Galápagos de California, de Emma de Coro
Emma de Coro no nació en Sudáfrica, ni trabajó en el circo Americano; pero habla de ello porque es otro de esos “pájaros que ignoran los árboles/ y mueren extenuados a trescientos pies del suelo”. O a esa especie quisiera pertenecer, porque: “Me hago cortes para que la sangre fluya[…], rasguños, precisando[…].Veo correr mi sangre/ lejos, ajena,/ y se me pasa”. Y cuando Emma habla de este modo, cuando habla de aves que prefieren morir extenuadas en pleno vuelo, y cuando habla de hombres rasgando sus venas para ver fluir la sangre, siempre contenida, ya saben de qué habla, para qué más detalles. En otro decir, “el problema es que llevo embarazada mucho tiempo./ Y ya no es uno,/ ahora tengo cientos de hijos por todo el cuerpo[…]. Cuando yo muera,/morirán todos conmigo,/ todos mis hijos…/ eso es lo único que siento”. Así, y con otras, Emma habla de un hombre muy alejado de sí mismo, de un hombre encerrado (todos los personajes en que desarrolla este permanecen en situaciones de encierro)qu...