lunes, 12 de septiembre de 2011

Poemas (y dibujo) de María Trujillo


Mi primer original

Lo confieso, yo nunca
escribí para nadie.
Como el íntimo acto de cantar en la ducha
o de hablarle a la tele
este acto privado carece de distancia
suficiente
para ser
más allá de un momento
último
de un suspiro
antes.
Y así no me he atrevido
a abrir a toda página el libro de mi vida
a permitir otros ojos leyéndome el alma,
a contar una historia que no sea la mía.

Perdonadme entonces que me muestre abstraída.
No aspiro a ser poeta
sino a encontrar la copia exacta,
fiel a mí misma,
mi primer original.

Yo te amo, mi mar

Yo te amo, mi mar, aunque no lo parezca,
aunque lo disimule
tan bien que ni te toco.

Es mejor, es más fácil
amar desde esta orilla
contemplando de lejos tu voz y tu figura
y tu amor
y desde lejos.

Ah, qué dulce sentirse una así amada,
transformarse en arena bajo las frías olas
en cálido verano
me acaricias
suavemente esta pena
y te marchas.

Sí, qué sencillo amarte así,
de lejos,
amarte así esperando-sabiendo
que pronto volverás.

Queja a un jurado

Me refiero a esa idea de la gente
de rescatar esquemas del pasado,
como si no estuviese desfasado
poemar serventesios actualmente.

En lo que sí coincido plenamente
es en hacer trabajar a este taimado
grupo de poetillas que en privado
nunca han escrito una copla decente.

No me podrán decir que si me pongo
alejandrinos no halle por doquier
ni enhebre una quintilla y un cuarteto.

Porque ya sea en la China o en el Congo,
Señores del Jurado, que cualquier
mindundi en un ratino hace un soneto.

Gracias, María, por el dibujo.
Los poemas están publicados en VerdeAzulNaranja, su blog.

Algunos poemas de 'Poetrastos' (4)

(Hipólito García Fernández "Bolo")

el barrio se despereza.
la señora de la mercería canta.
el ferretero no encuentra la pintura blanca.

___

al otro lado de los melocotones.
rojo bastante.
tejado.
uralita.




Ahora no
Velpister (Peter Jensen)

Ahora ya no.
Alguien puede pensar que es una tontería,
Pero yo tardé años en conseguirlo.

Ya no huyo despavorido
Como una cucaracha aterrada
Dando bandazos en busca de un escondrijo.

Ahora no. Y es mejor así.
Casi siempre la cucaracha se esconde
bajo el zapato de quien la aplasta.

Ahora cuando escucho pasos en un pasillo,
pasos decididos, amenazadores,
que se dirigen hacia mi, ya no huyo.

Me quedo donde estoy y espero
sin moverme, encarando a la puerta.
Aunque sigo teniendo miedo.


viernes, 9 de septiembre de 2011

'Al pie de la letra', poemario de Rosario Castellanos: Piedra y Dos meditaciones

PIEDRA

La piedra no se mueve.
En su lugar exacto
permanece.
Su fealdad está allí, en medio del camino,
donde todos tropiecen
y es, como el corazón que no se entrega,
volumen de la muerte.

Sólo el que ve se goza con el orden
que la piedra sostiene.
Sólo en el ojo puro del que ve
su ser se justifica y resplandece.
Sólo la boca del que ve la alaba.

Ella no entiende nada. Y obedece.

DOS MEDITACIONES

I

Considera, alma mía, esta textura
áspera al tacto, a la que llaman vida.
Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos
y en el color, sombrío pero noble,
firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo.

Piensa en la tejedora; en su paciencia
para recomenzar
una tarea inacabada.

Y odia después, si puedes.

II

Hombrecito, ¿qué quieres hacer con tu cabeza?
¿Atar al mundo, al loco, loco y furioso mundo?
¿Castrar al potro Dios?

Pero dios rompe el freno y continúa engendrando
magníficas criaturas,
seres salvajes cuyos alaridos
rompen esta campana de cristal.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Poesía Científica: Carolina Coronado


La hermosa mujer de la foto es Carolina Coronado, nuestra protagonista de hoy. Mujer de letras en el siglo XIX, no fue de las que reivindicó para la mujer el mismo sitio que los hombres: tradicionalista, ella, la mujer no puede estar a la altura del hombre.
Así no creo que le disguste a Carolina Coronado que comience por poner un verso de Espronceda loando su belleza, la de Coronado. Van el verso de Espronceda y un soneto de Coronado al submarino español; o sea, de Peral (que de los éxitos de nuestros científicos y laureles de nuestros poetas toda la sociedad se celebra, pero de sus miserias, nadie se ocupa). En este caso, pues, el poema como recurso para la loa y enaltecimiento patriótico.

José de Espronceda a Carolina Coronado

Dicen que tienes trece primaveras
y eres portento de hermosura ya,
y que en tus grandes ojos reverberas
la lumbre de los astros inmortal.

Juro a tus plantas que insensato he sido
de placer en placer corriendo en pos,
cuando en el mismo valle hemos nacido,
niña gentil, para adorarnos, dos.

Torrentes brota de armonía el alma;
huyamos a los bosques a cantar.
Dénos la sombra tu inocente palma,
y reposo tu virgen soledad.

Mas ¡ay! perdona virginal capullo,
cierra tu cáliz a mi loco amor.
Que nacimos de un aura al mismo arrullo,
para ser, yo el insecto, tú la flor.


AL TRIUNFO DEL SUBMARINO ESPAÑOL (Carolina Coronado)

Deescubríos, señores de los mares.
Bajad la frente saludando a España,
que la gloria de nuevo la acompaña
con su corte de genios seculares.

Alumbrado por sacros luminares,
lleve Colón sobre la mar su hazaña;
hoy de la mar bajo la misma entraña
navegan nuestros dioses titulares.

Guardad las flotas, hijos de la nieve,
bárbaros de los grandes océanos;
no vengáis en el siglo diez y nueve

a luchar con marinos castellanos:
¡qué no fue sólo conquistar un mundo:
han hecho la conquista del profundo!

martes, 6 de septiembre de 2011

Noticia de Augusto Ferrán. Su poesía (La pereza, 2)

La pereza (1870)

XVI

Si abres la ventana un poco,
entrará un rayo de luz
a ver lo que hacemos solos.

¡Cierra, por Dios, la ventana,
que en la oscuridad las horas
nos parecerán más largas!

XVII

¡Cuándo me veré, chiquita,
sin quehacer, para quererte
todas las horas del día!

XVIII

Vuelve esos ojitos
al cielo, morena;
quiero que el cielo, curioso de verlos,
a gusto los vea.

XIX

¡Con cuánto descaro
la luna nos mira;
por una nube daría ahora mismo
diez años de vida!

XX

Anoche soñando
decías bajito:
¡Cuánto me pesa tener que dejarte
al fin del camino!

XXI

¡Ay! Si se murieran todos...
¡qué a gusto nos quedaríamos
en el mundo tú y yo solos!

No sé si es amor o es odio;
¡pero no más por un día!
¡ay, si se murieran todos!

XXII

¡Contar los latidos
de mi corazón!
cuentas son esas que van a ponernos
tristes a los dos.

XXIII

Otro cantar, que yo quiero
ver cómo entornas los ojos
cuando te falta el aliento.

XXIV

Me llama holgazán tu madre;
¡como si el querer no fuera
una ocupación muy grande!

XXV

Si me robaste el sentido,
no hay razón para que vayas
diciendo que lo he perdido.

XXVI

Los cinco sentidos tengo
en ti puestos a la vez:
¡ay! ¡quién tuviera otros cinco
para ponerlos también!

XXVII

Es el mar tres veces
mayor que la tierra:
anda mareada, desde que lo sabe,
mi pobre morena.

XXVIII

Por más que lo veo,
yo no me acostumbro
a ver tan cerca, cada vez más cerca,
la pena del gusto.

XXIX

Yo no quiero que madrugues,
sino que al rayar el alba
abras tus ojos azules.

XXX

Con los ojos entornados
y los labios entreabiertos,
la vida me vas quitando.

Con los labios entreabiertos
y los ojos entornados,
la vida me vas volviendo.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Algunos poemas de 'Poetrastos' (3)

(Rebeca Álvarez Casal del Rey)

No quiero ser
fémina–venado, me niego
a enfocar la cuestión desde el punto de vista de la presa.
Tampoco mujer–ostra
a la que pedir permiso,
con pudorosos bombones y florales ofrendas. Muchos
––pase usted delante, señorita.
La traigo, la llevo y la voy a buscar
y, por supuesto, la invito.

Taxista–monedero, abridor
sistemático de puertas,
a la espera de que el molusco condescienda
a ceder su perlita;
y entreabra las valvas, oferente,
toda ella
entrega y triunfo…
(ajeno).

He de añadir
que el papel de hembra–depredadora
tampoco me atrae, pura
tensión magnética,
toda enroscadas curvas y tacones;
afilados los dientes,
arrodillada se relame. Devota mantis...

¡No! jamás seré trofeo ni
taxidermista.

Prefiero, si acaso, callar,
medir nuestros resortes ante
una taza de té; hablando, si acaso, del tiempo,
de alguna noticia del telediario
y de las últimas cien páginas
de uno de los Trópicos.

Toda conversación
será segundo plano de ríos subterráneos.

Prefiero
el silencio y la cascada.
O un animal en celo
(basta con que lo sea
cualquiera de los dos).
Disfrutar
de la caza como de un caleidoscopio,
ser ojo, bala y desgarro; amasijo de
puntos de vista
a ambos lados de la escopeta.

Nunca otorgar
la satisfacción de la conquista (tan
berlusconiana, ella, tan
implacentera).
No permitir
que me claven banderas en las nalgas
(por el mero hecho de mostrarlas).

Pero a veces se adivina al hombre–hombre,
que sabe que no hay mayor placer que gozar
mientras su compañera de cama
se retuerce de gusto. Que no se siente
alimaña ni niño,
jugando a ser Napoleón en las pastelerías.

Pero a veces
se adivina al animal y merece la pena
(aunque sea un rato)
activar el resorte que cruza las piernas,
afila los oídos
y enciende los ojos.

Mientras se habla de política
o del circo, disfrutando
de los torrentes subterráneos y el deshielo
de una taza de té.
––Te dejo que me invites
con una condición,
la próxima vez
invito yo.

viernes, 2 de septiembre de 2011

'Al pie de la letra', poemario de Rosario Castellanos: Diálogo del sabio y su discípulo

DIÁLOGO DEL SABIO Y SU DISCÍPULO

-Cuando decimos "yo"
nos atamos al cuello una vocal redonda,
una cuerda de ahorcar; nos taladramos
la nariz con un aro como el que rige al buey;
nos ceñimos grillete de prisionero.

Círculo de exclusión, rómpelo, sáltalo.

Tus ojos son poliédricos como los de la avispa.
Cuando lo miras tú se quiebra el mundo.

Pero los cielos narran lo que saben:
"El tiempo no es la tenia que añade día a los días.
Su transcurrir continuo, su historia, es la de un río".
Y los del coro cantan:
"Aquí y allá; los cuatro
puntos; las dieciséis atmósferas; los siete
mares, los veinte climas,
lo numerable, en fin, es uno y único".

No estás solo y aparte.
Tú le dueles a Dios; el universo
se hace pequeño en ti; se hace ciego, borracho.
Y loco.

Algo te roban si una estrella cae.

Tu furia tiene hocico de tigre, tu memoria
cabeza de elefante y tu curiosidad
pescuezo de jirafa.
¿Dónde, para apuntar la flecha, está tu centro?
¿En quién te va a matar la muerte?
-En los que amo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Ramón G. del Pomar publica 'Memorias de un PegaPlatos' con Amargord. Selección (4, y fin)

77
Más de una vez he visto turbada mi sonrisa de
hombre curioso, al preguntar si el frío salía
de las entrañas o era cosa de los cielos.

84
Difícil es desligar el corazón de los objetos físicos
siempre presentes. Evidencias visuales que a lo
mejor no son nada.

90
No siempre fui favorecido por el azar o los dioses.
De ahí que he probado a impulsarme en direcciones
opuestas
y casi siempre con riesgo.
Está claro que he evolucionado varias veces
en mi forma de pensar
y aún soy el ingeniero diseñando sistemas
de control para comunicarme.
Los problemas graves suelen venir cuando pierdo
los mandos y no sigo el mapa cognitivo
convirtiéndome en persona sin experiencia
que se guía por reflejos incondicionados.
Soy un animal llevado por los sentimientos
y confundido por los deseos y las ideas.
Una persona dispuesta a actuar según mi estado mental
razón por la que caigo en remolinos sin estructura
de equilibrio.
Hay veces que alcanzo lo previo de mis actos
y puedo producir una conducta observada
por la inteligencia.
Entonces me llaman frío y doy miedo porque
cuando esto ocurre
suelo guardar el corazón en el fondo del olvido
para que otros
por el azar o los dioses
no ilustren sus experiencias
pisoteando en mi cerebro los pasillos del alma
ilusionada.

92
Siento haber corrido tanto
y el haberte salpicado
con lo precipitado de mis ilusiones.
Aprender me convierte en miniatura.