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viernes, 20 de abril de 2012

Poesía en Lavapiés para este sábado

CICLO DE POESÍA CRÍTICA “ÁLVARO TEJERO”

(IV): Sábado 21 de abril. 20 h.
                                                 
                                                  Cristina Morano y Gsús Bonilla


La Marabunta :  Libros&Café

c/ Torrecilla del Leal, 32

[ Antón Martín – Lavapiés ]

Cristina Morano (Madrid, 1967) es escritora y diseñadora gráfica y  trabaja actualmente en la agencia de Museografía y diseño Tropa en Murcia. Ha publicado los libros Las rutas del nómada (Aula de Poesía de la Universidad de Murcia, 1999), La insolencia (Universidad Popular José Hierro, 2001), El arte de agarrarse (La Bella Varsovia, 2009), El ritual de lo habitual, (Ed. Amargord, 2010). Trabaja también la poesía visual. Ha sido incluida en varias antologías como Historia de la literatura en Murcia (Editora Regional de Murcia, 1999), Cárcel de amor, proyecto audiovisual (MNCARS, 2007), Qué nos han hecho (Islavaria, 2008) o La manera de recogerse el pelo. Generación blogger (Bartleby, 2010).

Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971) ha publicado los poemarios El forro (2007), Ovejas esquiladas, que temblaban de frío (Bartleby, 2010; finalista Premio Nacional de Poesía), Menú del día… a día (Baile del Sol, 2011). Ha sido incluido en las antologías Bukowski Club, jam session de poesía 06-08 (Escalera, 2008), Versos para derribar muros. Poemas por Gaza (Los Libros de Umsaloua, 2009), Los rincones más óscuros: ANTOLOGÍA DEL MIEDO (Groenlandia, 2009), El tejedor en… Madrid (L.U.P.I, 2010), Lo que habita en el cristal (Groenlandia / Cinosargo,2010), Puta poesía (Luces de Gálibo, 2011) o Heterogéneos (Escalera, 2011), entre otras. Ha dirigido y coordinado Al otro lado del espejo [Narrando Contracorriente] (Escalera, 2011).


SEÑORAS

Por las mañanas acostumbro
a pasar por la cafetería,
me tomo dos cafés –uno contra mi espalda–
entre las limpiadoras que se duermen
sobre su propio desayuno.

Al otro lado de la barra
conversan las señoras,
las dueñas de las tiendas de mi barrio;
se llaman por teléfono,
son admiradas por ejecutivos,
hacen planes para pintarse las uñas.
Sus ojos no contienen desamparo,
sus cerebros no se deshacen
enhebrando palabras, ni átomos, ni perlas.
Las sigo y compro el Marie Claire,
las imito, finjo que soy respetable
en la cola del supermercado.

(Cristina Morano)


Cuarto de EGB

Nos despiojaban
cuando lo que teníamos
eran pulgas -malas pulgas-

aquellos tíos tan listos
desconocían por completo
que nuestra sangre era azul
puesto que éramos príncipes,
miserables, pero príncipes

y lo peor de todo,
aquellos tíos tan listos
tampoco sabían

que entre parásitos

siempre

hubo

clases

(Gsús Bonilla)

jueves, 3 de marzo de 2011

Cristina Morano acaba de publicar poemario con Amargord


Me permito compartiros los 3 siguientes poemas pertenecientes al libro:

03. Ana: miembro del personal de limpieza de una sala de cine

He visto a los mejores cerebros
de vuestra generación, vomitando
las palomitas que sus padres les pagan,
limpiándose la regla con las manos
y luego las manos en la pared.
He limpiado trozos de mierda
depositados deliberadamente
sobre la taza de cada uno
de los dieciséis urinarios de este cine
por dos evanescentes muchachas
a las que no consentí fumar
en el pasillo. Sé cuántos y quiénes
de vosotros se mean en los vasos
de cocacola mientras la sala está a oscuras
–luego salís del cine tan serios,
con el gesto de un pájaro fascinador
y el comentario erguido sobre el labio:
“no ha estado mal”–.
A mí, normalmente, no me veis
Yo
no existe.
Soy la que limpia.
El testigo de la fisiología
vuestra; testigo de la carne.
Y sin embargo, en los aseos,
al lado del excremento,
a veces, la Palabra: “el amor es tal
que cuando tú tienes algo
el otro necesita una cosa distinta”.

06. Orlan: artista francesa multimedia y performativa

Yo es lo que añado.
El plástico en la carne o la línea
del río en el crepúsculo
cuando en París se abren los mejores
clubs de baile de toda la galaxia.
Yo ha sido el arlequín
y el cirujano. No evoluciono
sino que realizo, decoro,
controlo. Añado zapatos de tacón
a mi estatura para medir el mundo;
porque la santa es su hábito,
la modelo su maquillaje,
pero la mujer no es su vagina, sino sus tacones.
Yo es el vestido,
pues hemos dado al tejido
poder sobre nuestra alma:
el vestido decide
quién es yo.
A mi lado parecen aburridos
la Belleza, la Salvación y el Riesgo;
no tienen un yo inalterable
que les demande.

Yo es otra
especie de ternura.

10. Ripley: la gata de la autora

Les concedo la puerta blanca,
no la transpongo nunca. Pero mi hogar
es mucho mayor que eso:
su horizonte sónico comprende
desde los semáforos de Gran Vía
hasta el pobre río con sus árboles
y esas flechas de pájaros
que cruzan de súbito el paisaje.

Porque no entienden la casa
me encuentran Misterio.
Porque me ajeno calculando
la trayectoria del mirlo
después de la ventana,
o en la medianoche alcanzo la polilla.
Porque sus ojos necesitan luz
me llaman Arcano.

Como si fuera uno de sus dioses
–el Divino Cazador del Insecto–
me alimentan.
Me dan
sueño. Y el sueño es también la casa,
sus medidas comprenden mis fauces,
la musculatura exacta y las vibrisas
por donde reverberan ellos
a través del asfalto y de los parques.
Porque tengo mi sueño en mis manos
me suponen Sensualidad.