viernes, 26 de febrero de 2010

Domingo 28 de febrero, Óscar Pirot, en 'El tren vertical', recitará sus versos


Organiza: Alfonso López

Otro Foro de Patrañas

Los de Patrañas hacemos del ocio la única bandera. Del otium más exactamente, cuyo antónimo resulta que es nec-otium. No podemos olvidar que, como necio-necscius es antónimo de sabio-scius, el negocio niega la felicidad del tiempo personal, del tiempo para sí, del tiempo como placer, del ocio. A este Foro nos convocamos para hablar en directo, para escucharnos, para leer, para escribir, todo en directo, cuerpo a cuerpo, voz a voz. Y nos juntamos para salvarnos. Todos estáis convocados al Foro de Patrañas de hoy, día 26 de febrero, en lo de Mario. Y con cerveza.
En lo de Mario nos vemos.

Viernes, 26 de febrero, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.

Andrés Mencía

jueves, 25 de febrero de 2010

Poemas visuales de Constança Lucas


Encuentra más vídeos como este en Boek Visual

Pedro Martínez nos invita a conocer su trabajo, y conocerle a él


Pincha aquí.

Un poema de Leopoldo Panero: 'Escrito a cada instante'

Escrito a cada instante

Para inventar a Dios, nuestra palabra
busca, dentro del pecho,
su propia semejanza y no lo encuentra,
como las olas de la mar tranquila,
una tras otra, iguales,
quieren la exactitud de lo infinito
medir, al par que cantan...
Y su nombre sin letras,
escrito a cada instante por la espuma,
se borra a cada instante
mecido por la música del agua;
y un eco queda solo en las orillas.
¿Qué número infinito
nos cuenta el corazón?
Cada latido,
otra vez es más dulce, y otra y otra;
otra vez ciegamente desde dentro
va a pronunciar Su nombre.
Y otra vez se ensombrece el pensamiento,
y la voz no le encuentra.
Dentro del pecho está.
Tus hijos somos,
aunque jamás sepamos
decirte la palabra exacta y tuya,
que repite en el alma el dulce y fijo
girar de las estrellas.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Música y palabras en Los diablos Azules, en Madrid

Jordi Doce esté en 'Poesía Caiptal'


PÁRAMO
Éstos son los dominios de la greda y la escarcha.
Más allá del cristal y los cabos de cera,
el alba es la insistencia creciente de sus ruidos,
el paso regular con que el tiempo revive.
Tras salir de la casa, torpes, desdibujados
por la vigilia, andamos por callejas
que extienden su ceguera sobre un páramo
incómodo, desnudo de sí, y nos sobresalta
el cuchillo del frío, el ladrido candente
de algún perro que lucha con el amanecer.
Inexorable, el plomo ha amordazado el cielo,
y una lluvia muy fina nos desgasta los ojos,
confunde nuestras ropas con la piel.
Otra vez el temblor, como la incertidumbre,
es un indicio en nuestros corazones,
un eco que revive viejas debilidades.
Andamos tercamente olvidados de todo.
De vez en cuando algún gesto amistoso,
alguna frase astuta nos recuerda
que la noche fue pródiga en sentencias,
en juicios caprichosos como la juventud
y proclamas que a nada comprometen.
Ahora, sin embargo,
tan próximo a la médula oscura de este mundo,
tan ajeno a los sueños y la bondad soñada,
doy en pensar, o intuyo acaso,
que demasiada urgencia, demasiada impotencia
nos llevan a este oficio para cuidar el mundo,
la cómplice atención de la mirada,
ese distanciamiento que exige toda página
para reconciliarnos con la vida.


CREDO
¿Y a qué, por quién
las preguntas?
La vida se disipa
en el sentido. No hay razones
o las razones nos evitan. Di mejor,
si es que decir te importa,
el fulgor de la tarde en el ramaje,
la floración del cielo y su descenso,
cuanto es asombro en la mirada
porque algo ha cruzado, y palpita,
y en el rumor ajeno de su sangre
pregunta y respuesta son una
con un golpe final que se te escapa.

martes, 23 de febrero de 2010

'Mucho pa un crestiano', Inodoro


Inodoro Pereyra es obra de Fontanarrosa.
www.negrofontanarrosa.com

Comentamos el poema de Cántico 'Impaciente vivir'

(Para leer el poema, sígase la etiqueta Sobre Cántico.)

Como venimos diciendo, también en el poema anterior: ‘Todo en la tarde’, hay un hombre en la ciudad que se busca, un hombre condenado a encontrarse en la naturaleza que sin embargo habita y se deshabita en la ciudad. Este hombre es un viento ¿invernal, primaveral? (ambas estaciones marceras son). Un viento loco que salta por el asfalto al anochecer, que se agita en los cruces de caminos y se muestra incisivo con las esquinas. ‘¿Granito?/ Él lo acometerá’. Un viento loco que rebota en las piedras de la ciudad, de piedra en piedra, va.

Es natural, insisto, que si abrió esta sección con el alba la cierre con el anochecer. Y obsérvese, de nuevo, como a la noche le seguirá el día, como tantas veces ha sucedido hasta hoy, que abrirá en el siguiente bloque. Pero nótese que el propio mes aquí referido no es gratuito. No es enero el mes que inicia el año (no sé a qué pobre apresurado se le ocurrió poner las fechas), el año se acaba y comienza en marzo, es en marzo que la estación estéril da paso a la de la vida, es en marzo que vamos del invierno a la primavera y que la vida recomienza. Otra vez es posible la esperanza cuando llega marzo, otra vez son posibles los anhelos que enero y febrero mataron.

Es decir, este poema no sobra. Repite ideas de ‘Todo en la tarde’, si usted quiere (que ya son ganas de fastidiar con comentarios precipitados), pero yo creo, más bien, que no repite, sino que concreta a la vez que nos presenta otra perspectiva de la misma idea (esto a lo que llamo cubismo, ya sabes, y si no búscalo por aquí). Allí es el hombre pobre rayo de luz que no penetra ni en sí ni en su casa sino que rebota hacia hacia el cielo, aquí es viento que inútil araña en las mismas piedras y tropieza y rebota de una hacia otra sin cesar en la oscuridad. ¿No es esto precioso? ¡Qué cabezón este Jorge y qué hermosuras nos brinda! En fin, cada verso de su Cántico es una patada bien dada a todos aquellos buscadores del éxito inmediato y sin esfuerzo. (Búsquese el poema Paréntesis, de Bernardo Canal Feijóo, en este mismo blog para entender este comentario. Sólo si quieres disfrutar.)

lunes, 22 de febrero de 2010

Rosario Castellanos dialoga con...Antonio Machado

'Nadie elige su amor', recoge Rosario Castellanos en uno de sus 'Diálogos con los hombres más honrados'. El tal es Antonio Machado. Ahí va el poema que incita a Rosario:

¿Por qué, decisme, hacia los altos llanos,
huye mi corazón de esta ribera,
y en tierra labradora y marinera
suspiro por los yermos castellanos?

Nadie elige su amor. Llevome un día
mi destino a los grises calvijares
donde ahuyenta al caer la nieve fría
las sombras de los muertos encinares.

De aquel trozo de España, alto y roquero,
hoy traigo a ti, Guadalquivir florido,
una mata del áspero romero.

Mi corazón está donde ha nacido,
no a la vida, al amor, cerca del Duero...
¡El muro blanco y el ciprés erguido!