miércoles, 12 de octubre de 2011

Poesía científica: Ricardo López Arcilla, 'Pronósticos de Hipócrates'. Signos del rechinamiento de dientes

SIGNOS DEL RECHINAMIENTO DE DIENTES

24

Si desde el tiempo infantil
No es costumbre con los dientes
Hacer ruidos diferentes;
En toda afección febril,
De los dientes de marfil
El crujido es una nota
Que muerte o furor denota,
Y de ambas cosas al par
Debemos pronosticar
Que en torno la muerte flota.
Mas si hace algún tiempo ya
Que el horroroso martirio
Del frenético delirio
Sufriendo el enfermo está,
Y sobreviene quizá
De un momento a otro momento
El cruel rechinamiento,
Es una de las señales
Más terribles y fatales
Del grande padecimiento.

martes, 11 de octubre de 2011

Manuel López Azorín presenta 'Sólo la luz alumbra'

El próximo jueves 13 de octubre de 2011, a las 19.30 horas, tendrá lugar la presentación del libro Sólo la luz alumbra de Manuel López Azorín, publicado por Sial Ediciones, en el Café Libertad 8 (C/. de la Libertad, 8. 28004 Madrid.

Intervendrán en el acto:
 
Rafa Mora y Moncho Otero, cantautores y poetas,
Julio Santiago, pintor y poeta,
Pepe Ramos, poeta,
Basilio Rodríguez Cañada, editor y poeta,
y Manuel López Azorín, autor del libro.

Manuel López Azorín (Moratalla, Murcia, 1946) estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. Desde 1982 reside en San Sebastián de los Reyes (Madrid). Allí fundó el Colectivo Helicón de Poesía y Relato, donde creó los cuadernos La música de la palabra.  Dirigió y presentó Tertulias de Autor a través de Canal Norte TV (1992-2000). Puso en marcha y dirigió el Centro de Estudios de la Poesía en la Universidad Popular José Hierro (1996-2000). Creó y dirigió la revista Poesía en la Diana. Ha escrito los guiones de cortometrajes sobre Claudio Rodríguez (1998), José Hierro (1999), Rafael Morales (1999) y Rafael Montesinos (2000). En la actualidad sólo se dedica a escribir.
Ha colaborado con poemas y/o artículos en revistas nacionales e internacionales. Ha publicado los poemarios Marasmo (1986), Vértigo (1994), Amar es mi ejercicio (1997), Versos para después de una película (1998), Libro del desconcierto, (2001), Azul de los afectos (2001), Crónica de Babel (2003),  De la vida y otros ríos (2003) y La ceniza y la espuma (Sial, 2008). Ha obtenido numerosos premios de poesía, entre los que destacan: Zenobia (1993), Ciudad de Alcobendas a la difusión Cultural (1999), Ramón Rubial a la labor Cultural (2000) Rafael Morales (2000), Almedina (2002) y Albaricoque de Oro (2007).

lunes, 10 de octubre de 2011

Alberto García-Teresa y Begoña Abad recitan en Lavapiés

Martes 11 de octubre
20 horas
 
Recital de Begoña Abad y Alberto García-Teresa

La Marabunta Libros&Café
c/ Torrecilla del Leal, 32
Madrid
[metro: Lavapiés / Antón Martín]
 
Versos para amputar alambradas de las ciudades, de los abrazos, de las palabras.
Versos para oxigenar la vida y reencontrarnos en la respiración compartida.

 Begoña Abad de la Parte nació en 1952, en Villanasur del Río Oca (Burgos), y reside en Logroño. Ha publicado los poemarios Begoña en ciernes (Ediciones del 4 de agosto, 2006) y La medida de mi madre (Olifante, 2008). Trabaja para vivir, pero eso es puro accidente porque lo que le ha dado verdadero sentido a la vida es descubrir la magia y el poder de la palabra y lo más importante que ha hecho en ella ha sido caminar de la mano de sus hijos y creer en el ser humano. En su día plantó un árbol y está en la tarea de conseguir su mayor deseo: No desear.
 
Alberto García-Teresa nació en 1980, en Madrid. Es doctorando en Filología Hispánica. Ha publicado los poemarios Hay que comerse el mundo a dentelladas (Baile del Sol, 2008) y Oxígeno en lata (Baile del Sol, 2010) y la plaqueta Las increíbles y suburbanas aventuras de la Brigada Poética (Umbrales, 2008).
 
Tantos construyendo cerrojos
y tan pocos buscando llaves. 
(Alberto García-Teresa)
 
**
Podría haberme emborrachado
de ansiolíticos potentes
o de vodka barato.
Podría haberme enganchado
a la coca, a las telenovelas
o al chocolate.
Podría haberme hecho adicta
a tus ausencias
a tu malquerer, a tu dolor,
a tu lista de contraindicaciones,
pero preferí averiguar
qué eran los dos bultos
que me nacían en la espalda
y echarme a volar. 
(Begoña Abad)

'Versos de doble filo', de Elvira Daudet

VERSOS DE DOBLE FILO

Escribo con cuchillo -escondido en el puño,
en la inocnete lengua, en la sesera-,
hurgando sin piedad en mis entrañas,
como el preso que graba, con la sangre
de sus venas abiertas como juncos,
su obsesión en los muros de la celda,
palabras deformadas que me explican.
Mi corazón conserva un nido de reptiles
que me liban la sangre y a ternura,
y me dejan exangüe, casi muerta.
Con su afilada punta recupero
los restos del naufragio que reflotan,
arranco a la memoria los jirones del miedo
que obstinado me llega de otro tiempo.
Para limpiar el pus de heridas no cerradas
dibujo diestros signos, tajos en carne viva,
no aptos para los ojos de mi niña;
versos de doble filo, igual que labios negros.
¡Qué dilema!, si escribo llora ella,
si no lo hago me muero,
porque ya sólo escribo para seguir viviendo.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Poesía científica: Ricardo López Arcilla, 'Pronósticos de Hipócrates'. Signos de los decúbitos

SIGNOS DE LOS DECÚBITOS

16

Si el triste doliente
Del lado derecho
Se acuesta en el lecho,
O bien quiere estar
Del lado contrario
Tan solo acostado,
Con mucho cuidado
Se debe observar.
Contempla si se hallan
Los brazos doblados,
Al tronco inclinados
Los muslos y pies,
Si el cuerpo y cabeza
Están en postura
Según la natura
O bien al revés.
Pues mucho más grata
Será ciertamente
Al hombre doliente
Aquella aptitud,
Que en toda su forma
Exacta se avenga
A aquella que tenga
Gozando salud.

17

Por eso no es buena
Postura supina,
Si el hombre reclina
la enhiesta cerviz,
Teniendo los miembros
Asaz extendidos,
En vez de encogidos
Cual signo feliz.

18

Si en medio sus males
No puede en el lecho
Tenerse derecho
Y baja a los pies,
Entonces la dicha
Supina postura,
Mas daños augura
Que vienen después.

19

Y cuando destapa
Los pies por entero,
Sin que a ello severo
Le obligue el calor,
Y muslos y brazos
No extiende igualmente
Ni el cuello doliente
De blando color,
Señal es de alguna
Dolencia angustiosa
Y asaz peligrosa
Que acosa sin fin
Al mísero enfermo
De noche y de día,
Con furia sombría
Que no halla confín.

20

También como un signo
Funesto señalo
Que aquel que esté malo
De un modo esencial,
Durante las horas
Que el sueño sustente
Abierta presente
La entrada bucal.

21

Si se halla en el lecho
De espaldas echado
Habiendo doblado
Con gran rigidez
Las piernas que a un tiempo
Presenta enlazadas,
Señales menguadas
Son más de una vez.

22

Si no es de costumbre
Y está boca abajo
Aquel que contrajo
Alguna afección,
Denota que el vientre
Le causa martirio,
O tiene delirio
De grande intensión.

23

Si quiere sentarse
Durante lo crudo
De un mal muy agudo,
Es mala señal;
Y mucho más mala
Allá en ocasiones
Que están los pulmones
Sufriendo algún mal.

martes, 4 de octubre de 2011

Primera edición de los talleres de escritura de Poesía Abierta, para Madrid

También se pueden concertar sesiones de tutoría personalizada con JesusMalia@yahoo.es. Coste de las tutorías: 1 hora, 20€; 2 horas, 30€. ¿Trabajas un poemario? ¿Tienes una gran colección de poemas que no sabes por dónde atacar? ¿Qué sobra, qué falta en tus poemas? Una mirada externa siempre nos ayuda a corregir lo que por puro cariño a nuestros versos no nos atrevemos.

lunes, 3 de octubre de 2011

'Peces muertos', de Elvira Daudet

PECES MUERTOS

Mis hijos, los amigos, la gente que me ama
se duelen con mis versos, me acusan de aferrarme
al lado oscuro del tiempo en que encallé.
Les da miedo mirarme como soy, abortada
ternura, rosa seca y amarga.
"La poesía es luz, deslumbramiento",
dicen desalentados.
Para no hacerles daño intento coregirme.
Me he propuesto este año no viajar en el metro
ni mirar a los ojos de los hombres
para no descubrirles los fibromas,
ni leer los periódicos escritos
con la sangre reciente de los muertos.

También debo ignorar, a toda costa,
los crímenes atroces urdidos por los saurios
en su grandes despachos,
y la muerte, más dulce que la vida,
destinada a los niños iraquíes
"para salvarlos de sus sufrimientos".
¿Qué importan los cadáveres pequeños
y baratos de una guerra lejana?
Un río de petróleo, obsceno reptil negro,
engullirá enseguida sus despojos.

Tiene razón la gente que me ama,
morirse de dolor con cada muerto
-¡con todos los que mueren a diario!-,
es ejercicio estéril que no aprovecha a nadie;
la belleza es el único oficio del poeta.
Debo aplicarme a lo extraordinario:
a cantar la indolente frescura de las rosas,
el ala de la estrella que acaricia los ojos
desde la lejanía de un cielo indiferente
pero hermoso, o la carne de coco
con que engaña la luna a los enamorados.
Convocar, en el sucio invierno urbano,
el milagro de luz del mes de abril
y su emjambre de azules de vidriera.

Disciplinadamente, sobre la peil del agua,
escribo signos rojos, azules, amarillos,
palabras luminosas de esperanza,
que se van transformando en peces muertos.