamantándose en una misma madre.

Se sentían las chillonas golondrinas como un adorno cursi del sombrero de la tarde.

Parece que el Señor, antes de lanzar una nueva alma al mundo, la prueba en un cuadro eléctrico, como hace el que nos vende una bombilla.