¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
martes, 11 de noviembre de 2014
jueves, 6 de noviembre de 2014
Poemas de Marcos Ana en “Poemas de la prisión y la vida”, Tabla Rasa, 2011 (7, y fin)
¿Poeta?
Eso me dicen (y en voz baja
me lo digo a mí
mismo). No lo creo.
Lo sueña el
pensamiento. Sí, chispeo...
¡Pero es tan
doloroso! Se trabaja
a golpes de alma
el fuego. Se desgaja
la vida pena a
pena; y va el deseo
-corazón
adelante- como un reo
desnudo sobre
filos de navaja.
Tomo la luz de un
árbol. La tanteo
y se deshoja,
oscura. Beso el lodo
y me abraso de
luz. Zureo...
Yo llevo un hombre
herido en el recodo
más penoso del
alma y centelleo
su luz entre mis
labios... y eso es todo.
Rómpete corazón
Rómpete corazón.
¿Para que alientas
aún sobre la
nada? Ascua aterida,
nido que solamente
ya a tu herida
de filos y de
ausencias alimentas.
Rómpete corazón.
¿Ya qué calientas?
Cada latido tuyo
es la caída
de un azadón
cavándote la vida.
¡Con todo lo que
fuiste!... y ya no aventas.
¿Dónde tu voz de
lumbre y fuerte río,
tu sabor a tahona
y pan caliente,
tu jugosa ternura
acariciante?
Torrente seco.
Hogar pálido y frío,
un albergue hasta
ayer del caminante.
Rómpete corazón,
es tu poniente.
Amar, amar
Amar a una mujer,
amar a un hombre.
Amar a un corazón,
no importa cómo;
verterse en otra
vena que responde.
No estar
desesperadamente solo.
Amar, amar, romper
las soledades.
Triste es llorar
al pie de una ventana
viendo caer sin
fin tras los cristales,
la nieve
lentamente sobre el alma.
Oh, amor, amor,
sentir las dulces alas
de tu pasión
batiendo entre mis brazos;
sonar contra tu
sangre enamorada,
ser lágrima o
canción, pero en tus labios.
Sobre tus labios,
sí; sobre tu pecho
ser loca
desventura importa apenas.
Amor, amor, cabe
en un solo beso
toda la miel y el
llanto de la Tierra.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
¿Qué han hecho con Basho! (17)
No vuelvo a explicar qué significan
las iniciales que encabezan cada haiku de Basho, te remito a la
primera
entrada de la serie para aclararlo.
OP
Sobre la arena
esparcida por Yugyo
luna clarísima.
AC
Limpia es la luna
en la arena que esparcen
los peregrinos.
Los peregrinos
traen arena_y la esparcen
de limpia luna.
FV
Las voces de las gentes
vuelven por el camino
crepúsculo de otoño
FV
Nadie emprende
este camino salvo
el crepúsculo de otoño
OP
Este camino
nadie ya lo recorre,
salvo el crepúsculo.
FRI
Por este camino
ni un solo hombre va;
tarde de otoño.
RB
Mirad ese sendero
que nadie pisa
excepto la noche.
Ya nadië huella
el sendero_otoñal
salvo la noche.
JA
Vagabundo:
que éste sea mi nombre
a partir de ahora.
FV
Me llamarán por el nombre
de caminante
primeras lluvias de invierno
RB
Primera lluvia de invierno-
continúo caminando,
mi nombre... viajero.
FRI
Me llamarán por el nombre de
caminante;
tempranas lluvias de invierno.
FV
Expuesto a la intemperie
y resignado cómo corta
el frío mi cuerpo
RB
Ven, caminemos
por la nieve
hasta que nos oculte.
JT
Sin cesar, admirando la nieve,
marcharé largo tiempo,
hasta desfallecer.
AM
Desnudo,
Sobre un caballo desnudo
Bajo la lluvia torrencial.
JA
Adormilado
en mi caballo. ¿Un sueño
el té distante?
FRI
Dormitando a caballo,
sueño: luna lejana...,
y humareda del té.
Sueño_a caballo,
mientras brilla la luna,
humo de té.
FRI
Es mi vida viajera
arar, yendo y viniendo,
una parcela.
En vida_y verso,
arar, yendo_y viniendo,
breve terreno.
JA
Campos sin fin.
Mi sombra se congela
sobre el caballo.
JA
Varios bambúes.
Yedra recién plantada.
Se ensaña el viento.
JA
Viento de otoño:
antes que las fronteras,
los matorrales.
FV
Este u Oeste
la misma tristeza
viento de otoño
FV
Del Este o del Oeste
sobre los campos de arroz
el sonido del viento
JA
Toda la noche
gime el viento de otoño
en la montaña.
FV
Sol púrpura y ardiente
pero el viento
es de otoño
FV
Sopla el viento de otoño
pero los erizos de las castañas
son verdes
JT
A pesar del otoño,
las espinas de los castaños
permanecen verdes, aún mucho tiempo...
martes, 4 de noviembre de 2014
Poemas de Javier Lostalé en "Hondo es el resplandor"
En la bruma del
fondo de tus ojos
tiembla un jardín
que me llama
con su brisa de
luces mojadas.
Me llama sabiendo
que nunca
mi árbol caído
levantará sus ramas
entre la latitud
sin tiempo de tus brazos.
En la bruma del
fondo de tus ojos
la memoria alumbra
un cuerpo con la forma de los dos,
pero sabes que la
memoria late sin superficie:
es sólo
resplandor.
Radiografía
En la radiografía
del paciente
se observan
pliegues de soledad
formados por las
pinzas de unas manos
que sin duda algún
día fueron al encuentro de las suyas.
Por la parte del
cuello,
laberinto de
brillante maleza,
se percibe una
mancha rosa
producida por el
falaz incendio de una boca
que sin duda algún
día fue al encuentro de la suya.
Cerca del pecho,
hontanar de horas
estelares,
se transparenta el
esqueleto doblado de una estrella fugaz
fósil respiración
de otro pecho
que sin duda algún
día descansó en el suyo.
Más abajo, en el
vientre,
media luna de
yerba, ladera de alta tensión,
hay un
desprendimiento de sombras
reinos que nunca
pudo amanecer
ese cuerpo que sin
duda algún día fue en busca del suyo.
Y si llegamos al
pie,
arco voltaico en el
que salta la chispa de todo el ser,
éste presenta una
difusa veladura blanca:
el alba de frío
solo que, sin duda algún día,
tras la engañosa
entrega, en su corazón rieló.
Saben lo que les
digo:
Esta radiografía
nunca debió hacerse.
El paciente está
muerto.
Cuerpo
Como una pecera que
se fuese quedando sin agua
la habitación es
lenta asfixia de tu cuerpo.
Ninguna forma en
ella se consolida.
Obediente todo al
nuevo orden del deseo
el espacio se
fragmenta, es vaivén,
vuela sostenido en
el aire que tu presencia conturba.
Y el hormigueo de
la luz en las cortinas
clandestinamente me
confirma la verdad de tu entrega.
Doy un salto
entonces hacia mi entrada en ti,
y como el que salta
tiemblo sólo tu frontera
al quedarme siempre
antes o después.
Temblor de tacto
que no es ancla, sino velocidad,
girándula de mi
sangre que tu pecho alcanza
y provoca el
desembarco de tus manos
en mi resbaladiza
sombra cruzada por tus mareas.
Aventura que
conduce a un pulso estelar
en el que se anudan
mirada y sexo,
pues mientras los
labios de la piel succionan desvarío
por tu mirada mi
vida respiro.
Tan desvanecido
estoy en ti que no puedo oírte.
¿Pero dices algo?
Un beso se desnuca
en la pared de
espuma
que, en relámpagos,
nos confunde.
La habitación
entera rueda como un sombrajo ardiente
y todo se hunde
hasta alcanzar ese silencio
en el que amanecen
los ahogados.
El mundo navega
lejos
mientras dos
estrellas de mar entrelazadas
rezuman una música
blanca entre las sábanas.
Niebla
Todos somos niebla.
Nos deshabitamos cada vez que otro ser
tiembla su voz
inaugural en nuestra sangre,
y ponemos luego la
memoria al nivel de la bruma del mar
para abrazar el
transparente cuerpo de lo perdido.
Todos somos niebla.
Buscamos una mano
y por un precipicio
de silencio resbala
la inocencia muerta
de su tacto.
Sobre su cadáver
crecen las yemas de nuestro sueño.
Todos somos niebla.
Pronunciamos una palabra
y el eco nos
devuelve olvido.
Pero el corazón,
al no tener cura,
navega tan alto
como una estrella.
Todos somos niebla.
En un rostro besamos nuestra propia herida
para envejecer
después sostenidos por aquella llama de sombras.
Todos somos niebla.
Miran siempre los ojos lo que nunca ven
y así se torna la
vida anunciación de un tapiado jardín.
Todos somos niebla.
El pensamiento carboniza lo que desvela
hasta alcanzar la
grávida invisibilidad del abandono
y despertar todavía
imágenes con nuestro ojo de vuelo desierto.
El mundo es niebla.
Confusos pasos por dentro.
Deslumbrante
ceguera de lo que se abre mientras se cierra.
jueves, 30 de octubre de 2014
Poemas de Marcos Ana en “Poemas de la prisión y la vida”, Tabla Rasa, 2011 (6)
mis
ojos tibios y en calma,
sentado
y solo en la tarde
sin
nadie cerca del alma.
¡Qué
triste es ver los caminos
sin
una huella dejada!
Ni
nombre en árbol escrito,
ni
un amor. No dejo nada.
La
vejez más miserable
de
un corazón arrugado.
Una
almendra vana y grande
bajo
la piel de un penado.
Ya
tengo quieta mi sangre,
los
ojos tibios, en calma,
llorando
y sólo. Sin nadie
sentado
cerca del alma.
Valientes
Valientes...
¡hala! El árbol ha caído.
Arrancad
vuestra rama. Hacedlo astillas.
No
cese el hacha aguda de rencillas.
Ni
el cuervo de graznar. Ya está abatido.
¡Oh
árbol generoso! ¡Si aún tendido,
tu
costado es más alto que otras copas,
si
más sombra y cobijo dan tus hojas,
tus
ramas más consuelo dan al nido!...
No
hubo viento capaz de desasirte,
ni
rayo que rasgase tu firmeza,
ni
otoño que lograra desflorarte.
Sólo
tu corazón pudo abatirte.
Tu
corazón desnudo de corteza.
¡Apriétalo,
y vuelve a levantarte!
Pudo el ciprés
Pudo el ciprés
más que nadie.
Puñal agudo
invertido
clavó su aroma en
mi sangre.
Las dalias tejen
coronas
con luz morada en
los ojos
mortecinos de la
tarde.
Los cipreses, mano
a mano,
con el laurel han
tendido
un puente sobre el
estanque
(agua delgada y
menuda,
remanso puro, mi
vida,
sin vivirla un
solo instante).
Un hacha suena en
el bosque.
Otoño corta las
ramas
de mi juventud.
¡Lloradme!
miércoles, 29 de octubre de 2014
¿Qué han hecho con Basho! (16)
No vuelvo a explicar qué significan
las iniciales que encabezan cada haiku de Basho, te remito a la
primera
entrada de la serie para aclararlo.
AC
No lo abatieron
ni las lluvias de mayo.
¡Templo de luz!
OP
Terco esplendor:
frente a la lluvia, erguido
templo de luz.
¡Templo de luz!
Que ni vientos ni lluvias
logran tumbarlo.
OP
¡Qué cortesía!
Hasta la nieve es fragante
en Minamidani.
AC
¡Bien se agradece!
Que perfume a la nieve
Minamidani.
¡Qué bien le sienta
a la nieve la gala
del monasterio!
FV
Noche de primavera
en la sombra del templo
un misterioso devoto
FV
Templo de Suma
oigo las flautas antiguas
desde la sombra de un árbol
AM
Parece que tenga cien años,
El jardín de este templo,
Con sus hojas caídas.
FRI
Sabor antiguo
de un siglo da al jardín
la hojarasca en montones.
Lä hojarasca
siglos ha que se tiende
en el jardín.
RB
Tras el templo
de las vírgenes,
un ciruelo en flor.
RB
Cuatro puertas del templo-
bajo la luna
cuatro misterios.
RB
Qué quietud en el templo, escondido
entre las viejas piedras,
el zumbido de la chicharra.
JA
Hojas de sauce.
Como agradecimiento,
las barreré.
RB
Caen las hojas del sauce
sobre el templo.
Barreré antes de partir.
AC
¿Barro y me voy,
sauces que os deshojáis
en la pagoda?
OP
Antes de irme
¿barro el jardín hojoso,
sauces pelados?
JA
¡Ábrete, tumba!
Sólo el viento de otoño
oye mi canto.
AC
Muévete, tumba,
que mis gemidos son
viento de otoño.
AM
¡Sacúdete, oh tumba!
Mi voz llorosa
Es el viento del otoño.
OP
Muévete, tumba,
oye en mis quejas
al viento de otoño.
RB
Estremécete tumba, oye el sollozo
de mi voz
con el viento de otoño.
RB
¿No me reconoces,
tumba? Soy el viento
de otoño.
AC
De viaje enfermo,
mis sueños van vagando
por un erial.
FV
Enfermo durante el viaje
mis sueños
por los páramos yermos
JT
Caído enfermo en viaje,
soñando, véome errando
por la llanura muerta.
RB
Avanzo
como en sueños
por un árido desierto.
AM
Enfermo en un viaje;
Mis sueños vagan
Sobre un páramo seco.
OP
Caído en el viaje:
mis sueños en el llano
dan vueltas y vueltas.
FRI
Habiendo enfermado en el camino,
mis sueños
merodean por páramos yermos.
martes, 28 de octubre de 2014
Algunos haikus de José Luis Giménez Lago (2, y fin), el primero con matemáticas
Todos los árboles
caminan hacia un punto.
¿Cabrán allí?
Graznó el cuervo
volando sobre el charco.
Miró la rana.
Una babosa
contempló un caracol.
¡Nació la envidia!
Voló hasta el techo
el pequeño mosquito...
¡Inalcanzable!
Nada es más dócil
que unas gotas de agua.
El mar rugía.
Tiembla la luna
mirándose al espejo.
Cruza una nutria.
Bajo el árbol,
cerrado el paraguas,
siento placer.
Como el pato,
que flota sin mojarse,
camina el sabio.
El alma tersa
y la piel arrugada.
¡Así es el sabio!
Una pirueta
convirtió la campana
en almirez...
En su interior
guardaba los rubíes.
Buscó un cuchillo.
Con bella música
rápido baja el río
buscando el mar.
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