Propiedad privada
Esta mujer es mía
mi instinto de animal
no me permite prestársela a un amigo.
No la comparto
ignoro si me presento ahora
como un monstruo ante ustedes
pero no cedo, no la doy
no le permito que entregue a nadie más
su corazón que a mí.
Esta mujer es mía
míos son sus afectos y sus lágrimas
su amor, su juventud
su carne, su tristeza
sus desesperaciones, sus manías
sus malas noches, sus dolores
sus amarguras y sus sufrimientos.
Esta mujer es mía
no la comparto
no la entrego
la defiendo de extraños
la resguardo de cataclismos y epidemias
la alimento y alimento a sus hijos
la abrigo y la poseo
le canto y la fecundo.
Ésta es la realidad.
Juzgadme con mesura
profundizando bien sobre estas cosas
y vamos todos a firmar este poema
en La Habana
en la década del 70
en medio de una lucha feroz por ser mejores
porque más nadie escriba nunca esta mujer es mía
como si fuera un libro o una lámpara.
Firmemos, ayúdenme a testimoniar este momento
queridos contemporáneos míos.
¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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viernes, 17 de septiembre de 2010
lunes, 20 de octubre de 2008
'Números redondos', por Raúl Rivero, en El Mundo, 27 de Septiembre de 2008
A José Lezama Lima le gustaban los ceros, los números tres y los nueves porque pensaba que en las esferas había una proximidad con la perfección, con la bola del mundo y con el infinito. Un pequeño grupo de poetas argentinos se presentaron esta semana en Bogotá en una antología que, al menos por su título, habría recibido la aprobación del autor de Paradiso. Se llama 9 de 9.
Es una muestra de los más jóvenes poetas, los novísimos, que viven y escriben en aquella nación enorme donde todavía se lee (y se leerá) a Jorge Luis Borges y a la que Juan Gelman canta desde México.
La selección, lanzada en una entrega especial de la revista Arquitrave, es de los escritores Graciella Ester Zanini y César Bisso. Escogieron representantes de regiones argentinas, todos menores de 40 años, para organizar un coro donde se pueden distinguir las voces personales de cada uno de los autores.
Zanini y Bisso escriben una nota introductoria con estudios y breves reseñas del estilo y el perfil de los poetas.
«Nadie está exento de arbitrariedad cuando debe realizar una acotada selección de poetas, enmarcados en un determinado fragmento etario. Sobre todo en un país gozante de la calidad de tantos jóvenes creadores», dicen los presentadores, «por eso no queremos hablar de merecimientos y sólo decir que, más allá de los nombres que están y de otros nombres que no pudieron estar, hemos querido reflejar la sustancia de escrituras disímiles entre sí».
Los poetas expuestos a la natural controversia y las escaramuzas verbales que convocan, desde Homero, estas antologías son Adrián Campillay, Alicia Salinas, Andrés Cursaro, Claudia Masin, Javier Foguet, María Julia Magistrati, Claudia Jiménez, Rodrigo Galarza y Silvio Mattoni.
Algunos poetas viejos y consagrados, que fueron alguna vez soñadores vates adolescentes, dicen que el primer paso firme para comenzar a ser un poeta verdadero es que le quiten los adjetivos. Que los dejen desnudos en la blancura de la página, sin ninguna palabra que los proteja o justifique, solos con el desafío de convocar la emoción.
Vamos a ver de los 9 de 9 cuántos alcanzan esa soledad.
Es una muestra de los más jóvenes poetas, los novísimos, que viven y escriben en aquella nación enorme donde todavía se lee (y se leerá) a Jorge Luis Borges y a la que Juan Gelman canta desde México.
La selección, lanzada en una entrega especial de la revista Arquitrave, es de los escritores Graciella Ester Zanini y César Bisso. Escogieron representantes de regiones argentinas, todos menores de 40 años, para organizar un coro donde se pueden distinguir las voces personales de cada uno de los autores.
Zanini y Bisso escriben una nota introductoria con estudios y breves reseñas del estilo y el perfil de los poetas.
«Nadie está exento de arbitrariedad cuando debe realizar una acotada selección de poetas, enmarcados en un determinado fragmento etario. Sobre todo en un país gozante de la calidad de tantos jóvenes creadores», dicen los presentadores, «por eso no queremos hablar de merecimientos y sólo decir que, más allá de los nombres que están y de otros nombres que no pudieron estar, hemos querido reflejar la sustancia de escrituras disímiles entre sí».
Los poetas expuestos a la natural controversia y las escaramuzas verbales que convocan, desde Homero, estas antologías son Adrián Campillay, Alicia Salinas, Andrés Cursaro, Claudia Masin, Javier Foguet, María Julia Magistrati, Claudia Jiménez, Rodrigo Galarza y Silvio Mattoni.
Algunos poetas viejos y consagrados, que fueron alguna vez soñadores vates adolescentes, dicen que el primer paso firme para comenzar a ser un poeta verdadero es que le quiten los adjetivos. Que los dejen desnudos en la blancura de la página, sin ninguna palabra que los proteja o justifique, solos con el desafío de convocar la emoción.
Vamos a ver de los 9 de 9 cuántos alcanzan esa soledad.
sábado, 1 de marzo de 2008
Raúl Rivero en 'Nueva Poesía Hispanoamericana' (19ª edición)
Remedio
la soledad del mundo.
porque hago un cisne de sombra
en la pared
y le cuento la vida de Rubén Darío.
Enseguida el poeta nos regala
un alba de oro.
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