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lunes, 11 de febrero de 2013

Brevísima muestra del ultraísmo, "El día de la victoria", poema de Vicente Huidobro en "Halalí" (3 y fin del contenido completo de "Halalí")

EL DÍA DE LA VICTORIA

Un día llegará la Paz
                Antorcha al fondo del siglo
Entonces los soldados            llenos los ojos de lluvia
Volverán a París

UN PÁJARO CANTARÁ SOBRE EL ARCO DEL TRIUNFO

Y el regreso
Iluminará todas las ventanas

Aviones
        Soldados
                Cañones

Hasta los ciegos
Saldrán a los balcones

Y sus flores caerán también sobre las cabezas de los soldados

El cortejo vendrá desde los más lejanos siglos
La multitud danzará en los ojos de los caballos
            Un grito se eleva como una centella
    Y los sombreros ascenderán en el espacio
    Más que las burbujas en los surtidores

Aviones
        Soldados
                Cañones

LOS AEROPLANOS                          LOS AEROPLANOS

No cerrarán sus alas en toda esa mañana

LOS AEROPLANOS                          LOS AEROPLANOS

De qué cementerio de héroes
Alzaron el vuelo esas cruces
Para cantar la gloria de sus muertos
                    El día de la Victoria
                    Todos los pueblos cantarán

                    Y los mares
                    Se transformarán en miel

Soldados
        Cañones

        Un globo lanza un ramo de flores
Los marineros lejanos
             Los marineros color de pipa vieja

        Cantarán de rodillas sobre las olas

El Sena correrá lleno de flores
Y sus puentes
También serán arcos de triunfo

        LAS CIUDADES Y LOS TAMBORES DOBLAN

        Y cuando llegue la noche
        Las estrellas caerán sobre la multitud

Y luego
En lo más alto de la Torre Eiffel
Enciendo mi cigarro
           Para los astros en peligro
Allá lejos
                    En el límite del mundo
                Alguien entona un himno de triunfo

lunes, 4 de febrero de 2013

Brevísima muestra del ultraísmo, "La trinchera" y "El cementerio de los soldados", poemas de Vicente Huidobro en "Halalí" (2)

LA TRINCHERA

Sobre el cañón
Cantaba un ruiseñor

                He perdido mi violín

La trinchera
Circunda la Tierra
        Qué frío
                   Todos los padres vestidos de soldados

Uno silba tras su propia vida

CRAONA              VERDÚN             ALSACIA

         Hermoso blanco es la luna

La sombra de un soldado
Ha caído en un agujero

Puede verse en el suelo ensangrentado
Al aviador que se golpeó la cabeza contra una estrella apagada

Y mejor que un perro
El cañón vigila
           A veces
               ladra
                                        A LA LUNA

Todas las estrellas son agujeros de obuses


EL CEMENTERIO DE LOS SOLDADOS

La sombra que cae de los árboles
Se ha mojado en el agua

         No se ve el viento
                Pero el bosque metálico
                Canta como un órgano

Allí está
     La Francia de ayer bajo la hierba
     Más bella que una mujer desnuda

La tierra aún tibia
Guarda los últimos secretos

    Donde yacen todas las manos cortadas

Una campana tañe
Tras las nubes
                Vuelta hacia el océano filial
                Llamaba a alguien
SILENCIO
                                       SILENCIO

lunes, 28 de enero de 2013

Brevísima muestra del ultraísmo, "1914" y "Las ciudades", poemas de Vicente Huidobro en "Halalí" (1)

1914

Nubes sobre el surtidor del verano
  De noche
      Todas las torres de Europa se hablan en secreto

De pronto un ojo se abre
El cuerno de la luna grita

Halalí                            Halalí

Las torres son clarines colgados

AGOSTO DE 1914

              Es la vendimia de las fronteras

Tras el horizonte algo ocurre
 En la horca de la aurora son colgadas todas las ciudades
 Las ciudades que humean como pipas

Halalí                            Halalí

Pero esta no es una canción

                    Los hombres se alejan

LAS CIUDADES

En las ciudades
Hablan    
    Hablan
Pero nadie dice nada

La tierra desnuda aún rueda
Y hasta las piedras gritan

Soldados vestidos de nubes azules
                El cielo envejece entre las manos                
               Y la canción en la trinchera
Los trenes se alejan por sobre cuerdas paralelas

              Lloran en todas las estaciones

El primer muerto ha sido un poeta
Se vio escapar un pájaro de su herida

El aeroplano blanco de nieve
Gruñe entre las palomas del atardecer

Un día    
      se había perdido en el humo de los cigarros    

      Nublados de las usinas              Nublados del cielo            

                   Es un espejismo

Las heridas de los aviadores sangran en todas las estrellas

Un grito de angustia
Se ahogó en medio de la bruma
Y un niño arrodillado            
            Alza las manos               

TODAS LAS MADRES DEL MUNDO LLORAN

lunes, 21 de enero de 2013

Brevísima muestra del ultraísmo, "Torre Eiffel", de Vicente Huidobro

Ay, qué buena suerte que tan pronto haya tenido la oportunidad de contradecirme de nuevo. Si hace no mucho dije que no publicaría aquí los textos que en el año 1918 Vicente Huidobro editó en francés en su paso por Madrid, aquí vengo a enmendarme. "Torre Eiffel" y "Halalí" son esos libros. Para empezar, ahí va "Torre Eiffel". Lo disfrutes.

TORRE EIFFEL

Torre Eiffel
Guitarra del cielo
          Tu telegrafía sin hilos
          Atrae las palabras
          Como un rosal las abejas

Durante la noche
El Sena deja de correr
              Telescopio o clarín

        TORRE EIFFEL

Y es una colmena de palabras
O un tintero de miel

Al fondo del alba
Una araña de patas de alambre
Tejía su tela de nubes

        Hijo mío
       Para subir a la Torre Eiffel
        Se sube por una canción
       Do
          Re
         Mi
              Fa
               Sol
               La
                  Si
                 Do

         Ya estamos arriba

Un pájaro canta
En las antenas
Telegráficas

Es el viento
De Europa
El viento eléctrico

        Allá lejos

Los sombreros vuelan
Tienen alas pero no cantan

Jacqueline
        Hija de Francia
¿Qué ves allá arriba?

El Sena duerme
Bajo la sombra de sus puentes

Veo girar la Tierra
Y toco mi clarín
Hacia todos los mares

       Por la senda
       De tu perfume
       Todas las abejas y palabras se alejan

       En los cuatro horizontes
Quién no ha oído esta canción

SOY LA REINA DEL ALBA DE LOS POLOS
SOY LA ROSA DE LOS VIENTOS QUE SE AGOSTA EN CADA OTOÑO
Y CUBIERTA DE NIEVE
MUERO DE LA MUERTE DE ESTA ROSA
EN MI CABEZA UN PÁJARO CANTA EL AÑO ENTERO

De este modo la torre me habló un día

Torre Eiffel
Pajarera del mundo
           Canta                Canta

Carillón de París

El gigante colgado en medio del vacío
Es el afiche de Francia

             El día de la Victoria
             Se la cantarás a las estrellas.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Almudena Mejías Alonso sobre ΠOETAS

ΠOETAS. Primera antología de poesía con matemáticas. Selección y prólogo de Jesús Malia. Ediciones Amargord.

Matemáticas para los que gustan de la poesía o poesía para los que gustan de las matemáticas. ¿Poesía con matemáticas o matemáticas con poesía? "Tanto monta, monta tanto". Ya desde la antigüedad, filósofos y eruditos entendían la interdependencia de las dos disciplinas. Platón nos habla de la armonía de los números, hasta el punto de que en nuestro Siglo de Oro el adjetivo "numeroso" no tenía, como ahora, un significado de "abundante", sino de "armonioso".

Y eso es lo que vemos en esta antología de poetas: un numeroso ("armonioso") conjunto de poemas trazados por grandes escritores del momento; poemas unidos por el hilo conductor de las matemáticas que, en ocasiones, nos trasladan al pasado y nos hacen recordar momentos juveniles en los que estábamos ante un problema matemático dando vueltas y vueltas hasta encontrar (o no) la solución. Y también nos retrotraen a la poesía japonesa a través del haiku; o nos adentran en la vanguardia poética de principios del siglo XX, sirviéndose de caligramas, ese tipo de poesía visual creado por el francés Guillaume Apollinaire, y magistralmente practicado por autores como Vicente Huidobro, José Juan Tablada, Guillermo de Torre, Carlos Oquendo de Amat y una larga lista de autores.

Los peruanos RODOLFO HINOSTROZA, perteneciente a la denominada "Generación del 60", que ha llegado a ser comparado con poetas de la talla de César Vallejo o Martín Adán y ENRIQUE VERÁSTEGUI, fundador del "Movimiento Hora Zero", son dos de los grandes exponentes de las letras de su país; el matemático y poeta venezolano DANIEL RUIZ y los españoles JOSÉ FLORENCIO MARTÍNEZ, poeta y crítico literario, que hace poco tiempo ha sacado a la luz su estudio Biografía de Lope de Vega (1562-1635). Un friso literario del Siglo de Oro, la hasta ahora más amplia biografía del dramaturgo; DAVID JOU, físico teórico; RAMÓN DACHS, AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO, JAVIER MORENO, JULIO REIJA y JESÚS MALIA, responsable también del prólogo y la selección, forman la nómina de poetas de esta antología.

No se puede concluir sin mencionar especialmente el prólogo, en el que Jesús Malia nos deleita con un sabroso discurso en el que, magistralmente, conduce al lector a través de la historia de la poesía y las matemáticas desde el principio de los tiempos, demostrando la conexión que siempre ha existido entre las dos.

En definitiva, una antología que deleitará a sus lectores, sean o no matemáticos y hará que se adentren en un mundo de música, de estrellas, de armonía y de belleza.

Almudena Mejías Alonso
Facultad de Filología
Universidad Complutense de Madrid

jueves, 8 de noviembre de 2012

"Cigarro", "Eternidad" y "Mares árticos", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918) (y fin de "Poemas árticos" en Poesía Abierta)

CIGARRO

    Aquello que cae de los árboles
        Es la noche

El mar en mi vaso de aguardiente
Y sobre el mar
        tu sombrero vertical

    A DÓNDE VAS ETERNAMENTE

Alguien ha muerto en tu jardín

La golondrina indiferente
Duerme sobre una cuerda del violín

Yo he tenido en mis manos
            todo lo que se iba

Y esta luna malherida
Indecisa entre el mar y los jardines

Perfumando los años
Una nube montaba de mis labios

Y mi cigarro
    Es la única luz de los confines


ETERNIDAD

Palabras puntiagudas en el azul del viento
Y el enjambre que brilla y que no canta

    LA NOCHE EN TU GARGANTA

Acaso Dios se muere
        Entre almohadones blancos
Bajo el agua gastada de sus párpados

El aire triangular
        para colgar estrellas

Y sobre la verdura nativa de aquel mar

Ir buscando tus huellas
            Sin mirar hacia atrás


MARES ÁRTICOS

Los mares árticos
        Colgados del ocaso

Entre las nubes se quema un pájaro

Día a día
    Las plumas iban cayendo
Sobre las tejas de todos los tejados

Quien ha desenrollado el arco-iris

           Ya no hay descanso

        Blando de alas
                Era mi lecho

Sobre los mares árticos


Busco la alondra que voló de mi pecho

jueves, 1 de noviembre de 2012

"Marino" y "Nadador", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918)

MARINO

Aquel pájaro que vuela por primera vez
Se aleja del nido mirando hacia atrás

Con el dedo en los labios
            Os he llamado

Yo inventé juegos de agua
En la cima de los árboles

Te hice la más bella de las mujeres
Tan bella que enrojecías en las tardes

    La luna se aleja de nosotros
    Y arroja una corona sobre el pelo

Hice correr ríos
        que nunca han existido

De un grito elevé una montaña
Y en torno bailamos una nueva danza

    Corté todas las rosas
    De las nubes del Este

Y enseñé a cantar un pájaro de nieve

Marchemos sobre los meses desatados

Soy el viejo marino
        Que cose los horizontes cortados


NADADOR

Esta noche
    El cielo tan obscuro
Que los cabellos eran solo humo

En mis dedos hay secretos de alquimia

Apretando un botón
Todos los astros se iluminan

Y tú
    que te alejas cantando entre delfines

Y planetas vivos
            Nadador pensativo
            De todos los jardines

Una tarde traías en tus manos
Cientos de astros enanos

        Nadador pensativo
        Entre la niebla vesperal

Anoche
    La luna enferma murió en el hospital

jueves, 25 de octubre de 2012

"Luna" y "Osram", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918)

LUNA

Estábamos tan lejos de la vida
Que el viento nos hacía suspirar

    LA LUNA SUENA COMO UN RELOJ

Inútilmente hemos huído
El Invierno cayó en nuestro camino
Y el pasado lleno de hojas secas
Pierde el sendero de la floresta

        Tanto fumamos bajo los árboles
        Que los almendros huelen a tabaco

            Media Noche

Sobre la vida lejana
        Alguien llora
Y la luna olvidó dar la hora


OSRAM

    Dame tus collares encendidos
    Bajo el azul simétrico

En el árbol inverso
        Donde nacen las lluvias

    Un ruiseñor en su cojín de plumas

Tanto batió las alas
        Que desató la nieve

Y los pinos blancos allá sobre los lagos
Eran mástiles reflorecidos

        Jarcias bajo la bruma
        Jarcias entre la espuma

En las olas gastadas
Cuerdas de arpas naufragadas

    ALUMBRA EL FARO BOREAL

Mira las islas que danzan sobre el mar

Nunca fuiste tan bella
Al borde del camino arrojas una estrella

                VAMOS

Mi clarín llamando hacia los mares árticos
Y tu pupila abierta para todos los náufragos

jueves, 18 de octubre de 2012

"Astro" y "Gare", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918)

ASTRO

El libro
    Y la puerta
        Que el viento cierra

Mi cabeza inclinada
        Sobre la sombra del humo
Y esta página blanca que se aleja

Escucha el ruido de las tardes vivas
    Reloj del horizonte

Bajo la niebla envejecida
Se diría un astro de resorte

    Mi alcoba tiembla como un barco

Pero eres tú
        Tú sola
    El astro de mi plafón

Yo miro tu recuerdo náufrago

    Y aquel pájaro ingenuo
    Bebiendo el agua del espejo


GARE

La tropa desembarca
        En el fondo de la noche

Los soldados olvidaron sus nombres

    Bajo aquel humo cónico
    El tren se aleja como un mensaje telefónico

En las espaldas de un mutilado
Las dos pequeñas alas se han plegado

Y en todos los caminos se ha perdido una estrella

Las nubes pasaron
        Balando hacia el Oriente

Alguien busca su propia huella
Entre las alas olvidadas

Uno
    Dos
        Diez
            Veinte

Y aquella mariposa que jugó entre las flores de los cuadros
Revolotea en torno de mi cigarro

jueves, 11 de octubre de 2012

"Camino" y "Cantar de los cantares", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918)

CAMINO

    Un cigarro en el vacío

A lo largo del camino
He deshojado  mis dedos

            Y jamás mirar atrás

Mi cabellera
        Y el humo de esta pipa

Aquella luz me conducía

Todos los pájaros sin alas
En mis hombros cantaron

        Pero mi corazón fatigado
        Murió en el último nido

Llueve sobre el camino
Y voy buscando el sitio
        donde mis lágrimas han caído


CANTAR DE LOS CANTARES

Cantar
    Todos los días
            Cantar

Ella vendrá tan rápida
Que su sombra se quedará olvidada
Sin poderla encontrar

En el camino
        Las nubes hidrófilas
Se rasgan en las cimas de las hojas
        La lluvia
Detrás del agua
            El sol

Al final de una canción
Alguien doblará los años
            Y caerá en mis brazos

jueves, 4 de octubre de 2012

"Horas" y "Noche", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918)

HORAS

El villorio
Un tren detenido sobre el llano

En cada charco
        duermen estrellas sordas
Y el agua tiembla
Cortinaje al viento

        La noche cuelga en la arboleda

En el campanario florecido
Una gotera viva
        Desangra las estrellas

    De cuando en cuando
    Las horas maduras
                Caen sobre la vida


NOCHE

Sobre la nieve se oye resbalar la noche

La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces

De una mirada encendí mi cigarro

Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío

            En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos

Y el viento
        gime entre las alas de los pájaros

LAS OLAS MECEN EL NAVÍO MUERTO

Yo en la orilla silbando
    Miro la estrella que humea entre mis dedos

domingo, 30 de septiembre de 2012

Vicente Huidobro visita España ("Cigarro", "Arte poética" y "Ecuatorial")

Con el anterior título no pretendo dar una noticia de actualidad (que de serlo, ¡insuperable!) sino remontarme a 1918, año en que Huidobro visita brevemente España viniendo de París y revoluciona al personal (a los poetas, quiero decir, no mucho más) con su obra, dejando el impulso para que en España (tanto tiempo después que en Italia, Suiza y Francia), se den las vanguardias.

En el breve lapso que Huidobro estuvo en Madrid, le dio tiempo a publicar cuatro libros y a reeditar un quinto. Publica Hallali y Tour Eiffel, en francés, y Poemas árticos y Ecuatorial, en español; reedita El espejo de agua, que en 1916 saliera en Buenos Aires.

¿Por qué me refiero a estos libros? Acabo de conluir una muestra de poetas surrealistas y casi sin pretenderlo comienzo mañana una del ultraísmo español. El culpable, el autor de la antología de la que mañana te hablo. Así que no he podido menos que visitar a Vicente (Huidobro), también por otros motivos hice estas visitas, y traerte a Poesía Abierta los libros y poemas suyos que tan decisivos fueron para que las vanguardias tomaran cuerpo en España.

Cuidado, cuidado, no te crees falsas expectativas. Vicente publicó Hallalai y Tour Eiffel en francés, sin preocuparse lo más mínimo de que yo pudiera entender su contenido, así que en justa reciprocidad no me preocuparé de mostrar estas obras suyas. De Poemas árticos, os daré muestra con cuenta gotas cada jueves a partir del próximo. Y, por último, los dos poemas que yo creo que más han influido en aquel tiempo y con posterioridad de entre estos cuatro libros: "Arte poética" de El espejo de agua y el poema-libro Ecuatorial. Todos los poemas, aviso, son fieles reproducciones de la edición de 1918, que he podido ver a mi gusto en la BNE. ¿Por qué lo hago? Porque hablo de Vicente en relación al impulso creacionista que dio a los poetas españoles. ¿Por qué lo digo? Porque he visto más de una edición de Ecuatorial (inclusive la web que tomé para preparar la mía), y desde la primera línea (no en la web) se notan algunos cambios.

Sin más, ahí van. Disfruta, esta vez no te quejarás de que he sido breve.


ARTE POÉTICA

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en en ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh, Poetas!
Hacedla florecer en el poema;

Solo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol

El Poeta es un pequeño Dios.



Ecuatorial (Edición madrileña de 1918)

Era el tiempo en que se abrieron mis párpados sin alas
Y empecé a cantar sobre las lejanías desatadas

Saliendo de sus nidos
            Atruenan el aire las banderas

LOS HOMBRES
            ENTRE LA YERBA
                BUSCABAN LAS FRONTERAS

Sobre el campo banal
                el mundo muere
De las cabezas prematuras
                brotan alas ardientes
Y en la trinchera ecuatorial
                trizada a trechos
Bajo la sombra de aeroplanos vivos
Los soldados cantaban en las tardes duras

Las ciudades de Europa
                Se apagan una a una

Caminando al destierro
El último rey     portaba al cuello
Una cadena de lámparas extintas

        Las estrellas
            que caían
        Eran luciérnagas del musgo

Y los afiches ahorcados
                pendían a lo largo de los muros

Una sombra rodó sobre la falda de los montes
Donde el viejo organista hace cantar las selvas

        El viento mece los horizontes
        Colgados de las jarcias y las velas

Sobre el arcoiris
            Un pájaro cantaba

        Abridme la montaña

Por todas partes en el suelo
He visto alas de golondrinas
Y el cristo que alzó el vuelo
Dejó olvidada la corona de espinas

            Sentados sobre el paralelo
            Miremos nuestro tiempo

SIGLO ENCADENADO EN UN ÁNGULO DEL MUNDO

En los espejos corrientes
Pasan las barcas bajo los puentes
Y los ángeles-correo
        Reposan en el humo de los dreadnought

Entre la hierba
        silba la locomotora en celo
Que atravesó el invierno

Las dos cuerdas de su rastro
Tras ella quedan cantando
Como una guitarra indócil

Su ojo desnudo
        Cigarro del horizonte
                    Danza entre los árboles
Ella es el Diógenes con la pipa encendida
Buscando entre los meses y los días

Sobre el sendero equinoccial
Empecé a caminar

Cada estrella
        Es un obús que estalla

Las plumas de mi garganta
Se entibiaron al sol
            que perdió un ala

El divino aeroplano
Traía un ramo de olivo entre las manos
Sin embargo
        Los ocasos heridos se desangran
Y en el puerto      los días que se alejan
Llevaban una cruz en el sitio del ancla

Cantando nos sentamos en las playas

Los más bravos capitanes        El capitán Cook
En un iceberg iban a los polos        Caza aurora boreales
Para dejar su pipa en labios        En el polo sur
Esquimales

Otros clavan frescas lanzas en el Congo

El corazón del África soleado
Se abre como los higos picoteados

Y los negros
        de divina raza
esclavos en Europa

Limpiaban de su rostro
                la nieve que los mancha

Hombres de alas cortas
                Han recorrido todo
Y un noble explorador de la Noruega
Como botín de guerra
Trajo de Europa
            entre raros animales
Y árboles exóticos
Los cuatro puntos cardinales

Yo he embarcado también
Dejando mi arrecife vine a veros

Las gaviotas volaban en torno a mi sombrero
Y heme aquí
        de pie
            en otras bahías

Bajo el boscaje afónico
Pasan lentamente
            las ciudades cautivas
Cosidas una a una por hilos telefónicos

Y las palabras y los gestos
Vuelan en torno del telégrafo
Quemándose las alas
                cual dioses inexpertos

Los aeroplanos fatigados
Iban a posarse sobre los para-rayos

Biplanos encinta
            pariendo al vuelo entre la niebla

Son los pájaros amados
Que en nuestras jaulas han cantado

Es el pájaro que duerme entre las ramas
Sin cubrir la cabeza bajo el ala

En las noches
        los aviones volaban junto al faro
El faro que agoniza al fondo de los años

Alguien amargado
            Las pupilas vacías

Lanzando al mar sus tristes días
Toma el barco

Partir
        Y de allá lejos
Mirar las ventanas encendidas
Y las sombras que cruzan los espejos

Como una bandada
            de golondrinas jóvenes
Los emigrantes cantaban sobre las olas invertidas

                            MAR

MAR DE HUMAREDAS VERDES

Yo quería ese mar para mi sed de antaño
Lleno de flotantes cabelleras

Sobre esas olas fuéronse mis ansias verdaderas

Bajo las aguas gaseosas
                Un serafín náufrago
                teje coronas de algas
La luna nueva
        con las jarcias rotas
Ancló en Marsella esta mañana

Y los más viejos marineros
En el fondo del humo de sus pipas
Habían encontrado perlas vivas

El capitán del submarino
Olvidó en el fondo su destino

Al volver a la Tierra
            Vio que otro llevaba su estrella

Desterrados fiebrosos del planeta viejo
Muerto al alzar el vuelo
Por los cañones antiaéreos

Un emigrante ciego
            Traía cuatro leones amaestrados
Y otro llevaba al hospital del puerto
Un ruiseñor desafinado

Aquel piloto niño
            que olvidó su pipa humeante
Junto al volcán extinto
Encontró en la ciudad
                los hombres de rodillas
Y vio alumbrar las vírgenes encinta

Allá lejos
                        Allá lejos
Vienen pensativos
            los buscadores de oro
Pasan cantando entre las hojas
Sobre sus hombros
Traen la California

Al fondo del crepúsculo
Venían los mendigos semi-mudos

Un rezador murmullo
                Inclinaba los árboles

        Sobre los mares
        Huyó el Estío

QUÉ DE COSAS HE VISTO

Entre la niebla vegetal y espesa
Los mendigos de las calles de Londres
Pegados como anuncios
Contra los fríos muros

Recuerdo bien
            Recuerdo

Aquella tarde en Primavera
Una muchacha enferma
Dejando sus dos alas a la puerta
Entraba al sanatorio

Aquella misma noche
                bajo el cielo oblongo

Diez Zeppelines vinieron a París
Y un cazador de jabalís
Dejó sangrando siete
Sobre el alba agreste

Entre la nube que rozaba el techo

Un reloj verde
                Anuncia el año

                1917
LLUEVE
                    Bajo el agua
                    Enterraban los muertos

        Alguien que lloraba
        Hacía caer las hojas

Signos hay en el cielo
Dice el astrólogo barbudo
                Una manzana y una estrella
                Picotean los búhos
Marte
    pasa a través de
            Sagitario

SALE LA LUNA
                    Un astro maltratado
                    Se desliza

Astrólogos de mitras puntiagudas
De sus barbas caían copos de ceniza

Y heme aquí
        Entre las selvas afinadas
Más sabiamente que las viejas arpas

En la casa
        que cuelga del vacío

Cansados de buscar
            los Reyes Magos se han dormido

Los ascensores descansan en cuclillas

Y en todas las alcobas
Cada vez que da la hora
Salía del reloj un paje serio
Como a decir
        El coche aguarda
                    mi señora

Junto a la puerta viva
El negro esclavo
            abre la boca prestamente
Para el amo pianista
Que hace cantar sus dientes

Esta tarde yo he visto
Los últimos afiches fonográficos
Era una confusión de gritos
Y cantos tan diversos
Como en los puertos extranjeros

Los hombres de mañana
Vendrán a descifrar los jeroglíficos
Que dejamos ahora
Escritos al revés
Entre los hierros de la Torre Eiffel

Llegamos al final de la refriega
Mi reloj perdió todas sus horas

Yo te recorro lentamente
Siglo cortado en dos
            Y con un puente
Sobre un río sangriento
Camino de Occidente

Una tarde
        al fondo de la vida
Pasaba un horizonte de camellos
En sus espaldas mudas
Entre dos pirámides huesudas
Los hombres del Egipto
Lloran como los nuevos cocodrilos

Y los santos en tren
            buscando otras regiones
Bajaban y subían en todas las estaciones

Mi alma hermana de los trenes

        Un tren puede rezarse como un rosario
        La cruz humeante perfumaba los llanos

Henos aquí viajando entre los santos

El tren es un trozo de la ciudad que se aleja

El anunciador de estaciones
Ha gritado
                    Primavera
                    Al lado izquierdo
                            30 minutos

Pasa el tren lleno de flores y de frutos

El Niágara ha mojado mis cabellos
Y una neblina nace en torno de ellos

Los ríos
        Todos los ríos de las nacientes cabelleras
Los ríos mal trenzados
Que los ardientes veranos han besado

Un paquebot perdido costeaba
Las islas de oro de la Vía Láctea

La cordillera Andina
            Veloz como un convoy
Atraviesa la América Latina

El Amor
                    El Amor

En pocos sitios lo he encontrado
Y todos los ríos no explorados
Bajo mis brazos han pasado

Una mañana
        Pastores alpinistas
Tocaban el violín sobre la Suiza

Y en la estrella vecina
Aquel que no tenía manos
Con las alas tocaba el piano

Siglo embarcado en aeroplanos ebrios

            A DONDE IRÁS
Caminando al destierro
El último rey      portaba al cuello
Una cadena de Lámparas extintas

Y ayer vi muerta entre las rosas
La amatista de Roma
ALFA
                OMEGA

        DILUVIO
                        ARCO-IRIS

Cuántas veces la vida habrá recomenzado

Quién dirá todo lo que en un astro ha pasado
        Sigamos nuestra marcha
        Llevando la cabeza madura entre las manos

EL RUISEÑOR MECÁNICO HA CANTADO

Aquella multitud de manos ásperas
Lleva coronas funerarias
Hacia los campos de batalla
        Alguien pasó perdido en su cigarro

                QUIÉN ES

Una mano cortada
Dejó sobre los mármoles
La línea Ecuatorial recién brotada

Siglo
        Sumérgete en el sol
Cuando en la tarde
        Aterrice en un campo de aviación

Hacía el solo aeroplano
Que cantará un día en el azul
Se alzará de los años
Una bandada de manos


            CRUZ DEL SUR

SUPREMO SIGNO        AVIÓN DE CRISTO

El niño sonrosado de las alas desnudas
Vendrá con el clarín entre los dedos
El clarín aún fresco que anuncia
El Fin del Universo

martes, 28 de octubre de 2008

Vicente Huidobro y yo

en las ciudades
hablan
hablan
pero nadie dice nada

la tierra desnuda aún rueda
y hasta las piedras gritan

soldados vestidos de nubes azules
el cielo envejece entre las manos
y la canción en la trinchera

los trenes se alejan por sobre cuerdas paralelas

lloran en todas las estaciones

el primer muerto ha sido un poeta
se vio escapar un pájaro de su herida

el aeroplano blanco de nieve
gruñe entre las palomas del atardecer

un día
se había perdido en el humo de los cigarros

nublados de las usinas Nublados del cielo
es un espejismo

las heridas de los aviadores sangran en todas las estrellas

un grito de angustia
se ahogó en medio de la bruma
y un niño arrodillado
alza las manos

TODAS LAS MADRES DEL MUNDO LLORAN
vicente huidobro

(Este poema lo he extraído de http://veojos.blogspot.com,


Los meteoros
Dos rectas paralelas son aquellas que siguen un camino identico sin encontrarse nunca
De modo que la una va a donde la otra en un desconocimiento mutuo
Un riel que ignora la existencia del otro
La orilla de un rio que camina sedienta al encuentro del mar sin saber de su igual ni pretenderlo
O de la piedra que cae al estanque y propala en el agua susecreto en ondas que tienden a ahogarse mientras decidida la piedra camina hacia el fondo

Y tal vez les desconsuele
Los planetas del sistema solar giran en movimientos identicos en torno a su estrella
Y la luna alrededor de la tierra
Y el esposo y los hijos

Por suerte sin embargo
Existen otros cuerpos celestes de movimiento mas anarquico
Si me permiten la expresion
Los meteoros
Que son piedras luminosas que no temen el choque con los planetas
Tan frios ellos
O las mismas estrellas

Abelardo tu hijo y Abelardo tu nieto

Este poema pertenece a mi viejo proyecto 'Trayectoria del tiempo', ya pronta a su finalización.
En diálogo con Jorge Guillén y con Batania, yo sí creo que en un poema caben la palabra nieto y la palabra madre. El pensamiento, la reflexión, no están reñidas con la humanidad, son su alimento.