Mostrando entradas con la etiqueta Ana María Reyes Cano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ana María Reyes Cano. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de octubre de 2010

Un poema de Ana María Reyes Cano a Miguel Hernández

Evoco relicarios de luz junto a tu nombre
de humilde piel pataleada y sola;
de niño cabrero que una fría noche de Reyes
llorabas la injusticia de tus abarcas desiertas;
de padre y esposo enamorado que
aunque no perdonaste a la vida desatenta
supiste vivir y amar y venciste al fin aunque vencido.

Que tu voz suba a los montes y desate
una tormenta de almendras espumosas.

Que mi voz se una a ti como el eco de una plegaria
para recordarte y regresarte,
para que no naufragues nunca en el olvido
de las conciencias dormidas.

Y que a la luna venidera el mundo se vuelva a abrir
encendiendo mil pétalos de lumbre dichosa
que sirvan para recordar que todo puede ser posible
si ignoramos el odio y la lucha sin sentido
de un mundo que sólo buscar escapar
de su propio precipicio.

Este poema a Miguel Hernández, lo leyó Ana María en el recuerdo que de él hicimos en el Ateneo de Madrid en el mes de septiembre de 2010.