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martes, 30 de junio de 2015

"Lilavati", de Bhaskara, al fin al completo en español (SM y RSME, Madrid, 2015)

Lilavati, Matemática en verso del siglo XII 
Autor: Bhaskara
Biblioteca de Estímulos Matemáticos, 
SM y RSME, Madrid, 2015
ISBN: 978-84-675-6189-0
Versión adaptada y ampliada por 
Ángel Requena y Jesús Malia. 

















A Bhaskara II (1114-1185), natural de India, se le conoció en su tiempo por joya entre los matemáticos. Se anticipó a Copérnico y Tycho Brahe en el descubrimiento de hechos astronómicos que se les atribuyeron. Por Lilavati sabemos que se adelantó en 500 años a la concepción del infinito y del infinitésimo de Newton y Leibniz, y que conocía y utilizaba el triángulo de Tartaglia o Pascal y su relación con los números combinatorios, por ejemplo.

Lilavati, mujer bella, un libro de leyenda

Lilavati, hija de Bhaskara, temía tanto que se cumpliera el vaticinio de que no llegaría a casarse, que el día previsto para su boda estaba detenida y expectante ante la clepsidra para que no se le pasara la hora convenida. Y, ay, tal era su ansiedad que no se apercibió de que se le habían desprendido perlas de su collar que obstruían el reloj. Bhaskara, padre de la joven, hermosa, más por inteligente, Lilavati, dirigió a su hija, para su consuelo, su nuevo manual de matemáticas.

Lilavati, contenidos

Lilavati es un manual completo de matemáticas de niveles básico y medio que incluye aritmética, álgebra, combinatoria, geometría y trigonometría. En verso, los resultados; en verso, los enunciados de ejercicios y ejemplos. Y es que el verso ha sido también para matemáticos y científicos un recurso didáctico esencial. Para clarificar y adaptar a nuestro evolucionado lenguaje el verso y las matemáticas de Bhaskara, nuestra edición incluye también completos comentarios y ejemplos en la página siguiente, siempre ambos visibles a la par.

Lilavati en el aula

Si bien con el transcurso de los años las matemáticas mejoran su lenguaje y a la vez se clarifican, no es menos cierto que en muchas ocasiones aplicamos en las aulas de primaria y secundaria métodos más complejos de lo necesario. Que Copérnico y Newton pudieran presumir en occidente de hallazgos que Bhaskara había realizado mucho antes, y que por tanto nos perdiéramos siglos de evolución de nuestro pensamiento, es indicativo de la necesidad del conocimiento de la historia de las matemáticas. Y más, apliquemos nuestro lenguaje con las técnicas primigenias. Los métodos más antiguos, los primeros que la humanidad encontró para abordar un determinado problema, son a su vez los que más fácilmente pueden alcanzar nuestros alumnos.

El algoritmo de Bhaskara para el cálculo de raíces cuadradas es menos arbitrario que el que enseñamos hoy a quienes no conocen el binomio de Newton ni las identidades notables. Bhaskara, además, nos ofrece jugosos ejemplos para preparar el camino a la adquisición de estas destrezas y al cálculo mental.

Sus bellos ejemplos del procedimiento inverso son de gran utilidad para la mejor comprensión de las fracciones y para ir penetrando en los secretos del álgebra.

El respeto a la mujer, la admiración y la contemplación de la naturaleza, multitud de ejercicios para cultivar el cuidado de la economía doméstica y financiera, la educación para la paz... son valores en plena vigencia que Lilavati cultiva con muy buen gusto y belleza.

Al fin Lilavati se publica en España.
LXXVI

Desigual fue la batalla en que Áryuna venció a Karna.
Con la mitad de sus flechas consiguió el feroz Áryuna
destruir todas las flechas de que disponía Karna.
Cuatro veces la raíz mató a todos sus caballos.
Con seis le fue suficiente para anular al auriga.
Y con tres más de bandera, coraza y casco desarma
el vencedor al vencido, un hermano al otro hermano.
Al fin, con la última flecha, Karna será degollado.
¿Cuántas flechas, hija mía, compusieron con su silbo
esta canción a la muerte de dos hijos tan ingratos?

CLIX

Vino la brisa a buscar a un loto en un estanque
que hizo por ir con ella. Pero fue que fueron juntos
hasta el borde del cristal, donde no penetra el aire.
Si conocemos la altura a que sobresale el loto
y también a qué distancia separaron sus caminos,
dime, niña deliciosa, lo profundo del estanque
y la altura de este loto que se dejó enamorar.

CCLXXVIII

Nítidamente se explican las fracciones, sus productos,
problemas del día a día en que no faltan belleza.
Con reglas tan transparentes como claros los ejemplos
y florido es el lenguaje con que lo hacemos notar.
Los que aquí, con Lilavati, quieran venir a aprender,
hallarán felicidad y un próspero porvenir.

Ángel Requena Fraile, Mérida (1952), licenciado en Físicas (1975), es miembro de la Sociedad Española de Historias de las Ciencias y las Técnicas (SEHCYT) y de la Sociedad Madrileña de Profesores de Matemáticas (SMPMEC). Colabora en el portal DIVULGAMAT de la RSME, donde lleva la sección Instantáneas Matemáticas. Desde 2008 mantiene algunas bitácoras que relacionan las matemáticas con la historia de la cultura, como Turismo matemático.

Entre sus publicaciones de historia de las matemáticas destacan El álgebra (1998), Al-Qálasadí (2008), o Matemática en verso (2014). Ha editado y traducido Strena seu de nive sexángula (2011) de Kepler.


Jesús Malia, Barbate (Cádiz, 1978), licenciado en Matemáticas (2003), es profesor de enseñanza secundaria y poeta. Ha publicado el poemario la cinta de moebius (Patrañas, 2007), πoetas Primera Antología de Poesía con Matemáticas (Amargord, 2012), ha dirigido la Colección Pi de Poesía para la editorial Amargord y recientemente ha publicado su segundo poemario, Deriva (Tigres de Papel, 2015).

jueves, 14 de mayo de 2015

"Decimal" (2, y fin), de Chema Lagarón, algunos con matemáticas



ÁNGELES CAÍDOS

Éramos humo llorado por los ángeles caídos

De puntillas, solíamos encallar en los desvanes de la infancia
Eran épocas jodidas de humedecer el pan en el rencor de los almendros

Años después
Patinábamos sobre moho y aceite
Vertiendo nuestras cruces sobre el limo del otoño,
Ya nada permaneció intacto ni a salvo en la memoria

Me llamaban el eterno
Porque nunca terminaba los días,
Me ungía de tierra y era luz
Recorría mis calles y escondía hojas de papel
Con nombres de espacios prohibidos y cuerpos de mujer

Eran costillas desgajadas a pulmón del mes de mayo
Marchitas en la conciencia de dios

Por cada virgen yo tallé una muesca en el árbol de Josué

Nunca después volví a vestirme de barrio
Otros sí lo hicieron
Y terminaron hastiados en el atroz suspiro de una vena;
Ya no pude volver a vivir
Sin los ejes cartesianos de la música y de la lejanía,
Perdiz al vuelo
Abatida irremediablemente
Por el disparo del tiempo


REBROTA

Y la amenaza es bruma de carnero
Y el retorno
El desandar de la saliva cruzando un puente de sombras

En mil días pudiste cambiar de desnudo
Hacer brotar nenúfares en las muchachas vírgenes
Humedecer las mejillas con vino viejo
Y sobrellevar las venas huecas de la intemperie

Recuerdo
Que yo pasé sobrio casi todo el invierno

En mil días
Qué no rechazaste tú en mil días

Cada minuto era un enigma del perdón
Disfrazado de 24 horas melosas
Que no dicen lo que piensan
Solo te viven

"Ponte vecchio" en la fractura
Pudiste sanar perdones
Perdurar sobre mil espasmos en tu cuerpo tendido
En la hora sincera de la quedada crepuscular

No hay más vértices que el destino

Balada sufí del envenenamiento
Así me descorchaste
Arrodillada en el rumor de las palabras
Suplicando no soñar la hora del adiós
Y el cociente de los cuerpos con la resta

Ahora te digo,
Rebrota
Rebrota de lo que no te brindó pájaros de futuro


EL VACÍO

De turba es la memoria
De alquitrán de hulla,
No me puedo olvidar
Que cada historia ha vivido a una persona;
Arremolinada en la conciencia de ese espacio
Se desfigura el alma del arquitecto

Lo que vemos es lo que existe
Lo que no vemos
Es la materia orgániza creadora
Destruida por el desgaste de la fuga

La crudeza es observar
Los espacio vacíos
La torpe belleza de la esfinge
Y la red de sedimentos tejida
Sobre los despojos de la hiedra

Nada de lo que sintió .*. permanece
Ni siquiera los fantasmas
Han sido capaces de repoblar
La tumba anónima de la historia


NOCHES

Ayer doblé cuidadosamente a la noche
Doblé sus esquinas
Siguiendo meticulosamente las marcas
Dejadas por la penumbra,
La idea es que quepa en mi maleta
Entre la ropa sucia
Y que cada olor y cada sudor vivido
Se empareje con su tránsito de lo oscuro

Debería de haber una noche de cada sitio
Disponible para ser llevada,
Al menos una
Para cada persona que la haya sentido

La idea es desdoblarlas todas
En el sitio en que vivimos
Y hacer de nuestro mundo
Un santuario de ciertas noches y lugares
Para que las ausencias
No nos perturben más el sueño

martes, 28 de octubre de 2014

Algunos haikus de José Luis Giménez Lago (2, y fin), el primero con matemáticas



Todos los árboles
caminan hacia un punto.
¿Cabrán allí?

Graznó el cuervo
volando sobre el charco.
Miró la rana.

Una babosa
contempló un caracol.
¡Nació la envidia!

Voló hasta el techo
el pequeño mosquito...
¡Inalcanzable!

Nada es más dócil
que unas gotas de agua.
El mar rugía.

Tiembla la luna
mirándose al espejo.
Cruza una nutria.

Bajo el árbol,
cerrado el paraguas,
siento placer.

Como el pato,
que flota sin mojarse,
camina el sabio.

El alma tersa
y la piel arrugada.
¡Así es el sabio!

Una pirueta
convirtió la campana
en almirez...

En su interior
guardaba los rubíes.
Buscó un cuchillo.

Con bella música
rápido baja el río
buscando el mar.

martes, 21 de octubre de 2014

Algunos haikus de José Luis Giménez Lago, los dos primeros con matemáticas (1)



Cuando el círculo
enfermó de artrosis,
nació el cuadrado.

De un enfado
entre un par de milanos
nació el rombo.

Toda su vida
no pende de un hilo.
¡Gravita en él!...

Junto a su lado
una bella manzana.
¡Murió de hambre!

Roma ardía.
La cigarra cantaba.
Dolor en gritos.

Aguantó el yunque
los golpes del martillo.
Vida forjada.

Sobre el agua,
chapoteo de estrellas.
El sol las borra.

En la azotea,
la colada tendida
gritaba: ¡adiós!

De un bello árbol
se enamoró un erizo.
Nuez espinosa.

Me extasía
una brillante estrella
que está muerta...

La indiferencia
es una gran tenaza...
¡Rompe eslabones!

Se hizo fuerte
luchando en la vida.
¡Bello salmón!

miércoles, 1 de octubre de 2014

Nueva selección de poemas de Clara Janés (5), con matemáticas, "Sin fin" y "Ni siquiera los astros..."



Sin fin

Sobre el pétalo leve
ondea la sombra
de una mariposa
y cae al agua un gemido.
La corriente es un vórtice
que aglutina la noche,
y desde esa noche, la voz se multiplica,
emerge, asciende a los árboles,
corre por las nubes,
danza, llueve, danza.
Llueve más allá del mar,
abriendo el horizonte,
la línea discontinua
sin fin,
que aúna nuestras horas
dispares
hasta que la galerna
las dispersa.

[Fractales]


Ni siquiera los astros
alcanzan a contar todos los números
merodeando la oscuridad,
custodia de la cifra inabarcable,
mas en círculo mágico
convocan el uno repetido del ser
mientras el sueño y la muerte
quedan a resguardo
en las formas sumergidas.

[El libro de los pájaros]

viernes, 26 de septiembre de 2014

José Bergamín, "Aforismos de la cabeza parlante" (4, y fin); el último, con matemáticas


Ver para creer. Oír para dudar.

Buscar raíces es una manera subterránea de andarse por las ramas.

El pensamiento-ardilla es el que sabe andarse por las ramas con seguridad, sin caerse. El pensamiento-larva, gusano o caracol, también. Pero, mientras el primero lo hace con limpieza, ágil y ligero, con intrepidez y con gracia, el otro lo hace sucio, con torpeza, lentitud y miedo; y con trampa, precaviéndose, para no caer, de su pegajosa, asquerosa babosería.

Le dijo la pulga al mosquito: de menos no nos pudo hacer Dios.

No hay nada que no esté cerca de Dios, decía una santa. ¿Ni siquiera el infierno?

Decimos al dormir conciliar el sueño; ¿conciliar el sueño con la muerte? Despertar es reconciliarlo con la vida.

Entre la música que nos hace bailar, desvelándonos, y la que nos hace soñar, durmiéndonos, se devana los sesos inútilmente nuestro más ovillado pensamiento.

Si el arte, la literatura, es siempre un producto social, el que trata de hacer arte o literatura social peca contra natura; contra la propia naturaleza del arte y de la literatura, cuya producción natural invierte.

La mayor parte de las gentes tratan de solucionarse la vida mucho antes de habérsela problematizado. Y lo peor es que, efectivamente, se la solucionan.

Dios aprieta pero no ahoga. Y también afloja, pero no suelta.

[...] Dos son siempre tres: tú y yo y nosotros. [...]

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Nueva selección de poemas de Clara Janés (3), poemas inéditos hasta su inclusión en Poética y Poesía (algunos con matemáticas), "Aerovoros", "El árbol" y "Viento laberintia"



Ola-Viento
esculturas de Martín Chirino

Aerovoros

Cuanto absorbe
lo adelgaza, lo adelgaza
lo hace nudo
entre dos extremos
que se alargan
cautelosos
desde la nada a la nada.


El árbol (serie raíz) 1985

Podría seguir.
Aquí me bifurco en dos
y os digo:
el dos es uno
y el uno es dos
y el dos no se detiene.
Es el aquí y el allí,
el tú y el yo,
la luz y la oscuridad,
el lugar de lo animado
y aquél que no conocemos.
Pero ahora
mira el gesto,
quietud y movimiento,
acaso la curva recta,
el abrazo abierto.
No,
no me detengo.


Viento laberintia (1978)

Evadía la inmovilidad
de la perfección
y entró en la fuga
de la elíptica.
Los números se deslizaron,
se hicieron sutiles
en el trayecto
hasta incorporarse
al juego de la gravedad.
Al llegar a la puerta de salida
entregaron el cero
como prenda
y el espacio aguardó la quietud
en la caja de las mareas.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Nueva selección de poemas de Clara Janés (2), poemas inéditos hasta su inclusión en Poética y Poesía (alguno con matemáticas), "Escaleras de agua", "Márgenes" y "Pórtico"



Escaleras de agua
I

En las simas abisales de la noche,
un ángel blanco
deposita el dolor
y, alas de luz,
asciende deslumbrante.

Enmudece el oscuro clamor del oleaje.


Márgenes

Lee el libro de las escaleras,
verás como los márgenes
confluyen con el centro,
verás que espacio y tiempo
son sólo ejes de aire,
que el aquí no es aquí,
es un punto sin punto
y que el mapa agitado de vida,
esa imagen cambiante
que alberga toda forma,
no es la vida,
que carece de imagen
y se ensarta inasible al infinito.

Zuang Zi lo sabía:
sin decir nada, dice,
mas si dice no dice...

Avanza, pues,
por tan sutiles páginas:
siéntate en el olvido.


Pórtico

Desde el umbral de luz,
invierto la postura,
y pongo el pie
en lo alto del arco,
y boca abajo...
Así era la oración
en el brocal del pozo,
mas con los pies atados
y el cuerpo suspendido
sobre un fondo
de aguas silenciosas.
Aquí no hay ataduras,
y el fondo,
que es un centro,
callado
como las aguas mudas,
no se insinúa.
Y yo avanzo
por la espiral escalonada,
de giro en giro,
hasta entrar
en la danza
del laberinto.

miércoles, 23 de abril de 2014

Poemas de Clara Janés en "Río hacia la nada" ( y fin), uno con matemáticas

23

Se va en humo el futuro
y en ceniza se amontona el pasado.
Quedan restos de olvido
y la urdimbre del fuego de sacrificio.

Aquel caballo,
que al alba
despertara con su hocico
al universo,
arrastra ya las lluvias
hasta el confín de las nubes.

Arde la palabra
como un arco en fuga
y el oído se apaga.
Y el ojo no ve lobos ni leones
bajo el agua,
ni palmeras,
aunque todas las formas
se hunden en el río…

Y el dios de la muerte,
cuyo nombre significa
dominio de uno mismo,
arroja en su seno
incluso los himnos de la fe
que el corazón poblaron
y al horizonte lanza
una línea de sonido
para anudar el movimiento del sol.

Y restablece el orden
en el infinito.


28

Aunque está vacía
la oscuridad,
resuenan pisadas
en los peldaños.

Un leve fuego
a la orilla del agua
se consume,
pero hay que seguir
ahondando,
ahondando,
ahondando en la noche
hasta el profundo centro
para entrar en el giro
que desde el origen
corre hacia el fin
inalcanzable.

Ni punto
ni línea recta
sino esfera
que se expande...

Y cada instante
se multiplica
por totalidad.


30

Las antorchas y los fuegos
en el borde de la noche
cuando el río
es la negrura del cielo
y no hay barcas en el agua
ni animales en la orilla
y únicamente una voz,
un mantra,
indica el estar en vela
y dormita el asombro,
y el amor se esconde
bajo la cansada piel,
porque sólo esa oscuridad
le espera,
y no hay repliegue
en la memoria
que resucite los días,
y a sí mismo se dice:
mantente ajeno, en calma,
que nunca, nunca, nunca
volverás a andar sobre las aguas.

miércoles, 16 de abril de 2014

Poemas de Clara Janés en "Río hacia la nada", uno con matemáticas

12

También la inmovilidad es camino
por donde vagan las ideas
tanteando el espacio
para condensarse.
Desasosiego de la mirada interior
que se agudiza
a medida que oscurece
y uno a uno dobla los sentidos
para que el sueño
arroje los dados en el tablero.
Y ya se desplazan por su superficie
pérdidas y destierros,
me despojan de mis casas, mis rebaños,
mis amigos, mis esposos y alimentos…
Y vago toda la noche,
en cabello, por la estepa..
¿Por qué, pregunto,
si en quietud estoy,
ese incesante movimiento?
Es el astro 
que se lleva los pasos por las horas
hasta su desnudo,
por encima del giro
y más allá de las sombras.


15

La mano que indica detente
invita a la pausa
previa al amanecer.

¡Regresa al silencio inicial
carente de lazos!

En el mar de la noche
las cosas
no se han diferenciado
todavía,

y así huyen al alba las palabras,
ante el aura virginal
que se insinúa,
por no establecer 
una engañosa distancia.

Regresa al silencio,
no preguntes por la posibilidad,

que no hay gotas en el mar,
no hay gotas,
sino sólo mar.

miércoles, 9 de abril de 2014

Poemas de Clara Janés en "Río hacia la nada", uno con matemáticas

8

Con el cráneo rasurado
y envuelto en blanco lienzo,
lentamente vierte el sándalo
e invoca elevación.
El que parte,
parte en dos el azogue del día.
Plurales son las aves en vuelo,
las flores de los caminos
y los silencios
que pronuncian las horas y,
en desbandada, cruzan
la línea transitiva.
El caballo
que encierra en sí la aurora,
las estrellas, los montes
y los árboles
relincha entre aire y fuego.
Y todo reverbera
en espejismo.
Y se abre el eco
a la resonancia inicial
desde el lecho de río.


10

El agua es agua
y luz sin límite;
y es agua y luz y palabra;
palabra que se abre
en pétalos de nada
y cada uno
en una ola blanca
que tira hacia
la orilla
y vuelve
y se deshace
y deshace
la memoria material
en la espiral inversa
del amor
de antes del amor,
trama de tierra,
árboles, astros,
que poblaron
un día
el corazón.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Poemas de Clara Janés en "Río hacia la nada", con matemáticas

1

Hago círculos con la llama
ante el dios desconocido del amor.
Dentro del círculo
se abre un silencio azul,
que cierra mis párpados,
profundo pozo
donde una lágrima celeste se refleja
y se esparce
hasta el borde de la oscuridad.
El rojo de las heridas
es el aro del brocal
y salta a mi frente
como una chispa.
Estarás con los ojos fijos
en el fondo del agua
a la espera de un indicio…

Hago círculos con la llama.

Mi ofrenda de flores se aleja en el río.


4

Aquí no hay muerte,
sólo luz,
luz de acogida,
luz más allá de la luz.
Y sabemos
que en la luz entraremos,
en esa plateada neblina
que abre vías al silencio
y multiplica
la inmensidad del río
invitando al lugar
donde es unidad la nada.
Todas las cifras
ascienden
a la superficie
y hasta las células
sumidas en la sima
ascienden y cruzan el espacio
para ser con el agua
que tan sosegada avanza
por esta vía 
que va de una orilla a otra,
de la orilla de la vida
a aquella desconocida
donde incluso los pájaros
temen anidar.

lunes, 24 de marzo de 2014

Selección de la "Décima poesía vertical" de Roberto Juarroz (5), uno de ellos con matemáticas

25

El eco disponible que es la vida
necesita localizar su fuente,
encontrar la vibración original,
el espacio sonoro
anterior al primer movimiento
y la sombra sonora
que proyectó la primera palabra.

A menos que la fuente del sonido
no esté al comienzo del tiempo,
sino al final, al cierre
de esta cruel transparencia.

La vida no sería entonces otra cosa
que una corriente al revés,
un eco ambulatorio
separado o quizás expulsado
hacia atrás de su fuente,
un eco que siempre retrocede.

O más todavía :
un eco sin un sonido como origen,
un eco siempre disponible,
la fatal repeticíon de un sonido inexistente.


28

Eras el portador de la aventura,
el huésped de lo insólito,
titular de los trajines del milagro,
depositario de las rúbricas del viento,
capitán del azul inesperado,
reinventor general de lo existente.

No importa que las costras de la vida
sometieran tu heráldico penacho.
No importa que tu enorme expectativa
se hundiera en los sarcófagos bruñidos.
No importa que tus manos siempre abiertas
te las hayan cerrado con usuras.
No importa que tus sueños para todos
se volvieran un sueño para nadie.

Basta sencillamente que hayas sido
lo que alguna vez fuiste:
un hueco de tos joven
en la cueva envejecida del mundo.


38

Continuidad de los sueños,
semejante a la del pensamiento despierto,
aunque un poco más lejos del cordón de las palabras
y sus nudos azules.

Las particiones son iulusorias:
un sueño, una idea, un hueco en la noche.
Pensar y soñar no son divisibles.

Nada más que un solo sueño,
una sola vigilia,
un solo texto,
una sola mirada,
una sola muerte.

Y tal vez no haya más tampoco que una sola vida,
un solo día, un solo amor, una sola noche.
Y nadie que vele sobre la continuidad de los sueños
y las otras continuidades,
como si de lo continuo del universo
se hubiera desprendido para siempre
la faz candente de lo discontinuo.

Pero en la continuidad de los puentes
queda como un trazo indeleble
la discontinuidad de las orillas.

Y en la continuidad de los ritos del amor
yace la fisura paralizada de un grito.

O en la tierra continua de la soledad,
la parcela sin roturar de ciertas palabras
que no caben en la continuidad de ningún lenguaje.

Quizá en algún momento de este mundo o de otro
existió otra figura, otra línea, otro signo,
la más neta versión de la unidad:
la continuidad mayor de lo discontinuo.
La discontinuidad mayor.

martes, 18 de marzo de 2014

"Topología de una página en blanco" al completo aquí



Topología de una página en blanco, de Alejandro Céspedes, tuvo una primera vida en la red; luego tuvimos la suerte de publicarlo en la Colección pi de poesía, aportándole a modo de epílogo unas referencias que pueden ser útiles al lector. Ahora la misma versión salida en papel la tienes completamente disponible también en archivo electrónico.

A ti que no puedes elegir, pues no tienes fácil conseguir la edición impresa, va esta edición electrónica que Alejandro Céspedes recoge en su web junto al resto de su obra.

A ti otro que aún no te decides a adquirir un ejemplar, te facilitamos que lo conozcas, convencidos de que al hacerlo buscarás nuestro volumen en librerías o a través de la página web de Amargord, con lo que contribuirás a que podamos mantener esta bendita locura de ayudar a difundir exquisitas rarezas.

lunes, 17 de marzo de 2014

Selección de la "Décima poesía vertical" de Roberto Juarroz (4), dos de ellos con matemáticas

20

Si esto es uno
¿qué será dos?

No es tan solo uno más uno.
A veces es dos
y no deja de ser uno.
Como a veces uno
no deja tampoco de ser dos.

Las cuentas de la realidad no son claras
o por lo menos no lo es
nuestra lectura de sus resultados.
Se nos escapa así
lo que hay entre uno y uno,
se nos escapa lo que hay
simplemente adentro de uno,
se nos escapa
lo que hay en menos uno,
se nos escapa el cero
que circunvala o acompaña siempre
a uno y a dos.

La rosa, ¿es una?
El amor, ¿es dos?
El poema, ¿es ninguno?


21

La franja de locura
que empalma la vigilia con el sueño,
esa degradación o desenlace,
ese desequilibrio que nos lleva al dormir,
desparrama todas las creencias,
todas las certidumbres,
como semillas huecas que nos muestran
que existir es un enclave
supletorio del caos.

Disgregarse de figura en figura,
de sustancia en sustancia,
de caída en caída,
no es el desconcierto de un lenguaje
que se mezcla con otro,
sino la muerte misma del lenguaje,
porque los lenguajes también mueren.

Y quedarse sin lenguaje
es retroceder hasta más allá del nacer,
hasta las figuras resecas de la nada,
ya que la nada también tiene sus figuras.

La franja de locura
que despeña la vigilia en el sueño
es justamente eso:
la experiencia sin verbo
de una nada concreta.


24

Los diferentes ángulos de la lluvia
nos distraen de la más íntima
naturaleza de la lluvia:
caer siempre perpendicular a algo.

Así a veces cae perpendicular al corazón,
pero el corazón tiene miedo
y escapa de todas las perpendiculares.
Otras veces cae perpendicular a los muertos,
pero los muertos ya no aciertan ninguna geometría.
Y otras veces cae perpendicular a la noche,
pero la noche la abraza como un surtidor por todas partes.

Sin embargo la perpendicular de la lluvia,
para cumplir su llamado,
no necesita ni siquiera una línea,
sino tan solo un punto donde poder caer
y hundirse plenamente.

jueves, 6 de marzo de 2014

Clara Janés, "Orbes del sueño" (5, y fin)

estar quí y allí y no estar
o no estar en absoluto
y ser la presencia permanente
y la esperanza del que no sabe
si es mera ausencia


pero la nada...
-pájaro solitario
desasido color-
anulación exige
cuando el amor se conforma
con dejar de ser
¿plasmará el blanco
el sueño de lo negro
materia oscura
que refracta la luz
y en el espacio más remoto
se oculta?


ecuaciones en las células
y en el aire respirado
inscritas también
en la nieve y en el agua
perduran
en el mismo consumirse
del fuego
se posan
en los copos de la atmósfera
o en las hojas
tal rocío caricioso
para una mano
que de pronto las escribe
y lanza el anzuelo
a la entraña secreta
de los giros siderales
intacto amor
del nombrado como
Aquello


en la semilla
está la flor
¿hubo flor sin semilla?
¿fue el verde antes que el agua?
azul proximidad
inicial negro final
potencia compacta y separación
estallido de formas
caos y movimiento
y el arco iris de la luz
engañosa ilusión
de relaciones habla solamente
el fondo sigue oculto
fugitivo
permitiendo el baile de la memoria
causa efecto
efecto causa
inteligencia medidora que dice
no es esto no es esto
busco el algoritmo
como gota de agua en el fondo del mar
de las contradicciones
distante vibra
ajeno a mí
mi propio deseo
en la flor
está la semilla

martes, 4 de marzo de 2014

“Oscuro dominio” (2, y fin), Juan Larrea



Diente por diente

I

En el país de la risa la ceniza precede al fuego
La nieve precede al pájaro
Las lágrimas a sus tronos

Lo que es esperanza en un comienzo se hace huella en el camino
Lo que ocurre deja los colores desunidos
Pero sujetos a una especie de impostura oscura

Para perder la vida no hay mas que un motivo el cielo
Las bocas huelen al deseo de descubrir un hermoso crimen
Un café nunca está lejos

Unidos por una misma tendencia
Cuando el alba paga las nubes con su vida
Unidos por el bajo relieve de una voz venida a menos
Unidos como monedas en el precio de una mujer desnuda
Los miembros de un hombre no dejan allí nada que desear
Como eclipses parciales
Como solos de arpa
Como tiros al aire
Como cerillas

III

Tanto progreso introducido en
nuestra jaqueca pálida miseria de estufa
sin dolor sin domador sin
nada parecido a vientre maternal ni
a tesoros ocultos

viejos lobos de esperanza fumando
en el origen de las lágrimas lejos de las
montañas que sangran por la nariz de las flores
amargura reemplaza las úlceras de lacre
los cangrejos en las tardes de lluvia

las mujeres perdidas en cada
emboscada de frío que
sobresale aun de las ramas disfrazadas de estatura
mercancías luminosas de sus rodillas
dispuestas a caer al borde de la sombra en llamas
como grúas de sinceros impulsos

cadenas de los siempre incomprendidos

IV (fragmentos)

Las alas nos son contagiosas porque el alma no es sino una costumbre de cuanto se siente capaz de sufrir.

Están ocurriendo días en los que nuestra sangre por mucho que nos palpa ya no nos reconoce. Gira a una velocidad tan distinta a la de nuestras frentes que toda noción puede prácticamente darse por perdida. Un confuso torbellino traslada al infinito el punto matemático donde nuestras vísceras se juntan.

Las alas siguen siéndonos contagiosas y casi siempre mortales.

jueves, 27 de febrero de 2014

Clara Janés, "Orbes del sueño" (4)

de círculos a elipsis
de elipsis a la línea recta
y para la célula
¿rige el giro la tierra
o el sol?
¿o es todo
el incesante fluctuar
de la micropartícula
o la formación provocada
de una estructura
o es la creación
que deja al azar
y al tiempo en su enigma
al otro lado de las fórmulas
y de los ojos que ven lo que no ven
y aquel amor
que se disipó
en evanescencia...


hay que continuar
a otras esferas
viviendo allí esta vida
ya que no hay otra vida
las vespertinas nubes
las estrellas
los mundos habitados
los invisibles muertos
los remotos
espejos


el negro de la noche
es lejanía
estrellas apagadas
un pasado sin fin
hasta el origen
solo el presente es luz
que no mayor certeza
ni libertad
y en la negrura
capto
las redes quebradizas
de cuanto fue
mutante
o dejó de ser
tras ser creado
de la nada


negro
cero
infinito en potencia
desgarradura
asaltándose
a sí misma
ida y regreso
por caminos invisibles
regreso y alejamiento
vaso de vida
anterior al latido
fluye huye
nada anida
voz sin voz
esbozo
ondulación

martes, 25 de febrero de 2014

Versos y prosas de "Oscuro dominio" (1), de Juan Larrea



“Oscuro dominio”, Juan Larrea; Alcancia, México, 1934, con el auspicio de Gerardo Diego. Consulto el ejemplar número 5, de una tirada de 50. Me permito extraer algunos fragmentos a mi capricho.


Dulce vecino (fragmento)

El antes y el después son simples perspectivas parciales. En prueba de ello me asomo a un espejo, que evidentemente existía con anterioridad a mi impulso, y me encuentro en él y contemplo mi satisfacción al verme tenido en cuenta y hasta comentado por la materia que hemos dado en llamar insensible. Pero por mis personales sentidos, única verídica fuente de conocimiento, nunca me atrevería a afirmar mi inexistencia dentro del espejo antes de entonces. La simultaneidad que observo es meramente cerebral. A causa de la refracción aún no bien estudiada de ciertas materias brillantes hacia la eternidad, mi cerebro logra en aquel momento aislarse del tiempo, situándome en el preciso instante en que el cristal piensa en mí. De otro modo me vería obligado a admitir que siempre permanecía dentro del espejo, que ni a fumar salía jamás de él, que el espejo era el infinito donde se encuentran las líneas paralelas de la lluvia.

Atienza (fragmentos sueltos)

Si el camino que uno sigue se bifurca y en la opción se toma el conducente a Atienza, contraviniendo a toda norma no saldrá júbilo ni terrenal ornato a recibiros. Ni un solo gesto que os invite a proseguir. Nada que os compense o cuando menos cicatrice el posible futuro que quedó amputado en la bifurcación. Más aún; seréis testigos de cómo lo mismo hacia adelante y hacia atrás que hacia los costados, espacio y tiempo pueden huir de cada hombre infinitamente.

Quise entonces empalmar en mis venas las azules del mundo y vi que era posible.

Yo también, me dije, yo también, cuando me quede tiempo hacia el ocaso he de sufrir un monte.

jueves, 20 de febrero de 2014

Clara Janés, "Orbes del sueño" (3)

transparente
a espacio y tiempo
entran en mí
las constelaciones todas
el itinerario de los astros
los movimientos de la luna
y su mirada me conforma más allá
y soy también
un cuerpo errante
perdido
en la oscuridad


avanzan
por la negrura de la noche
y se deslizan
como un viento silbante
entre constelaciones
insomnes
inalcanzables números
de un álgebra autocreada
no hay llave
para su trayecto
que dice existencia
no te rozan
pero te mueves
con su movimiento


no hay desaparición
para los números hay
quebraduras y duplicaciones
pero en la delimitación
que nos limita
quietud de hielo
y de cruzar ese umbral
caer al cenit
bailar
entrando y saliendo de la nada

desgarradura
es el ser
ante la posibilidad