FRAGMENTO DE LA PIETA
Entró un loco
dando de martillazos a la Piedad.
Hasta que le saltó un ojo,
le quebró el tabique nasal,
le rasgó el velo, le cercenó una mano.
Como de mármol, resistía los golpes
impávida, al fin
el público impidió al loco que acabara
con ella, primero la rodeó, después lo maniató,
casi lo mata luego.
No tuvo piedad.
Sin abandonar su asiento
la madonna no soltó el cuerpo inerte de su hijo.
Quedó mirando al iconoclasta
sonsa,
tuerta,
fea como un boxeador.
UNA HISTORIA DEL PERÚ
Si preguntas a mi gente
por los grandes héroes de mi oueblo
te dirán que no saben no contestan
pensando en el hueco de su historia
pero ellos los nombran
removiendo las piedras de la geografía
porque no conocen
ni tú
ni yo
cuando dicen nosotros.
PASEO DE LOS MELANCÓLICOS
Salgo a recorrer las calles
de una ciudad cualquiera.
Y me veo como un fantasma
transparente
en los escaparates
más acogedores que mi casa.
Del bazar de las sorpresas
quisiera llevarme escondida
la sonrisa de esa muchacha que tiene
unos ojos más grandes
que los míos.
¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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viernes, 10 de septiembre de 2010
viernes, 3 de septiembre de 2010
Poemas de Antonio Cillóniz
AHORA MÁS CLARO
Creían que cantaba tiempos idos,
historias de extraños reinos.
Pensaban que escribiría anécdotas.
Jamás se me quebró la voz.
Nunca me temblaron los labios.
Fue mi mano estremecida
la que siguió el curso
entrecortado
de los acontecimientos.
Suponían
que construía un abismo de silencios
y soledades
para tenderme
en la medida de mi desidia.
Sin comprender
que toda información acerca de las mil formas de censura
también due censurada.
TEMAS MÍTICOS
En que héroe
en cuál
batalla
voy aponer acento,
con cuánto afán
contaré los hechos
si aquí sin énfasis
como una balsa bajo el mismo sol
que contempló Parménides
junté los pies,
doblé las rodillas, estiré las manos,
incliné la cabeza
y apoyé los ojos
en las pesadas aguas de Heráclito
y quedé varado,
anclado
ante el horizonte fijo
que encerró Copérnico,
flotando inmóvil
en el mismo punto del círculo concéntrico
que sustentó a Ptolomeo.
Creían que cantaba tiempos idos,
historias de extraños reinos.
Pensaban que escribiría anécdotas.
Jamás se me quebró la voz.
Nunca me temblaron los labios.
Fue mi mano estremecida
la que siguió el curso
entrecortado
de los acontecimientos.
Suponían
que construía un abismo de silencios
y soledades
para tenderme
en la medida de mi desidia.
Sin comprender
que toda información acerca de las mil formas de censura
también due censurada.
TEMAS MÍTICOS
En que héroe
en cuál
batalla
voy aponer acento,
con cuánto afán
contaré los hechos
si aquí sin énfasis
como una balsa bajo el mismo sol
que contempló Parménides
junté los pies,
doblé las rodillas, estiré las manos,
incliné la cabeza
y apoyé los ojos
en las pesadas aguas de Heráclito
y quedé varado,
anclado
ante el horizonte fijo
que encerró Copérnico,
flotando inmóvil
en el mismo punto del círculo concéntrico
que sustentó a Ptolomeo.
viernes, 27 de agosto de 2010
Unos versos de Antonio Cillóniz

EL ANÓNIMO DE LIMA
Yo escribo aquí desde una casa
lóbrega y oscura
para un niño rubio de Missouri
que espiga una llanura
amarilla de trigo bajo el sol.
Y escribo también para el viejo
negro/feo/enfermo de Brooklyn
que no sabe leer.
Yo escribo
para los que no saben que yo escribo
y ni siquiera que existo.
UNA PALABRA
Una palabra
de más
y hallaremos perdida la esperanza.
Tan solo una palabra oscura
bastará.
Cuándo podré por fin
escribir tu secreto nombre
palabra amada.
LOS TRABAJOS DE LA TIERRA
Tienes que reconquistar el imperio
de una azada de tierra
para abrigar un puñado de granos
como la esperanza
de trigo
o de maíz.
Después de 14 incas y de 14 virreyes
vuelve a medir con tus pies
las tierras del guanaco.
Pero después de 14 presidentes
vuelve a medir
tu vara de medir
y sabrás bien su tamaño.
Antonio Cillóniz es un poeta peruano (ganador del Premio de Poesía Joven de 1971, compartido con José Watanabe) exiliado en Madrid.
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