'Querida Quiela'
31 ¡Milagro!: nuestro nieto Jacobo, querida Quiela. Me ha puesto unas líneas. Me habla del poemario que proyecta. Incluye un poema para ilustrarlo. Agárrate, querida Quiela. Agárrate, te lo transcribo. Adán disfruta echado al sol sobre la hierba. A veces, Adán, penetra al río, con la clara y única intención de jugar con los peces. Pero Eva le pide que los pesque como muestra de amor, y Adán muestra su amor y da muerte a algunos de sus hermanos. Y ora Eva: “Prosperemos, Adán, juntemos piedras que nos den cobijo y refugio de las bestias y la noche”. Y habla Adán con su hermanos los monos, y levanta otro hogar que les ampare. Pero Adán sigue sonriendo al echarse en la hierba desnudo, con Eva. Y pide Eva: “Conozcámonos, Adán, abramos a los monos que tanto se parecen a nosotros. Seamos sabios, Adán, y diferentes”. Y Adán mata a Abel y Caín mata a Adán y Eva domestica a Caín y Caín monta a Eva. Y el rocío queda huérfano, en las hebras de hierba.