¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
domingo, 7 de noviembre de 2010
sábado, 6 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
jueves, 4 de noviembre de 2010
Periodista independiente
Selección de 'Trabajo ilegal' de Óscar Oliva
Noticias del odio
Con el zumbido de la fiebre con medicamentos y nubes de los
labios a la tinta anoto sensaciones que crecen hinchadas por el
odio culpable de estas manos
Encuentro océanos en todas mis palabras salmos y espadas
sobre todo una luz que no se deja oír que aúlla como un
músculo porque hasta mis manos ahora las veo de cabeza
cuando escriben en el disturbio en la inquietud de una puerta
en este documento que respira como un país en ruinas el dolor
de ser consciente sobre todos los rostros cuando no es el odio
cumbre demolida
Ruedo por la noche inclinada el odio es real en el presente
canto desde esta ciudad saqueada aplastada como un pan sobre
el olor poderoso que nos rodea
Con un saco de mangas desmayadas con un paliacate en la
mano dando cuerda al viento con el odio posado en mi pulso
izquierdo lastimando sus ojos con mis ojos viendo la sombra de
mi vecino que pasa alisándose el cabello con un rumor de
follaje y labio desprendido en la garganta
Todo lo estoy viendo
De mármol tajante
6
Caminos vueltos desdoblados riegan
Sobre mi ánimo decapitado y despierto
Deseos de vivir esa página encinta
Abandonarse sobre orientes purísimos de noche
a la deriva
Peligrar durante estaciones
levantadas batallas de banderas y mastines
Viajar con remolinos los brazos abiertos
los tobillos libres
Oír el canto de la niebla roca a punto de amarrar
leves cortinas
Plaza demolida
Tienda erguida débil rostro de arrugas condenadas
Lo único irreal
Llévame hasta tu último labio promontorio de espinas
Mi fatal deseo es hincar alas en tu corriente descompuesta
Para viajar sin trajes ni señales abro jeroglíficos
delgados a navíos
Recorrer países en éxtasis austral conocimiento experiencia
de sonidos
Para ver la claridad de lo concreto estancia ávida
de carbones
Oleaje cornamenta donde he de agitar camisas intolerantes
a las meditaciones
Así he de crecer en ti
He de extender mis almácigos para que me reconozcas
Templo blasfematorio
No hagáis de mí ese hombre de odio...
A. Césaire
A. Césaire
Con el zumbido de la fiebre con medicamentos y nubes de los
labios a la tinta anoto sensaciones que crecen hinchadas por el
odio culpable de estas manos
Encuentro océanos en todas mis palabras salmos y espadas
sobre todo una luz que no se deja oír que aúlla como un
músculo porque hasta mis manos ahora las veo de cabeza
cuando escriben en el disturbio en la inquietud de una puerta
en este documento que respira como un país en ruinas el dolor
de ser consciente sobre todos los rostros cuando no es el odio
cumbre demolida
Ruedo por la noche inclinada el odio es real en el presente
canto desde esta ciudad saqueada aplastada como un pan sobre
el olor poderoso que nos rodea
Con un saco de mangas desmayadas con un paliacate en la
mano dando cuerda al viento con el odio posado en mi pulso
izquierdo lastimando sus ojos con mis ojos viendo la sombra de
mi vecino que pasa alisándose el cabello con un rumor de
follaje y labio desprendido en la garganta
Todo lo estoy viendo
De mármol tajante
... Y la mar entre nosotros tiene alta casta de vivientes.
St. J. Perse
a Raúl Garduño, en este mar.
St. J. Perse
a Raúl Garduño, en este mar.
6
Caminos vueltos desdoblados riegan
Sobre mi ánimo decapitado y despierto
Deseos de vivir esa página encinta
Abandonarse sobre orientes purísimos de noche
a la deriva
Peligrar durante estaciones
levantadas batallas de banderas y mastines
Viajar con remolinos los brazos abiertos
los tobillos libres
Oír el canto de la niebla roca a punto de amarrar
leves cortinas
Plaza demolida
Tienda erguida débil rostro de arrugas condenadas
Lo único irreal
Llévame hasta tu último labio promontorio de espinas
Mi fatal deseo es hincar alas en tu corriente descompuesta
Para viajar sin trajes ni señales abro jeroglíficos
delgados a navíos
Recorrer países en éxtasis austral conocimiento experiencia
de sonidos
Para ver la claridad de lo concreto estancia ávida
de carbones
Oleaje cornamenta donde he de agitar camisas intolerantes
a las meditaciones
Así he de crecer en ti
He de extender mis almácigos para que me reconozcas
Templo blasfematorio
miércoles, 3 de noviembre de 2010
'El verso del verso', por Jesús Malia Gandiaga
104
El poema más abstracto es también un apunte de diario. O semanario o anuario, que hay poemas que cuesta parirlos.
105
El hecho es que antes de hoy nunca plasmé esta frase en un texto. Y son trece los años que ha que escribo.
106
El camino de ida es más largo que el de vuelta. El camino de ida es el del descubrimiento, el de vuelta, el del recuerdo.
Entorpeces, apenas, levemente, el camino del viento.
El poema más abstracto es también un apunte de diario. O semanario o anuario, que hay poemas que cuesta parirlos.
105
El hecho es que antes de hoy nunca plasmé esta frase en un texto. Y son trece los años que ha que escribo.
106
El camino de ida es más largo que el de vuelta. El camino de ida es el del descubrimiento, el de vuelta, el del recuerdo.
Entorpeces, apenas, levemente, el camino del viento.
Un fragmento del poema 'A espaldas de Madrid', de Leopoldo Panero
Y es que ha pasado entero, ya ha pasado
otro día, ya somos otro día,
otro rumor distinto en viento y agua,
otro ser imprevisto, un nuevo cambio
dulcemente total...Es que ya somos
el ayer del mañana, y ya no somos,
ya hemos vivido y muerto aquel instante,
maravilloso instante repetido
de la jornada que se acaba entera
a espaldas de Madrid y de su ingenio,
y de su masa sorda, y de sus muros,
y de su vana hormiga, y de su siempre
callejeante luz, y ya ha pasado
el tiempo -entre mis párpados- al alma,
y todo continúa igual de ciego
esperando en nosotros.
Como el niño
que se marcha del hombre, todo espera,
interiormente roto y renovado.
(Donde pongo punto y final realmente hay coma, pero así me vale. Gracias, Leopoldo.)
otro día, ya somos otro día,
otro rumor distinto en viento y agua,
otro ser imprevisto, un nuevo cambio
dulcemente total...Es que ya somos
el ayer del mañana, y ya no somos,
ya hemos vivido y muerto aquel instante,
maravilloso instante repetido
de la jornada que se acaba entera
a espaldas de Madrid y de su ingenio,
y de su masa sorda, y de sus muros,
y de su vana hormiga, y de su siempre
callejeante luz, y ya ha pasado
el tiempo -entre mis párpados- al alma,
y todo continúa igual de ciego
esperando en nosotros.
Como el niño
que se marcha del hombre, todo espera,
interiormente roto y renovado.
(Donde pongo punto y final realmente hay coma, pero así me vale. Gracias, Leopoldo.)
martes, 2 de noviembre de 2010
Sobre Càntico
Cuando hablo de espiritualidad y religiosidad en Jorge, puedo inducir a error. Entendemos por espíritu el alma racional que busca descifrar el mundo y se entrega animosamente (espíritu, alma, ánima, qué grande oración) a su disfrute en comunión con él. Unos valores muy propios del pensamiento de Jorge. En cambio, religión nos remite al sometimiento a un conjunto de creencias y valores que vienen impuestos por la tradición y que no nos permite su crítica. Evidentemente, no es el caso de Jorge. Jorge se entrega al ejercicio espiritual de la razón para desentrañar, si existe, el sentido del mundo, y, en todo caso, disfrutar de su ser en perfecta armonía. Así, cuando digo religión al hablar de la poesía de Jorge no digo religión católica o islámica, digo religión natural, que en la sola razón se sostiene y que funda las relaciones con la divinidad (con el misterio, con la naturaleza) en el mismo ser de las cosas, sin implicaciones morales y por tanto de subyugamiento. En definitiva, es en la religión natural donde razón y espíritu confluyen, y es desde esta perspectiva desde la que observa Jorge.
‘(El alma vuelve al cuerpo,/ Se dirige a los ojos/ Y choca.) -¡Luz! Me invade/ Todo mi ser. ¡Asombro! […] ¿Hubo un caos? Muy lejos/ De su origen, me brinda/ Por entre hervor de luz/ Frescura en chispas. ¡Día! […] Todo está concentrado/ Por siglos de raíz
Dentro de este minuto,/ eterno y para mí. […] Ser, nada más. Y basta./ Es la absoluta dicha/ ¡Con la esencia en silencio/ Tanto se identifica!// ¡Al azar de las suertes/ Únicas de un tropel/ Surgir entre los siglos,/ Alzarse con el ser […] Soy, más, estoy. Respiro./ Lo profundo es el aire./ La realidad me inventa,/ Soy su leyenda. ¡Salve!’ (Más allá, I)
‘No, no sueño. Vigor/ De creación concluye/ Su paraíso aquí:/ penumbra de costumbre.// Y este ser implacable/ Que se me impone ahora/ De nuevo –vaguedad/ Resolviéndose en forma// De variación de almohada,/ En blancura de lienzo,/ En mano sobre embozo,/ En el tendido cuerpo// Que aun recuerda los astros/ Y gravita bien- este/ Ser, avasallador/ Universal, mantiene// También su plenitud/ En lo desconocido:/ Un más allá de veras/ Misterioso, realísimo.’ (Más allá, II)
‘¡Más allá! Cerca a veces,/ Muy cerca, familiar,/ Alude a unos enigmas./ Corteses, ahí están.// Irreductibles, pero/ Largos, anchos, profundos/ Enigmas –en sus masas./ Yo los toco, los uso.// Hacia mi compañía/ La habitación converge./ ¡Qué de objetos! Nombrados,/ Se allanan a la mente.// Enigmas son y aquí/ Viven para mi ayuda,/ Amables a través/ de cuanto me circunda// Sin cesar con la móvil/ trabazón de unos vínculos/ Que a cada instante acaban/ De cerrar su equilibrio.’ (Más allá, III)
‘La materia apercibe/ Gracia de Aparición:/ Esto es cal, esto es mimbre.’ (Más allá, IV)
‘Lo tan lejano que es/ Allá en sí mismo. Dádiva/ De un mundo irremplazable:/ Voy a por él a mi alma.’ (Más allá, V)
'Una tranquilidad/ De afirmación constante/ Guía a todos los seres,/ Que entre tantos enlaces/ / Universales, presos/ En la jornada eterna,/ Bajo el sol quieren ser/ Y a su querer se entregan// Fatalmente, dichosos/ Con la tierra y el mar/ De alzarse a lo infinito:/ Un rayo de sol más.' (Más allá, VI.)
‘Instante sin historia,/ Tercamente colmado/ De mitos entre cosas:/ Mar sólo con sus pájaros.’ (Niño)
‘Que a un gris verde invitan’ (Tiempo perdido en la orilla).
‘Tenderá a los cielos// De luz sin reposo/ La escala de un pío’ (Escalas).
Gris verde: aplicar la materia gris a lo natural. Este mundo de luz sin reposo, de tanto don, de tan míticas y abundantes gracias, nos invita a alzar nuestro canto (o pío) a los cielos. No porque en los cielos haya un dios creador, sino porque el cielo y el aire de planeta nos colma y a todo nos une.
‘(El alma vuelve al cuerpo,/ Se dirige a los ojos/ Y choca.) -¡Luz! Me invade/ Todo mi ser. ¡Asombro! […] ¿Hubo un caos? Muy lejos/ De su origen, me brinda/ Por entre hervor de luz/ Frescura en chispas. ¡Día! […] Todo está concentrado/ Por siglos de raíz
Dentro de este minuto,/ eterno y para mí. […] Ser, nada más. Y basta./ Es la absoluta dicha/ ¡Con la esencia en silencio/ Tanto se identifica!// ¡Al azar de las suertes/ Únicas de un tropel/ Surgir entre los siglos,/ Alzarse con el ser […] Soy, más, estoy. Respiro./ Lo profundo es el aire./ La realidad me inventa,/ Soy su leyenda. ¡Salve!’ (Más allá, I)
‘No, no sueño. Vigor/ De creación concluye/ Su paraíso aquí:/ penumbra de costumbre.// Y este ser implacable/ Que se me impone ahora/ De nuevo –vaguedad/ Resolviéndose en forma// De variación de almohada,/ En blancura de lienzo,/ En mano sobre embozo,/ En el tendido cuerpo// Que aun recuerda los astros/ Y gravita bien- este/ Ser, avasallador/ Universal, mantiene// También su plenitud/ En lo desconocido:/ Un más allá de veras/ Misterioso, realísimo.’ (Más allá, II)
‘¡Más allá! Cerca a veces,/ Muy cerca, familiar,/ Alude a unos enigmas./ Corteses, ahí están.// Irreductibles, pero/ Largos, anchos, profundos/ Enigmas –en sus masas./ Yo los toco, los uso.// Hacia mi compañía/ La habitación converge./ ¡Qué de objetos! Nombrados,/ Se allanan a la mente.// Enigmas son y aquí/ Viven para mi ayuda,/ Amables a través/ de cuanto me circunda// Sin cesar con la móvil/ trabazón de unos vínculos/ Que a cada instante acaban/ De cerrar su equilibrio.’ (Más allá, III)
‘La materia apercibe/ Gracia de Aparición:/ Esto es cal, esto es mimbre.’ (Más allá, IV)
‘Lo tan lejano que es/ Allá en sí mismo. Dádiva/ De un mundo irremplazable:/ Voy a por él a mi alma.’ (Más allá, V)
'Una tranquilidad/ De afirmación constante/ Guía a todos los seres,/ Que entre tantos enlaces/ / Universales, presos/ En la jornada eterna,/ Bajo el sol quieren ser/ Y a su querer se entregan// Fatalmente, dichosos/ Con la tierra y el mar/ De alzarse a lo infinito:/ Un rayo de sol más.' (Más allá, VI.)
‘Instante sin historia,/ Tercamente colmado/ De mitos entre cosas:/ Mar sólo con sus pájaros.’ (Niño)
‘Que a un gris verde invitan’ (Tiempo perdido en la orilla).
‘Tenderá a los cielos// De luz sin reposo/ La escala de un pío’ (Escalas).
Gris verde: aplicar la materia gris a lo natural. Este mundo de luz sin reposo, de tanto don, de tan míticas y abundantes gracias, nos invita a alzar nuestro canto (o pío) a los cielos. No porque en los cielos haya un dios creador, sino porque el cielo y el aire de planeta nos colma y a todo nos une.
El 'Diccionario del diablo' de Ambrose Bierce
P
Paciencia, s. Forma menor de la desesperación, disfrazada de virtud.
Palillos de incienso. Pajuelas que queman los chinos, en el ejercicio de sus payasadas paganas, imitando ciertos ritos sagrados de nuestra santa religión.
Panegírico, s. Elogio de una persona que tiene las ventajas del dinero o del poder; o que ha tenido la deferencia de morirse.
Pantomima, s. Representación teatral en que se narra una historia sin hacer violencia al lenguaje. Es la forma menos desagradable de acción dramática.
Pasado, s. Pequeña fracción de la eternidad de la que tenemos un leve y lamentable conocimiento. Una línea móvil llamada Presente lo separa de un período imaginario llamado Futuro. Estas dos grandes porciones de la Eternidad una de las cuales borra continuamente a la otra, son eternamente distintas. Una está oscurecida por la pena y el desengaño, la otra iluminada por la prosperidad y la alegría. El Pasado es la región de los sollozos, el Futuro, el reino del canto. En uno se acurruca la Memoria, vestida con un sayal, la cabeza cubierta de ceniza, musitando plegarias penitenciales; en la luz solar del otro vuela la Esperanza llamándonos a los templos del éxito y los pabellones del placer. Sin embargo, el Pasado es el Futuro de ayer, el Futuro es el Pasado de mañana. Son una misma cosa: el conocimiento y el sueño.
Pasaporte, s. Documento que se inflige traidoramente a un ciudadano que sale de su país, denunciándolo como extranjero y exponiéndolo al ultraje y la reprobación.
Patriotismo, s. Basura combustible dispuesta a arder para iluminar el nombre de cualquier ambicioso. En el famoso diccionario del doctor Johnson, el patriotismo se define como el último recurso de un pillo. Con el respeto debido a un lexicógrafo ilustre, aunque inferior, sostengo que es el primero.
Paz, s. En política internacional, época de engaño entre dos épocas de lucha.
Peripatético, adj. Que camina de aquí para allá. Relativo a la filosofía de Aristóteles quien, al exponerla, caminaba de un lado a otro, para eludir las objeciones de sus discípulos. Precaución innecesaria, ya que ellos ignoraban el tema tanto como él.
Perro, s. Especie de Divinidad adicional o suplementaria, destinada a recibir el excedente del fervor religioso del mundo. Este Ser Divino, en algunas de sus encarnaciones más pequeñas y sedosas, ocupa en el corazón de la Mujer el lugar a que ningún hombre aspira. El Perro es una supervivencia, un anacronismo. No trabaja, ni hila, pero Salomón en toda su gloria jamás yació todo el día en una estera, engordando al sol, mientras su amo trabajaba para poder comprar un ocioso meneo de la cola salomónica y una mirada de tolerante reconocimiento.
Placer, s. La forma menos detestable del tedio.
Planear, v t. Preocuparse por el mejor método de conseguir un resultado casual.
Política, s. Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios. Manejo de los intereses públicos en provecho privado.
Precedente, s. En jurisprudencia decisión, regla o práctica previas que en ausencia de una ley definida cobran el vigor y la autoridad que al juez se le ocurra darles, cosa que simplifica grandemente su tarea de hacer lo que le plazca. Como hay precedentes para todo le bastará ignorar los que contrarían su interés y acentuar los que favorecen su deseo. La invención del precedente eleva el proceso del nivel inferior de una ordalía fortuita a la noble condición de un arbitraje caprichoso.
Predilección, s. Etapa preparatoria del desengaño.
Presente, s. Parte de la eternidad que separa el dominio del desengaño del reino de la esperanza.
Propiedad, s. Cualquier cosa material, sin valor particular, que pueda ser defendida por A contra la avidez de B. Todo lo que satisface la fiebre de posesión en unos y la defrauda en los demás. Objeto de la breve rapacidad del hombre, y de su larga indiferencia.
Puerto, s. Lugar donde los barcos que escapan a la ira de las tormentas quedan expuestos a la furia de los aduaneros.
Paciencia, s. Forma menor de la desesperación, disfrazada de virtud.
Palillos de incienso. Pajuelas que queman los chinos, en el ejercicio de sus payasadas paganas, imitando ciertos ritos sagrados de nuestra santa religión.
Panegírico, s. Elogio de una persona que tiene las ventajas del dinero o del poder; o que ha tenido la deferencia de morirse.
Pantomima, s. Representación teatral en que se narra una historia sin hacer violencia al lenguaje. Es la forma menos desagradable de acción dramática.
Pasado, s. Pequeña fracción de la eternidad de la que tenemos un leve y lamentable conocimiento. Una línea móvil llamada Presente lo separa de un período imaginario llamado Futuro. Estas dos grandes porciones de la Eternidad una de las cuales borra continuamente a la otra, son eternamente distintas. Una está oscurecida por la pena y el desengaño, la otra iluminada por la prosperidad y la alegría. El Pasado es la región de los sollozos, el Futuro, el reino del canto. En uno se acurruca la Memoria, vestida con un sayal, la cabeza cubierta de ceniza, musitando plegarias penitenciales; en la luz solar del otro vuela la Esperanza llamándonos a los templos del éxito y los pabellones del placer. Sin embargo, el Pasado es el Futuro de ayer, el Futuro es el Pasado de mañana. Son una misma cosa: el conocimiento y el sueño.
Pasaporte, s. Documento que se inflige traidoramente a un ciudadano que sale de su país, denunciándolo como extranjero y exponiéndolo al ultraje y la reprobación.
Patriotismo, s. Basura combustible dispuesta a arder para iluminar el nombre de cualquier ambicioso. En el famoso diccionario del doctor Johnson, el patriotismo se define como el último recurso de un pillo. Con el respeto debido a un lexicógrafo ilustre, aunque inferior, sostengo que es el primero.
Paz, s. En política internacional, época de engaño entre dos épocas de lucha.
Peripatético, adj. Que camina de aquí para allá. Relativo a la filosofía de Aristóteles quien, al exponerla, caminaba de un lado a otro, para eludir las objeciones de sus discípulos. Precaución innecesaria, ya que ellos ignoraban el tema tanto como él.
Perro, s. Especie de Divinidad adicional o suplementaria, destinada a recibir el excedente del fervor religioso del mundo. Este Ser Divino, en algunas de sus encarnaciones más pequeñas y sedosas, ocupa en el corazón de la Mujer el lugar a que ningún hombre aspira. El Perro es una supervivencia, un anacronismo. No trabaja, ni hila, pero Salomón en toda su gloria jamás yació todo el día en una estera, engordando al sol, mientras su amo trabajaba para poder comprar un ocioso meneo de la cola salomónica y una mirada de tolerante reconocimiento.
Placer, s. La forma menos detestable del tedio.
Planear, v t. Preocuparse por el mejor método de conseguir un resultado casual.
Política, s. Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios. Manejo de los intereses públicos en provecho privado.
Precedente, s. En jurisprudencia decisión, regla o práctica previas que en ausencia de una ley definida cobran el vigor y la autoridad que al juez se le ocurra darles, cosa que simplifica grandemente su tarea de hacer lo que le plazca. Como hay precedentes para todo le bastará ignorar los que contrarían su interés y acentuar los que favorecen su deseo. La invención del precedente eleva el proceso del nivel inferior de una ordalía fortuita a la noble condición de un arbitraje caprichoso.
Predilección, s. Etapa preparatoria del desengaño.
Presente, s. Parte de la eternidad que separa el dominio del desengaño del reino de la esperanza.
Propiedad, s. Cualquier cosa material, sin valor particular, que pueda ser defendida por A contra la avidez de B. Todo lo que satisface la fiebre de posesión en unos y la defrauda en los demás. Objeto de la breve rapacidad del hombre, y de su larga indiferencia.
Puerto, s. Lugar donde los barcos que escapan a la ira de las tormentas quedan expuestos a la furia de los aduaneros.
lunes, 1 de noviembre de 2010
También Sor Juana Inés nos habla gran verdad sobre el amor
RESUELVE LA CUESTIÓN DE CUÁL SEA PESAR MÁS MOLESTO EN ENCONTRADAS CORRESPONDENCIAS, AMAR O ABORRECER
Que no me quiera Fabio, al verse amado,
es dolor sin igual en mi sentido;
mas que me quiera Silvio, aborrecido,
es menor mal, mas no menos enfado.
¿Qué sufrimiento no estará cansado,
si siempre le resuenan al oído,
tras la vana arrogancia de un querido,
el cansado gemir de un desdeñado?
Si de Silvio me cansa el rendimiento,
a Fabio canso con estar rendida;
si de éste busco el agradecimiento,
a mí me busca el otro agradecida:
por activa y pasiva es mi tormento,
pues padezco en querer y ser querida.
PROSIGUE EL MISMO ASUNTO, Y DETERMINA QUE PREVALEZCA LA RAZÓN CONTRA EL GUSTO
Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo;
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero ser violento empleo
que, de quien no me quiere, vil despojo.
Sor Juana Inés de la Cruz
Que no me quiera Fabio, al verse amado,
es dolor sin igual en mi sentido;
mas que me quiera Silvio, aborrecido,
es menor mal, mas no menos enfado.
¿Qué sufrimiento no estará cansado,
si siempre le resuenan al oído,
tras la vana arrogancia de un querido,
el cansado gemir de un desdeñado?
Si de Silvio me cansa el rendimiento,
a Fabio canso con estar rendida;
si de éste busco el agradecimiento,
a mí me busca el otro agradecida:
por activa y pasiva es mi tormento,
pues padezco en querer y ser querida.
PROSIGUE EL MISMO ASUNTO, Y DETERMINA QUE PREVALEZCA LA RAZÓN CONTRA EL GUSTO
Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo;
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero ser violento empleo
que, de quien no me quiere, vil despojo.
Sor Juana Inés de la Cruz
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