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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Presentación del Nafsak en el Ateneo


"Adónde escora el bajel si no es a tu sombra,
si se pierde a la deriva
del lado de tu banco en que me instalo.
Adónde...
si hasta el espejo se cree tu rostro"

Si quieres leer algunos poemas de Nafsak, sigue la etiqueta Navarro Beloqui.

lunes, 24 de mayo de 2010

Navarro Beloqui ha publicado 'Nafsak' con Amargord

Radio

Entró tu voz y después la mía
-escritas en líneas de idéntico guión-,
distintos papeles, distantes personas
semejantes ajenos.

Perdido en el espacio

La virginidad es un hueco prohibitivo
y aquí me encuentro perdido en el espacio.
Las margaritas se atornillan en el pubis de la tierra
y quizás de sus confines surja perfume articulado.
Cosmético, cósmico y amniótico acá me hallo.

Ascenso

Y aún con los pies atrapados en la ciénaga;
los brazos, inmóviles escarpias
y la voz, sumamente entrecortada,
el cielo tormentoso, po runa vez,
se agacha y nos saluda.

lunes, 17 de mayo de 2010

Navarro Beloqui ha publicado 'Nafsak' con Amargord

...

Por decir no digo nada
y cuento siempre
las noches que te tengo
y tú me tienes
en devaneo insoslayable
un estar adentro sin seguir
un sinvivir en mí
que ya soy tuyo
que ya no explica
ya no expone
ya no vive
si no escribe 'amor'
con la mayúscula de un músculo
que no se tiene en pie
ni pertenece
más que a esta deuda
que la voz ya multiplica;
"dónde estás que no te tengo".

A fuego lento

Sin otra cosa que esta carga
tráfago cansino
de tener a saldo un rato
adherido a los costados
demanda exigua de tu forma
de tu vida, de tus labios
de las duras penas que mantienen
la ponzoña y gloria
de una muerta.

Y por morir, desierta es
del surtido de la vida
tu deshabitada especie
que deshoja rosas tristes.

Cuerpo desgastado y mustio
vesanias y trajines
estiman oportuno
sentirte duplicada
y un alzar de flancos rotos
los despojos de esa musa
que acicala las primaveras
con la gracia de la alcoba.

Es y fue este punto
el inicio
la partida y fin
una coma sin presencia
ni esos puntos suspensivos
todo congelado y frío
diría aún más, bajo cero.

Y yo ya llego tarde
como nunca así dicté
y por años que te dije
por lo menos son los míos
y por noches engañosas
por los días sin vivir
por inteligencia descompuesta
y la falta de inocencia
la condena es un aplaga
extendida como un virus.