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lunes, 5 de julio de 2010

Javier Alvarado, un poema de su libro Carta natal al país de los locos

LOS PATOS

Estos son los patos cuyos lenguajes desconozco,
Cuyas normas de comunidad
He venido observando, desde este vegetal arribo
Una sola hembra los domina con su pico amaestrado
Por el limo del fondo,
Todos llevan rastros de agua
Entre sus alas
y danzan sobre imaginarios
Retratos de hielo,
Los dos pichones acompañan a la madre, aunque a veces
Se quedan solos, mientras ella se confunde con la palabra
Del follaje. Algunos se suben a buscar el pan
Cuando me dispongo a comer sobre la mesa
Ellos me traen el aroma del aguaviento y sus prodigios
Son dulces como espectros soleados y hermosos,
Como pupilas de doncel; en grandes vaharadas
Alguna bañista yace figurada
Entre ellos, sobre estos perdidos árboles
Que retratan otro idioma o alguna postal del sur
De América


Aquí están danzando con su juego temerario
Buscando la comida bajo el agua sumergiéndose
Y columpiando el aire con el movimiento de sus patas
Tratan de encarnarlos la Pavlova, la Fonteyn
La Alicia Alonso, con gasas y plumajes
También los iguala Nureyev, el inmortal
Llevando a cuestas el circunloquio del terrestre ruso,

Estos son los patos
Que he venido observando.
Esta es su danza mortal
Que ejecutan sobre el lago.

lunes, 28 de junio de 2010

Javier Alvarado, un poema de su libro Carta natal al país de los locos

Un cuerpo es el instrumento de la salvación para abrir las jaulas de otro mundo
Mi madre ha colocado pájaros en cada viruta de la jaula
¿Quién irá soltando a las aves en subliminal desorden?
Las apatías de la ciencia van con su escaño por las arterioesclerosis de la letra.

lunes, 21 de junio de 2010

Javier Alvarado, un poema de su libro Carta natal al país de los locos

El mundo es un bastión que no comprendo, o una lóbrega razón de vivir como los bosques, como las noches donde la abuela martillaba su conciencia y planeaba como calmar
al día siguiente el hambre de su multiplicada familia,
esas raciones bíblicas del pan, de la tortilla, de la leche,
la pobreza no multiplica ni suma, va restando posibilidades de alimentarse o de vivir
o de cercarnos a un grumo de troncos podridos o de hongos que enaltecen
las descomposiciones de los cuerpos
-quiméricos y rosados-,
que alguna vez expusieron la belleza de los artistas o de las acrobacias
que van ejecutando las mariposas enardecidas como vacas añejas.

lunes, 14 de junio de 2010

Javier Alvarado, un poema de su libro Carta natal al país de los locos

CANTO PARA SER PARTE DEL BOSQUE

Canto para ser parte del bosque, para quitarme el corazón y embalsamarlo en la madera
Para retoñar con las frutas y ser un pedazo de luz en las semillas
En los cereales tristes que se advocan en el desayuno de la estrella
Los dientes amargos que se comen a la diosa
Desperdigando el polvo de las sordas imágenes
Que refulgen
En el canasto amargo de los días lascivos
Cuando me desnudaba el otoño y el invierno -a punto de violarme-
Era sacudido por la primavera y sus garras de vendimia
Salvando de la feroz afrenta mi calzoncillo de palomas
Esas que trinan bajo los aguaceros con capotes de hierro
Que llevan cartas en la boca y amenazan con entrar en los comedores de familia
Con máscaras tristes que nos ponemos para entrar en las iglesias
En las camas vacías donde los cuerpos de quienes amamos
Se han retirado para calzarse en otro cuerpo
Una espada con lotos o un circo con falsas bestias
Donde la conciencia se reparte en mil espectadores
Donde la sombra es nada, donde perdemos el sol y la entrevista
Esa nervadura del telón y los actores que nos persiguen desde el pasado
Niños que lloran en plagas seminales
Pestes de rocío y grillos que se sacan los violines de la arteria.
Algo que te carcome con las termitas
De una antigua edad, donde aprendes a saltar
Siendo un viejo infante.

lunes, 7 de junio de 2010

Javier Alvarado ha obtenido en 2010 una mención del jurado del premio de poesía Casa de las Américas de La Habana

Mención otorgada por su libro 'Carta natal al país de los locos (poeta en Escocia)'. Haré una breve selección del poemario (en varios días) para los lectores de Poesía Abierta. Gracias Javier por compartirme el libro en word y facilitarme el trabajo.

HOY HA MUERTO MI ABUELA

Hoy la muerte nos ha dejado su caparazón,
Se ha quitado sus aparejos y ballesta.
Nos apuntó a todos para herirnos mejor,
Abundan en sus manos racimos de uva y panes sucios
Que hemos de comer en posteriores comuniones.
Anduvo rondando con su tridente y con su máquina de hacer ejercicios
Por el cuarto de la abuela, le cortó las trenzas
Y nos ha vaciado los ojos, se ha llevado nuestras imágenes de ella
Y los mejores recuerdos, dice que no las devolverá poco a poco.
Mi abuela ha vuelto a ser niña e irá creciendo en nosotros
Va trepando en nuestros muros
Como una rosa muerta
Como una silampa milagrosa
Con sus pétalos escarlata;
Quizás desaparezca cuando nos toque darle el biberón
O cambiarle los pañales, esta vida al revés es un fastidio.
No puedo evitar que los llantos de otro me den sordera,
Por eso prefiero llorar hasta que este puente se caiga de infinito
Y el diminuto riachuelo me lleve al lago donde reposan
Los moluscos y las heces de los patos.
Se ha ido para empezar a moler el maíz para las tortillas.
Hay sangre de guásimos y de veraneras en los campos del Higuito.
La piedra donde beben las gallinas ha cambiado de posición.
Se ha ido la que faltaba. Nosotros habitamos la conciencia de los muertos
Y ellos nos miran no comprendiendo el absurdo revés.
Ese constante vivir y crecer para después desgastarse y morirse.
En el último bostezo nos preparan para entrar
Vivos y muertos, como la dualidad imperecedera en la caja de zapatos.

RETRATO DE PESCADOR

Llegó el pescador con su cardumen de madera
En Loach Long Lake no halló su ancla con detritus
Una socarradura del metal que nunca vuelve,
Eso que enturbia la paz del semen cuando copulan los salmones
Y nos atrevemos a habitar los espejos de la desconocida ribera
Anudados a las velas de los botecillos
Que son cubiertos por el manto nupcial de las gaviotas
Esparciendo el oro por estos precipicios que se niegan al poniente,
Un reloj que se derrama en sombra
Augurando la guirnalda del grumete
Lo que está por venir y ruge como un puma
Con su horror felino que se tiende como máscara
Ruiseñor disuelto en las materias desvencijadas en el polo.