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miércoles, 24 de febrero de 2010

Jordi Doce esté en 'Poesía Caiptal'


PÁRAMO
Éstos son los dominios de la greda y la escarcha.
Más allá del cristal y los cabos de cera,
el alba es la insistencia creciente de sus ruidos,
el paso regular con que el tiempo revive.
Tras salir de la casa, torpes, desdibujados
por la vigilia, andamos por callejas
que extienden su ceguera sobre un páramo
incómodo, desnudo de sí, y nos sobresalta
el cuchillo del frío, el ladrido candente
de algún perro que lucha con el amanecer.
Inexorable, el plomo ha amordazado el cielo,
y una lluvia muy fina nos desgasta los ojos,
confunde nuestras ropas con la piel.
Otra vez el temblor, como la incertidumbre,
es un indicio en nuestros corazones,
un eco que revive viejas debilidades.
Andamos tercamente olvidados de todo.
De vez en cuando algún gesto amistoso,
alguna frase astuta nos recuerda
que la noche fue pródiga en sentencias,
en juicios caprichosos como la juventud
y proclamas que a nada comprometen.
Ahora, sin embargo,
tan próximo a la médula oscura de este mundo,
tan ajeno a los sueños y la bondad soñada,
doy en pensar, o intuyo acaso,
que demasiada urgencia, demasiada impotencia
nos llevan a este oficio para cuidar el mundo,
la cómplice atención de la mirada,
ese distanciamiento que exige toda página
para reconciliarnos con la vida.


CREDO
¿Y a qué, por quién
las preguntas?
La vida se disipa
en el sentido. No hay razones
o las razones nos evitan. Di mejor,
si es que decir te importa,
el fulgor de la tarde en el ramaje,
la floración del cielo y su descenso,
cuanto es asombro en la mirada
porque algo ha cruzado, y palpita,
y en el rumor ajeno de su sangre
pregunta y respuesta son una
con un golpe final que se te escapa.

lunes, 23 de marzo de 2009

'Poesía Capital', en Sial/Contrapunto

En fin, otra vez aquí.

Acaba de presentarse la antología ‘Poesía Capital’, de Sial/Contrapunto, a cargo de Pepe Ramos.

Como casi todas las antologías, excesiva y escasa. Aunque, cómo no, como cada español lleva dentro un seleccionador nacional de fútbol, también cada poeta lleva un antólogo en sí. Así que en esta parte nada que objetar, salvo la envidia que Pepe Ramos me causa de estar en ese lugar.

Dicho esto, lo sabido, al detalle. Ana Delgado Cortés, Jordi Doce, Aarón García Peña, Alfonso López, Jesús Malia, Óscar Martín Centeno, Ester Muntañola, Miguel Pastrana, Aurora Pinado, Cecilia Quílez Lucas, Julio Santiago, David Sio, pertenecen a la nómina de 28 poetas habitantes de madrid que la componen.

Los desconocedores, como yo, de los libros ‘Poemas del amor sumiso’, de Ana Delgado Cortés; ‘Mar de fondo’ o ‘Lección de permanencia’ de Jordi Doce; de la obra inédita de Alfonso López (un tanto irregular, pero sí); ‘Un mal ácido’, de Cecilia Quílez Lucas, y un inédito a su hija; la no publicada ‘Poesía depilada’, ‘Ulo Ago’ y ‘Poemas para un vestido’ de Julio Santiago y la obra de David Sio, tienen motivos más que suficientes para acercarse a esta perspectiva de la poesía en Madrid. Éstas son , a mi juicio, las participaciones más sobresalientes en verso en ‘Poesía Capital’. Me excluyo a mí mismo y a otros ya sobradamente conocidos por mí.

Ana Delgado Cortés y Cecilia Quílez Lucas se entregan a una poesía desgarrada, las vemos abrirse las carnes en sus versos. Nada sobra. Se sostienen perfectamente en el alambre. Lucía Fraga en ‘Nostalgia del acero’; Miriam Reyes en ‘Bella durmiente’, Lourdes de Abajo, en ‘Aniquilación mía’ (Lourdes más tendente al simbolismo), por poner tres ejemplos, están en la línea de Ana y Cecilia. La que yo creo una de las más sobresaliente de la poesía de hoy, por calidad, pertinencia y necesidad en el contexto histórico y social.
Jordi Doce en línea más reflexiva, quiero decir distante, marcando distancias con el yo, al que no abandona, pero reflejándolo en un mundo lleno de sensaciones y sensacionales imágenes.
Julio Santiago, ¡cargado de cinismo!
David Sio en la cotinianidad de la memoria y el descontento. Línea en la que incurre también Alfonso López, al que preocupa sobre todo plasmarse en sus contradicciones, sin intentar aún ponerlas en orden. Habrá que esperar a su primer poemario, alguna vez lo hará. No siempre alumbra el sol, y, entonces, hay que encender una luz en cada habitación.

En fin, de nuevo, estos 6 autores, 6, son motivo sobrado para que inviertas un dinerillo en ‘Poesía Capital’. Y hablo de sus versos, de las poéticas (que nos empeñamos en querer poner de manifiesto este aspecto intelectual de la poesía, con lo raro que es que un poeta sepa lo que escribe), mejor no comento. Aunque algunas hay que merece la pena releerlas, la mayoría nos animan a abandonar la lectura del poeta que se presenta. Es el caso, por ejemplo, de Cecilia Quílez. A pesar de su poética, es un gusto leerla.