lunes, 11 de febrero de 2013

Poemas de Isabel Tejada en "La sonrisa del camaleón" (2)

Yo nunca tuve

un pueblo pequeño escupido
por el mar
con su parque y su zoo de bicicletas
un verano azul de tardes amarillas
un cielo naranja de nubes rosas
pájaros eyaculando en él su flecha
una marea en el viento caliente
un temblor de hoja una corteza de árboles

Una nostalgia que pronunciar


Stop

Si no eres capaz de beber de un vaso vacío
no vuelvas a decirme
que sabes como me siento


Yo era el Actor Secundario

Realidad es el nombre
que le hemos puesto a la promiscuidad de las cosas
ese perro que nos ladra
cuando el espejo nos repite diferentes
cuando no está mirando nadie
Nadie nos enseñó en clase qué era eso de estar solos
lo precario del tiempo
cómo se van apagando los sentidos
de forma directamente proporcional a la vejez
¿Que qué me gustaría?
Me gustaría no oscurecerme como me oscuro
a plena luz del día
No dudar constantemente en si hago lo correcto
con el porcentaje que ocupo de mí
No echarme en cara que mi semilla se quedó en sílaba
y no alcanzó a palabra
Dejar de ocasionarme en una sombra
que pertenece paredes y sufre de asfalto
que se estira y se encoge sujeta a sol
como si no asumiera el cuerpo que le corresponde
como si pudiera elegir otro
como si pudiera

Brevísima muestra del ultraísmo, "El día de la victoria", poema de Vicente Huidobro en "Halalí" (3 y fin del contenido completo de "Halalí")

EL DÍA DE LA VICTORIA

Un día llegará la Paz
                Antorcha al fondo del siglo
Entonces los soldados            llenos los ojos de lluvia
Volverán a París

UN PÁJARO CANTARÁ SOBRE EL ARCO DEL TRIUNFO

Y el regreso
Iluminará todas las ventanas

Aviones
        Soldados
                Cañones

Hasta los ciegos
Saldrán a los balcones

Y sus flores caerán también sobre las cabezas de los soldados

El cortejo vendrá desde los más lejanos siglos
La multitud danzará en los ojos de los caballos
            Un grito se eleva como una centella
    Y los sombreros ascenderán en el espacio
    Más que las burbujas en los surtidores

Aviones
        Soldados
                Cañones

LOS AEROPLANOS                          LOS AEROPLANOS

No cerrarán sus alas en toda esa mañana

LOS AEROPLANOS                          LOS AEROPLANOS

De qué cementerio de héroes
Alzaron el vuelo esas cruces
Para cantar la gloria de sus muertos
                    El día de la Victoria
                    Todos los pueblos cantarán

                    Y los mares
                    Se transformarán en miel

Soldados
        Cañones

        Un globo lanza un ramo de flores
Los marineros lejanos
             Los marineros color de pipa vieja

        Cantarán de rodillas sobre las olas

El Sena correrá lleno de flores
Y sus puentes
También serán arcos de triunfo

        LAS CIUDADES Y LOS TAMBORES DOBLAN

        Y cuando llegue la noche
        Las estrellas caerán sobre la multitud

Y luego
En lo más alto de la Torre Eiffel
Enciendo mi cigarro
           Para los astros en peligro
Allá lejos
                    En el límite del mundo
                Alguien entona un himno de triunfo

viernes, 8 de febrero de 2013

"Recital", poema de Rosario Castellanos en "Materia memorable"(7)

RECITAL

El poeta se arregla la corbata
y sube al escenario.
Carraspea un poco. Tiembla. Es natural.
Pero se sobrepone porque Apolo
le ha infundido el divino valor, lo ha emborrachado
de vaticinios y helo aquí, en el centro
de un gran espacio oscuro
¿y vacío? ¿Y vacío?

Esta interrogación
es como para recobrar la lucidez,
así que sin más trámites, profiere:

"Señoras y señores... El micrófono
funciona bien. ¿Se escucha? ¿Quién escucha?
¿Uno? ¿Varios? ¿Ninguno?
No me importa.
La sordera no es lo que hace al silencio.
Lo que hace al silencio es la mudez.
Y no quiero ser cómplice
de ese crimen contra la humanidad.
Porque sin la palabra nadie es el hombre, nada
distinto de la piedra. En el cosmos entero
un dios puso en sus labios el sello de la exención.
Y el poeta es quien da voz a lo que no habla,
es el que..."
       reflectores, de repente, se encienden
y el que declama mira a su auditorio.

Son seres que enarbolan como escudo
esa señal de tránsito que prohíbe los ruidos
en la proximidad de un hospital.
Están lisiados todos. El estruendo
les reventó los tímpanos.
El estruendo de la hélice; del motor en la fábrica;
de las sirenas de la policía;
el de la multitud en el box, en los toros;
el de la noche de los linchamientos;
el de las campanadas y lso vivas
al conductor de masas;
el del anuncio del mejor producto;
el de la propaganda de la mejor política;
el del oro cayendo en cataratas
hasta las cajas de seguridad;
el de la bomba al estallar; el de
la jauría de perros amaestrados
para cazar a un paria fugitivo.

El poeta se quita la corbata
-pues no tiene corona de laurela-.
la pisotea, mientras maldice a Apolo
y, sobrio ya, desciende
y busca en la luneta algún sitio sin dueño.

Nadie lo mira. Nadie le regala
el cartelón. Ninguno le sonríe.
Pero elpoeta se entrega
a las delicias del anonimato.
¡Oh, qué maravillosa sensación!
Se está tan bien así, confundido entre muchos,
rodeado de estruendos, protegido
por los estruendos y con la menbrana
del tímpano ya a punto de estallar.

Ahora, canción inoportuna, prueba
a saltar la muralla.
¿Verdad que no se puede venir a perturbar
a los tranquilos? ¡Fuera!
Te arrojan con la música a otra parte.

No hay gemido de víctimas. No hay clamor de justicia.
No hay ulular de fieras.
¡Cómo, si es inaudible
aun el estruendo de la tempestad!
¿Murmullos? Ratonzuelos que roen la madera.
Nada importante. Nadie. Por fin estoy a salvo.

jueves, 7 de febrero de 2013

Poesía con matemáticas: versos de Enrique Morón ("Oda al número 0") y Elena Pallarés

ODA AL NÚMERO 0

Redonda negación, la nada existe
encerrada en tu círculo profundo
y ruedas derrotado por el mundo
que te dio la verdad que no quisiste.

Como una luna llena es tu figura
grabada en el papel a tinta y sueño.
Dueño de ti te niegas a ser dueño
de toda la extensión de la blancura.

Tu corazón inmóvil y vacío
ha perdido la sangre que no tuvo.
Es inútil segar donde no hubo
más que un cuerpo en el cuerpo sin baldío.

Redonda negación, redonda esencia
que no ha podido ser ni ha pretendido.
Solo la nada sueña no haber sido
porque no ser es ser en tu existencia.

Enrique Morón

Toda pluma caída en un papel
provoca una mala interpretación
equivalente a la herida del ala
que la alarga. Cifrados monolitos
sostienen la ecuación inadecuada
de dos nombres quebrados por error,
arquitectura fragmentaria o parte
del paisaje duplicado de un libro
donde se mira un narciso en el otro
narciso: inverso rostro, otro
sobre la superficie del milagro.
“En la orilla del río, amor, el junco
se doblaba como la traducción”.
       
Elena Pallarés

Rosetones hallados en internet (5)


Mercé Peñaranda

Collegi Sant Vicenç de Paül (Manacor)
3º de ESO - Curso 2002/2003


Pedro Munar

L'Assumpció (Binissalem)
4º de ESO - Curso 2002/2003

Poemas de "Destrucción de la mañana" de José María Fonollosa (2)

5

Salgo a la calle. Es noche. Exacta, idéntica
a tantas otras noches. Caras jóvenes,
tersas, ajadas, viejas... ¿Entre cuáles
me clasificarán a mí esas caras?

Me mezclo entre la gente avergonzado
de la identidad falsa que conllevo.
Temiendo que averigüen que un intruso,
otro cuerpo, ahora ocupa el que era mío.

No sé si disculparme de mi imagen.
Advertirles: "No soy este que miran".
Rebusco si distingo entre los otros
un signo que me indique que soy yo,

el de antes, todavía, el ser que muestro.
Camino intimidado. Pero nadie
se alarma si transito por su lado.
Cual si fuera invisible a sus pupilas.

6

Ando con mi otro cuerpo por la calle.
Me detengo un instante junto a un grupo.
Unos muchachos jóvenes discuten
con gestos impacientes.-"Que hagan sitio.
No nos deben negar facilidades".

Asiento interiormente y me dan ganas
de sumarme a sus voces. Les escucho.
Son míos sus anhelos. Soy como ellos.
Me siento entre los míos nuevamente.

Como esa casa sola en un camino
que al tener compañía de otras casas
experimenta orgullo de ser pueblo.
-"Debemos reclamar nos abran paso
para así demostrar nuestra valía".

Con la sonrisa apruebo sus palabras.

Mas noto que me escrutan hostilmente.
Y entonces me doy cuenta que no soy
sino lo que revela el yo fingido.
Que mi sitio ha cambiado con mi aspecto.
A mí también incluían sus palabras.

Mas no sé qué ceder si nada guardo.
Si a nada yo he accedido todavía.
Si al igual que ellos grito a los mayores:
-"Hacedme sitio, ineptos". Pero en balde.

No hay sitio para nadie en parte alguna.
Apretujados todos maldecimos
pidiendo amor, dinero y gloria a costa
de quien sea y lo tenga. De regalo.
O a cambio de qué sea. A cualquier precio.

miércoles, 6 de febrero de 2013

"Los meteoros", poema de Jesús Malia en "Πoetas"

Los meteoros

Dos rectas paralelas son aquellas que siguen
un camino identico sin encontrarse nunca
De modo que la una va a donde la otra
en un desconocimiento mutuo
Un riel que ignora la existencia del otro
La orilla de un rio que camina sedienta al encuentro
del mar sin saber de su igual ni
pretenderlo
O de la piedra que cae al estanque y propala en el agua
su secreto en ondas que tienden a ahogarse
mientras decidida la piedra camina hacia el fondo
Y tal vez les desconsuele
Los planetas del sistema solar giran en movimientos
identicos en torno a su estrella
Y la luna alrededor de la tierra

Por suerte sin embargo
Existen otros cuerpos celestes de movimiento
mas anarquico
Si me permiten la expresion
Como los meteoros
Que son piedras luminosas que no temen el choque
con los planetas
Tan frios ellos
O las mismas estrellas

Cómo ve la vida La Rata Gris (15)