¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
jueves, 11 de junio de 2009
Un poema de Orión de Phantoseas
[zagales eternos]
... en el monte
- a solas -
se amaron y juraron en diciembre;
… por diciembre se acortan las majadas, las palomas,
el canto del cielo, la luz,
y sólo el sol de las nieves pastorea en las cumbres
y allí queda, encendido;
… se murió Cálipse en invierno;
el veintitrés de enero se abismaron el fuego y las tormentas
y el frío embistió a las jaurías y al ojo del jaguar y al toro negro;
[un frío así de insoportable no tiene incertidumbres]
… subió Óparis al monte trepando por él, sin él,
por la oscuridad pura,
por el vientre salvaje de una piedra infinita;
… Cálipse estaba al lado de la puerta, caída;
como una mariposa helada la tomó y, sin prisa, mirándola,
la posó suavemente en el suelo de la choza;
después bajó los ojos y allí estuvo,
de pie toda la vida.
http://www.oriondepanthoseas.com
martes, 26 de mayo de 2009
Javier Vázquez Losada en 'Casi sin querer'
La hormiga se pasea confiada
por el balcón de la estación
hasta que la embisten,
le da tiempo a recordar
toda su vida
que no es más que un paseo
por algún balcón florido o no
de alguna estación.
Un poema de Javier Vázquez Losada en 'Casi sin querer', editado por Baile de Sol.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Javier Vázquez Losada en 'Casi sin querer'
Cuanto no escribo es cuanto sé
y eso en el mejor de los casos.
Pasarán los días y las noches
uno tras otro
se volverán silencio
lo que ocurrió ya no existe más
y tocará esperar otro día otra noche
aventados con amores más o menos tiernos
esperar
los movimientos de pánico
resumidos en tres palabras que es cosa de ahorrar,
recoger un pensamiento casi insomne
y sonreír para estar más guapo en la foto
para que nadie se fije
en el siniestro designio
de un tiempo obsceno
el tiempo que delimita
algo por aquí y un poco más por allá.
Entretanto la luz comienza a entrar por mi ventana como si me saludara.
Un poema de Javier Vázquez Losada en 'Casi sin querer'. editado por Baile de Sol.
jueves, 7 de mayo de 2009
Un poema de Javier Vázquez Losada
... Y yo
siempre mirando
la luz desde la sombra
me comparo y soy nada
pequeño
por mirar cosas más grandes
más vale que me entere
de que soy de mi propio
tamaño.
Un poema de Javier Vázquez Losada en 'Casi sin querer', editado por Baile de Sol.
jueves, 29 de enero de 2009
Un poema de Orión de Phantoseas
… y me quedé pensando no sólo en cómo eras
y en cómo aullaron aquellos cierzos de marzo y las iras de agosto
que tanto afligieron nuestras yemas tempranas,
sino en cómo no supe hacer que del cielo solar renaciese la lluvia
y en la piel del volcán germinara una rosa;
… y no, no había desamor o nieblas cuando escuché el silencio;
sé que a veces se aparece la eternidad, la nuestra,
con esa esmerada placidez, casi dulzura, que asombra o duele;
... así surgía nuestro amparo o don de las resurrecciones,
la transparencia lúcida de todo cuanto con amor ha sido;
... reconozco y siento tu sublime libertad y el aleteo de tus pájaros alejándose,
y ese poso apacible, y cálido aún,
de la ternura fresca.
http://www.oriondepanthoseas.com
lunes, 5 de enero de 2009
Un poema de Orión de Panthoseas
... parecerá increíble, pero he sabido al fin que las viejas costumbres no sólo enmohecen,
sino que aplastan y matan;
por eso las muy putas me han hecho así de denso y taimado, diría que irreconocible;
... y es que, los días que vienen como éste, casi es mejor pegarse un tiro
o ponerse a correr y a correr y no parar hasta caer como un recauchutado en la cuneta;
así no podría pensar, o a lo mejor me olvidaba de que he debido ser un hombre;
... por eso, después de haber seguido y seguido con tesón implacable durante tanto tiempo
dentro de este ser-hombre-burro, parece que las hubiera olvidado y no pudiera reconocer
siquiera las palabras, me doy cuenta de que las sublimes ya no puedo hallarlas fácilmente
ni puedo cogerlas sin remordimiento; al contrario, noto que al tocarlas me rozan y hieren,
como si a fuerza de no usarnos hubiera surgido entre nosotros un foso insalvable
de rabia o rencor, de extrañamiento, de desconfianza o burda descortesía;
... y no, no me atrevo a decir que no me duela este escarnio, esta afrenta para una felicidad
y reglas de mente y corazón que tuve;
... éstos días canallas los conozco bien, los conozco de puta madre, pues siempre, siempre vienen
con los cuchillos tapados; vas tan tranquilo dando patadas a las hojas y, de repente,
sientes por la espalda un dolor punzante que te aprieta, que te ahoga y te ahoga y no te deja ni respirar;
... y aunque suelo decirme que ya soy muy mayor y que debo tener cuidado con todo, mucho cuidado,
- y una y otra vez me lo repito - yo, sin embargo, erre que erre, para adelante y contra el suelo
y dale que dale; un día y otro sin miramiento, con ira y furia.
[… del “Libro de Ahab”]
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(Weblog literario del autor: poesía, relato, novela, filosofía y otros)
jueves, 18 de diciembre de 2008
miércoles, 10 de diciembre de 2008
lunes, 1 de diciembre de 2008
martes, 25 de noviembre de 2008
martes, 18 de noviembre de 2008
viernes, 14 de noviembre de 2008
'La soledad, la luz y la memoria', un poema de Orión de Phantoseas
... ya se han ido las pocas golondrinas
que alegraban la tarde en los aleros;
el otoño se viste en los umeros
y el silencio se adentra en las encinas;
...por los montes del alma y sus colinas
la mente se estremece en los alberos;
el ocre, cuesta arriba en los senderos,
conduce hacia las fuentes cristalinas;
...junto al tronco y las ramas de esta higuera,
- entre el aire y el tiemblo de la vida -
la soledad se acuesta muy temprano;
y en su rueca, de auténtica hilandera,
va hilvanando la luz, en mi memoria,
al filo fiel y exacto de su mano.
http://www.oriondepanthoseas.com
(Weblog literario del autor: poesía relato, novela, filosofía y otros)
miércoles, 12 de noviembre de 2008
viernes, 7 de noviembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Poemas de 'Calle' de Miguel Ángel Gara
... ahora veremos las estrellas amigo
contemplaremos gnomos feroces subiendo
al techo del amanecer has visto alguna vez
el cielo la realidad que mezcla tu ficción
mi ficción? alguna vez fuimos felices
protagonistas el domingo
las niñas cubiertas de luz
su música verdad
sobre la vida
vida
enfermedad y muerte
necesidad de sexo
tras las cámaras
que el maquillaje oculta
en olas de asco ante el espejo roto
que es el papel brillante
la pantalla donde mujeres
ofrecen labios a niños
de ciudades inútiles lenguas
para que charlatanes sin conciencia
puedan hablar y hablar y hablar y quedarse
callados...
Columna
Sus ojos dejaban de sonreír
cuando la sonrisa llegaba
a sus labios. Marlowe
quién
eres
dime
la
verdad
no
mientas
tú
eres
la
verdad.
La palabra
Se alza el telón.
Situado en el horizonte de sucesos
alguien brilla mientras camina antiguamente
a la realidad.
ÉL
Nada está completo,
ni el redondo girar de las estrellas,
la realidad no-toda que se oculta,
y en su fin amanece.
TELÓN
ELLA (La realidad)
En mi fin amanezco.
Qué falta,
qué falta en las moléculas,
abierta ya su boca a lo inmenso posible.
Qué falta
en los espacios cósmicos, el agua
pálida de epitafio
cayendo en las estepas
Qué falta
en la palabra, entonces,
gravedad,
acabada la obra
Libro Calle.
Autor. Miguel Angel Gara
Ed. Amargord.
Enlace a información:
http://www.poesiadigital.es/index.php?cmd=libro
http://www.esmadrid.com/es/pages/graficos/flash/video.swf?video=1690638.flv
lunes, 3 de noviembre de 2008
De 'Parque de destrucciones', de Rodrigo Galarza
2
alguien nos mira desde los muros, quizá el dolor que levanta ciudades
o el dios atroz que ensaya en circos romanos, en prostibularios de la ternura
se les pudre los ojos a los profetas del neón
se les pudre durante el día
ah/
pero el sarcoma baila
cantan los gusanos
alguien nos mira desde los muros
alguien trepa las tapias como una fósil enredadera que todavía arde
no alcanza la morfina que brota de las cloacas
no alcanzan las cloacas de los bares
no alcanzan los bares donde entre parábolas y parabólicas
colgamos los trofeos del infierno:
pero hay más, mucho más:
estoy solo " voy al coliseo a prenderme fuego",
la Castellana parte desde mis piernas y no regresa
me miro en lejanía sin regresar
suelta sus amarras la noche y se oye una sirena
sin embargo el barco se queda zozobrando en mis jugos gástricos
peristáltico velamen
y todos vivíamos sin vivir en nosotros
y todos moríamos sin morir
y algunos resucitábamos sin vivir
pero hay/ habrá más
Parque de destrucciones (El suri Porfiado, Buenos Aires, 2007: Amargord, Madrid, 2008), Rodrigo Galarza
viernes, 31 de octubre de 2008
Poemas de 'Calle', de Miguel Ángel Gara
Animal de dulzura, visitabas el cuero de mis manos, guantes irreversibles,
acariciabas dolorosamente el cielo.
Los charlatanes lloraban con las lágrimas de tu risa.
Tu blanco crepitar, tu acíbar imponente, tus ojos invisibles fundados en la piel de la ternura.
El capitán regresaba entre campanas en la nave de salmos y los habitantes del puerto recordamos su oración anciana y dolorosa.
Entonces entre los cañones erigidos el miedo tomó forma de animal lento.
Y el torpe domingo fue una flor de almendro en la violencia de febrero.
Vendrá el frío, dijiste, y sobre la espalda somnolienta del sur, los cierzos en tu pelo reciente, las hojas derribadas por el verano.
Nana
El dolor es la nana,
nana de lo que nace,
la piedra que se rasga
el oro que se nubla.
La muerte no es dolor.
El cielo no recuerda,
hace olvidar el cielo,
el dolor no se olvida
y nunca se recuerda.
El dolor no es la muerte,
dolor es la canción,
es hueco y es aviso,
el dolor es la nana
que duerme a lo que muere.
Libro Calle.
Autor. Miguel Angel Gara
Ed. Amargord.
Enlace a información:
http://www.poesiadigital.es/index.php?cmd=libro
http://www.esmadrid.com/es/pages/graficos/flash/video.swf?video=1690638.flv
lunes, 27 de octubre de 2008
De 'Parque de destrucciones' de Rodrigo Galarza
1
soy el que hundió su pulso en la niebla
el de la vocación por los derrumbes
el de los cielos verticales en suburbios insumisos
soy el de la diaria antropofagia
antes que el domingo anestésico de misas complacientes
soy aquel lejano en mí
estigma absurdo mi nombre
atrapado en un patio con olor a mangos y a tartas de mi madre
la reina encantada de las fuerzas sangrantes,
en el principio era el allá...
donde mi nombre resplandecía
como el de un ángel herido siempre
por una luz de naranjales
que descolgaban soles
y llenaban de dulzor el aire
cantando lo incantable
el "acá" es ahora un arrebato del "allá"
un traje harapiento que me viste en medio de la nada
en medio de todo, en medio de paisajes
que ya no caben en mí, que se tornan pura tristeza
puro engaño de ausencia,
garúa que se mete en las carnes
y compás a compás arranca
mi respiración de mangos y tartas de mi madre
pero hay más, mucho más: estoy vivo y digo:
aquí estoy y esta ciudad se llama Madrid
y este dolor tiene nombre y este dolor devora la ciudad
que me mira con indulgencia y ojos de amante a plazos,
de mujer que se resiste a la caricia,
estoy vivo y mi dolor me alumbra y me sacude
y mi llanto colapsa los sumideros y avergüenza los orfanatos
y pago la renta con el hambre de mis bolsillos
con el hambre que no se dice: se viaja y hace:
yo el pasajero de mi estómago tambor vivo en mí hacia mí
y mi llanto me lava y lo que se va me alimenta y lo que viene me lastima hermosamente
pero hay más, mucho más: no olvido mi nombre
y esta ciudad lo sabe y me llueve
cuando le ruego que clave sus colmillos en mi blanco cuello
de garza atardecida allá en un mar de fragancias
oh dioses de la transparencia y de los venenos más sutiles
hay mucho más que este dolor
hay mucho más que un hombre
hay un guerrero a destiempo que hace tiempo
y la paciencia de esta ciudad que se llama Madrid
la desesperación de buscar caminos y de navegar ríos
que se mueren de pronto sin llegar al mar,
sin decirte adiós y cantarte el crepúsculo
se mueren en silencio en medio de una bruma soñada
se mueren por clavarse un estandarte de rocío
fabricado en polígonos industriales
o en las factorías de los gobiernos
pero hay más, mucho más: estoy vivo y la desnudez es mi escudo
¡de mi ombligo crecen flores!
he visto la belleza sentada sobre el banco de una plaza infectada de palomas
he visto a un niño llorar por última vez como niño
he visto a un dios ebrio (vestido de súcubo) bebiendo del fétido aliento de los mendigos he visto a un ministro disfrazado de ministro creyéndose dios
y a un ministro disfrazado de hombre fornicando en Tailandia con una niña
he visto "Sea Harriers" olisquear médulas espinales, bombardear chabolas y hospitales,
cuerpos con olor a infancia,
he visto sus festines de lobos del aire
pero hay más, mucho más: atravesar en un día trescientas puertas y contar los despojos y trazar un mapa posible de cicatrices
Parque de destrucciones (El suri Porfiado, Buenos Aires, 2007: Amargord, Madrid, 2008), Rodrigo Galarza
(Una versión anterior de este poema puede consultarse a través de las etiquetas Rodrigo Galarza, diversos y Memoria de Diversos, en este blog).
martes, 21 de octubre de 2008
"Última función", un inédito de Francisco Cenamor
I
Un actor sale al silencio del escenario.
En una esquina, en penumbra,
el reflejo de un cuerpo apenas perceptible.
“He de ir”, dice el actor a la sombra.
En la fila tres del teatro, en la oscuridad,
una mujer aprieta la mano de su hombre.
II
La actriz espera desnuda la llegada del hombre.
La espectadora de la fila ocho
mira anhelante los pasos que se acercan.
La actriz sale al encuentro.
La mujer mira a su lado el asiento vacío.
III
Oscuridad. Se buscan las manos sudorosas de los actores.
Se hace la luz. Todos aplauden.
El hombre de la fila tres se levanta.
“¡Bravo!”, grita. Ulises no ha regresado.
IV
Sola en la inmensidad del pequeño teatro.
La luz ha roto ya la frontera que separaba a los actores.
El héroe, vestido de calle, sale sin ver a la mujer que espera.
Ella presiente la soledad de su cama en el insomnio.
V
Se han marchado todos.
Un cuchillo falso reposa en un estante
recogiendo la tenue luz que entra en el camerino.
Dos maniquíes conversan en silencio sobre
el final del último acto.
Lo permanente se instala en lo vacío de la escena,
posibilidad de ser siempre la última función.
miércoles, 30 de julio de 2008
Reseña sobre 'NN', de Julio Espinosa Guerra (Gens Editores, Madrid, 2007)

El libro se divide en cuatro secciones, la primera está formada por un abecedario de poemas y por «NN» como poema de cierre. Esta sección se subdivide en dos: construcción de la realidad a partir de la palabra y su disección para llegar a su origen. El idioma, el lenguaje, la palabra, no sirven para construir lo real: «No alcanza / es que no alcanza / la palabra casa no alcanza / ni la palabra julio / ni la palabra violín me alcanza / Ni siquiera con la palabra arañazo / alcanzo la realidad». La disección de la realidad no nos sirve para comprenderla, y al rozar su microestructura nos damos cuenta de que tan solo alcanzamos una parte infinitesimal de ella: «Rajas la realidad / para ver sus nervios / sus órganos / y no tienes ni idea de que al hacerlo / te comes la sopita de huesos / ¾ni los huesos¾ / de esa misma realidad».
En «Agua» nos sumergimos en el mundo virtual de Internet, en su relación con la realidad y la palabra: «1. Si se asfixia la realidad en la palabra / 2. Y la palabra en esta red / 3. En la red / la realidad ya es del todo inexistente». Esta realidad, que se forma a partir de eslabones, de fragmentos, está distorsionada, sesgada: «El río / no es dios ni río / no pasa frente al ojo / ni es el ojo / sino una suma de trozos /concatenados / en la imagen el capricho / final de un montador / que le pone anteojeras al horizonte». Además, la realidad no es única y sobre todo es inalcanzable: «Tanto soñar con la otra orilla / tanta cosa absurda / tanta palabra / para al final descubrir / que debajo del río / hay otro río. Este / imposible de cruzar», o apenas la logramos adivinar: «Abajo del todo / el gran iceberg / Arriba / sólo su punta / Y aún así / estremece».
«Muestrario» está formado por doce poemas de imágenes impactantes. Las palabras, asfixiadas en sus significados, no abarcan la realidad: «Poder tejer / no la araña / sino la red invisible / de los movimientos de su tela / Atrapar / no las moscas y hormigas / en esta imagen / sino su gesto / que se pega al aire / antes de desaparecer». El lenguaje poético con su búsqueda de otras formas de decir, quizá nos permita alcanzar lo que no percibimos con el lenguaje normativo: «Para quitarles el polvo / soplas sobre sus caparazones / Sin querer / se tocan sus membranas / se funden sus barrigas / y otro animal / inclasificado / deja su rastro en el poema». La última sección de este poemario es «Curriculum vitae», un extraordinario poema abre esta parte, en él, el autor refleja la incapacidad del lenguaje poético para nombrar la realidad, la inutilidad de la poesía: «La casa que construyo sobre esta página / no es más que la sombra / de la casa que deseo construir sobre esta página». Esta inutilidad se manifiesta de forma magistral en los siguientes versos: «Pero a veces / una pepita de oro / se enreda entre mis dientes / revolotea en la lengua / y se resbala de los labios / para caer nuevamente / pero limpia y brillante / en medio de la mierda». Igualmente desasosegante es el último poema «Soñé que no decía nada», un cierre que es una reflexión brillante y lúcida sobre nuestro lenguaje, arcaico y lleno de ruido y tal vez, en ese «no decir nada», se encuentre la manera de expresar la realidad.
Raquel Machín






