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'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (48, y fin)

VERDAD Y MENTIRA Decir la verdad en prosa es muy difícil, pero decirla en verso es casi imposible; la verdad en verso suena como un ripio. La verdad se distingue de la mentira en que la verdad siempre parece una tontería, y la mentira solo lo parece cuando lo es. La única ventaja de decir siempre la verdad sería que los hombres hablarían menos. YO Yo no doy malos ejemplos, pero los sigo. Yo necesito a los demás y ellos me necesitan a mí, pero ellos son muchos y yo uno solo; o sea, que el equilibrio de mi vida de relación exige de mí una labor abrumadora. Siempre repito las frases ajenas que me han gustado, por si algún día encuentro quien me las explique. Sé muy bien lo que debería hacer si una vecina guapa me diera una cita a escondidas de mi santa mujer; pero no sé lo que haría. Mi cultura personal consiste en saber más medicina que un profesor de idiomas y más historia que un jefe de estación. O yo soy tonto o lo son los demás; desde el punto de vista humano me c...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (47)

TONTOS Y SABIOS Hay dos clases de tontos: lo que hablan y los que callan; los segundos son más molestos, pero los primeros son más peligrosos porque uno tarda más en darse cuenta de su tontería. De los tontos se puede hablar siempre porque nadie se da por aludido, y de los sabios también porque ellos no hacen caso de nuestras tonterías. ¡Benditos sean los tontos pues ellos son los únicos seres felices sobre la tierra! ¿QUé les importa ser tontos, si por lo mismo que lo son, jamás se darán cuenta? La gracia de la sabiduría consiste en que toda sentencia, dicha con los términos invertidos, sea también verdad. Para convencerse de que el número de los tontos es infinito, como dice el Eclesiastés, nada mejor que tratar a los hombres. Los que llegados a una cierta edad confiesan que han sido unos tontos toda la vida tienen, en general, razón. Ningún tonto se queja de serlo; no les debe de ir tan mal. En los libros se arremete a menudo contra la tontería humana. Pero los libros los escriben l...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (46)

PADRES E HIJOS Los padres, al tratar de los niños mal educados, tienen siempre la atención de referirse a los ajenos. un niño siempre es más inteligente de lo que creen sus vecinos y menos inteligente de lo que creen sus padres. En el conflicto de las generaciones siempre, a la larga, ganan los jóvenes; porque los viejos se mueren antes. Cuando los niños piden una cosa solo hay dos soluciones: dársela o no dársela; con ambas soluciones se llega al mismo resultado, que los niños, a los diez minutos, piden otra cosa. Dos padres bastan para encauzar a doce hijos; y un hijo basta para desencauzar a dos padres. Los hijos tienen porvenir, pero no tienen pasado; esta feliz circunstancia facilita mucho el trabajo de educarlos. Los niños son un bien para sus padres; y con ellos se aprende a no desear los bienes ajenos. Hasta a los padres feos les halaga más que sus hijos se les parezcan a ellos, que no que se parezcan a otro. Cada uno de los padres se da cuenta de la razón que tiene el hijo cua...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (45)

HUÉSPEDES Los huéspedes nos proporcionan siempre, por lo menos, una satisfacción: la de irse. El huésped que ha sido invitado es un hombre tímido que no ha sabido decir que no; solo el huésped que se ha invitado a sí mismo es un héroe. Si es cierto que el hombre solo se divierte fastidiando al prójimo, el huésped en casa ajena es el ser más feliz de la creación. MÚSICA La música siempre merece capítulo aparte porque hace más ruido que cualquiera otra de las bellas artes. Mil cuadros en el interior de un museo no influyen en el hombre de la calle, pero un solo piano puede molestar a todos los vecinos del inmueble. Oír música no es molesto; lo único molesto es que la música nos impida oír otra cosa al mismo tiempo. No puede ser más clara la diferencia entre el ruido y la música; el ruido despierta a los que duermen, y la música duerme a los que están despiertos. Hablar durante un concierto es inútil porque se lleva la de perder; siempre es la música la que suena más fuerte. Por mucho que...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (44)

ENFERMEDAD Todas las enfermedades atacan un poco la cabeza y por esto los enfermos se empeñan en saber exactamente lo que tienen, sin contar que, mientras no lo saben, pueden consolarse pensando que tienen otra cosa que les guste más. Las enfermedades del corazón siempre son mortales, a la larga; se ha demostrado que todos los enfermos del corazón, aunque vivan cien años, mueren porque se les ha parado el corazón. La medicina, como ciencia, será siempre tan moderna que nunca dirá la última palabra. La medicina, como arte, es muy antigua, y, como en todas las artes, el éxito depende siempre de la naturaleza del modelo. En las clínicas las cosas van al revés: son los médicos los que deberían pagar a los enfermos para que se dejaran operar. Preguntaríais: ¿Cómo se ganarían entonces la vida los médicos? Y yo pregunto: ¿Cómo se la ganan ahora los enfermos? Yo soy médico y, aunque apenas ejerzo mi carrera, sospecho por la experiencia que ya tengo que, si en vez de tratar siempre co...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (43)

DEPORTE Correr los cien metros en un segundo menos de tiempo que los demás mortales solo es realmente útil cuando al final de los cien metros hay algo que se puede gozar en un segundo, o sea, antes que lleguen los otros. Saltar dos metros de altura solo tendría una utilidad práctica si uno pudiera quedarse a esta altura después del salto. Pero saltar para caer otra vez, es un esfuerzo inútil. El golf es un deporte muy divertido con tal de que uno no se proponga meter la pelota en los agujeros. Me parece que lo más difícil del rugby fue inventar la forma de la pelota; lo demás vendría solo. Existen dos clases de deportes: los peligrosos para los jugadores y los peligrosos para los espectadores. Es raro que no se invente un deporte que sea peligroso para todos a la vez; sería más emocionante. Para que dos boxeadores ganen mucho dinero pegándose es necesario que mucha gente pague para verles cómo se pegan. Los boxeadores malos difícilmente se mejoran porque no se pueden entrenar sin grave...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (42)

DINERO El dinero no da la felicidad, pero calma los nervios. La felicidad tampoco da dinero, pero también calma los nervios. O sea, que hay tres cosas difíciles de conseguir: el dinero, la felicidad y la calma de los nervios. El dinero es lo único que compensa de no ser feliz: pero no sé si la felicidad también compensa de no tener dinero. Si juegas, destina al juego una cantidad al sentarte a la mesa y procura perderla en seguida; esto no te impedirá ganar, si tienes la suerte de cara. La pobreza es una virtud; pero nadie parece darse cuenta. Ser pobre tiene sus ventajas; se acaba el dinero antes que el mes y se pasan algunos días sin gastar nada. A los avaros no se les puede sacar dinero, pero se les hereda como a los otros; son como las huchas de barro que solo sueltan el dinero cuando se rompen. Dar dinero es más barato que prestar dinero; pero lo más barato es recibirlo en cualquiera de las dos formas. Sin dinero por una de las partes, por lo menos, no hay jamás una auténtica aven...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (41)

CRÍTICA DE LA VIDA "Las cosas hay que pensarlas antes de hacerlas" dicen los viejos, y se equivocan porque, si se piensan antes, no se hacen; y si se piensan después uno se arrepiente de haberlas hecho. Las cosas no hay que pensarlas nunca. El pensar y el hacer han de ir, para ir bien, cada uno por su lado. No digas a nadie "me han contado una cosa fea de ti" sin decirle cuál; le recordarás demasiadas cosas a la vez. Procura decir a los hombres lo que ellos piensan aunque no sea lo que piensas tú; así nadie te llamará estúpido. Todos estamos expuestos a cometer errores. La gravedad empieza cuando nos damos cuenta de haberlos cometido y los queremos enmendar. Y lo peor de todo es confiar el arreglo a otra persona. Las entrevistas solo se resuelven bien a solas, porque ante la otra persona nunca se dice lo que se tenía pensado ni suceden las cosas como uno esperaba. Muchos fracasos provienen de haber olvidado que las cosas solo se arreglan cuando están estropeadas del...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (40)

MATRIMONIO (2, y fin) Sobre el matrimonio no hay más experiencia que la propia; los solteros lo desconocen y los casados nunca dicen la verdad. El matrimonio solo tiene quince días felices: los quince últimos días antes de casarse. Solo el matrimonio con una persona determinada es la base de la felicidad; esta persona determinada no existe en ningún caso particular. La única ventaja real de los solteros sobre los casados es que los solteros celebran las fiestas de familia en casa de otro. El hombre se casa soñando en fundar un nido de amor en donde él y su mujer reinarán a la par hasta la muerte. A los pocos años los pajaritos invaden el nido y el hombre se hace socio de un casino. La mujer tiene un sistema heroico para estar segura de que su marido no la engaña: engañarle ella y que él se entere. Entonces él provoca una escena y ella dice: "Tú también me engañas". Si él contesta con consideraciones filosóficas acerca de la distinta importancia de la infidelidad en el hombre ...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (39)

MATRIMONIO (1) El matrimonio es el único gran disparate que se puede hacer en púbico con el beneplácito de dos familias. Es lógico que el hombre casado hable mal del matrimonio; el matrimonio es la más alta escuela de educación espiritual y todos los niños, cuando se escapan un momento de la escuela, hablan mal del profesor. El éxito en el matrimonio depende muchas veces del acierto que ha tenido el otro cónyuge en la elección. Para quererse no hace falta hablar; para pelearse, sí. Por lo mismo, al decir que marido y mujer no tienen de qué hablar, se les calumnia. A priori, no se puede decir que sea mejor casarse con una mujer joven. Si la cosa va bien, es mejor, porque así dura más. Pero si la cosa va mal, es mejor casarse con una mujer vieja, porque así dura menos. Se puede ser feliz y aburrirse al mismo tiempo; hay muchos matrimonios felices y casi todos se aburren. Nadie tan ingenioso para tergiversar las cosas como un marido y mujer dispuestos a reconciliarse; a excepción, desde l...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (38)

LA MUJER (3, y fin) Las mujeres que fuman se diferencian de los hombres en esto y en todo lo demás. La mujer que nos tiene intimidad nos confiesa que no sabe cuál es el peinado que le va mejor; creo que esta es una de las verdades que dice la mujer. Hasta las mujeres que tienen muy desarrolado el instinto maternal se sienten halagadas si se les dice que parecen hermanas de sus hijas. Las orquídeas son las flores que las mujeres agradecen más porque, aunque no entiendan en botánica, saben que son las más caras. La principal emoción de una mujer pesada consiste en descubrir a otras que aun pesen más. La personalidad de una mujer depende más del vestido que lleva que de las cosas que dice. Y es natural; todo el mundo la ve, pero son pocos los que la escuchan. Las historias de las mujeres que no tienen historia pero tienen imaginación son exactamente iguales a las de las mujeres que tienen historia y no tienen imaginación. Y si tienen historia e imaginación a la vez y , además, son guapas ...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (37)

LA MUJER (2) Una señora, es un arrebato de sinceridad, me dijo: "Me apasiona todo lo que no entiendo". La traté y me pareció una mujer muy apasionada. Todo lo que se dice del hombre se entiende siempre dicho de la mujer, pero todo lo que se dice de la mujer se entiende únicamente dicho de la mujer. Y es que la palabra "mujer" es verbo (acabado en er como los de la segunda conjugación). Verbo es palabra y la mujer, en honor de su nombre, no solo habla, sino que para evitar que los otros se lo critiquen, no les deja hablar a ellos. La mujer, cuya naturaleza está hecha para el amor, no está hecha para comprender la naturaleza del amor. Dijo un filósofo que la mujer ha de ser pequeña y fina, porque de las cosas malas cuanto menos mejor. La frase es ingeniosa, a pesar de su incorrección, y es posible que el filósofo estuviera casado con una mujer alta y gorda y se la dedicara. La mujer, en general, es dura de pelar, y si se consigue pelarla, por dentro también suele esta...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (36)

LA MUJER (1) [Nota del Editor: Al comienzo de cada sección hay un previo que he ido obviando, en este caso, a modo de justificación del autor, extraigo únicamente esta frase de Blas: "De las mujeres se ha de hablar, sea como sea. Lo único que ellas no perdonan es que se las olvide".] El hecho de que una mujer bonita y sin compromiso se vea muy solicitada, demuestra dos cosas: que las mujeres, en general, son feas y que es cierta la conocida sentencia: "Las mujeres guapas y los perros de raza siempre tienen dueño". El hombre necesita a la mujer, y la máxima sabiduría consiste en saberse contentar con la que buenamente encuentre. Una mujer perfecta es aquella que ayuda con abnegación a su marido a soportar las calamidades que no habría conocido jamás de quedarse soltero. Las mujeres son incomprensibles como lo es el álgebra para un gorila; que solo se la puede meter dentro si se come el libro. Ninguna mujer se ha encontrado jamás a sí misma; aun en este caso tienen la...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (35)

EL HOMBRE Y LA MUJER (3, y fin) Me parece que los dos sexos están de acuerdo en una cosa: ambos desconfían de las mujeres. El novio cree siempre que su novia gusta mucho más a los otros de lo que les gusta de verdad; el marido cree siempre que su mujer gusta mucho menos a los otros de lo que les gusta de verdad. Los hombres, en materia de amor, difícilmente se entienden entre ellos; pero con la mujer no se entienden nunca. Las mujeres feas son más peligrosas que las guapas; uno las teme menos, se confía más, cae en lo mismo y después se encuentra con una mujer fea dentro de su casa. Las mujeres enamoradas descubren las cualidades de los hombres tontos; las que ya no lo están descubren los defectos de los sabios. Encerrad a un hombre enamorado y solo lograréis exasperarlo; encerradle con la mujer que ama y, a la larga, se exasperarán los dos. La falta de amistad entre el hombre y la mujer es condición indispensable para llegar a una separación amistosa. Saber amar solo consiste, a la la...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (34)

EL HOMBRE Y LA MUJER (2) Si un hombre pudiera cambiar la mujer con la amiga y esta con aquella, sería bastante feliz, por lo menos fuera de casa, con la mujer propia. Soñar con una mujer hermosa es el consuelo de muchos hombres casados con una mujer hermosa. Muchas mujeres intelectuales han fracasado como compañeras del hombre, porque cuando el hombre está cansado y necesita reposo, prefiere siempre un colchón a una enciclopedia. Una mirada de inteligencia entre un hombre y una mujer puede ser una prueba de amor, pero no es siempre una prueba de inteligencia. La bigamia y la monogamia se distinguen en una cosa esencial, pero coinciden en otra: en ambas instituciones sobra una mujer. Cuando dos hombres hablan de una mujer de la que uno solo está enamorado, no pueden entenderse. La única manera de conseguir que una mujer nos ame es inspirarle amor. El hombre da la razón a la mujer cuando ella repite una frase que él ha dicho antes; y la mujer da la razón al marido cuando le duele la cabe...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (33)

EL HOMBRE Y LA MUJER (1) Las mujeres se dividen en dos grupos: la propia y las ajenas. Si se sabe prescindir del segundo grupo, el problema de la mujer queda reducido a límites muy razonables. Los hombres se consuelan con facilidad de todas las tonterías que dicen las mujeres bonitas, al pensar en las tonterías que dicen las mujeres feas. La mujer nos acepta tal como somos siempre que nuestra manera de ser consista en aceptarlas a ellas tal como son. Cuando un hombre está enamorado de una mujer, lo mejor que puede hacer es decírselo; y si quiere conservar todas sus ilusiones, no enterarse en ningún caso de lo que ella le conteste. El ideal del hombre sería tener dos mujeres: una dentro de casa y otra fuera. Pero este ideal es difícil de realizar porque a él se oponen encarnizadamente dos mujeres: la de dentro y la de fuera. Los hombres y las mujeres han nacido para quererse; pero no han nacido para vivir juntos. A la larga, para defraudar a las mujeres basta, en general, con ser de cua...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (32)

MANERA DE SER DEL HOMBRE EN GENERAL (4, y fin) Cuando hemos dicho una cosa mala de otra persona, lo peor que puede sucedernos es que nos demuestren que nos hemos equivocado. Los hombres cultos, en teniendo una tontería enrevesada que les llene la boca, ya no quieren más. Los que no se quieren se dejan de querer más a gusto de cerca que de lejos. Nos parece generoso que los demás se aprovechen de nuestra vida; pero a todos nos duele que los demás de aprovechen de nuestra muerte. El que ne la madurez se arrepiente de todo lo que hizo en la juventud es, en general, más interesante que el que se arrepiente de lo que no hizo. El hombre hace bien lo que hace solo (aunque esta no sea una regla general), pero los conjuntos, si no se ensayan antes, salen mal. Por lo mismo, la vida social suele ser un continuo fracaso. Si toda reunión fuese cuidadosamente ensayada bajo las órdenes de un buen director, la vida social progresaría rápidamente. Si estuviéramos seguros de la impunidad cometeríamos mu...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (31)

MANERA DE SER DEL HOMBRE EN GENERAL (3) Creemos que todo lo que nos dicen es mentira; pero basta que nos repitan una cosa para hacernos dudar; y que nos la repitan doce veces para que nos dejemos matar por ella. No es cierto que nos molesten los defectos ajenos. Si no existieran, ¿de qué nos reiríamos? Todos los hombres se parecen en su deseo de no parecerse a los otros. La condición de los hombres no es mala; pero es un conjunto de falta de condiciones buenas. El hombre es capaz de todo, hasta de ser tan inteligente y humilde como para confesar que ignora en absoluto las razones de sus actos. Hay dos clases de sabios: los que demuestran que lo son y los que no lo demuestran; los segundos no tienen competencia. El hombre que tiene un sentido equitativo de la distriubución de los bienes espirituales, desea la felicidad para sí mismo y la generosidad para los otros. Hay dos clases de personas que inspiran una confianza natural: los desconocidos y aquellos a los que aún no se ha confiado ...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (30)

MANERA DE SER DEL HOMBRE EN GENERAL (2) El hombre generoso se desvela para perjudicar al prójimo y así tiene la impresión de que algún día el prójimo le dará ocasión de emplear a chorro su generosidad. Los que tienen la manía de discutirlo todo, no siempre hablan por hablar; a veces sostienen lo contrario del que habló primero. Muchos hombres que discuten acaloradamente, no llegan a un acuerdo porque el acaloramiento les impide darse cuenta de que todos sostienen la misma idea. Los hombres son casi siempre lo que parecen. Esta observación no es original; alguien lo dijo al revés, así: los hombres parecen casi siempre lo que son. Le he dado la vuelta y ha ganado mucho. Creo que el que sabe dar la vuelta a una sentencia no es menos sabio que el que la inventó. Los hombres sinceros solo mienten cuando hablan. Solo el hombre que considera la soledad como el bien mayor, sabe tratar a los demás con sinceridad. Una cosa satisface al hombre ante el espejo: que el espejo reproduzc...

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (29)

MANERA DE SER DEL HOMBRE EN GENERAL El hombre suele tener un gran corazón y una pequeña inteligencia, al revés de lo que él supone; y en vez de seguir los impulsos del corazón se confía a su miseria intelectual. Los hombres civilizados y los que no lo son, se imitan mutuamente; pero ninguno consigue copiar la perfección del otro. Cuando se conoce la existencia de una noticia y se teme que puede ser mala, se tiene tanta prisa por saberla como si se teme que pueda ser buena. No es seguro que el hombre se incline más al bien que al mal. El hombre solo se ríe de los otros hombres y ese es el secreto de la sociabilidad. A todos nos gusta divertirnos. Hay mucha gente que cuando ha de hacer algo, hace algo; aunque no sea exactamente lo que ha de hacer. Cada uno tiene su carácter, aunque no lo ejerza. A ningún hombre le extraña que las mujeres no se enamoren de otro hombre determinado, porque los hombres, entre ellos, se conocen muy bien. Los hombres siempre son más tontos de lo que parecen. H...

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