¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
Mostrando entradas con la etiqueta Joaquín Giannuzzi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Joaquín Giannuzzi. Mostrar todas las entradas
miércoles, 12 de junio de 2013
Poemas de Joaquín Giannuzzi con Dalias (4, y fin)
DALIA INCLINADA HACIA MI VENTANA
Celebro que no seas
una efusión de mi cabeza calcinada
sino la aventura de una vida individual
que me busca en la tarde lluviosa.
Mi apuesta es dedicarte
lo que puede salvarse un fracaso
ahora que inclinas hacia mi ventana
tu pesado estallido purpúreo, por líneas
de azul raspado y gotas que se demoran.
Desalojo el humo y la negación
de mis pulmones. Suavizo
el crujido estacional de mis articulaciones.
Puesto que no obtuve
una respuesta consistente en mi agujero mental,
sino abstracciones monstruosas
y una certeza de condenado por la época
entro en tu frío peso con mi última edad.
Ensayadas mentiras huyen por la ventana
y oscurece a mis espaldas. Pero tú salvas
mis porciones secretas: ahora que compartimos
un naufragio carnal
que parece tan lento y justo bajo la lluvia.
LA DALIA ROJA
La dalia roja, este año
de azul raspada
tiende a girar cada tarde
como un pensamiento retórico
sobre el tallo doblado.
Masa atrapada en su propio resplandor,
gravitación carnal,
peso de agua y viento
todo es la misma vida unificada
frente a estas manos que oscurecen
al borde de la ventana, unidas para salvarse,
con aguda conciencia de su movimiento libre
y del desvanecimiento universal.
___
La lluvia es un apaciguamiento universal desde la ventana
árboles y animales paralizados en su unidad.
Una dalia de suntuosa combustión
revela bajo el agua su paz interna.
¡Espacio y dominio de la naturaleza impersonal!
Pero aquí, en su campo nervioso, particular,
el prisionero rechina los dientes.
Desde todos los objetos, llega una amenaza,
la hostilidad de su dios, sus ojos bloqueados,
creando cosas húmedas y terribles en un cuarto cerrado.
martes, 11 de junio de 2013
Poemas de Joaquín Giannuzzi con Dalias (3)
DALIA OFRECIDA
La avispa entró ávidamente
en la dalia ofrecida
hurgó en su interior, succionó lo necesario:
dorada y roja, la escena
fue erotismo de vida contemplada
allí en el jardín, con viento favorable
al semen vegetal.
CUANDO LA DALIA SUPERA
Cuando la dalia supera
el peso calculado por una certeza de equilibrio,
se inclina hacia mi ventana neurótica.
Su violeta es profundo
absolutamente carnal y retórico.
Ahora acude un viento
trayendo distintas versiones de los asuntos terrestres.
La dalia se balancea a su paso
mientras mi yo calcinado permanece ajeno
a este devenir fresco y calmo.
La dalia respira fuera del entendimiento:
y el planeta esperándola suavemente con la palma
hacia arriba.
jueves, 6 de junio de 2013
Poemas de Joaquín Giannuzzi con Dalias (2)
DALIA INCLINADA
La dalia se ha inclinado
desde su altura rota
cargada de materia sobrepasada.
El demasiado amor
de este otoño tardío empujó fuera de límite
el peso del agua. La curva desciende
después del púrpura estallido.
Yo, amigo de todo conocimiento,
vi esta imbatible combustión
y no busqué más. Se extinguieron
los gestos de mi cerebro. Apenas recuerdo
el equilibrio de ayer;
una energía levantada
en la vida que tuve, una columna
un exceso mal distribuido que la desmoronó.
DALIA EN EL VIENTO
Erguida junto al pilar donde acuden
los borrachos y todos los perros del mundo
busca la luz que demanda su juventud.
En la alta profundidad, ordenados
sus pétalos violáceos
en torno a un centro dorado que actúa como un ojo,
oscila sobre un fino tallo articulado.
Hacia un fondo de cielo nuboso y cerros verdiazules
entona una danza circular
hasta que el viento la abandona
y desmayando su cabeza en la piedra
exige un poder imperial sobre el paisaje.
Pero no intenta inyectar su sangre a ese anciano
allí abajo derrumbado en un sillón
con hojas húmedas en torno,
obstinado en no abandonar sus huesos
que dentro de sí mismo cavan su propia tumba.
martes, 28 de mayo de 2013
Poemas de Joaquín Giannuzzi con Dalias (1)
INVITACIÓN A LA DALIA
Querida mía: te propongo
una visión oblicua con relación al universo.
Que tu egoísmo y el mío sean uno
y hagan el amor sin necesitar
que restauren el mundo para nosotros.
¿Es demasiado soberbio
dar la espalda a la calle
donde rugen los automóviles terroristas
y la policía rebosa de actualidad?
Tanto mejor volvernos
con huesos desconocidos. Clausurados,
macho y hembra en época de crisis,
hacia el fondo de la casa
donde hay un jardín creciendo
fuera de la historia,
capaz de barrer la sombra contaminada
entre el deseo y la carne.
He descubierto allí
una planta de dalias con el tallo surcado
por una vena roja
que asciende hasta engendrar
estallidos fríos y violáceos en lo alto.
Que tengamos comunión y bodas
con esa certidumbre vegetal.
DALIA EN MI VENTANA
El agua de febrero en este valle
fija la suntuosa carne de la dalia
precipitada hacia la reja de mi ventana.
Pero la mente, bloqueada como este cuarto cerrado,
simplifica y decide, holgazana y platónica
que es la misma volviendo año tras año.
Mi mano, sin embargo,
mojada por el púrpura estallido
y en total conocimiento de la pérdida
sabe que este volumen no se repetirá.
A fines de marzo cesará la lluvia
y esta dalia, única y muerta,
habrá delatado la contradicción de la naturaleza,
el recurrente naufragio de la vida individual.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



