miércoles, 18 de julio de 2012

Paul M. Viejo y Juan Antonio Marín en 'Los jueves poéticos' ( y fin)

(Paul M. Viejo)

Cuántas noches habrá
llorado en balde la isla
añorando el sensual roce
del continente.

(Juan Antonio Marín)

Yo asumo los caminos que la tarde me muestra,
cuando se va desplegando ante su centro
como en un gran mosaico de historias paralelas,
y abrazo la simiente que, a mi alrededor,
reconozco y presiento que habrá de florecer,
aunque no esté yo entonces,
aunque no sea testigo,
aunque no participe de su afán de aventura.

Ahí está, todo a mi alrededor,
preñadp y silencioso.

Quisiera entrar en todas las historias, en todas las miradas,
y sé que sólo soy un punto en un escrito,
que habrá de colocarse en su lugar,
y acato el horizonte, tan breve, de mis hombros.

Pero está bien, ésa es la libertad,
detenerse un instante frente al universo,
ver la vida sonando, creciéndose en pujanza,
cada ser ofreciendo una flor luminosa.

Si miras hacia el cielo verás toda la tierra.

Si te acercas a alguien,
si le dedicas toda tu mirada,
sabes que estás mirando el mundo,
si le miras de veras y le abres las manos.
Algo así puedes ser tú también,
si te miras de veras,
un punto del planeta, otra flor arriesgada,
un cruce en el que caben todos los caminos.


'Los jueves poéticos' recoge una muestra de jóvenes poetas (en su día) que participaron en las sesiones de poesía de la Red de Arte Joven de Madrid en La Casa del Libro. Lo editó Hiperión en el año 2005.

martes, 17 de julio de 2012

Entradas que desparacen del DRAE, por la C

cameraman.
1. m. Cinem. y TV. cámara (hombre cualificado para la toma de imágenes).
Supresión.
caneforias.
(Del gr. κανηφορία, acción de llevar la canastilla sagrada).
1. f. pl. Mit. Fiestas griegas en honra de Diana.

Supresión.

celtiberio, ria.
(Del lat. celtiberĭus).
1. adj. celtibérico. Apl. a pers., u. t. c. s.

Supresión.

cencío.
(Del m. or. que cencido).
1. adj. And. cencido.

Supresión.

chauche.
(Del fr. ant. enchauser).
1. m. Pintura encarnada hecha con minio que en Castilla se emplea para teñir el pavimento de las habitaciones. Suele añadirse litargirio a la mezcla para darle un matiz amarillo.

Supresión.

chiton.
1. m. quitón.

Supresión.

christmas.
1. m. Tarjeta ilustrada de felicitación navideña.

Supresión.

churriana.
1. f. vulg. prostituta.

Supresión.

clarioncillo.
(Del dim. de clarión).
1. m. Pasta blanca en forma de barra, que se aguza como el lápiz y sirve para pintar al pastel.

Supresión.

clon1.
(Del ingl. clown).
1. m. payaso (de circo).
Supresión.


coamante.
(De co- y amante).
1. adj. ant. Que acompaña en el amor.

Supresión.

coesposa.
(De co- y esposa).
1. f. En las religiones y pueblos polígamos, cada una de las mujeres legítimas de un varón con relación a las demás.

Supresión.

compitales.
(Del lat. compitāles [ludi]).
1. f. pl. Fiestas que los romanos hacían a sus lares protectores de las encrucijadas.

Supresión.

conformado.
V.

Supresión total. No se recogerá su definición  dentro de cheque.


copeca.
(Del ruso kopeika).
1. f. Moneda rusa, equivalente a la centésima parte de un rublo.

Supresión. Consuelo, queda en la forma copec (copec. 1. m. kopek.) que enmienda a cópec.

cotoncillo.
(Del dim. de cotón).
1. m. Pelota o botón pequeño de badana y borra, con que remata por arriba el tiento que usan los pintores.

Supresión.

cuatratuo, tua.

"Amor que, sin detenerse..." y "A un caballero...", sonetos de Francisco de Quevedo

Amor que, sin detenerse en el efecto sensitivo, pasa al intelectual

Mandome, ¡ay Fabio!, que la amase Flora        
y que no la quisiese; y mi cuidado,        
obediente y confuso y mancillado,        
sin desearla, su belleza adora.        

Lo que el humano afecto siente y llora,
goza el entendimiento, amartelado        
del espíritu eterno, encarcelado        
en el claustro mortal que le atesora.        

Amar es conocer virtud ardiente;        
querer es voluntad interesada,
grosera y descortés caducamente.        

El cuerpo es tierra, y lo será, y fue nada;        
de Dios procede a eternidad la mente:        
eterno amante soy de eterna amada.


A un caballero que se dolía del dilatarse la posesión de su amor

Quien no teme alcanzar lo que desea        
da prisa a su tristeza y a su hartura:        
la pretensión ilustra la hermosura,        
cuanto la ingrata posesión la afea.        

Por halagüeña dilación rodea
el que se dificulta su ventura,        
pues es grosero el gozo y mal segura        
la que en la posesión gloria se emplea.        

Muéstrate siempre, Fabio, agradecido        
a la buena intención de los desdenes,   
y nunca te verás arrepentido.        

Peor pierde los gustos y los bienes        
el desprecio que sigue a lo adquirido,        
que el imposible en adquirir, que tienes.

La lira y Garcilaso

Recientemente he dado a este blog algunas liras, y me siento en la necesidad de hacer brevísimo repaso del origen de esta estrofa.

Fue Bernardo Tasso el que la introdujo, en italiano, y Garcilaso el primero en adoptarla en español en su "Oda a la flor de Gnido". El nombre castellano de esta estrofa se debe al primer verso del poema de Garcilaso. Ahí va al completo.

Oda ad Florem Gnido

Si de mi baja lira
tanto pudiese el son que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento;

y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese
y al son confusamente los trujiese,

no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido;

ni aquellos capitanes
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes,
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados;

mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada:

y cómo por ti sola,
y por tu gran valor y hermosura
convertido en vïola,
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.

Hablo de aquel cativo,
de quien tener se debe más cuidado,
que está muriendo vivo,
al remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.

Por ti, como solía,
del áspero caballero no corrige
la furia y gallardía,
ni con freno la rige,
ni con vivas espuelas ya le aflige.

Por ti, con diestra mano
no revuelve la espada presurosa,
y en el dudoso llano
huye la polvorosa
palestra como sierpe ponzoñosa.

Por ti, su blanda musa,
en lugar de la cítara sonante,
tristes querellas usa,
que con llanto abundante
hacen bañar el rostro del amante.

Por ti, el mayor amigo
le es importuno, grave y enojoso;
yo puedo ser testigo,
que ya del peligroso
naufragio fui su puerto y su reposo.

Y agora en tal manera
vence el dolor a la razón perdida,
que pozoñosa fiera
nunca fue aborrecida
tanto como yo dél, ni tan temida.

lunes, 16 de julio de 2012

Una historieta de Ilustradanus, sacada del fanzine Ojo de Pez



'Campos de Castilla' (5, y fin) de Antonio Machado, 'Proverbios y cantares' (2, y fin)

PROVERBIOS Y CANTARES (2)

XIV

Virtud es la alegría que alivia el corazón
más grave y desarruga el ceño de Catón.
El bueno es el que guarda, cual venta del camino,
para el sediento el agua, para el borracho el vino.

XVI

El hombre es por natura la bestia paradójica,
un animal absurdo que necesita lógica.
Creó de nada un mundo y, su obra terminada,
«Ya estoy en el secreto -se dijo-, todo es nada» .

XXII

Cosas de hombres y mujeres,
los amoríos de ayer,
casi los tengo olvidados,
si fueron alguna vez.

XXIII

No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada;
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.

XXVII

¿Dónde está la utilidad
de nuestras utilidades?
Volvamos a la verdad:
vanidad de vanidades.

XXIX

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

XXXV

Hay dos modos de conciencia:
una es luz, y otra, paciencia.
Una estriba en alumbrar
un poquito el hondo mar;
otra, en hacer penitencia
con caña o red, y esperar
el pez, como pescador.
Dime tú. ¿Cuál es mejor?
¿Conciencia de visionario
que mira en el hondo acuario
peces vivos,
fugitivos,
que no se pueden pescar,
o esa maldita faena
de ir arrojando a la arena,
muertos, los peces del mar?

XLIV

Todo pasa y todo queda;
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

L

-Nuestro español bosteza.
¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
-El vacío es más bien en la cabeza.

LIV

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (32)

MANERA DE SER DEL HOMBRE EN GENERAL (4, y fin)

Cuando hemos dicho una cosa mala de otra persona, lo peor que puede sucedernos es que nos demuestren que nos hemos equivocado.

Los hombres cultos, en teniendo una tontería enrevesada que les llene la boca, ya no quieren más.

Los que no se quieren se dejan de querer más a gusto de cerca que de lejos.

Nos parece generoso que los demás se aprovechen de nuestra vida; pero a todos nos duele que los demás de aprovechen de nuestra muerte.

El que ne la madurez se arrepiente de todo lo que hizo en la juventud es, en general, más interesante que el que se arrepiente de lo que no hizo.

El hombre hace bien lo que hace solo (aunque esta no sea una regla general), pero los conjuntos, si no se ensayan antes, salen mal. Por lo mismo, la vida social suele ser un continuo fracaso. Si toda reunión fuese cuidadosamente ensayada bajo las órdenes de un buen director, la vida social progresaría rápidamente.

Si estuviéramos seguros de la impunidad cometeríamos muchos pecados; y si estuviéramos seguros de no aparecer ridículos cometeríamos muchas buenas acciones.

El hombre es un ser absurdo; ha nacido para hacer reír a sus semejantes y se divierte molestándolos.

A los espíritus independientes les humilla mucho saber que sus reacciones ya estaban previstas en el orden universal de la creación.

Estoy viendo que la personalidad consiste en conducirse, en cada caso, de una manera distinta de los otros; o sea, que en eso de tener personalidad hay que estar muy atento siempre. Es muy cansado.

A todos nos molesta, a veces, ser tal como somos; pero nos consolamos pensando que peor sería ser como otro cualquiera.

Lo malo de mucha gente no es su falta de ideas, sino su exceso de confianza en las pocas que tienen.

Muchos son los que dicen levantando el índice: "En el mundo hay una sola verdad". Y después sueltan una majadería cualquiera. De la verdad y de la mentira se habla con demasiada ligereza y pocos se dan cuenta de los verdaderos placeres espirituales que proporciona el depurado culto de la verdad, si se sabe alternar con el depurado culto de la mentira.

Hay quien no se queja nunca, quien se queja algunas veces y quien se queja siempre. En general todos tienen la misma opinión de los actos ajenos y de la desapacibilidad de las cosas. Pero los primeros cultivan la hipocresía, aunque sea en honor de la belleza de la forma; los segundos no saben a qué carta quedarse, y los últimos cultivan la sinceridad. Lo mismo hacen los campesinos: aunque la tierra y el estiércol sean los mismos, unos cultivan cebollas, otros berzas y otros remolacha.

Si uno dice: "Hace dos noches que no duermo", los otros exclaman: "¡Ah!" Si uno dice: "He dormido veinticuatro horas seguidas", los otros exclaman: "¡Ah!" Si uno dice: "Duermo nueve horas todas las noches", los otros exclaman: "¡Ah!" La única manera para hacer que los otros cambien de vocal es decir: "Tribo sibau enteli plis quiró". Entonces los otros preguntan: "¿Qué?"

viernes, 13 de julio de 2012

En 'Versiones' de Rosario Castellanos St.-John Perse (6)

VI (1)

Las tragediantas han venido, descendiendo de las carretas. Levantan los brazos en honor de la mar: "¡Ah, nosotras habíamos augurado mejor el paso del hombre sobre la piedra! Incorruptible mar, juzgadora nuestra. ¡Ah, nosotras habíamos presumido demasiado del hombre bajo la máscara! Y nosotras, que imitamos al hombre entre la especie popular, ¿no seríamos capaces de guardar memoria del más alto lenguaje sobre las playas?
"Nuestros textos son hollados a las puertas de la ciudad -puerta del vino, puerta de los cereales-. Las muchachas conducen a los riachuelos nuestras grandes pelucas de crin negra, nuestras pesadas plumas deterioradas. Y los caballos enredan sus cascos en las grandes máscaras teatrales.
Oh espectros, medid vuestras frentes de monos y de iguanas con la ova inmensa de nuestros yelmos, como la bestia parásita en la madriguera de los caracoles...
Las viejas leonas del desierto abaten el brocal de piedra de la escena. Y la sandalia de oro de los grandes trágicos en las fosas urinarias de la arena,
con la estrella patricia y las llaves verdes del Poniente.

Pero nosotras levantamos aún nuestros brazos en honor del mar. ¡Y con la axila azafranada ofrecemos todas las especias y la sal de la tierra! Altorrelieve de la carne modelada como una ingle. Y además esta ofrenda de la orilla humana donde asoma el rostro incabado del dios.
En el hemiciclo de la ciudad, donde el mar de la escena, el arco tendido de la multitud nos mantiene aún sobre su cordel. Y tú, que danzas danza de multitud, alta palabra de nuestros padres, oh mar tribal sobre tus páramos, ¿nos serás mar sin respuesta y sueño más remoto que un sueño de Sármata?
La rueda del drama grita sobre la piedra de molino de las aguas, triturando la violeta negra y el eléboro en los silos ensangrentados de la tarde. Las olas levantaban hacia nosotras su máscara de acónito. Y nosotras, elevando nuestros brazos ilustres y volviéndonos todavía hacia la mar, alimentamos con nuestra axila los hocicos ensangrentados de la noche.
Entre la multitud nos movemos en tropel hacia la mar, con ese movimiento inmenso que copian a la marejada nuestras largas caderas rurales. ¡Ah, somos más terrestres que la plebe y que la espiga de los reyes!
Y nuestros tobillos están teñidos de azafrán y las palmas de nuestras manos pintadas de múrice, en honor de la mar.

jueves, 12 de julio de 2012

Movimientos en el DRAE, entradas que se suprimen, por D y E

D

dancing.
1. m. Sala pública de baile. U. m. en América.


desarticulado, da.
(Del part. de desarticular).
1. adj. Dicho especialmente de una forma literaria o de la lengua coloquial: Desorganizada, inconexa, elíptica.


déshabillé.
(Voz fr.).


display.
(Del ingl. display).
1. m. despliegue (exhibición).
2. m. Dispositivo de ciertos aparatos electrónicos, como los teléfonos y las calculadoras, destinado a la representación visual de información.
3. m. Soporte en que se exhibe un producto con fines publicitarios.




E

emoticón.
1. m. Inform. emoticono.


enfranquecer.
1. tr. Hacer franco (libre).
MORF. conjug. c. agradecer.


entonatorio.


escaencia.
(Del b. lat. escadentĭa, acción de caer).
1. f. ant. Obvención o derecho complementario o que viene a añadirse a otro.


escopecina.
1. f. ant. Saliva o flema que se escupe.


esponsorización.
1. f. Acción y efecto de esponsorizar.


esponsorizar.
1. tr. patrocinar (apoyar o financiar una actividad).
estovaína.
(Del fr. stovaine, este der. del ingl. stove, estufa, y este trad. del apellido de E. Fourneau, 1872-1949, químico francés que la descubrió; marca reg.).
1. f. Med. Anestésico local, menos tóxico que la cocaína, que se emplea principalmente en oftalmología y en la raquianestesia.


exagonal.
1. adj. hexagonal.


exágono.
1. adj. hexágono.


extrema.
(Acort.).
1. f. vulg. extremaunción.

Mesonero Romanos y "El día 30 del mes". Hay cosas que no terminamos de aprender

El día 30 del mes

«Reveses de fortuna
Llamáis a las miserias;
¿Por qué, si son reveses
De la conducta necia?».
Samaniego

Pared por medio de mi casa vive D. Homo-bono Quiñones , jefe de mesa de cierta oficina, y uno de los caracteres más originales que he conocido. -Fenelon aseguraba que el hombre más dichoso es aquél que cree serlo ; y si este dicho es exacto, como debemos sospecharlo, hay motivos para pensar que el D. Homo-bono sea aquel mortal privilegiado. Y si no se me creyese sobre mi palabra, créase al menos la pintura que de él haré.

La satisfacción y la alegría parecen haber escogido su mansión en aquel semblante, que los años procuran en vano arrugar; ningún achaque, destruye su físico; ninguna pena halla el camino de su corazón; ninguna sensación violenta obra fuertemente sobre su alma. Los movimientos del dolor le son desconocidos; su estado habitual es el de la alegría; pero no una alegría ardiente y bulliciosa, que haga trabajar a su imaginación, sino un tranquilo y bonancible, que le inclina a ver las cosas por el lado más favorable. -V. gr.: su mujer es altiva, gastadora, y ejerce sobre el esposo un dominio más que conyugal; pero ¿qué importa? es alegre, graciosa, se da tono en la sociedad, hace hablar de sí y de su casa, y esto le basta a su esposo. -La niña es caprichosa, mal criada y sin ninguna de las inclinaciones que descubren un fondo de virtud; pero ¡es tan bonita! ¡tan juguetona! ¡canta tan bien! ¡baila con tal gracia! que su papá se pasma mirándola. -El muchacho es un calaverilla: contrahecho,frívolo, enredador y pedante pero ¡tiene unas ocurrencias tan graciosas! ¡se burla con tal agudeza de sus maestros! ¡es tan diestro para hacer sus travesuras! que nadie (y menos su padre) se atreve a reprenderle. -Los amigos de la casa son demasiado francos, se toman hartas libertades, frecuentan sobradamente la mesa, y ayudan a caer aquel ruinoso edificio; pero, si no fuera por ellos, ¿quién había de resistir la monotonía y el fastidio? -Por último, los criados son habladores y rayan en insolentes; roban y malgastan lo que pueden; trabajan poco y mal; comen mucho y bien, y duermen mejor. Pero ¿quién tiene valor para meterse con ellos en contestaciones de esta especie? «Il faut que tout le monde vive» , decía Luis XVIII. «Es preciso que todos vivamos» , traduce D. Homo-bono.

Sólo hay doce días en el año en que este buen señor ( bonus vir ) suele hacer alguna reflexioncilla de distinta naturaleza, y son los días 30 de cada mes, época fatal, en que vienen a reducirse a maravedís todos los placeres y contentos de las tres décadas anteriores. Pero aquella sombra, que por un momento quiere oscurecer su imaginación, desaparece al instante, cual ligera nubecilla en un cielo tranquilo y sereno. Sin embargo, en las cortas horas que dura la extraña lucha de sus inclinaciones con su razón,ofrece un espectáculo tan grotesco, que el difunto Goya tomaría en él original para un nuevo capricho.

Llega, por fin, después de veinte y nueve, la suspirada aurora en que el cuerno de Amaltea va a destaparse y verter sobre mesas y bufetes su argentada preñez. Mi funcionario, por su calidad de jefe de mesa, debe dar buen ejemplo; el barbero, el peluquero, el chocolate y las demás ocupaciones matutinas adelantan aquel día media hora al sistema ordinario; y no bien han sonado las ocho y media de la mañana, sale de su casa, no sin grave agitación de los artesanos y tenderos, que, viéndole pasar, gritan: «las nueve» ; expresión natural y espontánea, que honra más la puntualidad de este empleado que cuantos discursos pudiera yo escribir.

Llega a la oficina... ¡Qué exactitud en todo el mundo! ¡qué soltura para el trabajo! ¡qué valentía de pulsos para rubricar la nómina! ¡qué combinación para repartir metódicamente los cartuchos de municiones de boca! Uno de los de grueso calibre toca, por supuesto, a D. Homo-bono, y su imaginación se espacia considerando su longitud, que le promete una serie de goces no interrumpidos hasta el fin del mes siguiente. Mas ¡oh imperfectibilidad de las cosas humanas! ¿quién había de decir que, esta agradable ilusión había de durar tan poco? Yo lo diré, y también la causa; y es que D. Homobono había echado la cuenta sin la huéspeda , y la huéspeda era su mujer.

De vuelta a su casa, una horita más temprano que de costumbre (por el sabio sistema de las compensaciones), viene cargado dulcemente con aquel amable fruto de sus tareas públicas, y ya le mira convertido en sendos jamones, nutridas empanadas, robustos pavos e ingeniosos ramilletes; y también en palcos de toros y comedias, coches y tiros, merendonas y algazaras; tan armónicamente organizado está su cerebro.

Mas, ¡oh desgracia! al doblar la esquina de su calle sale un fementido tendero, y con obligantes cortesías le pregunta por su salud; D. Homo-bono cambia de color y pasa a la otra mano el pañuelo de la mesada; pero del opuesto lado ábrese la puerta de la modista, y Madama Cotillón le hace tres cortesías a la francesa y le presenta un papel en español. (Aquí D. Homo-bono guarda el pañuelo en la solapa del frac, remedando en este juego el de Bartolo con la bota en El Médico a palos .) Recibe, pues, el papel con la misma seriedad que un ministro los memoriales, y entra bruscamente en el portal; pero un vinatero manchego, sentado en la escalera, se quita cortésmente la monterilla y sube detrás de él, ganando por la mano al tendero y a la modista. Entra en su casa; cierto caballero muy elegante se le presenta y hace cincuenta cortesías; contéstale D. Homo-bono con otras tantas, y preguntada su gracia, le dice ser Mr. Battement , maestro de baile de Mademoiselle ; más allá se inclina profundamente un viejo mal vestido, que se da a conocer por el maestro de Gramática del señorito, y no lejos de él il signor Gorgorini, professore di musica e allievo del Conservatojo di Milano , hace presente que es el encargado de la garganta de la Signorina.

Don Homo-bono conoce, aunque tarde, lo efímero de sus ilusiones; pero resuelto a quedar con el honor correspondiente, entra solemnemente en su despacho, y colocado con majestad, sede pro tribunale , manda abrir con estrépito entrambas hojas de la puerta, y empieza la audiencia y pago. Concluida la operación con los que van relatados, se dispone a poner a cubierto de la derrota las medallas existentes, cuando un fuerte campanillazo le hace conocer que aún hay enemigos que aplacar. Con efecto, era el casero, y todos saben la gesto tan repugnante que ésta tiene, especialmente en ciertos días; gesto inevitablemente, mensual, trimestral, semestral o anual, que recuerda las apariciones periódicas de los cometas de gran cola, previstas tristemente por los astrólogos agoreros.

Fue preciso sacrificar a aquel fantasma terrible una buena parte del remanente de los treinta días, y otra no corta porción repartieron entre sí el sastre geómetra , el zapatero galán , el fondista son argent , el almacenista de géneros carillo , el calesero de antaño y el peluquero de ogaño , que todos fueron llegando como llamados a son de campana comunal.

Pero la más decisiva de las visitas faltaba aún, y era la de la amable compañera, la caritativa costilla de don Homo-bono, que venía a notificarle cómo de allí a dos días era el cumpleaños de la niña, y que había determinado tener unos cuantos convidados y un poquito de función. En vano Quiñones se afanó en manifestarla que se quedaba sin un cuarto y con un mes delante de sí; su carácter no era tampoco para grandes reflexiones, ni ella las admitía; y así fue que, a dos por tres quedó en manos de la última el resto de la mesada, y D. Homo-bono libre de cuidados. Entre tanto, aquella noche, para empezar la función, hubo música y baile, y el esposo fue el primero que en tales momentos se entregó al exceso de su felicidad.

Sin embargo, así pasó un mes, y otro, y otro; y vino un año, y se juntaron doce déficit que D. Homobono no pudo pagar; y a los dos años ya serán veinte y cuatro, y así sucesivamente; y se tendrá que empeñar, y luego no podrá satisfacer, y luego vendrá la vejez, y luego se jubilará, y luego, luego... en la calle de Atocha, última casa a la derecha, acaso darán razón.