EL DÍA DE LA VICTORIA
Un día llegará la Paz
Antorcha al fondo del siglo
Entonces los soldados llenos los ojos de lluvia
Volverán a París
UN PÁJARO CANTARÁ SOBRE EL ARCO DEL TRIUNFO
Y el regreso
Iluminará todas las ventanas
Aviones
Soldados
Cañones
Hasta los ciegos
Saldrán a los balcones
Y sus flores caerán también sobre las cabezas de los soldados
El cortejo vendrá desde los más lejanos siglos
La multitud danzará en los ojos de los caballos
Un grito se eleva como una centella
Y los sombreros ascenderán en el espacio
Más que las burbujas en los surtidores
Aviones
Soldados
Cañones
LOS AEROPLANOS LOS AEROPLANOS
No cerrarán sus alas en toda esa mañana
LOS AEROPLANOS LOS AEROPLANOS
De qué cementerio de héroes
Alzaron el vuelo esas cruces
Para cantar la gloria de sus muertos
El día de la Victoria
Todos los pueblos cantarán
Y los mares
Se transformarán en miel
Soldados
Cañones
Un globo lanza un ramo de flores
Los marineros lejanos
Los marineros color de pipa vieja
Cantarán de rodillas sobre las olas
El Sena correrá lleno de flores
Y sus puentes
También serán arcos de triunfo
LAS CIUDADES Y LOS TAMBORES DOBLAN
Y cuando llegue la noche
Las estrellas caerán sobre la multitud
Y luego
En lo más alto de la Torre Eiffel
Enciendo mi cigarro
Para los astros en peligro
Allá lejos
En el límite del mundo
Alguien entona un himno de triunfo
¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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lunes, 11 de febrero de 2013
lunes, 4 de febrero de 2013
Brevísima muestra del ultraísmo, "La trinchera" y "El cementerio de los soldados", poemas de Vicente Huidobro en "Halalí" (2)
LA TRINCHERA
Sobre el cañón
Cantaba un ruiseñor
He perdido mi violín
La trinchera
Circunda la Tierra
Qué frío
Todos los padres vestidos de soldados
Uno silba tras su propia vida
CRAONA VERDÚN ALSACIA
Hermoso blanco es la luna
La sombra de un soldado
Ha caído en un agujero
Puede verse en el suelo ensangrentado
Al aviador que se golpeó la cabeza contra una estrella apagada
Y mejor que un perro
El cañón vigila
A veces
ladra
A LA LUNA
Todas las estrellas son agujeros de obuses
EL CEMENTERIO DE LOS SOLDADOS
La sombra que cae de los árboles
Se ha mojado en el agua
No se ve el viento
Pero el bosque metálico
Canta como un órgano
Allí está
La Francia de ayer bajo la hierba
Más bella que una mujer desnuda
La tierra aún tibia
Guarda los últimos secretos
Donde yacen todas las manos cortadas
Una campana tañe
Tras las nubes
Vuelta hacia el océano filial
Llamaba a alguien
SILENCIO
SILENCIO
Sobre el cañón
Cantaba un ruiseñor
He perdido mi violín
La trinchera
Circunda la Tierra
Qué frío
Todos los padres vestidos de soldados
Uno silba tras su propia vida
CRAONA VERDÚN ALSACIA
Hermoso blanco es la luna
La sombra de un soldado
Ha caído en un agujero
Puede verse en el suelo ensangrentado
Al aviador que se golpeó la cabeza contra una estrella apagada
Y mejor que un perro
El cañón vigila
A veces
ladra
A LA LUNA
Todas las estrellas son agujeros de obuses
EL CEMENTERIO DE LOS SOLDADOS
La sombra que cae de los árboles
Se ha mojado en el agua
No se ve el viento
Pero el bosque metálico
Canta como un órgano
Allí está
La Francia de ayer bajo la hierba
Más bella que una mujer desnuda
La tierra aún tibia
Guarda los últimos secretos
Donde yacen todas las manos cortadas
Una campana tañe
Tras las nubes
Vuelta hacia el océano filial
Llamaba a alguien
SILENCIO
SILENCIO
lunes, 28 de enero de 2013
Brevísima muestra del ultraísmo, "1914" y "Las ciudades", poemas de Vicente Huidobro en "Halalí" (1)
1914
Nubes sobre el surtidor del verano
De noche
Todas las torres de Europa se hablan en secreto
De pronto un ojo se abre
El cuerno de la luna grita
Halalí Halalí
Las torres son clarines colgados
AGOSTO DE 1914
Es la vendimia de las fronteras
Tras el horizonte algo ocurre
En la horca de la aurora son colgadas todas las ciudades
Las ciudades que humean como pipas
Halalí Halalí
Pero esta no es una canción
Los hombres se alejan
LAS CIUDADES
En las ciudades
Hablan
Hablan
Pero nadie dice nada
La tierra desnuda aún rueda
Y hasta las piedras gritan
Soldados vestidos de nubes azules
El cielo envejece entre las manos
Y la canción en la trinchera
Los trenes se alejan por sobre cuerdas paralelas
Lloran en todas las estaciones
El primer muerto ha sido un poeta
Se vio escapar un pájaro de su herida
El aeroplano blanco de nieve
Gruñe entre las palomas del atardecer
Un día
se había perdido en el humo de los cigarros
Nublados de las usinas Nublados del cielo
Es un espejismo
Las heridas de los aviadores sangran en todas las estrellas
Un grito de angustia
Se ahogó en medio de la bruma
Y un niño arrodillado
Alza las manos
TODAS LAS MADRES DEL MUNDO LLORAN
Nubes sobre el surtidor del verano
De noche
Todas las torres de Europa se hablan en secreto
De pronto un ojo se abre
El cuerno de la luna grita
Halalí Halalí
Las torres son clarines colgados
AGOSTO DE 1914
Es la vendimia de las fronteras
Tras el horizonte algo ocurre
En la horca de la aurora son colgadas todas las ciudades
Las ciudades que humean como pipas
Halalí Halalí
Pero esta no es una canción
Los hombres se alejan
LAS CIUDADES
En las ciudades
Hablan
Hablan
Pero nadie dice nada
La tierra desnuda aún rueda
Y hasta las piedras gritan
Soldados vestidos de nubes azules
El cielo envejece entre las manos
Y la canción en la trinchera
Los trenes se alejan por sobre cuerdas paralelas
Lloran en todas las estaciones
El primer muerto ha sido un poeta
Se vio escapar un pájaro de su herida
El aeroplano blanco de nieve
Gruñe entre las palomas del atardecer
Un día
se había perdido en el humo de los cigarros
Nublados de las usinas Nublados del cielo
Es un espejismo
Las heridas de los aviadores sangran en todas las estrellas
Un grito de angustia
Se ahogó en medio de la bruma
Y un niño arrodillado
Alza las manos
TODAS LAS MADRES DEL MUNDO LLORAN
lunes, 21 de enero de 2013
Brevísima muestra del ultraísmo, "Torre Eiffel", de Vicente Huidobro
Ay, qué buena suerte que tan pronto haya tenido la oportunidad de contradecirme de nuevo. Si hace no mucho dije que no publicaría aquí los textos que en el año 1918 Vicente Huidobro editó en francés en su paso por Madrid, aquí vengo a enmendarme. "Torre Eiffel" y "Halalí" son esos libros. Para empezar, ahí va "Torre Eiffel". Lo disfrutes.
TORRE EIFFEL
Torre Eiffel
Guitarra del cielo
Tu telegrafía sin hilos
Atrae las palabras
Como un rosal las abejas
Durante la noche
El Sena deja de correr
Telescopio o clarín
TORRE EIFFEL
Y es una colmena de palabras
O un tintero de miel
Al fondo del alba
Una araña de patas de alambre
Tejía su tela de nubes
Hijo mío
Para subir a la Torre Eiffel
Se sube por una canción
Do
Re
Mi
Fa
Sol
La
Si
Do
Ya estamos arriba
Un pájaro canta
En las antenas
Telegráficas
Es el viento
De Europa
El viento eléctrico
Allá lejos
Los sombreros vuelan
Tienen alas pero no cantan
Jacqueline
Hija de Francia
¿Qué ves allá arriba?
El Sena duerme
Bajo la sombra de sus puentes
Veo girar la Tierra
Y toco mi clarín
Hacia todos los mares
Por la senda
De tu perfume
Todas las abejas y palabras se alejan
En los cuatro horizontes
Quién no ha oído esta canción
SOY LA REINA DEL ALBA DE LOS POLOS
SOY LA ROSA DE LOS VIENTOS QUE SE AGOSTA EN CADA OTOÑO
Y CUBIERTA DE NIEVE
MUERO DE LA MUERTE DE ESTA ROSA
EN MI CABEZA UN PÁJARO CANTA EL AÑO ENTERO
De este modo la torre me habló un día
Torre Eiffel
Pajarera del mundo
Canta Canta
Carillón de París
El gigante colgado en medio del vacío
Es el afiche de Francia
El día de la Victoria
Se la cantarás a las estrellas.
TORRE EIFFEL
Torre Eiffel
Guitarra del cielo
Tu telegrafía sin hilos
Atrae las palabras
Como un rosal las abejas
Durante la noche
El Sena deja de correr
Telescopio o clarín
TORRE EIFFEL
Y es una colmena de palabras
O un tintero de miel
Al fondo del alba
Una araña de patas de alambre
Tejía su tela de nubes
Hijo mío
Para subir a la Torre Eiffel
Se sube por una canción
Do
Re
Mi
Fa
Sol
La
Si
Do
Ya estamos arriba
Un pájaro canta
En las antenas
Telegráficas
Es el viento
De Europa
El viento eléctrico
Allá lejos
Los sombreros vuelan
Tienen alas pero no cantan
Jacqueline
Hija de Francia
¿Qué ves allá arriba?
El Sena duerme
Bajo la sombra de sus puentes
Veo girar la Tierra
Y toco mi clarín
Hacia todos los mares
Por la senda
De tu perfume
Todas las abejas y palabras se alejan
En los cuatro horizontes
Quién no ha oído esta canción
SOY LA REINA DEL ALBA DE LOS POLOS
SOY LA ROSA DE LOS VIENTOS QUE SE AGOSTA EN CADA OTOÑO
Y CUBIERTA DE NIEVE
MUERO DE LA MUERTE DE ESTA ROSA
EN MI CABEZA UN PÁJARO CANTA EL AÑO ENTERO
De este modo la torre me habló un día
Torre Eiffel
Pajarera del mundo
Canta Canta
Carillón de París
El gigante colgado en medio del vacío
Es el afiche de Francia
El día de la Victoria
Se la cantarás a las estrellas.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Almudena Mejías Alonso sobre ΠOETAS
ΠOETAS. Primera antología de poesía con matemáticas. Selección y prólogo de Jesús Malia. Ediciones Amargord.
Matemáticas para los que gustan de la poesía o poesía para los que gustan de las matemáticas. ¿Poesía con matemáticas o matemáticas con poesía? "Tanto monta, monta tanto". Ya desde la antigüedad, filósofos y eruditos entendían la interdependencia de las dos disciplinas. Platón nos habla de la armonía de los números, hasta el punto de que en nuestro Siglo de Oro el adjetivo "numeroso" no tenía, como ahora, un significado de "abundante", sino de "armonioso".
Y eso es lo que vemos en esta antología de poetas: un numeroso ("armonioso") conjunto de poemas trazados por grandes escritores del momento; poemas unidos por el hilo conductor de las matemáticas que, en ocasiones, nos trasladan al pasado y nos hacen recordar momentos juveniles en los que estábamos ante un problema matemático dando vueltas y vueltas hasta encontrar (o no) la solución. Y también nos retrotraen a la poesía japonesa a través del haiku; o nos adentran en la vanguardia poética de principios del siglo XX, sirviéndose de caligramas, ese tipo de poesía visual creado por el francés Guillaume Apollinaire, y magistralmente practicado por autores como Vicente Huidobro, José Juan Tablada, Guillermo de Torre, Carlos Oquendo de Amat y una larga lista de autores.
Los peruanos RODOLFO HINOSTROZA, perteneciente a la denominada "Generación del 60", que ha llegado a ser comparado con poetas de la talla de César Vallejo o Martín Adán y ENRIQUE VERÁSTEGUI, fundador del "Movimiento Hora Zero", son dos de los grandes exponentes de las letras de su país; el matemático y poeta venezolano DANIEL RUIZ y los españoles JOSÉ FLORENCIO MARTÍNEZ, poeta y crítico literario, que hace poco tiempo ha sacado a la luz su estudio Biografía de Lope de Vega (1562-1635). Un friso literario del Siglo de Oro, la hasta ahora más amplia biografía del dramaturgo; DAVID JOU, físico teórico; RAMÓN DACHS, AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO, JAVIER MORENO, JULIO REIJA y JESÚS MALIA, responsable también del prólogo y la selección, forman la nómina de poetas de esta antología.
No se puede concluir sin mencionar especialmente el prólogo, en el que Jesús Malia nos deleita con un sabroso discurso en el que, magistralmente, conduce al lector a través de la historia de la poesía y las matemáticas desde el principio de los tiempos, demostrando la conexión que siempre ha existido entre las dos.
En definitiva, una antología que deleitará a sus lectores, sean o no matemáticos y hará que se adentren en un mundo de música, de estrellas, de armonía y de belleza.
Almudena Mejías Alonso
Facultad de Filología
Universidad Complutense de Madrid
Matemáticas para los que gustan de la poesía o poesía para los que gustan de las matemáticas. ¿Poesía con matemáticas o matemáticas con poesía? "Tanto monta, monta tanto". Ya desde la antigüedad, filósofos y eruditos entendían la interdependencia de las dos disciplinas. Platón nos habla de la armonía de los números, hasta el punto de que en nuestro Siglo de Oro el adjetivo "numeroso" no tenía, como ahora, un significado de "abundante", sino de "armonioso".
Y eso es lo que vemos en esta antología de poetas: un numeroso ("armonioso") conjunto de poemas trazados por grandes escritores del momento; poemas unidos por el hilo conductor de las matemáticas que, en ocasiones, nos trasladan al pasado y nos hacen recordar momentos juveniles en los que estábamos ante un problema matemático dando vueltas y vueltas hasta encontrar (o no) la solución. Y también nos retrotraen a la poesía japonesa a través del haiku; o nos adentran en la vanguardia poética de principios del siglo XX, sirviéndose de caligramas, ese tipo de poesía visual creado por el francés Guillaume Apollinaire, y magistralmente practicado por autores como Vicente Huidobro, José Juan Tablada, Guillermo de Torre, Carlos Oquendo de Amat y una larga lista de autores.
Los peruanos RODOLFO HINOSTROZA, perteneciente a la denominada "Generación del 60", que ha llegado a ser comparado con poetas de la talla de César Vallejo o Martín Adán y ENRIQUE VERÁSTEGUI, fundador del "Movimiento Hora Zero", son dos de los grandes exponentes de las letras de su país; el matemático y poeta venezolano DANIEL RUIZ y los españoles JOSÉ FLORENCIO MARTÍNEZ, poeta y crítico literario, que hace poco tiempo ha sacado a la luz su estudio Biografía de Lope de Vega (1562-1635). Un friso literario del Siglo de Oro, la hasta ahora más amplia biografía del dramaturgo; DAVID JOU, físico teórico; RAMÓN DACHS, AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO, JAVIER MORENO, JULIO REIJA y JESÚS MALIA, responsable también del prólogo y la selección, forman la nómina de poetas de esta antología.
No se puede concluir sin mencionar especialmente el prólogo, en el que Jesús Malia nos deleita con un sabroso discurso en el que, magistralmente, conduce al lector a través de la historia de la poesía y las matemáticas desde el principio de los tiempos, demostrando la conexión que siempre ha existido entre las dos.
En definitiva, una antología que deleitará a sus lectores, sean o no matemáticos y hará que se adentren en un mundo de música, de estrellas, de armonía y de belleza.
Almudena Mejías Alonso
Facultad de Filología
Universidad Complutense de Madrid
jueves, 8 de noviembre de 2012
"Cigarro", "Eternidad" y "Mares árticos", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918) (y fin de "Poemas árticos" en Poesía Abierta)
CIGARRO
Aquello que cae de los árboles
Es la noche
El mar en mi vaso de aguardiente
Y sobre el mar
tu sombrero vertical
A DÓNDE VAS ETERNAMENTE
Alguien ha muerto en tu jardín
La golondrina indiferente
Duerme sobre una cuerda del violín
Yo he tenido en mis manos
todo lo que se iba
Y esta luna malherida
Indecisa entre el mar y los jardines
Perfumando los años
Una nube montaba de mis labios
Y mi cigarro
Es la única luz de los confines
ETERNIDAD
Palabras puntiagudas en el azul del viento
Y el enjambre que brilla y que no canta
LA NOCHE EN TU GARGANTA
Acaso Dios se muere
Entre almohadones blancos
Bajo el agua gastada de sus párpados
El aire triangular
para colgar estrellas
Y sobre la verdura nativa de aquel mar
Ir buscando tus huellas
Sin mirar hacia atrás
MARES ÁRTICOS
Los mares árticos
Colgados del ocaso
Entre las nubes se quema un pájaro
Día a día
Las plumas iban cayendo
Sobre las tejas de todos los tejados
Quien ha desenrollado el arco-iris
Ya no hay descanso
Blando de alas
Era mi lecho
Sobre los mares árticos
Busco la alondra que voló de mi pecho
Aquello que cae de los árboles
Es la noche
El mar en mi vaso de aguardiente
Y sobre el mar
tu sombrero vertical
A DÓNDE VAS ETERNAMENTE
Alguien ha muerto en tu jardín
La golondrina indiferente
Duerme sobre una cuerda del violín
Yo he tenido en mis manos
todo lo que se iba
Y esta luna malherida
Indecisa entre el mar y los jardines
Perfumando los años
Una nube montaba de mis labios
Y mi cigarro
Es la única luz de los confines
ETERNIDAD
Palabras puntiagudas en el azul del viento
Y el enjambre que brilla y que no canta
LA NOCHE EN TU GARGANTA
Acaso Dios se muere
Entre almohadones blancos
Bajo el agua gastada de sus párpados
El aire triangular
para colgar estrellas
Y sobre la verdura nativa de aquel mar
Ir buscando tus huellas
Sin mirar hacia atrás
MARES ÁRTICOS
Los mares árticos
Colgados del ocaso
Entre las nubes se quema un pájaro
Día a día
Las plumas iban cayendo
Sobre las tejas de todos los tejados
Quien ha desenrollado el arco-iris
Ya no hay descanso
Blando de alas
Era mi lecho
Sobre los mares árticos
Busco la alondra que voló de mi pecho
jueves, 1 de noviembre de 2012
"Marino" y "Nadador", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918)
MARINO
Aquel pájaro que vuela por primera vez
Se aleja del nido mirando hacia atrás
Con el dedo en los labios
Os he llamado
Yo inventé juegos de agua
En la cima de los árboles
Te hice la más bella de las mujeres
Tan bella que enrojecías en las tardes
La luna se aleja de nosotros
Y arroja una corona sobre el pelo
Hice correr ríos
que nunca han existido
De un grito elevé una montaña
Y en torno bailamos una nueva danza
Corté todas las rosas
De las nubes del Este
Y enseñé a cantar un pájaro de nieve
Marchemos sobre los meses desatados
Soy el viejo marino
Que cose los horizontes cortados
NADADOR
Esta noche
El cielo tan obscuro
Que los cabellos eran solo humo
En mis dedos hay secretos de alquimia
Apretando un botón
Todos los astros se iluminan
Y tú
que te alejas cantando entre delfines
Y planetas vivos
Nadador pensativo
De todos los jardines
Una tarde traías en tus manos
Cientos de astros enanos
Nadador pensativo
Entre la niebla vesperal
Anoche
La luna enferma murió en el hospital
Aquel pájaro que vuela por primera vez
Se aleja del nido mirando hacia atrás
Con el dedo en los labios
Os he llamado
Yo inventé juegos de agua
En la cima de los árboles
Te hice la más bella de las mujeres
Tan bella que enrojecías en las tardes
La luna se aleja de nosotros
Y arroja una corona sobre el pelo
Hice correr ríos
que nunca han existido
De un grito elevé una montaña
Y en torno bailamos una nueva danza
Corté todas las rosas
De las nubes del Este
Y enseñé a cantar un pájaro de nieve
Marchemos sobre los meses desatados
Soy el viejo marino
Que cose los horizontes cortados
NADADOR
Esta noche
El cielo tan obscuro
Que los cabellos eran solo humo
En mis dedos hay secretos de alquimia
Apretando un botón
Todos los astros se iluminan
Y tú
que te alejas cantando entre delfines
Y planetas vivos
Nadador pensativo
De todos los jardines
Una tarde traías en tus manos
Cientos de astros enanos
Nadador pensativo
Entre la niebla vesperal
Anoche
La luna enferma murió en el hospital
jueves, 25 de octubre de 2012
"Luna" y "Osram", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918)
LUNA
Estábamos tan lejos de la vida
Que el viento nos hacía suspirar
LA LUNA SUENA COMO UN RELOJ
Inútilmente hemos huído
El Invierno cayó en nuestro camino
Y el pasado lleno de hojas secas
Pierde el sendero de la floresta
Tanto fumamos bajo los árboles
Que los almendros huelen a tabaco
Media Noche
Sobre la vida lejana
Alguien llora
Y la luna olvidó dar la hora
OSRAM
Dame tus collares encendidos
Bajo el azul simétrico
En el árbol inverso
Donde nacen las lluvias
Un ruiseñor en su cojín de plumas
Tanto batió las alas
Que desató la nieve
Y los pinos blancos allá sobre los lagos
Eran mástiles reflorecidos
Jarcias bajo la bruma
Jarcias entre la espuma
En las olas gastadas
Cuerdas de arpas naufragadas
ALUMBRA EL FARO BOREAL
Mira las islas que danzan sobre el mar
Nunca fuiste tan bella
Al borde del camino arrojas una estrella
VAMOS
Mi clarín llamando hacia los mares árticos
Y tu pupila abierta para todos los náufragos
Estábamos tan lejos de la vida
Que el viento nos hacía suspirar
LA LUNA SUENA COMO UN RELOJ
Inútilmente hemos huído
El Invierno cayó en nuestro camino
Y el pasado lleno de hojas secas
Pierde el sendero de la floresta
Tanto fumamos bajo los árboles
Que los almendros huelen a tabaco
Media Noche
Sobre la vida lejana
Alguien llora
Y la luna olvidó dar la hora
OSRAM
Dame tus collares encendidos
Bajo el azul simétrico
En el árbol inverso
Donde nacen las lluvias
Un ruiseñor en su cojín de plumas
Tanto batió las alas
Que desató la nieve
Y los pinos blancos allá sobre los lagos
Eran mástiles reflorecidos
Jarcias bajo la bruma
Jarcias entre la espuma
En las olas gastadas
Cuerdas de arpas naufragadas
ALUMBRA EL FARO BOREAL
Mira las islas que danzan sobre el mar
Nunca fuiste tan bella
Al borde del camino arrojas una estrella
VAMOS
Mi clarín llamando hacia los mares árticos
Y tu pupila abierta para todos los náufragos
jueves, 18 de octubre de 2012
"Astro" y "Gare", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918)
ASTRO
El libro
Y la puerta
Que el viento cierra
Mi cabeza inclinada
Sobre la sombra del humo
Y esta página blanca que se aleja
Escucha el ruido de las tardes vivas
Reloj del horizonte
Bajo la niebla envejecida
Se diría un astro de resorte
Mi alcoba tiembla como un barco
Pero eres tú
Tú sola
El astro de mi plafón
Yo miro tu recuerdo náufrago
Y aquel pájaro ingenuo
Bebiendo el agua del espejo
GARE
La tropa desembarca
En el fondo de la noche
Los soldados olvidaron sus nombres
Bajo aquel humo cónico
El tren se aleja como un mensaje telefónico
En las espaldas de un mutilado
Las dos pequeñas alas se han plegado
Y en todos los caminos se ha perdido una estrella
Las nubes pasaron
Balando hacia el Oriente
Alguien busca su propia huella
Entre las alas olvidadas
Uno
Dos
Diez
Veinte
Y aquella mariposa que jugó entre las flores de los cuadros
Revolotea en torno de mi cigarro
El libro
Y la puerta
Que el viento cierra
Mi cabeza inclinada
Sobre la sombra del humo
Y esta página blanca que se aleja
Escucha el ruido de las tardes vivas
Reloj del horizonte
Bajo la niebla envejecida
Se diría un astro de resorte
Mi alcoba tiembla como un barco
Pero eres tú
Tú sola
El astro de mi plafón
Yo miro tu recuerdo náufrago
Y aquel pájaro ingenuo
Bebiendo el agua del espejo
GARE
La tropa desembarca
En el fondo de la noche
Los soldados olvidaron sus nombres
Bajo aquel humo cónico
El tren se aleja como un mensaje telefónico
En las espaldas de un mutilado
Las dos pequeñas alas se han plegado
Y en todos los caminos se ha perdido una estrella
Las nubes pasaron
Balando hacia el Oriente
Alguien busca su propia huella
Entre las alas olvidadas
Uno
Dos
Diez
Veinte
Y aquella mariposa que jugó entre las flores de los cuadros
Revolotea en torno de mi cigarro
jueves, 11 de octubre de 2012
"Camino" y "Cantar de los cantares", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918)
CAMINO
Un cigarro en el vacío
A lo largo del camino
He deshojado mis dedos
Y jamás mirar atrás
Mi cabellera
Y el humo de esta pipa
Aquella luz me conducía
Todos los pájaros sin alas
En mis hombros cantaron
Pero mi corazón fatigado
Murió en el último nido
Llueve sobre el camino
Y voy buscando el sitio
donde mis lágrimas han caído
CANTAR DE LOS CANTARES
Cantar
Todos los días
Cantar
Ella vendrá tan rápida
Que su sombra se quedará olvidada
Sin poderla encontrar
En el camino
Las nubes hidrófilas
Se rasgan en las cimas de las hojas
La lluvia
Detrás del agua
El sol
Al final de una canción
Alguien doblará los años
Y caerá en mis brazos
Un cigarro en el vacío
A lo largo del camino
He deshojado mis dedos
Y jamás mirar atrás
Mi cabellera
Y el humo de esta pipa
Aquella luz me conducía
Todos los pájaros sin alas
En mis hombros cantaron
Pero mi corazón fatigado
Murió en el último nido
Llueve sobre el camino
Y voy buscando el sitio
donde mis lágrimas han caído
CANTAR DE LOS CANTARES
Cantar
Todos los días
Cantar
Ella vendrá tan rápida
Que su sombra se quedará olvidada
Sin poderla encontrar
En el camino
Las nubes hidrófilas
Se rasgan en las cimas de las hojas
La lluvia
Detrás del agua
El sol
Al final de una canción
Alguien doblará los años
Y caerá en mis brazos
jueves, 4 de octubre de 2012
"Horas" y "Noche", poemas de Vicente Huidobro en "Poemas árticos" (edición de 1918)
HORAS
El villorio
Un tren detenido sobre el llano
En cada charco
duermen estrellas sordas
Y el agua tiembla
Cortinaje al viento
La noche cuelga en la arboleda
En el campanario florecido
Una gotera viva
Desangra las estrellas
De cuando en cuando
Las horas maduras
Caen sobre la vida
NOCHE
Sobre la nieve se oye resbalar la noche
La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces
De una mirada encendí mi cigarro
Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío
En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos
Y el viento
gime entre las alas de los pájaros
LAS OLAS MECEN EL NAVÍO MUERTO
Yo en la orilla silbando
Miro la estrella que humea entre mis dedos
El villorio
Un tren detenido sobre el llano
En cada charco
duermen estrellas sordas
Y el agua tiembla
Cortinaje al viento
La noche cuelga en la arboleda
En el campanario florecido
Una gotera viva
Desangra las estrellas
De cuando en cuando
Las horas maduras
Caen sobre la vida
NOCHE
Sobre la nieve se oye resbalar la noche
La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces
De una mirada encendí mi cigarro
Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío
En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos
Y el viento
gime entre las alas de los pájaros
LAS OLAS MECEN EL NAVÍO MUERTO
Yo en la orilla silbando
Miro la estrella que humea entre mis dedos
domingo, 30 de septiembre de 2012
Vicente Huidobro visita España ("Cigarro", "Arte poética" y "Ecuatorial")
Con el anterior título no pretendo dar una noticia de actualidad (que de serlo, ¡insuperable!) sino remontarme a 1918, año en que Huidobro visita brevemente España viniendo de París y revoluciona al personal (a los poetas, quiero decir, no mucho más) con su obra, dejando el impulso para que en España (tanto tiempo después que en Italia, Suiza y Francia), se den las vanguardias.
En el breve lapso que Huidobro estuvo en Madrid, le dio tiempo a publicar cuatro libros y a reeditar un quinto. Publica Hallali y Tour Eiffel, en francés, y Poemas árticos y Ecuatorial, en español; reedita El espejo de agua, que en 1916 saliera en Buenos Aires.
¿Por qué me refiero a estos libros? Acabo de conluir una muestra de poetas surrealistas y casi sin pretenderlo comienzo mañana una del ultraísmo español. El culpable, el autor de la antología de la que mañana te hablo. Así que no he podido menos que visitar a Vicente (Huidobro), también por otros motivos hice estas visitas, y traerte a Poesía Abierta los libros y poemas suyos que tan decisivos fueron para que las vanguardias tomaran cuerpo en España.
Cuidado, cuidado, no te crees falsas expectativas. Vicente publicó Hallalai y Tour Eiffel en francés, sin preocuparse lo más mínimo de que yo pudiera entender su contenido, así que en justa reciprocidad no me preocuparé de mostrar estas obras suyas. De Poemas árticos, os daré muestra con cuenta gotas cada jueves a partir del próximo. Y, por último, los dos poemas que yo creo que más han influido en aquel tiempo y con posterioridad de entre estos cuatro libros: "Arte poética" de El espejo de agua y el poema-libro Ecuatorial. Todos los poemas, aviso, son fieles reproducciones de la edición de 1918, que he podido ver a mi gusto en la BNE. ¿Por qué lo hago? Porque hablo de Vicente en relación al impulso creacionista que dio a los poetas españoles. ¿Por qué lo digo? Porque he visto más de una edición de Ecuatorial (inclusive la web que tomé para preparar la mía), y desde la primera línea (no en la web) se notan algunos cambios.
Sin más, ahí van. Disfruta, esta vez no te quejarás de que he sido breve.
ARTE POÉTICA
Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en en ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa, ¡oh, Poetas!
Hacedla florecer en el poema;
Solo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol
El Poeta es un pequeño Dios.
Ecuatorial (Edición madrileña de 1918)
Era el tiempo en que se abrieron mis párpados sin alas
Y empecé a cantar sobre las lejanías desatadas
Saliendo de sus nidos
Atruenan el aire las banderas
LOS HOMBRES
ENTRE LA YERBA
BUSCABAN LAS FRONTERAS
Sobre el campo banal
el mundo muere
De las cabezas prematuras
brotan alas ardientes
Y en la trinchera ecuatorial
trizada a trechos
Bajo la sombra de aeroplanos vivos
Los soldados cantaban en las tardes duras
Las ciudades de Europa
Se apagan una a una
Caminando al destierro
El último rey portaba al cuello
Una cadena de lámparas extintas
Las estrellas
que caían
Eran luciérnagas del musgo
Y los afiches ahorcados
pendían a lo largo de los muros
Una sombra rodó sobre la falda de los montes
Donde el viejo organista hace cantar las selvas
El viento mece los horizontes
Colgados de las jarcias y las velas
Sobre el arcoiris
Un pájaro cantaba
Abridme la montaña
Por todas partes en el suelo
He visto alas de golondrinas
Y el cristo que alzó el vuelo
Dejó olvidada la corona de espinas
Sentados sobre el paralelo
Miremos nuestro tiempo
SIGLO ENCADENADO EN UN ÁNGULO DEL MUNDO
En los espejos corrientes
Pasan las barcas bajo los puentes
Y los ángeles-correo
Reposan en el humo de los dreadnought
Entre la hierba
silba la locomotora en celo
Que atravesó el invierno
Las dos cuerdas de su rastro
Tras ella quedan cantando
Como una guitarra indócil
Su ojo desnudo
Cigarro del horizonte
Danza entre los árboles
Ella es el Diógenes con la pipa encendida
Buscando entre los meses y los días
Sobre el sendero equinoccial
Empecé a caminar
Cada estrella
Es un obús que estalla
Las plumas de mi garganta
Se entibiaron al sol
que perdió un ala
El divino aeroplano
Traía un ramo de olivo entre las manos
Sin embargo
Los ocasos heridos se desangran
Y en el puerto los días que se alejan
Llevaban una cruz en el sitio del ancla
Cantando nos sentamos en las playas
Los más bravos capitanes El capitán Cook
En un iceberg iban a los polos Caza aurora boreales
Para dejar su pipa en labios En el polo sur
Esquimales
Otros clavan frescas lanzas en el Congo
El corazón del África soleado
Se abre como los higos picoteados
Y los negros
de divina raza
esclavos en Europa
Limpiaban de su rostro
la nieve que los mancha
Hombres de alas cortas
Han recorrido todo
Y un noble explorador de la Noruega
Como botín de guerra
Trajo de Europa
entre raros animales
Y árboles exóticos
Los cuatro puntos cardinales
Yo he embarcado también
Dejando mi arrecife vine a veros
Las gaviotas volaban en torno a mi sombrero
Y heme aquí
de pie
en otras bahías
Bajo el boscaje afónico
Pasan lentamente
las ciudades cautivas
Cosidas una a una por hilos telefónicos
Y las palabras y los gestos
Vuelan en torno del telégrafo
Quemándose las alas
cual dioses inexpertos
Los aeroplanos fatigados
Iban a posarse sobre los para-rayos
Biplanos encinta
pariendo al vuelo entre la niebla
Son los pájaros amados
Que en nuestras jaulas han cantado
Es el pájaro que duerme entre las ramas
Sin cubrir la cabeza bajo el ala
En las noches
los aviones volaban junto al faro
El faro que agoniza al fondo de los años
Alguien amargado
Las pupilas vacías
Lanzando al mar sus tristes días
Toma el barco
Partir
Y de allá lejos
Mirar las ventanas encendidas
Y las sombras que cruzan los espejos
Como una bandada
de golondrinas jóvenes
Los emigrantes cantaban sobre las olas invertidas
MAR
MAR DE HUMAREDAS VERDES
Yo quería ese mar para mi sed de antaño
Lleno de flotantes cabelleras
Sobre esas olas fuéronse mis ansias verdaderas
Bajo las aguas gaseosas
Un serafín náufrago
teje coronas de algas
La luna nueva
con las jarcias rotas
Ancló en Marsella esta mañana
Y los más viejos marineros
En el fondo del humo de sus pipas
Habían encontrado perlas vivas
El capitán del submarino
Olvidó en el fondo su destino
Al volver a la Tierra
Vio que otro llevaba su estrella
Desterrados fiebrosos del planeta viejo
Muerto al alzar el vuelo
Por los cañones antiaéreos
Un emigrante ciego
Traía cuatro leones amaestrados
Y otro llevaba al hospital del puerto
Un ruiseñor desafinado
Aquel piloto niño
que olvidó su pipa humeante
Junto al volcán extinto
Encontró en la ciudad
los hombres de rodillas
Y vio alumbrar las vírgenes encinta
Allá lejos
Allá lejos
Vienen pensativos
los buscadores de oro
Pasan cantando entre las hojas
Sobre sus hombros
Traen la California
Al fondo del crepúsculo
Venían los mendigos semi-mudos
Un rezador murmullo
Inclinaba los árboles
Sobre los mares
Huyó el Estío
QUÉ DE COSAS HE VISTO
Entre la niebla vegetal y espesa
Los mendigos de las calles de Londres
Pegados como anuncios
Contra los fríos muros
Recuerdo bien
Recuerdo
Aquella tarde en Primavera
Una muchacha enferma
Dejando sus dos alas a la puerta
Entraba al sanatorio
Aquella misma noche
bajo el cielo oblongo
Diez Zeppelines vinieron a París
Y un cazador de jabalís
Dejó sangrando siete
Sobre el alba agreste
Entre la nube que rozaba el techo
Un reloj verde
Anuncia el año
1917
LLUEVE
Bajo el agua
Enterraban los muertos
Alguien que lloraba
Hacía caer las hojas
Signos hay en el cielo
Dice el astrólogo barbudo
Una manzana y una estrella
Picotean los búhos
Marte
pasa a través de
Sagitario
SALE LA LUNA
Un astro maltratado
Se desliza
Astrólogos de mitras puntiagudas
De sus barbas caían copos de ceniza
Y heme aquí
Entre las selvas afinadas
Más sabiamente que las viejas arpas
En la casa
que cuelga del vacío
Cansados de buscar
los Reyes Magos se han dormido
Los ascensores descansan en cuclillas
Y en todas las alcobas
Cada vez que da la hora
Salía del reloj un paje serio
Como a decir
El coche aguarda
mi señora
Junto a la puerta viva
El negro esclavo
abre la boca prestamente
Para el amo pianista
Que hace cantar sus dientes
Esta tarde yo he visto
Los últimos afiches fonográficos
Era una confusión de gritos
Y cantos tan diversos
Como en los puertos extranjeros
Los hombres de mañana
Vendrán a descifrar los jeroglíficos
Que dejamos ahora
Escritos al revés
Entre los hierros de la Torre Eiffel
Llegamos al final de la refriega
Mi reloj perdió todas sus horas
Yo te recorro lentamente
Siglo cortado en dos
Y con un puente
Sobre un río sangriento
Camino de Occidente
Una tarde
al fondo de la vida
Pasaba un horizonte de camellos
En sus espaldas mudas
Entre dos pirámides huesudas
Los hombres del Egipto
Lloran como los nuevos cocodrilos
Y los santos en tren
buscando otras regiones
Bajaban y subían en todas las estaciones
Mi alma hermana de los trenes
Un tren puede rezarse como un rosario
La cruz humeante perfumaba los llanos
Henos aquí viajando entre los santos
El tren es un trozo de la ciudad que se aleja
El anunciador de estaciones
Ha gritado
Primavera
Al lado izquierdo
30 minutos
Pasa el tren lleno de flores y de frutos
El Niágara ha mojado mis cabellos
Y una neblina nace en torno de ellos
Los ríos
Todos los ríos de las nacientes cabelleras
Los ríos mal trenzados
Que los ardientes veranos han besado
Un paquebot perdido costeaba
Las islas de oro de la Vía Láctea
La cordillera Andina
Veloz como un convoy
Atraviesa la América Latina
El Amor
El Amor
En pocos sitios lo he encontrado
Y todos los ríos no explorados
Bajo mis brazos han pasado
Una mañana
Pastores alpinistas
Tocaban el violín sobre la Suiza
Y en la estrella vecina
Aquel que no tenía manos
Con las alas tocaba el piano
Siglo embarcado en aeroplanos ebrios
A DONDE IRÁS
Caminando al destierro
El último rey portaba al cuello
Una cadena de Lámparas extintas
Y ayer vi muerta entre las rosas
La amatista de Roma
ALFA
OMEGA
DILUVIO
ARCO-IRIS
Cuántas veces la vida habrá recomenzado
Quién dirá todo lo que en un astro ha pasado
Sigamos nuestra marcha
Llevando la cabeza madura entre las manos
EL RUISEÑOR MECÁNICO HA CANTADO
Aquella multitud de manos ásperas
Lleva coronas funerarias
Hacia los campos de batalla
Alguien pasó perdido en su cigarro
QUIÉN ES
Una mano cortada
Dejó sobre los mármoles
La línea Ecuatorial recién brotada
Siglo
Sumérgete en el sol
Cuando en la tarde
Aterrice en un campo de aviación
Hacía el solo aeroplano
Que cantará un día en el azul
Se alzará de los años
Una bandada de manos
CRUZ DEL SUR
SUPREMO SIGNO AVIÓN DE CRISTO
El niño sonrosado de las alas desnudas
Vendrá con el clarín entre los dedos
El clarín aún fresco que anuncia
El Fin del Universo
En el breve lapso que Huidobro estuvo en Madrid, le dio tiempo a publicar cuatro libros y a reeditar un quinto. Publica Hallali y Tour Eiffel, en francés, y Poemas árticos y Ecuatorial, en español; reedita El espejo de agua, que en 1916 saliera en Buenos Aires.
¿Por qué me refiero a estos libros? Acabo de conluir una muestra de poetas surrealistas y casi sin pretenderlo comienzo mañana una del ultraísmo español. El culpable, el autor de la antología de la que mañana te hablo. Así que no he podido menos que visitar a Vicente (Huidobro), también por otros motivos hice estas visitas, y traerte a Poesía Abierta los libros y poemas suyos que tan decisivos fueron para que las vanguardias tomaran cuerpo en España.
Cuidado, cuidado, no te crees falsas expectativas. Vicente publicó Hallalai y Tour Eiffel en francés, sin preocuparse lo más mínimo de que yo pudiera entender su contenido, así que en justa reciprocidad no me preocuparé de mostrar estas obras suyas. De Poemas árticos, os daré muestra con cuenta gotas cada jueves a partir del próximo. Y, por último, los dos poemas que yo creo que más han influido en aquel tiempo y con posterioridad de entre estos cuatro libros: "Arte poética" de El espejo de agua y el poema-libro Ecuatorial. Todos los poemas, aviso, son fieles reproducciones de la edición de 1918, que he podido ver a mi gusto en la BNE. ¿Por qué lo hago? Porque hablo de Vicente en relación al impulso creacionista que dio a los poetas españoles. ¿Por qué lo digo? Porque he visto más de una edición de Ecuatorial (inclusive la web que tomé para preparar la mía), y desde la primera línea (no en la web) se notan algunos cambios.
Sin más, ahí van. Disfruta, esta vez no te quejarás de que he sido breve.
ARTE POÉTICA
Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en en ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa, ¡oh, Poetas!
Hacedla florecer en el poema;
Solo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol
El Poeta es un pequeño Dios.
Ecuatorial (Edición madrileña de 1918)
Era el tiempo en que se abrieron mis párpados sin alas
Y empecé a cantar sobre las lejanías desatadas
Saliendo de sus nidos
Atruenan el aire las banderas
LOS HOMBRES
ENTRE LA YERBA
BUSCABAN LAS FRONTERAS
Sobre el campo banal
el mundo muere
De las cabezas prematuras
brotan alas ardientes
Y en la trinchera ecuatorial
trizada a trechos
Bajo la sombra de aeroplanos vivos
Los soldados cantaban en las tardes duras
Las ciudades de Europa
Se apagan una a una
Caminando al destierro
El último rey portaba al cuello
Una cadena de lámparas extintas
Las estrellas
que caían
Eran luciérnagas del musgo
Y los afiches ahorcados
pendían a lo largo de los muros
Una sombra rodó sobre la falda de los montes
Donde el viejo organista hace cantar las selvas
El viento mece los horizontes
Colgados de las jarcias y las velas
Sobre el arcoiris
Un pájaro cantaba
Abridme la montaña
Por todas partes en el suelo
He visto alas de golondrinas
Y el cristo que alzó el vuelo
Dejó olvidada la corona de espinas
Sentados sobre el paralelo
Miremos nuestro tiempo
SIGLO ENCADENADO EN UN ÁNGULO DEL MUNDO
En los espejos corrientes
Pasan las barcas bajo los puentes
Y los ángeles-correo
Reposan en el humo de los dreadnought
Entre la hierba
silba la locomotora en celo
Que atravesó el invierno
Las dos cuerdas de su rastro
Tras ella quedan cantando
Como una guitarra indócil
Su ojo desnudo
Cigarro del horizonte
Danza entre los árboles
Ella es el Diógenes con la pipa encendida
Buscando entre los meses y los días
Sobre el sendero equinoccial
Empecé a caminar
Cada estrella
Es un obús que estalla
Las plumas de mi garganta
Se entibiaron al sol
que perdió un ala
El divino aeroplano
Traía un ramo de olivo entre las manos
Sin embargo
Los ocasos heridos se desangran
Y en el puerto los días que se alejan
Llevaban una cruz en el sitio del ancla
Cantando nos sentamos en las playas
Los más bravos capitanes El capitán Cook
En un iceberg iban a los polos Caza aurora boreales
Para dejar su pipa en labios En el polo sur
Esquimales
Otros clavan frescas lanzas en el Congo
El corazón del África soleado
Se abre como los higos picoteados
Y los negros
de divina raza
esclavos en Europa
Limpiaban de su rostro
la nieve que los mancha
Hombres de alas cortas
Han recorrido todo
Y un noble explorador de la Noruega
Como botín de guerra
Trajo de Europa
entre raros animales
Y árboles exóticos
Los cuatro puntos cardinales
Yo he embarcado también
Dejando mi arrecife vine a veros
Las gaviotas volaban en torno a mi sombrero
Y heme aquí
de pie
en otras bahías
Bajo el boscaje afónico
Pasan lentamente
las ciudades cautivas
Cosidas una a una por hilos telefónicos
Y las palabras y los gestos
Vuelan en torno del telégrafo
Quemándose las alas
cual dioses inexpertos
Los aeroplanos fatigados
Iban a posarse sobre los para-rayos
Biplanos encinta
pariendo al vuelo entre la niebla
Son los pájaros amados
Que en nuestras jaulas han cantado
Es el pájaro que duerme entre las ramas
Sin cubrir la cabeza bajo el ala
En las noches
los aviones volaban junto al faro
El faro que agoniza al fondo de los años
Alguien amargado
Las pupilas vacías
Lanzando al mar sus tristes días
Toma el barco
Partir
Y de allá lejos
Mirar las ventanas encendidas
Y las sombras que cruzan los espejos
Como una bandada
de golondrinas jóvenes
Los emigrantes cantaban sobre las olas invertidas
MAR
MAR DE HUMAREDAS VERDES
Yo quería ese mar para mi sed de antaño
Lleno de flotantes cabelleras
Sobre esas olas fuéronse mis ansias verdaderas
Bajo las aguas gaseosas
Un serafín náufrago
teje coronas de algas
La luna nueva
con las jarcias rotas
Ancló en Marsella esta mañana
Y los más viejos marineros
En el fondo del humo de sus pipas
Habían encontrado perlas vivas
El capitán del submarino
Olvidó en el fondo su destino
Al volver a la Tierra
Vio que otro llevaba su estrella
Desterrados fiebrosos del planeta viejo
Muerto al alzar el vuelo
Por los cañones antiaéreos
Un emigrante ciego
Traía cuatro leones amaestrados
Y otro llevaba al hospital del puerto
Un ruiseñor desafinado
Aquel piloto niño
que olvidó su pipa humeante
Junto al volcán extinto
Encontró en la ciudad
los hombres de rodillas
Y vio alumbrar las vírgenes encinta
Allá lejos
Allá lejos
Vienen pensativos
los buscadores de oro
Pasan cantando entre las hojas
Sobre sus hombros
Traen la California
Al fondo del crepúsculo
Venían los mendigos semi-mudos
Un rezador murmullo
Inclinaba los árboles
Sobre los mares
Huyó el Estío
QUÉ DE COSAS HE VISTO
Entre la niebla vegetal y espesa
Los mendigos de las calles de Londres
Pegados como anuncios
Contra los fríos muros
Recuerdo bien
Recuerdo
Aquella tarde en Primavera
Una muchacha enferma
Dejando sus dos alas a la puerta
Entraba al sanatorio
Aquella misma noche
bajo el cielo oblongo
Diez Zeppelines vinieron a París
Y un cazador de jabalís
Dejó sangrando siete
Sobre el alba agreste
Entre la nube que rozaba el techo
Un reloj verde
Anuncia el año
1917
LLUEVE
Bajo el agua
Enterraban los muertos
Alguien que lloraba
Hacía caer las hojas
Signos hay en el cielo
Dice el astrólogo barbudo
Una manzana y una estrella
Picotean los búhos
Marte
pasa a través de
Sagitario
SALE LA LUNA
Un astro maltratado
Se desliza
Astrólogos de mitras puntiagudas
De sus barbas caían copos de ceniza
Y heme aquí
Entre las selvas afinadas
Más sabiamente que las viejas arpas
En la casa
que cuelga del vacío
Cansados de buscar
los Reyes Magos se han dormido
Los ascensores descansan en cuclillas
Y en todas las alcobas
Cada vez que da la hora
Salía del reloj un paje serio
Como a decir
El coche aguarda
mi señora
Junto a la puerta viva
El negro esclavo
abre la boca prestamente
Para el amo pianista
Que hace cantar sus dientes
Esta tarde yo he visto
Los últimos afiches fonográficos
Era una confusión de gritos
Y cantos tan diversos
Como en los puertos extranjeros
Los hombres de mañana
Vendrán a descifrar los jeroglíficos
Que dejamos ahora
Escritos al revés
Entre los hierros de la Torre Eiffel
Llegamos al final de la refriega
Mi reloj perdió todas sus horas
Yo te recorro lentamente
Siglo cortado en dos
Y con un puente
Sobre un río sangriento
Camino de Occidente
Una tarde
al fondo de la vida
Pasaba un horizonte de camellos
En sus espaldas mudas
Entre dos pirámides huesudas
Los hombres del Egipto
Lloran como los nuevos cocodrilos
Y los santos en tren
buscando otras regiones
Bajaban y subían en todas las estaciones
Mi alma hermana de los trenes
Un tren puede rezarse como un rosario
La cruz humeante perfumaba los llanos
Henos aquí viajando entre los santos
El tren es un trozo de la ciudad que se aleja
El anunciador de estaciones
Ha gritado
Primavera
Al lado izquierdo
30 minutos
Pasa el tren lleno de flores y de frutos
El Niágara ha mojado mis cabellos
Y una neblina nace en torno de ellos
Los ríos
Todos los ríos de las nacientes cabelleras
Los ríos mal trenzados
Que los ardientes veranos han besado
Un paquebot perdido costeaba
Las islas de oro de la Vía Láctea
La cordillera Andina
Veloz como un convoy
Atraviesa la América Latina
El Amor
El Amor
En pocos sitios lo he encontrado
Y todos los ríos no explorados
Bajo mis brazos han pasado
Una mañana
Pastores alpinistas
Tocaban el violín sobre la Suiza
Y en la estrella vecina
Aquel que no tenía manos
Con las alas tocaba el piano
Siglo embarcado en aeroplanos ebrios
A DONDE IRÁS
Caminando al destierro
El último rey portaba al cuello
Una cadena de Lámparas extintas
Y ayer vi muerta entre las rosas
La amatista de Roma
ALFA
OMEGA
DILUVIO
ARCO-IRIS
Cuántas veces la vida habrá recomenzado
Quién dirá todo lo que en un astro ha pasado
Sigamos nuestra marcha
Llevando la cabeza madura entre las manos
EL RUISEÑOR MECÁNICO HA CANTADO
Aquella multitud de manos ásperas
Lleva coronas funerarias
Hacia los campos de batalla
Alguien pasó perdido en su cigarro
QUIÉN ES
Una mano cortada
Dejó sobre los mármoles
La línea Ecuatorial recién brotada
Siglo
Sumérgete en el sol
Cuando en la tarde
Aterrice en un campo de aviación
Hacía el solo aeroplano
Que cantará un día en el azul
Se alzará de los años
Una bandada de manos
CRUZ DEL SUR
SUPREMO SIGNO AVIÓN DE CRISTO
El niño sonrosado de las alas desnudas
Vendrá con el clarín entre los dedos
El clarín aún fresco que anuncia
El Fin del Universo
martes, 28 de octubre de 2008
Vicente Huidobro y yo
en las ciudades
hablan
hablan
pero nadie dice nada
la tierra desnuda aún rueda
y hasta las piedras gritan
soldados vestidos de nubes azules
el cielo envejece entre las manos
y la canción en la trinchera
los trenes se alejan por sobre cuerdas paralelas
lloran en todas las estaciones
el primer muerto ha sido un poeta
se vio escapar un pájaro de su herida
el aeroplano blanco de nieve
gruñe entre las palomas del atardecer
un día
se había perdido en el humo de los cigarros
nublados de las usinas Nublados del cielo
es un espejismo
las heridas de los aviadores sangran en todas las estrellas
un grito de angustia
se ahogó en medio de la bruma
y un niño arrodillado
alza las manos
TODAS LAS MADRES DEL MUNDO LLORAN
vicente huidobro
(Este poema lo he extraído de http://veojos.blogspot.com, lola lópez-cózar, al parecer amiga de Poesía Abierta, que ha tenido a bien dejarnos en un comentario las direcciones de sus blogs.)
Los meteoros
Dos rectas paralelas son aquellas que siguen un camino identico sin encontrarse nunca
De modo que la una va a donde la otra en un desconocimiento mutuo
Un riel que ignora la existencia del otro
La orilla de un rio que camina sedienta al encuentro del mar sin saber de su igual ni pretenderlo
O de la piedra que cae al estanque y propala en el agua susecreto en ondas que tienden a ahogarse mientras decidida la piedra camina hacia el fondo
Y tal vez les desconsuele
Los planetas del sistema solar giran en movimientos identicos en torno a su estrella
Y la luna alrededor de la tierra
Y el esposo y los hijos
Por suerte sin embargo
Existen otros cuerpos celestes de movimiento mas anarquico
Si me permiten la expresion
Los meteoros
Que son piedras luminosas que no temen el choque con los planetas
Tan frios ellos
O las mismas estrellas
Abelardo tu hijo y Abelardo tu nieto
hablan
hablan
pero nadie dice nada
la tierra desnuda aún rueda
y hasta las piedras gritan
soldados vestidos de nubes azules
el cielo envejece entre las manos
y la canción en la trinchera
los trenes se alejan por sobre cuerdas paralelas
lloran en todas las estaciones
el primer muerto ha sido un poeta
se vio escapar un pájaro de su herida
el aeroplano blanco de nieve
gruñe entre las palomas del atardecer
un día
se había perdido en el humo de los cigarros
nublados de las usinas Nublados del cielo
es un espejismo
las heridas de los aviadores sangran en todas las estrellas
un grito de angustia
se ahogó en medio de la bruma
y un niño arrodillado
alza las manos
TODAS LAS MADRES DEL MUNDO LLORAN
vicente huidobro
(Este poema lo he extraído de http://veojos.blogspot.com, lola lópez-cózar, al parecer amiga de Poesía Abierta, que ha tenido a bien dejarnos en un comentario las direcciones de sus blogs.)
Los meteoros
Dos rectas paralelas son aquellas que siguen un camino identico sin encontrarse nunca
De modo que la una va a donde la otra en un desconocimiento mutuo
Un riel que ignora la existencia del otro
La orilla de un rio que camina sedienta al encuentro del mar sin saber de su igual ni pretenderlo
O de la piedra que cae al estanque y propala en el agua susecreto en ondas que tienden a ahogarse mientras decidida la piedra camina hacia el fondo
Y tal vez les desconsuele
Los planetas del sistema solar giran en movimientos identicos en torno a su estrella
Y la luna alrededor de la tierra
Y el esposo y los hijos
Por suerte sin embargo
Existen otros cuerpos celestes de movimiento mas anarquico
Si me permiten la expresion
Los meteoros
Que son piedras luminosas que no temen el choque con los planetas
Tan frios ellos
O las mismas estrellas
Abelardo tu hijo y Abelardo tu nieto
Este poema pertenece a mi viejo proyecto 'Trayectoria del tiempo', ya pronta a su finalización.
En diálogo con Jorge Guillén y con Batania, yo sí creo que en un poema caben la palabra nieto y la palabra madre. El pensamiento, la reflexión, no están reñidas con la humanidad, son su alimento.
En diálogo con Jorge Guillén y con Batania, yo sí creo que en un poema caben la palabra nieto y la palabra madre. El pensamiento, la reflexión, no están reñidas con la humanidad, son su alimento.
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