En 'Versiones' de Rosario Castellanos St.-John Perse (26)
XII (9) Nosotros te invocamos, por fin, a ti misma, fuera de la estrofa del poeta. Que no haya para nosotros, entre la multitud y tú, el resplandor insostenible del lenguaje: Ah, teníamos palabras para ti y no teníamos palabras suficientes; y he aquí que el amor nos confunde con el objeto mismo de estas palabras; y las palabras ya no son más, a nuestros ojos, ni signos ni apariencias, sino la cosa misma que figura y la cosa misma que aparentan. O mejor, al recitarte a ti misma el relato, he aquí que nosotros nos convertimos en ti misma; el relato y tú misma somos nosotros, tú que nos eras la inconciliable: el texto mismo y su sustancia y su movieinto de mar y la gran túnica prosódica de la que nos revestimos. En ti, movible, nos movemos; en ti, viviente, callamos, y te vivimos, al fin, mar de la Alianza. Oh mar instancia luminosa y mar sustancia gloriosísima, te aclamamos, por fin, en tu resplandor de mar y en tu esencia propia: sobre todas las bahías golpeadas de ramas centelleantes, ...