Yo
yo no sé
si tal vez
o quizás
hacia dónde
si total
¿hasta cuándo?
¿para qué?
solo sé
que yo aquí
sin saber
si después
¿qué?
¿qué?
así no
o así sí
¡sí!
¿y si no?
algo sé
que no sé
eso sé.
No es verdad que la memoria
con el alcohol se borre
solo de aletarga
mientras dura
por eso mendigo
-gracias-
mendigo
-Dios lo guarde-
mendigo
por unas monedas
-por favor, señor-
para que dure.
___
.
.
.
y
s
e
r
y
o
m
á
s
a
l
l
á
d
e
l
d
e
s
c
o
n
c
i
e
r
t
o
¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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lunes, 21 de enero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
Versos de Mónica Angelino en "Ruidos de la sangre" (2)
Selváticos
Cerrado el gaznate
raedera el grito que nace
en el silencio caliente de la fronda
lo guardado se anuncia
en los expectantes párpados mudos
calma chicha desatada huracanes
dos cuevas brillando en la noche
-cuando los sapos cantan-
tus ojos.
No hay mal
que por mal no venga
y se confabule
con las piedras atónitas
su musgo callado
las ranuras de cielos carcomidos
el triste fémur
las agujas quietas
los brazos inertes
hambrientos
de esta noche en vena.
Y...
ahí ando
como de
qué hacer
ya no sé
con todo esto
marchando
para la
por arbustos de calles
afiebradas
pronunciando
tu sombra
aferrándome
a tus pies
trastabillando
sin tinta para
encegueciéndome
este sol.
Cerrado el gaznate
raedera el grito que nace
en el silencio caliente de la fronda
lo guardado se anuncia
en los expectantes párpados mudos
calma chicha desatada huracanes
dos cuevas brillando en la noche
-cuando los sapos cantan-
tus ojos.
No hay mal
que por mal no venga
y se confabule
con las piedras atónitas
su musgo callado
las ranuras de cielos carcomidos
el triste fémur
las agujas quietas
los brazos inertes
hambrientos
de esta noche en vena.
Y...
ahí ando
como de
qué hacer
ya no sé
con todo esto
marchando
para la
por arbustos de calles
afiebradas
pronunciando
tu sombra
aferrándome
a tus pies
trastabillando
sin tinta para
encegueciéndome
este sol.
lunes, 7 de enero de 2013
Versos de Mónica Angelino en "Ruidos de la sangre" (1)
Tengo
Alambradas
las manos
la boca llena
de palabras
rotas.
La luna
Asomando
sus colmillos
sale
con el lobo
aúlla
despeinada
de pájaros
feroz.
Invierno
amanecen amanecen
con escarcha con escarcha
los peldaños los peldaños
del recuerdo
Alambradas
las manos
la boca llena
de palabras
rotas.
La luna
Asomando
sus colmillos
sale
con el lobo
aúlla
despeinada
de pájaros
feroz.
Invierno
amanecen amanecen
con escarcha con escarcha
los peldaños los peldaños
del recuerdo
jueves, 9 de diciembre de 2010
Poemas de Horacio Pizzurno en 'Tierra de arados'

Horacio Pizzurno (tras las dos chicas jóvenes, con bigote) es uno de los amigos que tan generosamente me acogieron en General Rodríguez (Buenos Aires) el 18 de julio de 2009 por empecinamiento de Mónica Angelino (en la foto junto a mí, con gafas ambos). También Maximiliano Sacristán, a la izquierda.
Hoy, al fin, puedo decir que he leído (y gustado) el libro de Horacio, y de él te doy cuenta. Pero mejor, que hable su verso. Va.
"Sobre un atril sin partitura
un zorzal ha amanecido
antes que yo"
BIEN PERRO
Como en arena de circo,
giraba 'El Rayo'.
La cucha de rezago,
un estuoso
colador de soles.
Martirio luminoso la cadena,
un abrasivo radio infinito,
y el destino enredado en una estaca.
Ante su número único,
los pájaros del descampado
trocaban canto por semillas.
Si la tarde lo soltaba
entre sangrantes mandarinos,
era un viscoso espectro resentido,
con un collar indeleble.
Como en arena de circo,
giraba 'El Rayo'.
EL AUTO A PEDALES
Amaba yo esa benéfica tracción,
parado allí,
ajeno,
centelleando verde agua.
Las manos de entonces
querían remedarlo,
entre herrumbrados cucharones
y estrábicas espumaderas.
Verbalizadas ruedas posibles,
que a los cuatro años,
no sabía conjugar.
LA ABUELA
Ríspida y encorvada,
gruñe.
Veloz el suero escapa
del molde de los quesos,
como un vano intento de ahorro.
Temor abismal,
chirlo agrio,
mal descortezado bastón de paraíso.
En un ciclo abierto con final cerrado,
llama y convida maíz,
fresco señuelo,
para el pollo víctima,
de su gancho de alambre.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Revista Avatares, número 1, en la sección Pléyade
Por Andrea Naranjo Merino
MUJER CACIQUE
Levantas tu aliento,
cuando la flecha
comparte el camino
con la muerte.
Es la decisión del medio día,
cuando la solución
ya no es la distancia.
Por Mónica Angelino
HAY A VECES
hay a veces
una soledad tan grande
que pareciera varias soledades
perro flaco recostado en la lluvia
¡cucha! ¡cucha!
tanta agua en la lluvia
tanto frío en la cucha
tanta cucha en la pestaña
tanta.
Por Luis A. Velásquez “El Maleconero”
Allí están los pliegues oxidados del ocaso
Ecos de aguamiel
Cenizas póstumas en la cartera importada
Olores en los cuartos medievales
¿Dónde dejó mi madre, las claves del portón?
Encontré un cofre al final de la noche
Un vino en odre de bronce conmuta el quebranto de los pájaros
En el almanaque hay una calle ciega
La voz se mudó a otra casa de arcilla
Por Jorge Alegret
HAIKUS DE LA LAGUNA FANTASMA
(Del Libro Tratado del Desencanto)
I
Caen los ojos
sobre el espejo roto,
y no hay nadie.
V
¿Será el viento
el discurso agónico
de un ángel solo?
VI
Nadie en la calle.
La ventisca reclama
su cuota de almas.
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