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martes, 4 de marzo de 2014

“Oscuro dominio” (2, y fin), Juan Larrea



Diente por diente

I

En el país de la risa la ceniza precede al fuego
La nieve precede al pájaro
Las lágrimas a sus tronos

Lo que es esperanza en un comienzo se hace huella en el camino
Lo que ocurre deja los colores desunidos
Pero sujetos a una especie de impostura oscura

Para perder la vida no hay mas que un motivo el cielo
Las bocas huelen al deseo de descubrir un hermoso crimen
Un café nunca está lejos

Unidos por una misma tendencia
Cuando el alba paga las nubes con su vida
Unidos por el bajo relieve de una voz venida a menos
Unidos como monedas en el precio de una mujer desnuda
Los miembros de un hombre no dejan allí nada que desear
Como eclipses parciales
Como solos de arpa
Como tiros al aire
Como cerillas

III

Tanto progreso introducido en
nuestra jaqueca pálida miseria de estufa
sin dolor sin domador sin
nada parecido a vientre maternal ni
a tesoros ocultos

viejos lobos de esperanza fumando
en el origen de las lágrimas lejos de las
montañas que sangran por la nariz de las flores
amargura reemplaza las úlceras de lacre
los cangrejos en las tardes de lluvia

las mujeres perdidas en cada
emboscada de frío que
sobresale aun de las ramas disfrazadas de estatura
mercancías luminosas de sus rodillas
dispuestas a caer al borde de la sombra en llamas
como grúas de sinceros impulsos

cadenas de los siempre incomprendidos

IV (fragmentos)

Las alas nos son contagiosas porque el alma no es sino una costumbre de cuanto se siente capaz de sufrir.

Están ocurriendo días en los que nuestra sangre por mucho que nos palpa ya no nos reconoce. Gira a una velocidad tan distinta a la de nuestras frentes que toda noción puede prácticamente darse por perdida. Un confuso torbellino traslada al infinito el punto matemático donde nuestras vísceras se juntan.

Las alas siguen siéndonos contagiosas y casi siempre mortales.

martes, 25 de febrero de 2014

Versos y prosas de "Oscuro dominio" (1), de Juan Larrea



“Oscuro dominio”, Juan Larrea; Alcancia, México, 1934, con el auspicio de Gerardo Diego. Consulto el ejemplar número 5, de una tirada de 50. Me permito extraer algunos fragmentos a mi capricho.


Dulce vecino (fragmento)

El antes y el después son simples perspectivas parciales. En prueba de ello me asomo a un espejo, que evidentemente existía con anterioridad a mi impulso, y me encuentro en él y contemplo mi satisfacción al verme tenido en cuenta y hasta comentado por la materia que hemos dado en llamar insensible. Pero por mis personales sentidos, única verídica fuente de conocimiento, nunca me atrevería a afirmar mi inexistencia dentro del espejo antes de entonces. La simultaneidad que observo es meramente cerebral. A causa de la refracción aún no bien estudiada de ciertas materias brillantes hacia la eternidad, mi cerebro logra en aquel momento aislarse del tiempo, situándome en el preciso instante en que el cristal piensa en mí. De otro modo me vería obligado a admitir que siempre permanecía dentro del espejo, que ni a fumar salía jamás de él, que el espejo era el infinito donde se encuentran las líneas paralelas de la lluvia.

Atienza (fragmentos sueltos)

Si el camino que uno sigue se bifurca y en la opción se toma el conducente a Atienza, contraviniendo a toda norma no saldrá júbilo ni terrenal ornato a recibiros. Ni un solo gesto que os invite a proseguir. Nada que os compense o cuando menos cicatrice el posible futuro que quedó amputado en la bifurcación. Más aún; seréis testigos de cómo lo mismo hacia adelante y hacia atrás que hacia los costados, espacio y tiempo pueden huir de cada hombre infinitamente.

Quise entonces empalmar en mis venas las azules del mundo y vi que era posible.

Yo también, me dije, yo también, cuando me quede tiempo hacia el ocaso he de sufrir un monte.

lunes, 18 de marzo de 2013

Poesía ultraísta, "Otoño" (de Juan Larrea) y "Cabaret" (de Rafel Lasso de la Vega)

CABARET

Souper-tango locura antorcha centelleos
Alba de la noche. Desnudos Danza de las estrellas
Champagne Whisky and soda Guirnaldas tulipas
Surtidor juegos de espejos Día artificial
Nace la espuma delirante de los colores
Enlace de miradas Capricho de amor mariposa
Máquina ligera viviente de atractivos que llaman
Todo esto es un barco Fábrica de placeres
Se desliza danzando por un río floreciente
Es linda la mujer Pantera tórtola
Despliega el abanico de sonrisas
A los sones de las orquestas Ráfagas Canciones
Oleada que gira bulliciosa Carrusel
Tziganes rojos jazz-band Cascabel torbellino
Músicas acrobáticas de los negros jocosos
Para cocotas resplandecientes de joyas y de encajes
Que tangotean entre los brazos de gentiles amadores.

Rafael Lasso de la Vega

lunes, 11 de marzo de 2013

Poesía ultraísta, "Nocturnos" y "Estanque" de Juan Larrea





NOCTURNOS

La noche ha abierto su paraguas
Llueve
Los pájaros de la lluvia
picotean los trigos de los charcos
Los árboles duermen
sobre una pata
Revoloteos, revoloteos
Destartala un coche
su estrépito final de endecasílabo
Un hombre cruza como un mal pensamiento
Los mosquitos de agua
colmenean la s luces
Incendios de alas
revoloteos
Llueve

lunes, 4 de marzo de 2013

Poesía ultraísta, "T.S.H." (telegrafía sin hilos), mismo título para sendos poemas de Fernado de Lapi y Juan Larrea

T.S.H.

Por la cámara impenetrable
se ha deslizado el aura errante.

(La onda,
densa de muchas cosas).

Ya no hay secretos.
Todas las confidencias las espían los vientos.

Los ruiseñores, en el alba,
cortaron el pentagrama.

Nos acechan,
junto a las chimeneas,
las telarañas de las antenas.

Fernando Lapi



T.S.H.

En las antenas
se abaten las bandadas mensajeras
y oigo el pío pío de los pájaros tristes
En la infinita noche de los auriculares
brilla de débil voz de las estrellas fugaces
El silbato de un tren prófugo
lejanamente
me dice adiós.
América
silba en inglés un cake walk
una voz me llama desde las estrellas
.--.-…-..-.--.-.-..-….--.-..---….…*
Te reconozco en la voz, estrella mía
Una noche
a la fatua luz de las candilejas
junto a la concha encendida
me inundaste
de las claridades de tu voz
Te reconozco en la voz, estrella mía.

Ahora
asomado al brocal de esta noche
oigo tu tosecilla rebelde
y tu voz
que distingo
entre todas las voces.

Europa y América cantan a dúo

Oceanía, la nadadora,
empina su vocecilla engolada

Yo sólo oigo la voz de mi estrella

En los aires
las palomas se enredan las alas
en los invisibles cables.

Juan Larrea

*Tras un rato de intentar descifrar este código morse he abandonado. Por si alguien se anima, os pongo aquí enlace a un traductor de morse.