¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
lunes, 5 de abril de 2010
sábado, 3 de abril de 2010
viernes, 2 de abril de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
miércoles, 31 de marzo de 2010
Mezquite, mezcal, mexicano
Mezquite

Mezcal

Puede parecer que los dos términos tienen un origen afín, pero según el DRAE no es así:
mezquite.
1. m. Árbol de América, de la familia de las Mimosáceas, de copa frondosa y flores blancas y olorosas en espiga. Produce goma, y de sus hojas se saca un extracto que se emplea en las oftalmias, lo mismo que el zumo de la planta.
mezcal.
2. m. Aguardiente que se obtiene por fermentación y destilación de las cabezas de esta planta.
En cualquier caso, hermosas las tres, ¿verdad? Y nuestras, y es que nuestra lengua no sólo desarrolla el griego y el latín.
'El verso del verso', por Jesús Malia Gandiaga
10
¿Escribe, por tanto,un poeta, para sentir?
Yo sé que los razonamientos más profundos (disculpen la pretenciosidad, o no, igual sigo) me han provocado auténtica inquietud, desazón, malestar, descontento, miedo, alegría. Y sé que muchas veces no habría llorado o reído de no haberme detenido a escribir (porque escribir no es avanzar, es detenerse a hacer una foto, propia o del paisaje, del presente o del pasado).
11
-Jesús, ¿por qué a aveces insultas o desprecias al lector? ¿No dices pretender escribir para todos?
-Sí, claro, pero no en el mismo texto.
12
Lo que más valoro de la escritura es que hace que el tiempo se acelere. Pasan los minutos y las horas velozmente. Sin sentirlos, no diré.
Entonces, ¿lo que más valoro de la escritura es que me acerque raudo a la muerte? Nunca lo pensé en estos términos tan cínicos.
¿Escribe, por tanto,un poeta, para sentir?
Yo sé que los razonamientos más profundos (disculpen la pretenciosidad, o no, igual sigo) me han provocado auténtica inquietud, desazón, malestar, descontento, miedo, alegría. Y sé que muchas veces no habría llorado o reído de no haberme detenido a escribir (porque escribir no es avanzar, es detenerse a hacer una foto, propia o del paisaje, del presente o del pasado).
11
-Jesús, ¿por qué a aveces insultas o desprecias al lector? ¿No dices pretender escribir para todos?
-Sí, claro, pero no en el mismo texto.
12
Lo que más valoro de la escritura es que hace que el tiempo se acelere. Pasan los minutos y las horas velozmente. Sin sentirlos, no diré.
Entonces, ¿lo que más valoro de la escritura es que me acerque raudo a la muerte? Nunca lo pensé en estos términos tan cínicos.
Miguel Merino está en 'Poesía Capital'

MI SANGRE VALE MÁS QUE ESTAS PALABRAS
Ahora soy feliz; en realidad
lo he sido siempre sin saberlo.
(La clave es aceptar sin fe la muerte;
eso es lo que hace hasta un ratón.)
¿Qué es más capaz de dicha limpia
que un cuerpo sano y satisfecho?
En él llevo alojado, en él soy hombre,
desde el momento en que salí
del vientre de mi madre. Treinta y cuatro
esplendorosos años, primero a su resguardo,
después a la intemperie, en soledad,
perdido pero en marcha, a la aventura,
sufriendo plenamente por amar
a ciegas y sin causa, pereciendo
en pos de la agonía de otros cuerpos,
en pos de información y de delirio,
caído en ocasiones pero alerta,
incrédulo y oscuro pero riendo,
porque la vida es un milagro y es terrible
y no hay fuerza mayor que la alegría.
Mi cuerpo es más valiente que mi mente.
Mi sangre vale más que estas palabras.
La plenitud está en mi carne, aquí
en mi epidermis, que es porosa.
No busco nada que no tenga,
por fin lo sé. Y seguiré buscando.
LOS ZAPATOS
que anoche arrumbé
en un rincón de la cocina,
atropellada y torpemente, antes
de orinar dando tumbos y acostarme,
ahí están todavía, abiertos y vacíos
en el suelo,
sucios y descascarillados,
vestigio de otro ataque infructuoso
a la soledad.
martes, 30 de marzo de 2010
Continuamos en Sobre Cántico haciendo compendio de 'Al aire de tu vuelo'
(Sigue la etiqueta Sobre Cántico para ponerte en antecedentes.)
En suma, hay un mundo que celebrar: el mundo que es, que, delimitando la realidad que percibimos, nos conforma. Pero ese propio ser (mejor estar) que es motivo de jolgorio, no cesa (como rayo hernandiano) de provocar a la razón la inquietud de localizar su procedencia; y también determinar nuestro propio origen en relación al suyo: si nos delimita y conforma, ¿cómo no pensar que compartimos origen? Si queda duda acerca de este punto, deténgase a pensar en el doble papel que hemos asignado a los sentidos: nos proporcionan las percepciones que nos ayudan a interiorizar la realidad al mismo tiempo (at the same time, i think) que son el medio para desde nuestra sensibilidad (interior) construirnos la realidad.
Llevado al extremo, cada individuo(inclusive el burro y la hiena) es una sensibilidad, cada individuo es un mundo; cada individuo en su soledad es una isla, dicho simbólicamente y no metafóricamente: el símbolo es unívoco y la metáfora polisémica. (¿He sido claro? Perdón, no era mi intención.)
Este hombre-isla es aún más isla entre los hombres:
‘Mi secreto inhábil
Entre los relojes
Calla tan inmóvil
Que apenas sí* late.’
(‘El prólogo’)
(*Nótese que me tomo la licencia de escribir ‘sí’ por ‘si’ en lo que considero una errata, consúltese mi justificación en el comentario a este poema hecho con anterioridad, si se quiere.)
(si no es junto a otros hombres, ¿para qué el reloj?),
‘…Y una pared, un porche.
Ya es un pueblo: se esfuerza.
Colorines. Reluce,
Desordenando el día
Más luminosamente,
La terca tentativa.
Casas, al fin, despuntan
Por entre unos verdores
Sujetos a un dibujo
Sumiso. Quiere el hombre.
[…]
¡Oh codicia elegante!
El cristal de las lunas
No deja al maniquí
Perder su compostura.
Todo está concebido.
¡Cuidado! La persona
Se detiene en un borde,
Con los demás a solas.
Y se desgarra el tiempo…
Es el pitido súbito
De un tren que allí, tan próximo,
Precipita al futuro.
Fluyan, fluyan las horas:
Gran carretera. Van
Manando ya las fuentes
De la velocidad.
Los follajes divisan
A los atareados,
En su esfuerzo perdidos,
Oscuros bajo el árbol.’
(‘Las soledades interrumpidas’)
apenas maniquí en forzada y rígida pose. ¡Oh, la persona, detenida en el borde, con los demás a solas!¡Oh, la persona, precipitada! ¿Véis, vos, por cierto, al hombre que salta desde el borde de ese precipicio de la soledad? Más claro no se puede decir en el lenguaje de Jorge. Y, finalmente, en este último verso observa qué paz la del follaje y qué paz la del árbol, en oposición a la violenta imagen (subliminal) del precipicio, a la del tren y las carreteras fluentes por donde es el hombre. Los follajes quietos y el árbol quieto ven al hombre pasar bajo su paz, óscuro el hombre.
No es, pues, de extrañar que en los siguientes poemas se recreee Jorge en la naturaleza:
‘Tallos. Soledades
Ligeras. ¿Balcones
En volandas? Montes,
Bosques, aves, aires.
[…]
Sólo, Amor, tú mismo,
Tumba. Nada, nadie,
Tumba. Nada, nadie,
Pero…-¿Tú conmigo?’
(‘Los amantes’)
‘Ven a ver. La nieve
Cae más despacio.
El copo en desorden
Se demora, blando.
Quede en su blancura
La ciudad igual.’
(‘Con nieve o sin nieve’)
en su blandura, en su demora, en su rectitud de tallo y en suspenso: balcón en volandas son los montes y bosques, las aves, los aires. Pero, ¿es acaso posible escapar de la soledad con que nos arropan los hombres sin alejarse físicamente de ellos? En estos poemas que acaba de extractar en último lugar, quise en otro comentario ver únicamente al poeta, y no al amante. Hoy veo a ambos, al poeta y al amante, y afirmo en sendos dos la posibilidad de perder la fría compostura del maniquí y comunicar (o establecer comunión, como usted quiera) con otra(s) persona(s). Por supuesto, amigo poeta, cuando decimos que Jorge habla del poeta, lo hace desde esa parcela suya, lo que no niega la misma faceta al prosista, al pintor, al Matemático…que todo hay que decirlo. (¿Cómo sé esto último?¿Acaso Jorge no habla por mi boca? ¡Oh, incrédulo! ¿Cuántas veces habré de caminar sobre el mar o dejar que hundas tu mano en mi costado?)
En suma, hay un mundo que celebrar: el mundo que es, que, delimitando la realidad que percibimos, nos conforma. Pero ese propio ser (mejor estar) que es motivo de jolgorio, no cesa (como rayo hernandiano) de provocar a la razón la inquietud de localizar su procedencia; y también determinar nuestro propio origen en relación al suyo: si nos delimita y conforma, ¿cómo no pensar que compartimos origen? Si queda duda acerca de este punto, deténgase a pensar en el doble papel que hemos asignado a los sentidos: nos proporcionan las percepciones que nos ayudan a interiorizar la realidad al mismo tiempo (at the same time, i think) que son el medio para desde nuestra sensibilidad (interior) construirnos la realidad.
Llevado al extremo, cada individuo(inclusive el burro y la hiena) es una sensibilidad, cada individuo es un mundo; cada individuo en su soledad es una isla, dicho simbólicamente y no metafóricamente: el símbolo es unívoco y la metáfora polisémica. (¿He sido claro? Perdón, no era mi intención.)
Este hombre-isla es aún más isla entre los hombres:
‘Mi secreto inhábil
Entre los relojes
Calla tan inmóvil
Que apenas sí* late.’
(‘El prólogo’)
(*Nótese que me tomo la licencia de escribir ‘sí’ por ‘si’ en lo que considero una errata, consúltese mi justificación en el comentario a este poema hecho con anterioridad, si se quiere.)
(si no es junto a otros hombres, ¿para qué el reloj?),
‘…Y una pared, un porche.
Ya es un pueblo: se esfuerza.
Colorines. Reluce,
Desordenando el día
Más luminosamente,
La terca tentativa.
Casas, al fin, despuntan
Por entre unos verdores
Sujetos a un dibujo
Sumiso. Quiere el hombre.
[…]
¡Oh codicia elegante!
El cristal de las lunas
No deja al maniquí
Perder su compostura.
Todo está concebido.
¡Cuidado! La persona
Se detiene en un borde,
Con los demás a solas.
Y se desgarra el tiempo…
Es el pitido súbito
De un tren que allí, tan próximo,
Precipita al futuro.
Fluyan, fluyan las horas:
Gran carretera. Van
Manando ya las fuentes
De la velocidad.
Los follajes divisan
A los atareados,
En su esfuerzo perdidos,
Oscuros bajo el árbol.’
(‘Las soledades interrumpidas’)
apenas maniquí en forzada y rígida pose. ¡Oh, la persona, detenida en el borde, con los demás a solas!¡Oh, la persona, precipitada! ¿Véis, vos, por cierto, al hombre que salta desde el borde de ese precipicio de la soledad? Más claro no se puede decir en el lenguaje de Jorge. Y, finalmente, en este último verso observa qué paz la del follaje y qué paz la del árbol, en oposición a la violenta imagen (subliminal) del precipicio, a la del tren y las carreteras fluentes por donde es el hombre. Los follajes quietos y el árbol quieto ven al hombre pasar bajo su paz, óscuro el hombre.
No es, pues, de extrañar que en los siguientes poemas se recreee Jorge en la naturaleza:
‘Tallos. Soledades
Ligeras. ¿Balcones
En volandas? Montes,
Bosques, aves, aires.
[…]
Sólo, Amor, tú mismo,
Tumba. Nada, nadie,
Tumba. Nada, nadie,
Pero…-¿Tú conmigo?’
(‘Los amantes’)
‘Ven a ver. La nieve
Cae más despacio.
El copo en desorden
Se demora, blando.
Quede en su blancura
La ciudad igual.’
(‘Con nieve o sin nieve’)
en su blandura, en su demora, en su rectitud de tallo y en suspenso: balcón en volandas son los montes y bosques, las aves, los aires. Pero, ¿es acaso posible escapar de la soledad con que nos arropan los hombres sin alejarse físicamente de ellos? En estos poemas que acaba de extractar en último lugar, quise en otro comentario ver únicamente al poeta, y no al amante. Hoy veo a ambos, al poeta y al amante, y afirmo en sendos dos la posibilidad de perder la fría compostura del maniquí y comunicar (o establecer comunión, como usted quiera) con otra(s) persona(s). Por supuesto, amigo poeta, cuando decimos que Jorge habla del poeta, lo hace desde esa parcela suya, lo que no niega la misma faceta al prosista, al pintor, al Matemático…que todo hay que decirlo. (¿Cómo sé esto último?¿Acaso Jorge no habla por mi boca? ¡Oh, incrédulo! ¿Cuántas veces habré de caminar sobre el mar o dejar que hundas tu mano en mi costado?)
Abel Quezada: 'El mexicano y otros problemas'
Otra vez aquí a contaros chistes. Otra vez que se me acaba la obra programada y debo buscar otros autores con los que disfrutar, aprender y regalaros. Esta vez, antes de ir a internet a navegar o a naufragar, que nunca se sabe, me da por buscar entre las cositas que me traje de México hace la friolera de 6 años. ¡Y qué cositas! Abel Quezada, ¡cuidado!
Claro que uno piensa que este martes de semana santa no mola pasarlo escaneando de esos libritos, que además están tan frágiles, los pobres. Pero voy a internet, ¡y nada!, que si no te ahogas. Alucinante, un tipo de la categoría de Quezada (fallecido en 1991), no tiene más que 63 seguidores en Facebook. Y de encontrar sus cartones, ni hablamos (¿recuerdas el chiste?: '-¿Bailas? -No. -Entonces de follar ni hablamos'). Así que, Jesusín, no tienes escapatoria. Abel Quezada merece que dediques muchas mañanas a releerle, escanearle y compartirlo. Ahí vamos. Comenzamos por su libro 'El mexicano y otros problemas', editado por Joaquín Mortiz en 2ª edición en noviembre de 1977. El propio prólogo no tiene desperdicio, pero es sólo literatura sin monos.
Los parámetros del desarrollismo

Claro que uno piensa que este martes de semana santa no mola pasarlo escaneando de esos libritos, que además están tan frágiles, los pobres. Pero voy a internet, ¡y nada!, que si no te ahogas. Alucinante, un tipo de la categoría de Quezada (fallecido en 1991), no tiene más que 63 seguidores en Facebook. Y de encontrar sus cartones, ni hablamos (¿recuerdas el chiste?: '-¿Bailas? -No. -Entonces de follar ni hablamos'). Así que, Jesusín, no tienes escapatoria. Abel Quezada merece que dediques muchas mañanas a releerle, escanearle y compartirlo. Ahí vamos. Comenzamos por su libro 'El mexicano y otros problemas', editado por Joaquín Mortiz en 2ª edición en noviembre de 1977. El propio prólogo no tiene desperdicio, pero es sólo literatura sin monos.
Los parámetros del desarrollismo

lunes, 29 de marzo de 2010
Versos de eduardo Fariña Poveda

(VOLUNTAD DE ESCRITURA)
Del sinsentido al descubrimiento
Big Bang líquido y furioso por crear
un no crear no alcanzable de otredades
similares se calcifica la voluntad de escritura.
La división de los textos y el fervoroso
apetito de poética formulación de preguntas
el mismo destino de un arte resistente
Si me dices ahora que la escritura arrranca
ya no se detiene poco probable el disimulo ya que
el sinsentido ha coleccionado por nosotros las estrategias
decisión de escritura arde en su trayecto cálculos
de la voz su vuelo resiste y ahí ves tormentas de acero.
materias materiales materializan lo mártir cual martillo
voluntad de escritura es el deseo creando va desde un origen
pluralidad yacen las formas otredades en la voz
y vas callando silencio genes te contagia
la voz la voz se da abundancia bastante sexual
rasgar coquetear en propuesta
Y descubres que el poema arde en
decires que saben oscurecerse en su rapto
palabras que invitan a desdecir ondulan.
(ORDENANDO MATERIALES)
también el mundo toma cosas
de uno y escoge lo que le apetece
así encuentra otra manera
de antologar el orden si bien
es preciso señalar que no
es pura cuestión de esperas.
aconteceres inadvertidos para
la propia mirada que nutre
relaciones que la rodean sin
buscar mayor prisa que aguardar
la exposición directa sin sensibilidades
de ningún tipo y sin acción
es el retrato que donde el mundo se mira
y se ve en nosotros y sin asideros
da opción sin imaginación no hay
humor posible que siga permitiendo
ordenar materiales antes que amanezca.
Estos versos de Eduardo Fariña están publicados por Ediciones del 4 de agosto bajo el título de 'Conquista y promesa'.
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