¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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jueves, 22 de mayo de 2014
Ramón G. del Pomar, "El subjuntivo errante" (6, y fin)
29.
EXTIENDO los brazos
entre ráfagas del viento
que traspasa las fronteras
donde se haya la intuición
que agita el ritmo de mi corazón
hacia el dinámico mundo silente.
Siento no poder más.
Mi libertad es como un episodio pixelado.
La pasión me dice
que ya no queda esperanza
y la razón cesa de darle brillo a la boca.
No importa.
Mi voz sigue cantando
que el corazón siempre responde.
Concluye el juego de la carne
forjada en cada sentido
que encontró atento,
pero aún aprecio en mis labios
el néctar que deposita tu aliento.
Imploras que despierte
que reavive el alma.
Que sigamos juntos
construyendo el sueño.
Vuela, amor mio, vuela.
No viajes con mi latido,
que por mío cesa.
Ceso y extiendo mis alas
entre ráfagas del viento
que traspasó las fronteras
donde dejé la intuición
que agitó el ritmo de mi corazón
hacia el dinámico mundo silente.
Elevado con el amor que nos dimos.
33.
Quiero pensar que el dolor,
sueño donde el amor queda ausente,
no solo es canto del débil.
Que la fidelidad no es una sombra arañando el alma.
Quiero pensar que estoy fuera del laberinto,
que no soy una prisión.
Quiero pensar que la puta mentira es un duda inocente,
o el reloj que se adelanta en los labios de un poeta.
Quiero pensar en los días y las noches que me sujeté a la
[muerte,
y en las veces que logré tacharme de las tinieblas.
Por encima del recuerdo,
ahora que me arquea el tiempo para atragantarme,
quiero pensar en quienes turbé.
La profundidad del eco medirá mi sombra.
jueves, 15 de mayo de 2014
Ramón G. del Pomar, "El subjuntivo errante" (5)
25.
PASO a paso repongo fuerzas
catando al compás del eco de mis zapatos.
No siempre cimbrea sobre mi
el espíritu que me pone el alma
ni me pierdo en canciones
que llevan sangre a las grietas.
Mis oídos se guían
por latidos inspiradores
y me sobra la memoria.
Tan solo una voz para la esencia rebosada de cenizas.
Polvo por el que cantan las venas.
Latidos del pensamiento
mientras el sol se cuela por las sorpresas
escritas en las comisuras.
Aquí no hace falta que me hable de mí.
Este silencio escucha las bromas de la parsimonia
y rebosa la copa de los pasos que da hoy
por donde ayer fue mañana.
Y aunque mis ojos continúen ciegos
todo a mi alrededor bebe de la primavera.
Por la que avanzo.
26.
EL roce cálido de los deseos vivos
me deja una sensación cercana a la fuente
que me dotó de sensibilidad.
A ese regazo de amor traslúcido
con gestos balsámicos
que escondía besos en las rojeces
de mis morcillitas
depositando emociones calladas
entre mis misterios.
Sonidos habitando dentro de los míos.
Mensajes dejados para la distancia.
Secretos aunados a la inocencia
escondidos donde la impericia
me adiestraba para soñar.
El eco de lo incorpóreo es tenue,
invisible al roce de una nueva madrugada
pero inconmensurable dentro de sí.
En este mundo lleno de cadencia en el movimiento
¿por qué nadie me avisó del esfuerzo sobrehumano
que produce la desidia?
jueves, 8 de mayo de 2014
Ramón G. del Pomar, "El subjuntivo errante" (4)
23.
MIRO la línea perpetua del horizonte
y mi cálida voz se diluye
aunada a la distancia del tiempo efímero.
Dentro de mi
el misterio ya no se macera con volúmenes
de sonido opaco y mirada oculta
ni se esconden las emociones
para ir pudriendo la fantasía.
Me he liberado entre sílabas invisibles
de atajos inimaginables para los gusanos
que nacen entre el roce de la penumbra
y los segundos intemporales disfrazados de milenios.
Los aromas ya no huelen a suicidio
y un eco inconmensurable expande el deseo de vivir.
Me doy perfecta cuenta de que el camino
mientras estuve quieto
siguió avanzando por unos tiempos sin sol ni agua.
Suerte que vi las marcas de amor
en un mensaje traslúcido
como tenue sensación sobre la distancia.
Restablecido en uno solo y de frente
he llegado a las cascadas silentes
donde el vapor de éxtasis reblandece la corteza
que entorpeció mis sentidos
y trastocó la cordura.
Ahora,
al tiempo que entono himnos de transformación,
escribo estos versos para no olvidar las migas que voy dejando.
Por si pierdo las marcas del amor recibido
y vuelven los tinos que hienden con cilicios en mis pánicos.
Al menos quedarán los poemas destructivos,
ellos vendrán para salvarme de la incordura,
siempre...
Tan intensa como yo...
24.
DEJAR libres los antojos del pensamiento
que tropiezan en la profundidad
como desvaríos atrapados
que vacían la cuenca de amaneceres
en las bocas errantes de la ansiedad.
Impudicias que se materializan
en los globos oculares
a cambio de irrealidades para el paladar.
Fortalezas incomprensibles
con historias de cristales opacos.
Valles en desasosiego.
Virtudes en malas manos.
Brujerías con sagacidad para invocar el destierro.
Bocas sagradas lamiendo dedos profanadores.
Sin poder para sortear malos ruegos y desdicha.
Emociones escritas con el sangrado de las muñecas.
Invocaciones a lo líbero de la fatuidad.
Estafas atrapadas en el sí mismo.
Burbujas sin pericia sorteando el aire.
Aveces…
Vuelan...
jueves, 1 de mayo de 2014
Ramón G. del Pomar, "El subjuntivo errante" (3)
14.
CUANDO engendraron mi cuerpo sin sentimientos aún
la muerte danzaba en el barro de mis padres.
Así fui dotado de caducidad.
Desde entonces
resignado soporto que la guadaña
aceche tras cada latido.
Nada me asusta,
salvo el vértigo ante los abismos de la indiferencia.
Ni tan siquiera los delirios de mi pensamiento
tus emociones quebradas
o el mostrarme como soy.
Tampoco el buscar ayuda.
Nunca fui ajeno al sufrimiento de otros
ni a mis desencantos.
Solo que no me atrapé.
Aquello que perturbaba mi alivio
lo arrancaba y cedía a la muerte.
De cama en cama o en la mía propia,
ya en vigilia, duermevela o soñando,
la muerte se llevaba los tormentos.
Inventé miles de manantiales
y descubrí nuevas nubes
donde reciclar los posos.
Convertidos en caudales de belleza,
yo ocupado en que el rocío
fuera regando mis flores,
sabiendo que mi condición caduca
todo lo produce para el efímero
sembré primaveras donde ir muriendo
testigo.
Tantas veces empeñado en rematar agonías
que mi vida pagó aún venciendo.
La contienda danza en nosotros a cada instante,
estimula la idea de vivir o morir.
Hablo de nuestra oportunidad.
15.
PIENSO que la mejor poesía
permanece en miradas que se nos pierden
entre palabras que a menudo mienten.
¿Cómo estás?
Muy bien.
Así quedan conforme la hipocresía
y el diálogo insulso de nuestras miradas.
Pero no el ángel que nos habita,
el que quiere darlo todo
sin avaricia de gratitud.
El poeta.
Por eso pienso que la mejor poesía
permanece en palabras que se nos pierden
entre miradas que a menudo mienten.
¿Cómo estás?
De lujo ¿Y tú?
Así quedan conforme el fanatismo
y la complejidad del consciente.
Pero no el ángel que nos habita,
el que quiere darlo todo
sin avaricia de gratitud.
El poeta.
Por eso pienso que la mejor poesía
permanece en miradas que se nos pierden
entre palabras que a menudo mienten.
¿Cómo estás?
Jodido por el inconformista
que me refugia en la poesía,
el que aun trastocando la realidad
no miente en lo intrínseco.
Así quedan conforme el egocentrismo
y la autosanación del herido.
Pero no el ángel que nos habita
el que quiere darlo todo
sin avaricia de gratitud.
El poeta.
Pero yo no hablo por voz
del ángel que me habita,
mi verborrea viene del hombre
que agradece su propia avaricia emocional.
Tal vez la mejor poesía permanece en las palabras y miradas
que se nos pierden entre miradas y palabras
que a menudo mienten.
jueves, 24 de abril de 2014
Ramón G. del Pomar, "El subjuntivo errante" (2)
5.
DESTACAR el poder de los olvidos
ayuda en los procesos purificadores.
Sonríe.
Si algún día nuestros ideales
descubrieran que son meras invenciones,
que somos hijos de las mil mentiras
atesoradas para creer en quien no somos,
surgiría un momento confuso para el barrendero,
y las aceras se medirían por suicidios.
El año pasado,
sin ir más lejos y según algunos,
desapareció la eternidad.
Todos siempre tan ocupados en inventarla o negarla,
que nadie la vio nacer.
Así que no me preguntes
si los sueños van o vienen cuando no dormimos.
¿Has visto dónde va mi aliento cuando no te beso?
¿Has dado con el lugar donde moran las tinieblas
cuando amanece?
¿Y tu entraña,
cuando se extinga la llama,
qué hará sin mi esencia que te impregnó?
Sonrío.
9.
Mirar muy despacio desde el acantilado,
como si el tiempo no existiera
para el esqueleto que nos reviste.
Y cuanto más cerca advirtamos
el rugido de las olas,
los movimientos de una sirena
o el canto de las gaviotas,
mayor ha de ser el espacio de nuestro silencio.
Puede que el mar quiera beberse tu aliento
y alimentarse con el sonido de la venganza.
Tal vez necesite la intensidad de llevarse tus segundos
o la de entregarte las sandalias del reloj que descalzó algún fracaso.
Cuando puedas sentir el roce de su mirada,
el latido de sus besos
y llegar a comprender que tus labios,
luz que se pierde entre el eco de un nombre amargo,
son también dulces,
e incluso si fuiste capaz de darle tu ánimo compensado
y encontrarte muy adentro,
no te consientas colmarla.
Recuerda que volver a nacer lleva su tiempo.
jueves, 17 de abril de 2014
Ramón G. del Pomar, "El subjuntivo errante" (1)
1.
EL contenido de nuestro mundo interno,
fragmentos del alma que atesoramos,
tiene su estilo narrativo entre la serenidad,
la ambivalencia y el desorden.
Así, siendo cada uno consecuencia
de la cultura y el carácter que nos educa,
impregnamos el camino
con las privaciones afectivas que portemos.
Si la memoria es el fuego
donde fraguamos lo que quiera el alma,
¿por qué nos convierte en la especie más prepotente
y depredadora del planeta?
¿Hasta cuándo se medirá el amor
con reglas de conveniencia?
No creo que portemos pecados originales
pero sí uno corriente:
heridas infringidas a la historia
por dioses que no se ven.
4.
DECIDIDO a darme posibilidades,
salí corriendo de casa.
Naturalmente preocupado,
sonriendo me deshice de todo lo que no pude cumplir,
arranqué sentimientos que me esclavizaran
y besé por encima de la media.
Las pautas interiores,
en especial las del equilibrio,
me ofrecieron posibilidades
sin más presiones
que me hicieran sentir mal o culpable.
Separándome de las personas que me obligaban a ser,
mi mente comenzó a dar vueltas de una decisión a otra.
Llegué a sentirme entusiasmado en el hombre perfecto,
hasta que caí en la poesía de una mirada.
Era una noche apacible,
un instante en el que,
por rarezas de la vida,
comencé a ver mis miserias.
EL contenido de nuestro mundo interno,
fragmentos del alma que atesoramos,
tiene su estilo narrativo entre la serenidad,
la ambivalencia y el desorden.
Así, siendo cada uno consecuencia
de la cultura y el carácter que nos educa,
impregnamos el camino
con las privaciones afectivas que portemos.
Si la memoria es el fuego
donde fraguamos lo que quiera el alma,
¿por qué nos convierte en la especie más prepotente
y depredadora del planeta?
¿Hasta cuándo se medirá el amor
con reglas de conveniencia?
No creo que portemos pecados originales
pero sí uno corriente:
heridas infringidas a la historia
por dioses que no se ven.
4.
DECIDIDO a darme posibilidades,
salí corriendo de casa.
Naturalmente preocupado,
sonriendo me deshice de todo lo que no pude cumplir,
arranqué sentimientos que me esclavizaran
y besé por encima de la media.
Las pautas interiores,
en especial las del equilibrio,
me ofrecieron posibilidades
sin más presiones
que me hicieran sentir mal o culpable.
Separándome de las personas que me obligaban a ser,
mi mente comenzó a dar vueltas de una decisión a otra.
Llegué a sentirme entusiasmado en el hombre perfecto,
hasta que caí en la poesía de una mirada.
Era una noche apacible,
un instante en el que,
por rarezas de la vida,
comencé a ver mis miserias.
jueves, 13 de junio de 2013
Ángel Petisme, Jesús Malia, Luis Ramón G. del Pomar, videopoesía... sábado 15 de junio en la Plaza de la Cebada (La Latina, Madrid)
Bolo me invita a recitar en esta ocasión por mis ganas de compartir algunos versos de mi nuevo (e inédito aún) "Evangelio de Barrabás". Te esperamos y te deseamos.
sábado, 21 de abril de 2012
El lunes en la Sala Triángulo por la noche de los libros
Por la noche de los libros, y partiendo de su poemario, Ramón G. del Pormar ha organizado esto evento con música, danza, poesía, vídeo, performance... Por primera vez, por mi parte, intentaré actuar interpretando un pequeño texto a modo de declaración.
El diseño de Alberto Ramajo que ves, merece que archive esta entrada en la categoría 'en torno a Escher'.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Ramón G. del Pomar publica 'Memorias de un PegaPlatos' con Amargord. Selección (4, y fin)
77
Más de una vez he visto turbada mi sonrisa de
hombre curioso, al preguntar si el frío salía
de las entrañas o era cosa de los cielos.
84
Difícil es desligar el corazón de los objetos físicos
siempre presentes. Evidencias visuales que a lo
mejor no son nada.
90
No siempre fui favorecido por el azar o los dioses.
De ahí que he probado a impulsarme en direcciones
opuestas
y casi siempre con riesgo.
Está claro que he evolucionado varias veces
en mi forma de pensar
y aún soy el ingeniero diseñando sistemas
de control para comunicarme.
Los problemas graves suelen venir cuando pierdo
los mandos y no sigo el mapa cognitivo
convirtiéndome en persona sin experiencia
que se guía por reflejos incondicionados.
Soy un animal llevado por los sentimientos
y confundido por los deseos y las ideas.
Una persona dispuesta a actuar según mi estado mental
razón por la que caigo en remolinos sin estructura
de equilibrio.
Hay veces que alcanzo lo previo de mis actos
y puedo producir una conducta observada
por la inteligencia.
Entonces me llaman frío y doy miedo porque
cuando esto ocurre
suelo guardar el corazón en el fondo del olvido
para que otros
por el azar o los dioses
no ilustren sus experiencias
pisoteando en mi cerebro los pasillos del alma
ilusionada.
92
Siento haber corrido tanto
y el haberte salpicado
con lo precipitado de mis ilusiones.
Aprender me convierte en miniatura.
Más de una vez he visto turbada mi sonrisa de
hombre curioso, al preguntar si el frío salía
de las entrañas o era cosa de los cielos.
84
Difícil es desligar el corazón de los objetos físicos
siempre presentes. Evidencias visuales que a lo
mejor no son nada.
90
No siempre fui favorecido por el azar o los dioses.
De ahí que he probado a impulsarme en direcciones
opuestas
y casi siempre con riesgo.
Está claro que he evolucionado varias veces
en mi forma de pensar
y aún soy el ingeniero diseñando sistemas
de control para comunicarme.
Los problemas graves suelen venir cuando pierdo
los mandos y no sigo el mapa cognitivo
convirtiéndome en persona sin experiencia
que se guía por reflejos incondicionados.
Soy un animal llevado por los sentimientos
y confundido por los deseos y las ideas.
Una persona dispuesta a actuar según mi estado mental
razón por la que caigo en remolinos sin estructura
de equilibrio.
Hay veces que alcanzo lo previo de mis actos
y puedo producir una conducta observada
por la inteligencia.
Entonces me llaman frío y doy miedo porque
cuando esto ocurre
suelo guardar el corazón en el fondo del olvido
para que otros
por el azar o los dioses
no ilustren sus experiencias
pisoteando en mi cerebro los pasillos del alma
ilusionada.
92
Siento haber corrido tanto
y el haberte salpicado
con lo precipitado de mis ilusiones.
Aprender me convierte en miniatura.
jueves, 25 de agosto de 2011
Ramón G. del Pomar publica 'Memorias de un PegaPlatos' con Amargord. Selección (3)
35
que no me venga la sensación
de tener sola mi casa.
Desde hace tiempo no duermo en ella.
Noche aquí...
Cena allí...
Duermo en una selección de camas
y no me pierdo.
Camas de mantas y patas...
De futones y edredón...
De agua... De cielo.
Tengo grabadas conversaciones
de todo antojo
entre velas apagadas por jadeos.
O consumidas con la voracidad de varios días
que son sólo un instante.
Las tengo de recuerdos
de sueños
de presentes
de silencios.
Nos hemos dado o quitado tanto...
Pero es que todos estamos en alguna parte haciéndola
nuestra.
Ya sea por volver
o alejar
miramos con ojos de conveniencia.
40
No es muy honesto decirle a uno
que es bienvenido
si lleva odio en las manos,
ni se puede tener en casa una máquina
de liposucción
y escuchar canciones tristes a bordo de un palacio
que navegue por el mar.
En cualquier caso
siempre será el instinto haciéndonos creer que
vela
por nuestra seguridad.
Yo soy director de un centro de arte
¿o tal vez sea un dios para los árboles cuando
los meo?
A lo mejor tuve falta de cariño en la infancia
o me quisieron más de lo deseado.
Lo cierto es que sé valerme sin ver en mis manos
heridas ajenas.
Es una verdadera lata gobernarse a uno mismo
con mano de hierro,
quién mejor que yo para saberlo.
Cualquier día de estos comenzaré a cobrar
las fantasmadas ajenas.
44
Hubiera cambiado los halagos por silencios
tardé toda una vida en abrirme camino
entre la multitud.
46
¿Sabes de lo sencilla que es la ternura?
Pues una pizca de duda te la arrebata.
73
¿Alguien ha perdido la corteza moral?
A Hipólito García, Bolo.
Lo más extraño esque no me venga la sensación
de tener sola mi casa.
Desde hace tiempo no duermo en ella.
Noche aquí...
Cena allí...
Duermo en una selección de camas
y no me pierdo.
Camas de mantas y patas...
De futones y edredón...
De agua... De cielo.
Tengo grabadas conversaciones
de todo antojo
entre velas apagadas por jadeos.
O consumidas con la voracidad de varios días
que son sólo un instante.
Las tengo de recuerdos
de sueños
de presentes
de silencios.
Nos hemos dado o quitado tanto...
Pero es que todos estamos en alguna parte haciéndola
nuestra.
Ya sea por volver
o alejar
miramos con ojos de conveniencia.
40
No es muy honesto decirle a uno
que es bienvenido
si lleva odio en las manos,
ni se puede tener en casa una máquina
de liposucción
y escuchar canciones tristes a bordo de un palacio
que navegue por el mar.
En cualquier caso
siempre será el instinto haciéndonos creer que
vela
por nuestra seguridad.
Yo soy director de un centro de arte
¿o tal vez sea un dios para los árboles cuando
los meo?
A lo mejor tuve falta de cariño en la infancia
o me quisieron más de lo deseado.
Lo cierto es que sé valerme sin ver en mis manos
heridas ajenas.
Es una verdadera lata gobernarse a uno mismo
con mano de hierro,
quién mejor que yo para saberlo.
Cualquier día de estos comenzaré a cobrar
las fantasmadas ajenas.
44
Hubiera cambiado los halagos por silencios
tardé toda una vida en abrirme camino
entre la multitud.
46
¿Sabes de lo sencilla que es la ternura?
Pues una pizca de duda te la arrebata.
73
¿Alguien ha perdido la corteza moral?
jueves, 18 de agosto de 2011
Ramón G. del Pomar publica 'Memorias de un PegaPlatos' con Amargord. Selección (2)
13
Estamos guardando el manantial de los conceptos
y aficionando el movimiento a la imaginación.
Es la rotación perfecta para que el eje no se desgaste
para seguir contando planetas
y escribir a las estrellas.
Resultaría muy fácil el compararte a un cometa
pero hemos de omitir las analogías
y acostumbrarnos a los dibujos mentales del nuevo
corazón que nos domina.
Para llegar a suprimir lo prohibido.
Vivir en una obra de arte sublime...
16
Cucarachas...
En el metro hay cucarachas...
Y ratas como leones,
dijo la otra...
Y ratones como hormigas,
pensé yo.
Somos capaces de disimular el asco a la convivencia
hasta poniendo en la cara gestos sacados de casa
para no engordar.
Pupilas que se ciñen a los destellos personales
para la impersonalidad.
Acostumbrados a movernos entre desconocidos
vamos sin estar
por no enseñar qué llevamos.
No quiero asustar
pero es como si nada nos pesara o diera alivio.
Esperando llegar por llevados
cuerpos irreales que parecen no mejorar
con la edad.
Sólo unos pocos saben reír que sonríen.
Apretados para ser distancia.
Inservibles al tacto.
Insensibles a este olor a pedo que me hace sospechoso
de en quien yo sospecho.
Pasamos de largo
absortos
sumergidos
engañosos.
Retirando la mirada incómoda del sorprendido
quizás agotadas las ilusiones
o con pudor a enseñar lo que vamos viendo.
Se abren las puertas que son compuertas
y entramos
y salimos
y no nos vemos.
Sólo unos pocos saben reír que sonríen.
23
Ni el sonido de tu amor acalla el de mis cadenas.
Ahora vuelvo.
25
Cada uno de nosotros avanza solo. Parece que es la
forma cuadrada que tiene nuestro cerebro para
progresar frente a los miedos del corazón.
Estamos guardando el manantial de los conceptos
y aficionando el movimiento a la imaginación.
Es la rotación perfecta para que el eje no se desgaste
para seguir contando planetas
y escribir a las estrellas.
Resultaría muy fácil el compararte a un cometa
pero hemos de omitir las analogías
y acostumbrarnos a los dibujos mentales del nuevo
corazón que nos domina.
Para llegar a suprimir lo prohibido.
Vivir en una obra de arte sublime...
16
Cucarachas...
En el metro hay cucarachas...
Y ratas como leones,
dijo la otra...
Y ratones como hormigas,
pensé yo.
Somos capaces de disimular el asco a la convivencia
hasta poniendo en la cara gestos sacados de casa
para no engordar.
Pupilas que se ciñen a los destellos personales
para la impersonalidad.
Acostumbrados a movernos entre desconocidos
vamos sin estar
por no enseñar qué llevamos.
No quiero asustar
pero es como si nada nos pesara o diera alivio.
Esperando llegar por llevados
cuerpos irreales que parecen no mejorar
con la edad.
Sólo unos pocos saben reír que sonríen.
Apretados para ser distancia.
Inservibles al tacto.
Insensibles a este olor a pedo que me hace sospechoso
de en quien yo sospecho.
Pasamos de largo
absortos
sumergidos
engañosos.
Retirando la mirada incómoda del sorprendido
quizás agotadas las ilusiones
o con pudor a enseñar lo que vamos viendo.
Se abren las puertas que son compuertas
y entramos
y salimos
y no nos vemos.
Sólo unos pocos saben reír que sonríen.
23
Ni el sonido de tu amor acalla el de mis cadenas.
Ahora vuelvo.
25
Cada uno de nosotros avanza solo. Parece que es la
forma cuadrada que tiene nuestro cerebro para
progresar frente a los miedos del corazón.
viernes, 12 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
Ramón G. del Pomar publica 'Memorias de un PegaPlatos' con Amargord. Selección (1)
Lago me ha enseñado la máquina que está diseñando
para hacer dinero. No se lo ha dicho a nadie
es
un
secreto.
Cogí una cuchilla de mi padre, subí a mi habitación
y corté por abajo del frenillo para investigar lo qué
habría por dentro. No sabía que por las venas se escapara
tanta sangre. Puse una camiseta para detenerlo,
pero no valía. Pringué cama y paredes. Y las
de la escalera y el suelo mientras bajaba corriendo y
llamando a mi madre. Se disgustó mucho. Me reñía
mientras me llevaba en brazos y corriendo hasta el
ambulatorio. El practicante me llamó corta pitos y se
rió de mí. Lo han hecho mi mote familiar.
Desistimos del abrazo para expulsar la emoción que
nos hacía respirar.
1
Nació junto a un manantial
en el bosque de los deseos cumplidos.
Era
como la mayor parte de nosotros
con algo feo
y algo transcendente.
Aprendió el gateo entre cascadas de luz
que ahora te dan
ahora te quitan
y se hizo palpable a la curiosidad.
Nevadas
que yo no sabría explicar
le iban acercando a todo
lo que para uno es la primera vez.
Con prisa siguió de largo.
Somos personas que soñamos.
Aunque el agua de las mentiras
se ha evaporado
y el salitre del amor ya no gotea
somos personas que soñamos.
Recuerda que la luz da sombras
y que el desamor te pierde.
5
Algunos de mis amigos
saben esconder la mano.
Yo haría un alegato en su contra pero,
entonces,
dictaría leyes y promulgaría mis mentiras.
Hasta es posible que terminara
guardando las uñas que lavara en sangre.
7
Escúchame sin juzgar
opina sin dirigirme
cree en mí
sin exigencias.
Ayúdame
pero no decidas por mí.
Cuídame sin que me anules
mírame sin olvidar que soy yo.
Abrázame sin ahogarme
sujétame
pero yo cargo mi peso.
Sin mentiras piadosas
acercándote sin invadirme
sabiendo esas cosas mías
que pudieran irritarte
pero sin querer cambiarlas.
Acéptame
para que disfrutes
de todo lo que hoy te doy sin condiciones.
8
Andrea sacudía la cabeza
jugando como una niña desconcertada.
Es una buena chica
doy mi palabra.
Sólo que lleva años
con su vida cercada
por los peligros mortales.
Un día abrí su corazón de cristal
y vi que vivía bajo el sol
pero sobre el cielo.
Andrea es una pequeña encerrada en una trampa
de besos
y subiendo la escalera tan rápido como la lleven
sus piernas.
No tanto por el esfuerzo
pero sí los martillazos del alma.
Andrea agitó los párpados
jugando con una picardía controlada.
Después dio la vuelta
y se alejó...
Suerte, cariño.
para hacer dinero. No se lo ha dicho a nadie
es
un
secreto.
Cogí una cuchilla de mi padre, subí a mi habitación
y corté por abajo del frenillo para investigar lo qué
habría por dentro. No sabía que por las venas se escapara
tanta sangre. Puse una camiseta para detenerlo,
pero no valía. Pringué cama y paredes. Y las
de la escalera y el suelo mientras bajaba corriendo y
llamando a mi madre. Se disgustó mucho. Me reñía
mientras me llevaba en brazos y corriendo hasta el
ambulatorio. El practicante me llamó corta pitos y se
rió de mí. Lo han hecho mi mote familiar.
Desistimos del abrazo para expulsar la emoción que
nos hacía respirar.
1
Nació junto a un manantial
en el bosque de los deseos cumplidos.
Era
como la mayor parte de nosotros
con algo feo
y algo transcendente.
Aprendió el gateo entre cascadas de luz
que ahora te dan
ahora te quitan
y se hizo palpable a la curiosidad.
Nevadas
que yo no sabría explicar
le iban acercando a todo
lo que para uno es la primera vez.
Con prisa siguió de largo.
Somos personas que soñamos.
Aunque el agua de las mentiras
se ha evaporado
y el salitre del amor ya no gotea
somos personas que soñamos.
Recuerda que la luz da sombras
y que el desamor te pierde.
5
Algunos de mis amigos
saben esconder la mano.
Yo haría un alegato en su contra pero,
entonces,
dictaría leyes y promulgaría mis mentiras.
Hasta es posible que terminara
guardando las uñas que lavara en sangre.
7
Escúchame sin juzgar
opina sin dirigirme
cree en mí
sin exigencias.
Ayúdame
pero no decidas por mí.
Cuídame sin que me anules
mírame sin olvidar que soy yo.
Abrázame sin ahogarme
sujétame
pero yo cargo mi peso.
Sin mentiras piadosas
acercándote sin invadirme
sabiendo esas cosas mías
que pudieran irritarte
pero sin querer cambiarlas.
Acéptame
para que disfrutes
de todo lo que hoy te doy sin condiciones.
8
Andrea sacudía la cabeza
jugando como una niña desconcertada.
Es una buena chica
doy mi palabra.
Sólo que lleva años
con su vida cercada
por los peligros mortales.
Un día abrí su corazón de cristal
y vi que vivía bajo el sol
pero sobre el cielo.
Andrea es una pequeña encerrada en una trampa
de besos
y subiendo la escalera tan rápido como la lleven
sus piernas.
No tanto por el esfuerzo
pero sí los martillazos del alma.
Andrea agitó los párpados
jugando con una picardía controlada.
Después dio la vuelta
y se alejó...
Suerte, cariño.
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