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domingo, 17 de febrero de 2013

Alfredo Poyo y Jesús Malia recitan en Lavapiés


El próximo viernes 22 de febrero me juntaré con Alfredo Poyo, compañero  de andaduras poéticas desde mis inicios, en El dinosaurio todavía estaba allí, C/ Lavapiés, 8.
Bonita ocasión para compartir lo que es probable que esperes de mí y lo que no te imaginas.
Se cuenta con tu presencia, y se desea.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Lunes 1 de octubre en Clamores, Alfredo Poyo y Cristina Narea con el libro de Poyo: "De roca a roca y tiro por esta sombra"


Palabras de Mikel Kortabitarte dirigidas a Bolo (director de la colección Hecho en Lavapiés) sobre el libro de Poyo:

Hola, Bolo. Antes de decir algo concreto de "De Roca a Roca... ", confesarte que lo primero que me ha venido a la azotea es el arranque de una canción de Lichis [La Cabra Mecánica], "Valientes", -qué curioso, también él esta hecho en Lavapiés-:" Recibo libros de poetas amigos, de cargos de coraje a tumba abierta y dinero perdido, todos escriben como supongo se ha de escribir, me gusta decirles que me ayuda a vivir". Y A Poyo le diría eso, que me ayuda a vivir. Cuando leía el manuscrito no podía dar crédito de las posibles lecturas que había, eran infinitas, los poemas cambiaban según mi estado de ánimo, entre la dureza de las palabras y frases o no frases, a veces atrapado en qué coño querrá este de mí, me gustaba y me gusta darles vueltas. Un día me puse a jugar como un niño en clase de lengua con las comas, puntos, interrelaciones y demás signos. Nunca antes había leído algo jugando así, a veces el resultado es demoledor, y otras creo que no tiene nada que ver con lo que Poyo ha escrito y es un poema mío. (Eso también me gusta.) Qué ratos más buenos jugando a ser poeta. Releer este poemario es como leer un libro de 5000 páginas, que finito él se hace infinito. Me lo pasaste hace un año y todavía no lo he terminado, un gran  regalo. Eskerrik asko Bolo eta zorionak Poyo.

Poema que abre el libro:

si la tierra fue lisa sólo agua alguna vez una monda atrevida del cosmos bola de vientre mimada por falo de luz … un crujir de cordón tal vez contractura meridional y emergió la roca para nombrarnos en materia mientras artista del silencio la sombra narra el movimiento de nuestra presencia y dilata y giramos … siempre amarrada al suelo o medio colgá la roca es la tierra el útero que late llueve ofrenda y crecemos cuando existe la caricia … hilandera la roca es mamá todos somos arrugas cordilleras de muchos momentos sobre un vacío que grita quen la roca todo es piedra menos manos corazón y la sombra nuestra palabra mágica la memoria de nuestro baile

lunes, 21 de noviembre de 2011

Un par de poemas de Alfredo Poyo nacidos en el Taller de Poesía Abierta

Así cómo te miro regada por la ducha subel cohete lamiendo mis arterias en un sinfín de chispas gotas de agua que resbalan hasta renacer espuma entre los pies ondas estremeciendo la piel el vacío rojo verde amarillo roja la esponja tu pelo oscurecido de agua cayendo haciatras tu mentón se funde con el techo vaporoso para que me alimente en la pensión de tu cuello y estalle el cohete en nuestro cielo rojo verde amarillo roja la esponja junto al desagüe que jadea también



____

Dame tu culo quien quieras que seas siéntate que un culo siempre es mullido y yo siempre en pie esperando compañía soy tan quieta entre el silencio del comedor o la cocina respaldo de una tertulia comensal escribano pedorrea que así respiro siento tu culo sobre mi vientre forrado tus movimientos me realizan enlaza mis patas con tus pies juguemos a los amantes sube tu falda y mójame derrama vino salsa de tomate un grano de paella lo que quieras pero deja impronta de tu descanso sobre mis cuatro patas de pino que han visto ya tantas mudanzas y al levantarte no me coloques bajo la mesa

jueves, 9 de junio de 2011

Un par de poemas de Alfredo Poyo

ME QUEDO CON TU SILENCIO

la elipse que trazan las flores
cuando se desvanece la alegría
el interior de un buzón con letra bancaria
una plaza cercada de banderas
en la cima de mástiles erectos
toboganes del silencio
por los que se arrastran los días
como suelas de indigente

brilla el filo del silencio
sobre la tarjeta del inem
decorando tu despensa
sobre una estela de lágrima
sobre tres llagas de coca
en la palma de un espejo

el silencio
muro estucado de aguijones
hemorragia sin vendaje
estatuas constructoras de la historia

retumban por el sótano de mis oídos
las botas recias del silencio
me desgarran elintestino
alcanzan el corazón
en un naufragio de sangre
entonces cierro los ojos
para ver cantar tus manos
fulgor de inocencia
cuando recoges tu pelo
y la tierra se amamanta
en la pensión de tu cuello


EPITAFIO PARA UN POETA

cuando el día ya visitado
se adorne de silencio
el cuerpo exhalará las palabras escritas
hacia un viaje por el tiempo

nómadas
libres

como el aliento que al golpear el aire
las calles de invierno dibujan
navegará el hálito indestructible de los versos
ofreciendo compañía

jueves, 2 de junio de 2011

Un par de poemas de Alfredo Poyo

ANSIEDAD

retumba la noche oscura
por las vertientes en niebla de tu cuerpo
mientras las farolas delatan en tus labios
la inseguridad que se esconde
tras el brillo de un piercing

las calles llevan casi todas
a locales pachangueros
santuarios del olvido
donde jóvenes y belleza son de humo
nuestros gestos aullidos

a las palabras las persigue el minotauro
buscan en el reflejo de un cristal de botella
la luz necesaria que ahuyente la negrura
pero el cristal empalidece
cuando me rozas la entrepierna
y el ron nos sumerge en bocanadas de dolor
el pedo y el baile como máscaras
la eyaculación unos voltios de lágrimas
una arqueta en la que se ahogan
los cuerpos y la noche
tus ojos y la tierra
las caricias sin amor

qué asco da la vida desde el vacío de las tripas
cuándo acertarás a sacar punta al del espejo
estoy cansado de perderme entre la noche
de sentirme débil por sus calles
decidme
si alguno de vosotros lo sabe
decidle cómo sentirse a gusto
con los días con las noches
con uno mismo cuando no está dormido


REENCUENTRO

los pasos no se atreven a correr
el corazón contiene un inminente alboroto
la sonrisa se va estirando
las manos tiemblan
la plaza enmudece
desaparece la tarde
el universo se reduce a tu presencia

y tú como yo
como dos niños ante un juguete nuevo
después de tantos años sin vernos
y justo antes de que estalle la alegría

jueves, 26 de mayo de 2011

Un par de poemas de Alfredo Poyo

como cuando la sed sobre la fuente
cuando hiervo en tu aliento me revivo


FOTOMATÓN


me extirparon la juventud a golpes de destierro
soy de la tierra en que pisan mis pies
rueda en camión de reparto
sobre la que el asfalto en sus ranuras
riza sendas misteriosas
que llevan al corazón

he leído en los surcos del espejo
las lágrimas de un hombre
tras las risas de los chupachups
campos de adormideras por mi cara
un velero siempre orzando
etapa tras etapa
norte sur o plutón

el tiempo quiere ser mi dueño
me pone arrugas cómo no
pero soy canción autista
el vehemente quejido de una viola
latiendo por los límites del viento
inaudible sin el alma
casi tan libre como el pío de un vencejo
sus notas son de papel de lija
sin más rumbo que la aspereza de los días
los bolsillos llenos de mis manos
y entre las manos cuatro cuentos
cerezas del poema de tu vientre

he nacido para ser lo que soy
el ahínco de una mirada
en la hora punta del autobús
que se escapa por la ventana
para escalar el horizonte

vomitar versos en mis huellas
que han afincado su patria
en los hoyuelos de tus mejillas
en tu sonrisa toma luz el sol
soy nómada de tus contornos
destino es fortaleza en nuestras manos
norte sur o plutón

jueves, 19 de mayo de 2011

'Cuando cae la noche', un poema de Alfredo Poyo

CUANDO CAE LA NOCHE

Cuando cae la noche acuden los monstruos
para educar a mi hijo.
Al afrontar el sueño
acechan garras y colmillos.
Cuando baje los párpados le atraparán.

Pertenezco al género de plantas que han crecido
bajo el llanto de una tierra arrasada,
donde el miedo a otro incendio
somete la paz de las raíces.
Cada noche rompo mi tallo de vegetal expectante,
las caricias sobre su frente
son el viento que disipa los temores de mi hijo.

Los monstruos saltan de la cama,
se abalanzan sobre mí clamando venganza,
rotundos como una bomba en la ciudad dormida.
Sus eructos huelen a niños padeciendo una guerra,
a víctimas de la voracidad.

Del alba nacerá la calma.
Revelados los escombros y la sangre,
los que no hayan muerto seguirán llorando,
germinarán sobre una tierra incendiada
dando plantas de tallo callado.