Por utilizar textos de un condiscípulo de Rosario Castellanos y mío, Leopoldo María Panero (¡hala!, otra pregunta al viento) para referir lo dicho antes, extraigo de ‘Así se fundó Carnaby street’, parte segunda (‘Tarzán traicionado’, título suficientemente elocuente de por sí) un poema nada más, o dos, por concretar, porque el resto también dice los mismo que Jorge: Blancanieves se despide de los siete enanos Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenedados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles...