Poemas de Horacio Pizzurno en 'Tierra de arados' (y fin)
EL CHINGOLO Pastizal, flexible cobijo raíz contra raíz. Un nido ocultas, un huevo lírico; un canto en flecha que mañana cruzará hiriente la noche, anunciando al patrón de las veletas. TIERRA DE ARADOS Hay nombres esparcidos en el humus, en encriptados signos de aguasal. Divinas fuerzas arrendadas, para la subcutánea raíz del labriego. Verdes, y ocres extendidos, que porfiados resucitan en la decaída huella del invierno. Enjundiosos espíritus volvedores, que jamás prostituyen como ruines adecentados, a quien generosamente fértil se tiende hembra. CARNADA VIVA En la barranca, permisiva huelga de cañas olvidadas. Gran felicidad del pecerío. ¡El vino, el fuego, los amigos! Y aunque ebria, insomne, la guitarra. EN PARCELA AJENA El alma, aunque un poco sorda, se entreabre a un coro de niños ausentes. Da a luz al mudo diálogo de la acucia y la siembra. Congruente, oscuro de pureza, revienta el terrón entre los callos, y dejándose llover, sobre el lomo del milagro, honradamente, cubre las semi...