Máximas mínimas: 535 aforismos sobre temas que, por no ser de actualidad, están siempre de actualidad
PROPINA. MÁXIMAS SOBRE ASUNTOS DIVERSOS
520. De acuerdo con las leyes de la Grafología, para tener un carácter sereno, ecuánime y ordenado lo mejor es escribir siempre a máquina.
521. El órgano suena siempre en toda función de Iglesia, de ahí lo de que la función crea el órgano.
526. La garganta es el tubo de la risa.
531. La embriaguez es el altavoz del carácter.
532. El que es un "pedazo de pan" casi siempre es un zoquete.
533. Hasta acostumbrarse, los primeros días de estancia en el Cielo y en el Infierno son aburridísimos.
El libro del convaleciente
DE LOS DENTISTAS
537. Las casas de los dentistas y los teatros de variedades se parecen en que las estrellas se ven al final.
538. Pasta en lenguaje vulgar significa dinero. Empastar en lenguaje odontológico significa sacar el dinero.
539. Un dentista, aunque le insultéis, no os dará nunca un puñetazo que os tire abajo una muela.
DESCUBRIMIENTOS
548. El rey Sol no sabía nada de Astronomía.
549. En la batalla de Sedán, les dieron.
Exceso de equipaje
EL DESCANSO DOMINICAL
555. El forzoso descanso de los domingos es abrumador; pero existe un medio de huir al aburrimiento de los domingos: no trabajar en toda la semana.
DE LAS GRANDES PASIONES
556. Una gran pasión se parece a un ama de casa aburrida en que todo lo cambia constantemente de sitio.
DE LA DULZURA DEL AMOR
558. La dulzura del amor es la única dulzura que no conduce a la diabetes.
DE LAS BOCAS BONITAS
560. En las mujeres que tienen la boca bonita, los dos labios son superiores.
¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
viernes, 30 de mayo de 2014
jueves, 29 de mayo de 2014
Selección de versos de Jorge Riechmann (7)
¿Pero tú qué te crees, niño?
Desandar lo andado es dar un quiebro, es deslizarse por la cortadura, no con la insensata ilusión de llegar a coincidir consigo mismo —¿quién hay ahí?—, sino con la idea menos mercurial de sopesar las encrucijadas donde ya se estuvo —quizá sin llegar siquiera en aquel entonces a percibirlas como encrucijadas.
Yo estaba destinado a tal desasosiego. El tiempo transcurría lento como el aceite: abracé una encina previa a toda reconstrucción. Mesetas, mesetas verecundas, láminas de sigilo desde donde organizar un retorno. Una reconstrucción.
ESTÁ AHÍ, está ahí, nosotros sólo
escribimos lo que estaba ahí, los nombres
como huellas
sin fatiga pronunciadas por las cosas.
VIVIR ES pasar
de una prisa a una urgencia
de un terror a un naufragio
de un golpe a otro
pero sólo vives
si en medio de ese tránsito
sabes construir un nido.
miércoles, 28 de mayo de 2014
"Lucy", cuento de Rocío Peñalta Catalán en "Andar por casa" (4)
Lucy
John estaba leyendo
en The Guardian los detalles del
lanzamiento del satélite artificial Lunar
Orbiter 3, cuando su hijo irrumpió en el salón corriendo y gritando:
–¡Papá,
papá! ¡Mira lo que he hecho en el cole!
El
pequeño Julian le tendió una hoja de papel bastante manoseada con un dibujo.
Una niña con un collar de cuentas de colores y los brazos extendidos volaba
entre nubes y estrellas en un cielo nocturno.
–Vaya…
esto está muy bien –dijo John, mientras veía cómo Julian pugnaba por quitarse
el abrigo y la mochila al mismo tiempo–. Ven, que te ayudo.
–No,
no. Puedo yo solo. ¿Te gusta? –preguntó a su padre mientras se sacaba un guante
tirando de él con los dientes y arrojaba la mochila y el abrigo sobre el
sillón.
–Sí,
claro. ¿Es una princesa voladora?
–¡No…!
–exclamó Julian sonriendo.
–¿Entonces?
–Es
Lucy. Lucy O’Donell.
–¡Ah!
Así que Lucy O’Donell. ¿Es de tu clase? ¿Una amiga?
–Sí,
bueno –dijo el niño enrojeciendo y bajando la mirada.
–¡Así
que es tu novia! –John rió y le revolvió el pelo a su hijo cariñosamente.
–No,
no. No es mi novia –protestó el pequeño–. Sólo es Lucy volando.
–Yo
creía que era una princesa voladora. Como lleva ese collar de perlas…
–No
sé. Es Lucy, en el cielo… con diamantes.
Esa
tarde, cuando llegó Paul, John le enseñó la canción en la que había estado
trabajando, una melodía pegadiza, entre rock y canción infantil. Aún quedaba
mucho por hacer, pero podrían incluirla en su próximo disco.
–Por
cierto, ¿quién es Lucy? –preguntó Paul interrumpiendo la demostración de su
amigo.
–Una
compañera de Julian –contestó John, señalando un dibujo infantil que había
colgado en la pared del estudio.
Paul
arqueó las cejas: –Tu hijo es de lo más psicodélico.
* * *
Donald trabajaba con la picola en el área de prospección
mientras tarareaba la canción de los Beatles que habían escuchado la noche
anterior durante la cena. No
lograba quitársela de la cabeza.
–«Cellophane flowers mmm… and
green… look for the girl mmmm…». ¡Ey, chicos, creo que he
encontrado algo! –exclamó sorprendido al notar cómo su pico tropezaba con un
estrato más sólido, y enseguida se arrodilló y comenzó a quitar el polvo con
una brocha.
Otros
miembros del equipo se acercaron rápidamente y observaron el hallazgo de
Donald. Kate y Michael entraron en el agujero y ayudaron al responsable de la
excavación a desenterrar lo que parecía ser el esqueleto de un homínido.
Después de numerar y fotografiar cada uno de los huesos, los transportaron a la
carpa que hacía las veces de laboratorio. En el campamento, situado a unos 150 kilómetros de
Adís Abeba, no contaban con los medios técnicos necesarios para datar los
restos, pero reconstruyeron el esqueleto sobre la mesa metálica y lo analizaron
detenidamente.
–Donald,
tío, esto es muy gordo –dijo Michael rascándose la cabeza e inclinándose sobre
el hueso de la rótula, todavía manchado de barro.
–Hasta
que no regresemos a Cleveland no podremos hacer las pruebas, pero yo diría que
esto tiene más de dos millones de años de antigüedad. Debe de ser alguna
especie de Australopithecus. Intuyo que es un hallazgo importante –comentó
Henry, el encargado del laboratorio, ajustándose las gafas–. Habrá que extraer
muestras del terreno, para hacer un estudio bioestratigráfico.
–¡Vamos
a salir en los libros, Donald, ya verás! ¡Enhorabuena! –Michael estaba
entusiasmado, dando vueltas de allá para acá, mirando de cerca el esqueleto.
–La
pelvis es de una hembra –dijo Kate.
–Sí
–añadió Henry–. Mide un metro y, en vida, pesaría unos 27 kilos.
–Mirad
esto –dijo Donald sosteniendo el cráneo del homínido cuidadosamente y
poniéndolo ante la vista de los demás–. Hemos estado analizando la dentadura:
las muelas del juicio estaban recién salidas. Era una hembra joven.
–De
unos veinte años –precisó Henry.
–¡Pero
si era una cría! ¡Una niña! –dijo Michael.
–Una
niña antigua –dijo Kate sonriente–. Habrá que bautizarla, ¿no?
–Podríamos
llamarla Lucy –dijo Donald recordando el single
del grupo británico.
* * *
El señor O’Donell estaba impaciente. Su mujer estaba embarazada
de seis meses y aquella tarde tenía cita con el ginecólogo.
Desde
que había llegado a casa, O’Donell no paraba de dar vueltas. Se había sentado
en el sofá a hojear la prensa, se había preparado un té, había visto en la BBC
las imágenes de la tierra captadas desde la luna por el laboratorio fotográfico
Lunar Orbiter 1, había empezado
a escuchar Fidelio y había
desconectado el tocadiscos antes de que terminara la obertura, había mirado por
la ventana una docena de veces, había encendido un cigarro y lo había apagado
después de darle un par de caladas.
«No
tengo de qué preocuparme, Helen estará bien –se dijo–. Seguro».
Finalmente,
decidió calmarse. Se sentó en su sillón preferido, abrió el libro de
antropología que había sobre la mesita y leyó el capítulo dedicado al
descubrimiento de Lucy, el esqueleto de un homínido perteneciente a la especie Australopithecus afarensis, de más de
tres millones de años de antigüedad. Los restos fueron hallados en el triángulo
de Afar, en Etiopía, durante una misión antropológica de la que era responsable
el paleoantropólogo estadounidense Donald Johanson.
O’Donell
comenzó a tomar algunos apuntes para explicar a sus alumnos del instituto de
Weybridge el tema de la evolución del ser humano, que debía exponer el lunes en
la clase de ciencias naturales.
En
cuanto escuchó las llaves en la cerradura, se levantó dejando caer los papeles
y el libro que tenía sobre el regazo.
–¿Qué
te ha dicho el doctor? ¿Va todo bien? –preguntó angustiado en cuanto su mujer
cruzó la puerta.
–Sí,
todo va estupendamente. No te preocupes –dijo Helen mientras colgaba su bolso
en el respaldo de una silla–. Y, ¿sabes una cosa? –sonrió enigmáticamente– dice
el doctor que será una niña.
–¡Una
niña! ¡Una niña! –exclamó O’Donell emocionado–. Entonces…
–Entonces
–continuó Helen–, ya podemos decorar la habitación del bebé. E ir pensando un
nombre. Qué te parece si la llamamos Margaret, como tu hermana.
–Sí,
está bien. Aunque también se podría llamar Helen, como tú, o Lucy…
martes, 27 de mayo de 2014
"Máximas, sentencias y aforismo" de Séneca (7, y fin)
El que callar no puede, hablar no sabe.
En tanto se debe aprender, en cuanto no se sabe y aun en cuanto se vive.
Para nuestra avaricia, lo mucho es poco, y para nuestra necesidad, lo poco es mucho.
No hay cosa tan útil, que después de pasada aproveche.
Enseñando aprendemos.
El sabio debe caminar siempre por un sendero, mas no a un paso.
El sabio no debe huir de la vida, sino apartarse de ella.
Más seguro es el camino de que se duda.
Más sutileza es dejar ciertas cuestiones que desatarlas.
No solamente nos inquieta el golpe, sino también el sonido.
Para pocos nació el que solamente es útil a las gentes de su tiempo.
Procura en tus estudios no saber más que los otros, mas saberlo mejor.
En menos tiempo se deshacen las cosas que se restauran.
No conocerás cuando el sabio te es útil, y lo conocerás cuando te haya sido útil.
Menos teme los peligros el que más veces los venció.
No va en más nuestro acertar que en no imitar al pueblo.
No hace solamente la guerra el que se halla en el campo.
Antes nos faltarán lágrimas que causas para verterlas.
Por venganza tiene el magnánimo haber podido vengarse.
Lo que hay después de la muerte, vida es, no muerte.
En tanto se debe aprender, en cuanto no se sabe y aun en cuanto se vive.
Para nuestra avaricia, lo mucho es poco, y para nuestra necesidad, lo poco es mucho.
No hay cosa tan útil, que después de pasada aproveche.
Enseñando aprendemos.
El sabio debe caminar siempre por un sendero, mas no a un paso.
El sabio no debe huir de la vida, sino apartarse de ella.
Más seguro es el camino de que se duda.
Más sutileza es dejar ciertas cuestiones que desatarlas.
No solamente nos inquieta el golpe, sino también el sonido.
Para pocos nació el que solamente es útil a las gentes de su tiempo.
Procura en tus estudios no saber más que los otros, mas saberlo mejor.
En menos tiempo se deshacen las cosas que se restauran.
No conocerás cuando el sabio te es útil, y lo conocerás cuando te haya sido útil.
Menos teme los peligros el que más veces los venció.
No va en más nuestro acertar que en no imitar al pueblo.
No hace solamente la guerra el que se halla en el campo.
Antes nos faltarán lágrimas que causas para verterlas.
Por venganza tiene el magnánimo haber podido vengarse.
Lo que hay después de la muerte, vida es, no muerte.
lunes, 26 de mayo de 2014
Epicteto (1)
De las enseñanzas de Epicteto (55-135) se conserva un Manual o Enchiridion o Enquiridion, gracias a la labor de recopilación de su discípulo Flavio Arriano, pues Epicteto, al parecer, no puso sus pensamientos por escrito.
Fieles a nuestra costumbre, ningún comentario a la obra de Epicteto, mi única intervención sobre ella, y no menor, es la selección.
Lo que a partir de ahora te ofrezco de Epicteto, lo extraigo de Máximas: Epicteto, en traducción, prólogo y notas de Juan Bautista Bergua y editado en Colección la Crítica Literaria por Ediciones Ibéricas en el año 2010.
Va.
DE LOS BIENES VERDADEROS Y QUE NOS SON PROPIOS, DE LOS FALSOS Y EXTRAÑOS
1. Nuestro bien y nuestro mal no existe más que en nuestra voluntad.
2. De todas las cosas del mundo, unas dependen de nosotros y otras no. Dependen de nosotros nuestros juicios y opiniones, nuestros movimientos, nuestros deseos, nuestras inclinaciones y nuestras aversiones: en una palabra, todos nuestros actos.
3. Las que no dependen de nosotros son: el cuerpo, los bienes materiales, la reputación, las dignidades y honores: en una palabra, todas aquellas cosas que no entran en el círculo de nuestros propios actos.
4. Las cosas que dependen de nosotros son libres por su misma naturaleza; nada puede detenerlas ni levantar ante ellas obstáculos. En cambio, las que no dependen de nosotros son débiles, esclavas, sujetas a mil contingencias e inconvenientes y extrañas por completo a nosotros.
9. La enfermedad entorpece los actos del cuerpo, pero no los de la voluntad. Si me quedo cojo, ello será una dificultad para mis pies, pero en modo alguno para mi espíritu. Piensa de este modo en cuantos accidentes te sobrevengan y pronto te convencerás de que para cualquier cosa podrán ser obstáculo menos para ti.
15. La nobleza del hombre procede de la virtud, no del nacimiento. "Valgo más que tú porque mi padre fue cónsul y además soy tribuno, y tú no eres nada". Vanas palabras, amigo. Si fuésemos dos caballos y me dijeses: Mi padre fue el más ligero de los caballos de su tiempo y yo tengo alfalfa y avena en abundancia y además soberbios arneses, te contestaría: lo creo, pero corramos juntos. ¿No hay, asimismo, en el hombre algo que le es propio -como al caballo la velocidad-, algo por medio de lo cual puede conocerse su calidad y estimarse su verdadero valer? Y este algo, ¿no es el pudor, la honradez, la justicia?... Muéstrame, pues, la ventaja que en todo esto me llevas; hazme ver que como hombre vales más que yo y te consideraré superior a mí. Porque si no me dices sino que sabes rebuznar y dar coces, te contestaré que te envaneces de cualidades propias de un asno o de un caballo; pero no de un hombre.
viernes, 23 de mayo de 2014
Enrique Jardiel Poncela, "Máximas mínimas y otros aforismos" (10)
Máximas mínimas: 535 aforismos sobre temas que, por no ser de actualidad, están siempre de actualidad
DE LA FE
463. Tener fe es como masticar sin dientes.
465. Una gran mayoría de los que elevan los brazos al cielo lo hacen para desperezarse.
466. La fe es absolutamente necesaria para ser blasfemo.
DE LA HISTORIA Y LA FILOSOFÍA
469. La Historia es la mentira encuadernada.
470. La Filosofía es la Física recreativa del alma.
471. El conocimiento de la Historia, en lugar de servir de enseñanza, sirve solo para despertar odios dormidos.
472. La Historia y la Filosofía se diferencian en que la Historia cuenta cosas que no conoce nadie con palabras que sabe todo el mundo, en tanto que la Filosofía cuenta cosas que sabe todo el mundo con palabras que no conoce nadie.
DE LA VEJEZ Y LA JUVENTUD
473. La vejez es un exceso que aumenta por días.
474. La juventud es un defecto que se corrige con el tiempo.
475. Cada ser posee todo el tiempo que existe.
476. El mayor defecto del joven es que separa la idea-sexo de la idea-amor; y el mayor defecto del viejo es que separa la idea-amor de la idea-sexo.
DEL TRABAJO
483. Pedir más retribución es justo; pedir menos trabajo es humano; pedir más retribución y menos trabajo es gollería.
484. Un trabajo hecho a disgusto es el mayor suplicio.
486. Si el hombre supiera divertirse no sentiría la necesidad de trabajar.
DEL HOMBRE Y LA MUJER
489. El hombre tiene cada año un año más; la mujer tiene cada año dos años menos.
490. El hombre miope se compra lentes; la mujer miope entorna los párpados.
493. Lo mejor de la Humanidad son los hombres y las mujeres.
494. La mujer pierde la virginidad cuando quiere y el hombre cuando puede.
495. Las mujeres son los faroles y el hombre es el farolero, que va de farol en farol -o de mujer en mujer-, los encuentra apagados y, de un golpe de quinqué, les inyecta la luz de la vida y se larga.
499. Para el hombre la mujer es bonita o fea según le atraiga o no sexualmente; y es inteligente o torpe según le mire a él con agrado o con indiferencia.
505. Al separarse de un hombre al que ha amado, la mujer le devuelve todos sus regalos excepto los de valor.
511. En la mujer hay un prurito de ocultar sus amores; en el hombre, una inclinación a hacerlos públicos. QUizás ello obedece a que los órganos sexuales de la mujer son internos y los del hombre exteriores.
514. El amor del hombre va de más a menos; el de la mujer va de menos a más; por eso cuando la mujer se halla entusiasmada, el hombre está ya harto.
DE LA FE
463. Tener fe es como masticar sin dientes.
465. Una gran mayoría de los que elevan los brazos al cielo lo hacen para desperezarse.
466. La fe es absolutamente necesaria para ser blasfemo.
DE LA HISTORIA Y LA FILOSOFÍA
469. La Historia es la mentira encuadernada.
470. La Filosofía es la Física recreativa del alma.
471. El conocimiento de la Historia, en lugar de servir de enseñanza, sirve solo para despertar odios dormidos.
472. La Historia y la Filosofía se diferencian en que la Historia cuenta cosas que no conoce nadie con palabras que sabe todo el mundo, en tanto que la Filosofía cuenta cosas que sabe todo el mundo con palabras que no conoce nadie.
DE LA VEJEZ Y LA JUVENTUD
473. La vejez es un exceso que aumenta por días.
474. La juventud es un defecto que se corrige con el tiempo.
475. Cada ser posee todo el tiempo que existe.
476. El mayor defecto del joven es que separa la idea-sexo de la idea-amor; y el mayor defecto del viejo es que separa la idea-amor de la idea-sexo.
DEL TRABAJO
483. Pedir más retribución es justo; pedir menos trabajo es humano; pedir más retribución y menos trabajo es gollería.
484. Un trabajo hecho a disgusto es el mayor suplicio.
486. Si el hombre supiera divertirse no sentiría la necesidad de trabajar.
DEL HOMBRE Y LA MUJER
489. El hombre tiene cada año un año más; la mujer tiene cada año dos años menos.
490. El hombre miope se compra lentes; la mujer miope entorna los párpados.
493. Lo mejor de la Humanidad son los hombres y las mujeres.
494. La mujer pierde la virginidad cuando quiere y el hombre cuando puede.
495. Las mujeres son los faroles y el hombre es el farolero, que va de farol en farol -o de mujer en mujer-, los encuentra apagados y, de un golpe de quinqué, les inyecta la luz de la vida y se larga.
499. Para el hombre la mujer es bonita o fea según le atraiga o no sexualmente; y es inteligente o torpe según le mire a él con agrado o con indiferencia.
505. Al separarse de un hombre al que ha amado, la mujer le devuelve todos sus regalos excepto los de valor.
511. En la mujer hay un prurito de ocultar sus amores; en el hombre, una inclinación a hacerlos públicos. QUizás ello obedece a que los órganos sexuales de la mujer son internos y los del hombre exteriores.
514. El amor del hombre va de más a menos; el de la mujer va de menos a más; por eso cuando la mujer se halla entusiasmada, el hombre está ya harto.
jueves, 22 de mayo de 2014
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