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jueves, 14 de febrero de 2013

Poesía con matemáticas: "Conocimiento" (Andrés Newman) y "Banda de Moëbius benedetinna" (Antonio Córdoba Barba)

CONOCIMIENTO

Tú sabes cómo creo
saberte entera; tú
sueñas con que me sabes:
Uno tú y uno yo: fuéramos 1.....

Y pronto es 2. Me dices
tanto mejor así con tus ojos oscuros,
tanto mejor así, los dos libres y juntos.
¿Tal vez uno + uno?

Pequeña matemática de amarnos:
extraña tu certeza de ser mía,
sueño en vela esta fe en que seré tuyo.
       
Andrés Newman

BANDA DE MÖEBIUS BENEDETTINA

Es obvio que ando escaso de dinero
y nadie en este barrio me conoce.
Transparente resulto a las miradas,
de las bellas que pasan junto a mí.

Pero ven, deja que te muestre,
mira y verás:

Si cortamos una cinta bien larga,
y pegamos sus bordes con cuidado,
surgirá un mundo de solo una cara,
donde, alegres, vivir desorientados

Antonio Córdoba Barba

miércoles, 16 de mayo de 2012

'La vida es un número', de Antonio Córdoba Barba

La vida es un número.
Pitágoras pensó un mundo perfecto,
donde todo es número y racional.
Pero Hipaso encontró un grave defecto,
del cuadrado unidad la diagonal.

Desde entonces muchos irracionales,
irrumpen en las cuentas, por doquier.
Aunque identificarse entre los reales
es algo que siempre evitan hacer.

Arquímedes escribió el Arenario,
calculando de pi sus decimales.
Y Lambert, geómetra visionario
de la Ilustración, con mañas geniales
logró que pi y e salieran del armario.

Lo que hicieron con gran osadía,
exhibiendo sus almas trascendentes,
mostrando que el círculo no podía
ser cuadrado al compás de los presentes.

Cantor supo ordenar los racionales
en fila de uno, estricta formación.
Pero tratándose de irracionales
no cabe esperar tal numeración.
Cuando con ambos ojos bien cerrados
escoges al azar un valor real,
muy probable es que sea irracional.
Más si lo haces con poca precaución,
será un gran enigma: ver si es o no.

Hay reales que puedes computar,
leer sus cifras sin ningún titubeo.
Pero muchos no se dejan nombrar,
ya sea en griego, latín o arameo.

Hay computables que, en la intimidad,
lucen con cifras de curso legal,
practican virtud de ergodicidad
dando una imagen decente y normal.

Pero en cuanto a p lanzas la cuestión:
Si en privado es normal o peculiar
y si a sus cifras puedes admirar,
ágil se irá sin dar contestación.

Del cosmos nuestra teoría final,
todas las fuerzas más la gravitación,
remite de nuevo a la idea inicial:
Porque si las cuerdas hay que entender,
sus ecuaciones habrá que resolver.

De modo que Pitágoras, en cierta proporción,
pensando a su manera, también tenía razón.