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viernes, 9 de diciembre de 2011

Poemas de Rosario Castellanos en 'Al pie de la letra': Linaje y El otro

Al fin unos días de descanso de los nuevos (y también de los rutinarios) quehaceres para poder consagrar a viejas y queridas tareas.Tras tres largos meses de no publicación de versos de Rosario Castellanos, aquí vuelve. Disculpa, Rosario, pero sabes que no me olvido de ti. Y dile a Jorge que de él tampoco, que me tenga un poco más de paciencia, que seguiré con su Cántico. Ay, a vosotros me consagraría, pero uno tiene la desdicha de seguir conociendo y emprender nuevas empresas. Qué no hay forma de acomodarse, leñe. Ya quisiera. Pero mientras no encuentre un mecenas...pinta chungo. Pero de esta, Rosario, Al pie de la letra hasta el final y al completo. Gracias.


LINAJE

Hay cierta raza de hombres
(ahora ya conozco a mis hermanos)
que llevan en el pecho como un agua desnuda
temblando.
Que tienen manos torpes
y todo se les quiebra entre las manos;
que no quieren mirar para no herir
y levantan sus actos
como una estatua de ángel amoroso
y repentinamente degollado.

Raza de la ternura funesta, de Abel
resucitado.

EL OTRO

¿Por qué decir nombres de dioses, astros,
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que no conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.

martes, 31 de mayo de 2011

'Cuna, rosas, balcón' en Sobre Cántico

Comenzamos, pues, la publicación de la parte tercera de 'Al aire de tu vuelo'. Jorge nos introduce en un bucle del que no vemos la salida: incia en el alba y cierra en la noche para recomenzar. Lo he dicho ya tantas veces: al incio y al cierre de cada apartado de 'Al aire de tu vuelo'.
Lo que quiero aportar al publicar este poema es un dato bien conocido por los estudiosos y amantes de la obra de Jorge: constituye uno de los cuatro poemas fundacionales de Cántico, allá por 1919. Y quiero dejar aquí también aquella primera versión, recogida en la revista La Pluma en su número 30, de 1922 (página 99). Van sendas.

CUNA, ROSAS, BALCÓN
(La Pluma, núm. 30, 1922, p. 99)

Carne rosa y alba
Del sagrado Niño,
Con risas calladas
En hoyuelos lindos.

Rosas, pero el alba.
Tan pura y alegre,
Albea la gracia
En cuerpo celeste.

Cual si iluminaran
Grosezuelas risas
A la luz del alba
Una rosa viva.

CUNA, ROSAS, BALCÓN

¿Rosas? Pero el alba.
...Y el recién nacido.
(¡Qué guardaba el alma!)
Follajes ya: píos.

Muelle carne vaga.
Sueño en su espesura,
Cerrazón de calma,
Espera difusa.

Rosas —para el alba.
Pura sí, no alegre,
Se esboza la gracia.
¡Oh trémulas fuentes!

Creaciones, masa,
Desnudez, hoyuelos.
La facción exacta
Relega lo eterno.

¿Ya apuntan, cerradas
Aún, sí, sonrisas?
...La aurora (¿Y el alba?)
¡Oh rosas henchidas!

Ciñéndonos al texto definitivo, observamos el inicio del bucle: niño, alba, alma...ahora ceñido al completo por un sólo poema. Como observara con anterioridad, va haciendo Jorge una labor de concentración al avanzar el poemario. En ese sentido, pues, Jorge insatisfecho con ¿su propia obra? No, con el lenguaje. Continúa afilándolo, haciéndole más incisivo y preciso. Su labor no es la de un poeta, es la de un científico.

Pero...ya te he dado mucha información, continuaré con este verso el próximo martes. Observa tú mismo las disimilitudes.

martes, 17 de mayo de 2011

'Descanso en jardín' en Sobre Cántico

DESCANSO EN JARDÍN

Los astros avanzan entre
Nubarrones
Hacia el último jardín.
Losas, flores.

¿Qué del incidente humano?
Calma en bloque.
Los muertos están más muertos
Cada noche.

Mármoles, frondas iguales:
Verde el orden.
Sobre el ciprés unos astros:
Más verdores.

Muriendo siguen los muertos.
Bien se esconden,
Entre la paz y el olvido,
Sin sus nombres.

Haya para el gran cansancio
Sombra acorde.
Los astros se acercan entre
Nubarrones.

‘Verde el orden / Sobre el ciprés unos astros:/ Más verdores.’ Mientras tanto, ‘¿Qué del incidente humano?/ Calma en bloque./ Los muertos están más muertos/ Cada noche’. El hombre pasa, pues, ‘Muriendo siguen los muertos./ Bien se esconden,/ Entre la paz y el olvido,/ Sin sus nombres’, mientras los astros permanecen, los astros y las ‘frondas iguales:/ Verde el orden’. ‘Haya para el gran cansancio’ que es la vida ‘Sombra acorde’ y olvido. Ocúltese el hombre como los astros de esta noche del poema entre nubarrones. Insisto, ¡quién leches dice que Cántico es optimista, vital, celebratorio o cosas por el estilo! Nos envuelve Jorge su letra amarga en una música gracil, con la que consigue un efecto equívoco, pero es eminentemente trágico.

martes, 12 de abril de 2011

Sobre Cántico, ahora 'Cerco del presente'

CERCO DEL PRESENTE

Vuelta a celebrar lo mínimo, lo esencial, lo perdurable: ‘actualidad infinita’ en lo inmediato.

Cantan grillos. Cantan, quieren
Durar sonando.
La noche quiere más cielo
De su verano.

En un constante fluir
Se encauza y murmura, manso.
Un rumbo de oscuridad
Que se dirige hacia el canto.

Croan, perdidas, las ranas.
Noche de charcos.
¿Tinieblas difusas? Unen
Los grillos. ¡Tantos!

Mana tiempo del presente,
Susurro sin intervalo.
Lo que fue, lo que será
Laten, ahora inmediatos.

Actualidad infinita
Dura creando.
Grillos sonantes. La noche
Tornea campo.

martes, 5 de abril de 2011

Concluímos con LAS HORAS, el poema del Cántico de Jorge Guillén que andamos desmenuzando

LAS HORAS

En III veíamos de nuevo el reloj, de nuevo digo, como en EL PRÓLOGO, con quien te sugería compararlo. En EL PRÓLOGO: el trajín, la prisa, riscos que salvar, rodeos que rizan la artimaña que todo lo salva…y el secreto para superarlo, inhábil. Pero, ¡alegría!, buen prólogo sea tanta dificultad y venga al poema la dificultad mayor: el misterio, todo. En LAS HORAS III: su pulso es el de los astros, que rigen nuestro tiempo, el orbe todo; ante esto, qué importa qué hora marque el reloj, todas son horas de hoguera, no ya de luz, también de calor, en los montes, en el orbe, en la entera creación o natura. Y ahí Jorge, si es necesario en su torre, cada uno en la suya.


IV

La luna da claridad
Humana ya al horizonte,
Y la claridad reúne
Torres, sierras, nubarrones.

Se abandona el desvelado.
Firme el borde
Nocturno. La inmensidad
Es un bloque.

En torno velando el cielo
Atiende, ciñe a la noche.
De la raíz a la hoja
Se yergue velando el bosque.

Fiel, a oscuras
Va el mundo con el insomne.
El reloj
Da las cuatro. Firmes golpes.

Todo lo ciñe el sosiego.
Horas suenan. Son del hombre.
Las soledades humanas
Palpitan y se responden.


Pero como LAS SOLEDADES INTERRUMPIDAS sigue a EL PRÓLOGO y se nos dice que no tan aislado el hombre (no creo necesario en este caso más que referir el título, suficientemente esclarecedor. Si quieres releer el poema utiliza la herramienta buscador de este blog). pues ahora, nuevamente, nos dice Jorge: cada cual en su isla, sí, pero ahí ‘Las soledades humanas/ Palpitan y se responden’. Y esa, no te engañes amigo lector, es la claridad humana: la de la luna, no la del sol. No es romántico, Jorge, no, en el sentido más tópico del término, pero se acompaña de la luna y la oscuridad como ellos. La incomunicación, la incomprensión, el distanciamiento…la soledad. Ésa es la divisa humana.
Noto de nuevo que ya se ve próximo el fin de este segundo bloque de poemas. Recuerda: el alba es el comienzo, la luna nos marca el fin.

martes, 29 de marzo de 2011

Seguimos con 'Las horas', poema de Cántico de Jorge Guillén

LAS HORAS

Me precio, me glorio, de ver (en el verso de Jorge) donde los demás no ven. ¿Vanidad? Tal vez locura. Jejejeje. Y dejaos de chistes con otras perspectivas mías.
Pues en estas, ¿tiene que ver este fragmento de ‘Las horas’ con el poema ‘El prólogo’? Ahí van los dos, mi única respuesta es representarlos a la vez.



III

Brisa de sombra sensible
Va estremeciéndose al roce
De un alma en toda su espera.
Late el pulso al astro acorde.

¿Aislamiento?
Siempre queda alguna torre.
Una hora
Canta para todos. ¿Oyes?

Circula el tiempo entre agujas
De relojes.
Todo se salva en su círculo,
Todo es orbe.

El instante,
Pulsado, sonado sobre
Tantas cuerdas,
En susurro se recoge.

¿Qué hora será? Son amigas
Esas hogueras de monte.
¿Las dos, las tres? En redondo
Reposa lo oscuro enorme.

EL PRÓLOGO

Otra vez el día
Trajinante debe
Pasar por el puente
Previo de la prisa,

Que entre tantos riscos
-¡Oh recta feliz!-
Conduce hasta el quid
Del propio equilibrio.

¡Ay, cuántos rodeos
Rizan la artimaña
Que todo lo salva!
Pero mi secreto,

Mi secreto inhábil
Entre los relojes
Calla tan inmóvil
Que apenas sí* late.

No importa. ¡Perezcan
Los días en prólogo!
Buen prólogo: todo,
Todo hacia el poema.

*Te recuerdo que este 'sí' lo infiero del sentido semántico, que en el texto del que dispongo aparece 'si'.

martes, 15 de marzo de 2011

Seguimos con 'Las horas' en Sobre Cántico

LAS HORAS

Pero con estas confrontaciones tan evidentes entre la altura soñada y la bajeza cotidiana a Jorge no le basta. No se contenta con hacerlas manifiestas en las dos líneas paralelas que hemos señalado en la primera y segunda parte de ‘Al aire de tu vuelo’, concretando en ‘Las Horas (I)’ frente a ‘Esfera Terrestre’, sino que continúa con una segunda parte de ‘Las horas’ para acercarnos aquellas ideas de ‘Esfera Terrestre’ y hacernos más evidente la pugna entre estos términos. Diré que es cortesía de Jorge hacer este recordatorio. Al lector atento, estudioso, no le resulta necesario, pero no sólo en él piensa Jorge.
Ahí va, pues. Dime si nos dice algo nuevo o sólo repasa.

II

Abajo, no. La almohada
Del insomne
Comunica a las tinieblas
Su desorden.

Yace inquieto el desvelado
Junto al borde
Sombrío. ¿Qué realidad
Se le esconde?

Y a las afueras fluctúan
Bajo los pocos faroles,
Que un viso de enigma arrojan
A los términos más pobres.

Tiembla el reloj sin paisaje.
¿Hacia dónde
Va una hora sin un mundo
Que la asombre?

El tiempo quiere lugar,
Rechaza la hondura informe,
No acierta a vivir sin fondo
Que enamore.

Almohada-insomne-tinieblas-desorden-inquitud-desvelo-borde-sombrío. Todos estos términos ya nos son conocidos en la poesía de Jorge, ¿verdad?, y su valor semántico. Y ¿qué realidad se le esconde? Los pocos faroles que alumbran fluctuantes en la calle nos ocultan y empobrecen ese bellísimo misterio de los cielos. Si no es esto hablar de contaminación lumínica, se le parece mucho. Y otra vez reloj de la prisa, sin paisaje, en un mundo que no puede asombrarnos. Y en oposición: tiempo. ‘El tiempo quiere lugar,/ Rechaza la hondura informe,/ No acierta a vivir sin fondo/ Que enamore’.

Repasando los poemas hasta ahora comentados, el tiempo:

MÁS ALLÁ: ‘Intacto aún, enorme,/ Rodea el tiempo’. Más allá, segunda estrofa

TIEMPO PERDIDO EN LA ORILLA: ‘Sálvame así, tiempo/ Perdido en la orilla/ Libre, tanto amor,/ Tanto azar, las islas’.

LAS SOLEDADES INTERRUMPIDAS: ‘Hay robles, hay nogales,/ Olmos también, castaños./ Entre las muchas frondas/ El tiempo aísla prados’. ‘Y se desgarra el tiempo…/ Es el pitido súbito/ De un tren que allí, tan próximo,/ Precipita al futuro.’

NATURALEZA VIVA: ‘¡El nogal/ Confiado en sus nudos/ Y vetas, a su mucho/ Tiempo de potestad’.

LOS TRES TIEMPOS (poema completo): ‘De pronto, la tarde/ Vibró como aquellas/ De entonces-¿te acuerdas?-/ Íntimas y grandes.// Era aquel aroma/ De Mayo y de Junio/ Con favores juntos/ De flor y de fronda.// Fijo en el recuerdo,/ Vi cómo defiendes,/ Corazón ausente/ Del sol, tiempo eterno.// Las rosas gozadas/ Elevan tu encanto,/ Sin cesar en alto/ Rapto hacia mañana.// De nuevo impacientes,/ Los goces de ayer/ En labios con sed/ Van por Hoy a Siempre’.

TODO EN LA TARDE II: ‘Invisibles, a ciegas/ Calientes, animales,/ Que no paran jamás:/ Venas del tiempo, laten’.

ADVENIMIENTO: ‘¿Y se perdió aquel tiempo/ Que yo perdí? La mano/ Dispone, dios ligero,/ De esta luna sin año’.

En general, pues, el tiempo tiene una connotación positiva para Jorge, contra la negativa del reloj. El tiempo es intemporalidad, pausa y libertad, potestad, recuerdo y ansias de futuro. Sólo adquiere un carácter negativo asociado al reloj, a las prisas y el continuo movimiento de la actividad social.

Volviendo a ‘LAS HORAS’, ‘El tiempo quiere lugar,/ Rechaza la hondura informe,/ No acierta a vivir sin fondo/ Que enamore’.

Espero no haberme alargado demasiado. Hasta la próxima semana.

martes, 8 de marzo de 2011

En 'Sobre Cántico', 'Las horas (I)' en comparativa con 'Esfera terrestre'

LAS HORAS

Seguimos la comparativa. A ‘Tiempo perdido en la orilla’ le sucedía ‘Esfera terrestre’. Protagonista: el mar. En ‘Las horas’, tras ‘Juegos’: el cielo.

I

“Arriba dura el sosiego./ Nada humano lo corrompe.”, frente a ”¿Ni el raptor de las ondas/ Ni el amoroso naúfrago/ Te aliviarán, mar sabio?” en ‘Esfera Terrestre’.

“Eternamente refulgen/ Las soledades mayores.” frente a “Incorruptibles curvas/ Sobre el azul perfecto,/ Que niega a los deseos/ La aparición de espuma”.

“Va la luna/ Ganando noche a la noche,/ Y rendida/ Luce una verdad muy joven.” frente a “¡Forma del mediodía,/ Qué universal! “

“Es la paz. No existen fuegos/ Ni lámparas que interroguen./ La luna está serenando/ Su horizonte”, frente a ”Las ondas/ Refulgentes desdoblan/ La luz en luz y brisa”.

“Y a ese filo de la luna/ Corresponde/ Neto el perfil de la cumbre,/ Sola entonces.” frente a “Y la brisa resbala/ -Infante marinero, Rumbo sí, mas no peso-/ Entre un rigor de rayas// Que al mediodía ciñen/ De exactitud. ¡Desierta/ Refulgencia!”

“Nadie lanza voz ni piedra/ Que por los riscos rebote./ Intacto el silencio arriba/ Dura sobre los rumores.” frente a “La esfera,/ Tan abstracta, se aflige”.

En suma, ese arriba en que dura el sosiego frente a este abajo sin alivio; esa eterna refulgencia frente a este reiterado derrumbe; nocturnidad y misterio frente a plena luz y claridad; serenidad y complacencia frente a desdoblamiento y complicaciones; cumbre frente a desierto; imperturbabilidad frente a aflicción.

¡Ay, amigo! No te miento si te digo que me lo empiezo a creer. ¿Será posible que esté acertando con mi Jorgito? Continuaré...

martes, 1 de marzo de 2011

En Sobre Cántico, 'Juegos', poema de Jorge Guillén

JUEGOS

‘El niño hacia su voz/ Se aúpa’. ‘Vida sin sombra ni término’. ‘¡Para todos ahora mismo/ Quiero más!’ Quedan dichos estos versos en ‘Arranuqes’, que antecede.

Y como a ‘Niño’ sucedía ‘Tiempo perdido en la orilla’, a ‘Arranques’, ‘Juegos’. En ‘Niño’ y en ‘Arranques’, el mar. En ‘Tiempo perdido en la orilla’ y en ‘Juegos’: la contemplación, el deleite. Aquellas orillas, de arroyo, las de ahora, del cielo. ¿Qué no?


TRES NUBES

Son tres nubes y están solas
En el centro
Del tórrido azul, a julio
Resistiendo.

Y los tres islotes blancos,
Nítidos islotes frescos,
Suavizan la soledad
Severa del firmamento.

Esas anchas nubes planas,
Esos hielos
Muestran un azul ya un poco
Más benévolo.

Aliviadme, refrescadme,
Témpanos. Vuestro archipiélago
Permanezca en mi verano,
Sobre mi sombra y mi techo.

Oh, cuánto azul. ¿Todavía
Con exceso?
Aquí estoy para servirle
De consuelo.


TARDE MUY CLARA

Por el azul los corderos
En redil
Presentaban las blancuras
De su gris.

En un chopo un ave negra
Casi azul
Gemía. ¿No era un doliente
Bululú?

Los corderos esparcían
Candidez.
¿El cielo azul era blanco
Para él?

Casi azul, aunque tan negra
De tensión.
¿El ave no se adornaba
Su dolor?

¡Qué oscuros tantos enigmas
A la par!
Entera lució la tarde:
Claridad.

martes, 22 de febrero de 2011

Comentamos 'Arranques' en Sobre Cántico

ARRANQUES

Recordarás, imagino, la secuencia inicial de poemas de la primera parte de ‘Al aire de tu vuelo’: ‘Más allá’, ‘Los nombres’, ‘Niño’. En esta segunda parte: ‘Alborada’, ‘Sabor a vida’, ‘Jardín en medio’, ‘Arranques’. En ‘Más allá’ y en ‘Alborada’ se repite el alba (repasa los textos si lo crees necesario), aunque en aquella primera parte era más conceptual y metafísica (la toma del cuerpo por el alma, el despertar de los sentidos y el despertar de la razón) que en esta segunda parte, donde el despliegue de imágenes de la naturaleza es sencillo pero portentoso. A continuación de aquel nacimiento del día y de la luz de ‘Más allá’, Jorge se aventuraba a reflexionar sobre la necesidad y la valía de los nombres asignados a ese mundo que se nos abre. Ahora, directamente nombra la belleza en ‘Sabor a vida’ y ‘Jardín en medio’, la belleza, el recreo y la paz en el medio natural (también en el artificio del jardín). No te sorprenda, ‘lo profundo es el aire’. Ante aquella necesidad de nombrar la realidad, ante aquel nacer, Jorge sentíase como un ‘Niño’. Ahora Jorge se nos manifiesta también como un niño (se repite el término) en sus ‘Arranques’ ‘Por el agua’ y ‘Por la hierba’. Ay. Si Jorge no hizo Matemáticas es porque no las conoció, sino las habría amado y aprovechado mucho.

POR EL AGUA

Entran los pies en el mar,
Que ya ondula
Chispeando: sobre el agua,
Luz más rubia.

Precipitándose corre
Con tumulto de roturas
Una alegría que cae
De bruces sobre la espuma.

El tan niño hacia su voz
Se aúpa,
Se multiplica, resalta,
Onda aguda.

Rizándose va y creciendo
Con ondulación de suma
Todo un caos de salud
Que se crea ya su curva.

Arrollador griterío,
Absoluta
Vida sin sombra ni término:
Criatura.

POR LA HIERBA

Se arroja el niño a la hierba
Que es un mar,
Y por lo fresco y lo blando
Nada ya.

(¿Hacia dónde tantas ondas
Bajo el sol?)
-Dame el campo con el cielo,
Damelos.

¡Cuánto mar por esa hierba,
Ah, ah, ah!
¡Para todos ahora mismo
Quiero más!

-Dame el campo con el cielo,
Damelos.
(¿Hacia dónde tantas ondas
Bajo el sol?)

La hierba es un oleaje
De verdad.
Entre las manos del niño
Pasa el mar.

martes, 15 de febrero de 2011

Comentamos 'Jardín en medio', suma y compendio de Cántico

JARDÍN EN MEDIO

“Azoteas, torres, cúpulas/ Aproximan los deseos/ De las calles y las plazas/ A su cielo.” Al cielo, pues mira Jorge, levantando la vista de la ciudad, para encontrar “Vacación./
Nubes, nubes de bureo,/ Libres, lentas,/ Varían, vagan sin término.// Luminoso el redondel,/ La ciudad confusa dentro,/ Mayo sin prisa por Junio/ Se abandona a su entretiempo”, para encontrar la paz y el abandono. “Buen desorden:/ En el rumor un concierto/ Se insinúa/ Silencioso. ¡Dulce estrépito!// Cercada por el bullicio,/ De seguro no está lejos/ De nadie la realidad/ De un portento.” No está lejos, pero dónde. ¿Dónde ha de buscar Jorge sino en los recoletos, en la soledad clausurada de jardines y versos, en lo más íntimo? “¡Oh soledad clausura!/ Recoleto/ Queda todo frente al sol,/ Bajo el viento.” Y ahí, abetos, mirlos, el fructífero diálogo (preguntas con su srespuestas) entre los fresnos, mariposas, flores, golosos insectos, felicísimas y concretas margaritas, agua viva, fresca sombra, “¡Qué buen calor! Un ambiente/ De secreto,/ Banco, follaje, penumbra,/ Sol inmenso.// ¿Sobrará tanta belleza?/ Yo la quiero./ Basta acaso que un ocioso/ Goce, lento.” Y sin acaso. Basta. Porque entre tanto embeleso, como dijera de los fresnos, “Tanta comunicación/ Sin descanso entre los juegos/ Más remotos me regala/ Mucho más de cuanto espero”. Así que vemos que Jorge, que tanto parece huir de la ciudad o la urbanidad (¿no?), sí cree que hay comunicación posible, pero no cifra su esperanza entre los hombres, sino en el hombre con el medio natural y entre sus seres. “Ancho espacio libre, césped,/ Olmo a solas en el centro,/ Con ahínco poseído/
Mi silencio.// Mas…¿Otra vez? He ahí,/ Recompuesto,/ El discorde mundo en torno,/
Tan ajeno.// Por el aire/ Flotan, de un rumor suspensos,/ Muchos cruces/ De otras voces y otros genios.”

“Ventura, ventura mínima:
¿Quién te arrancará del hecho
Mismo de vivir? ¡Vivir
Aún y el morir tan cierto!

He ahí la realidad
Revuelta: fárrago acerbo.
¿Y el jardín? ¿Dónde un jardín?
-En el medio.”

Ay, Jorge, que no cambia su discurso, pero que cada vez más bello.

martes, 8 de febrero de 2011

Comentario a 'Sabor a vida', poema de Jorge Guillén en 'Cántico'

SABOR A VIDA

De la naturaleza, Jorge, no hay que esconderse. ‘Las alegrías de un hombre/ Se ahondan fuera esparcidas./ Yo soy feliz en los árboles,/ En el calor, en la umbría.’ Y es que ‘Hay ya cielo por el aire/ Que se respira./ Respiro, floto en venturas,/ Por alegrías’. Qué flamenco mi Jorge, y olé, por alegrías.

Hacia fuera, Jorge, nos volcamos, sí, pero sin prisas y hacia lo que no pasa: ‘¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida’. ¿Más claro? ‘Lenta el alma, lentos pasos/ En compañía./ La gloria posible nunca,/ Nunca abolida.’ ¿Son estas aventuras, Jorge? ‘¿Aventuras? No las caza/ Mi cacería./ Tengo con el mismo sol/ La eterna cita.’ Y yo contigo, Jorge, cada lunes: lunático, yo; y Poesía Abierta, los martes: guerrera, ella.

martes, 1 de febrero de 2011

Sobre Cántico, comentario de 'Alborada'

Estamos en la segunda parte de 'Al aire de tu vuelo'. Todos sus versos los hemos publicado en las entradas anteriores bajo la etiqueta Sobre Cántico. Ahora me toca decir sobre el verso. ¿Por qué aporte algo? Quiá. Si lo logro, qué más da. Es tiempo para mí y para Jorge, para seguir forjando nuestra intimidad. Lo demás, qué importa. Gracias, Jorge.

ALBORADA

’Un claror, sonoro ya,/ Se dispara/ Levantando los albores/ En bandadas.’ Tal plasticidad es atípica en lo que llevamos recorrido de Cántico: vemos y oímos a las aves levantar el vuelo cuando el sol asoma. Dulce y féliz estrépito. (¡Ah, cómo fluye ya Jorge por mis venas! Tras escribir esto releo su verso ‘¡Dulce estrépito!’ en Jardín en medio. Así te quiero, Jorge, dentro de mí. ¡Sin contacto,eh!) Nada que ver con aquella otra escena de movimiento en que los rayos del sol recorren la pared (En Más allá, IV: ‘Por aquella pared,/ Bajo un sol que derrama,/ Dora y sombrea claros/ Caldeados, la calma// Soleada varía./ Sonreído va el sol/ Por la pared. ¡Gozosa/ Materia en relación!’), tan inanimada.

Y con estos albores, pues no es uno,sino múltiple: ‘Harto el desvelo, por fin,/ De mi alma,/ Se abate sobre sus propias/ Almohadas’. Qué diferencia entre estas almohadas sobre las que se abate gozoso cuando llega la luz con aquella otra de inquietud y desasodiego (Más allá, II: ‘Y este ser implacable/ Que se me impone ahora/ De nuevo –vaguedad/ Resolviéndose en forma// De variación de almohada,/ En blancura de lienzo,/ En mano sobre embozo,/ En el tendido cuerpo’).

¡Ah!, bajo este sol: ‘Siento el mundo bajo el día,/ Que me embarga/ Los párpados. Bien me esconden/ Las pestañas.// Ese piar renaciente/ De las ramas/ Da a mi sueño su envoltura/ Buena, blanda.// Una luz de patrocinio// Me resguarda./ Duerma el que en su sol confía./ ¡La alborada!’. Sí, Jorge, alcanzar la luz y ¡a descansar! ¿Esconderse, Jorge, tras las pestañas? De la prisa, ha de ser, de los hombres, pero el sol, las aves, los árboles…

martes, 18 de enero de 2011

Poema de Jorge Guillén en Cántico que cierra la segunda parte de 'Al aire de tu vuelo'

DESCANSO EN JARDÍN

Los astros avanzan entre
Nubarrones
Hacia el último jardín.
Losas, flores.

¿Qué del incidente humano?
Calma en bloque.
Los muertos están más muertos
Cada noche.

Mármoles, frondas iguales:
Verde el orden.
Sobre el ciprés unos astros:
Más verdores.

Muriendo siguen los muertos.
Bien se esconden,
Entre la paz y el olvido,
Sin sus nombres.

Haya para el gran cansancio
Sombra acorde.
Los astros se acercan entre
Nubarrones.

martes, 11 de enero de 2011

'Cerco del presente' es el siguiente poema de Cántico, obra de Jorge Guillén

CERCO DEL PRESENTE

Cantan grillos. Cantan, quieren
Durar sonando.
La noche quiere más cielo
De su verano.

En un constante fluir
Se encauza y murmura, manso.
Un rumbo de oscuridad
Que se dirige hacia el canto.

Croan, perdidas, las ranas.
Noche de charcos.
¿Tinieblas difusas? Unen
Los grillos. ¡Tantos!

Mana tiempo del presente,
Susurro sin intervalo.
Lo que fue, lo que será
Laten, ahora inmediatos.

Actualidad infinita
Dura creando.
Grillos sonantes. La noche
Tornea campo.

Sólo nos queda por publicar un poema de la segunda parte de 'Al aire de tu vuelo'. Tras él haremos análisis o paráfrasis o comentario o lo que sea que hacemos.

martes, 4 de enero de 2011

'Las horas', poema del 'Cántico' de Jorge Guillén

LAS HORAS

IV

La luna da claridad
Humana ya al horizonte,
Y la claridad reúne
Torres, sierras, nubarrones.

Se abandona el desvelado.
Firme el borde
Nocturno. La inmensidad
Es un bloque.

En torno velando el cielo
Atiende, ciñe a la noche.
De la raíz a la hoja
Se yergue velando el bosque.

Fiel, a oscuras
Va el mundo con el insomne.
El reloj
Da las cuatro. Firmes golpes.

Todo lo ciñe el sosiego.
Horas suenan. Son del hombre.
Las soledades humanas
Palpitan y se responden.

Para leer el poema completo, sigue la etiqueta Sobre Cántico y encontrarás us tres primeras partes.

martes, 28 de diciembre de 2010

'Las horas', poema del 'Cántico' de Jorge Guillén

LAS HORAS

III

Brisa de sombra sensible
Va estremeciéndose al roce
De un alma en toda su espera.
Late el pulso al astro acorde.

¿Aislamiento?
Siempre queda alguna torre.
Una hora
Canta para todos. ¿Oyes?

Circula el tiempo entre agujas
De relojes.
Todo se salva en su círculo,
Todo es orbe.

El instante,
Pulsado, sonado sobre
Tantas cuerdas,
En susurro se recoge.

¿Qué hora será? Son amigas
Esas hogueras de monte.
¿Las dos, las tres? En redondo
Reposa lo oscuro enorme.

martes, 21 de diciembre de 2010

'Las horas', poema del 'Cántico' de Jorge Guillén

LAS HORAS

II

Abajo, no. La almohada
Del insomne
Comunica a las tinieblas
Su desorden.

Yace inquieto el desvelado
Junto al borde
Sombrío. ¿Qué realidad
Se le esconde?

Y a las afueras fluctúan
Bajo los pocos faroles,
Que un viso de enigma arrojan
A los términos más pobres.

Tiembla el reloj sin paisaje.
¿Hacia dónde
Va una hora sin un mundo
Que la asombre?

El tiempo quiere lugar,
Rechaza la hondura informe,
No acierta a vivir sin fondo
Que enamore.

martes, 14 de diciembre de 2010

'Las horas', poema del 'Cántico' de Jorge Guillén

LAS HORAS

I

Arriba dura el sosiego.
Nada humano lo corrompe.
Eternamente refulgen
Las soledades mayores.

Va la luna
Ganando noche a la noche,
Y rendida
Luce una verdad muy joven.

Es la paz. No existen fuegos
Ni lámparas que interroguen.
La luna está serenando
Su horizonte,

Y a ese filo de la luna
Corresponde
Neto el perfil de la cumbre,
Sola entonces.

Nadie lanza voz ni piedra
Que por los riscos rebote.
Intacto el silencio arriba
Dura sobre los rumores.

martes, 7 de diciembre de 2010

Un nuevo poema de Jorge Guillén en 'Cántico', seguimos el recuento

JUEGOS

TRES NUBES

Son tres nubes y están solas
En el centro
Del tórrido azul, a julio
Resistiendo.

Y los tres islotes blancos,
Nítidos islotes frescos,
Suavizan la soledad
Severa del firmamento.

Esas anchas nubes planas,
Esos hielos
Muestran un azul ya un poco
Más benévolo.

Aliviadme, refrescadme,
Témpanos. Vuestro archipiélago
Permanezca en mi verano,
Sobre mi sombra y mi techo.

Oh, cuánto azul. ¿Todavía
Con exceso?
Aquí estoy para servirle
De consuelo.


TARDE MUY CLARA

Por el azul los corderos
En redil
Presentaban las blancuras
De su gris.

En un chopo un ave negra
Casi azul
Gemía. ¿No era un doliente
Bululú?

Los corderos esparcían
Candidez.
¿El cielo azul era blanco
Para él?

Casi azul, aunque tan negra
De tensión.
¿El ave no se adornaba
Su dolor?

¡Qué oscuros tantos enigmas
A la par!
Entera lució la tarde:
Claridad.