¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
martes, 9 de junio de 2015
Poemas de "Catedral de la noche" (3, y fin) (Ángel Guinda, publicado por Olifante), hoy "Los muertos", "El aseado", "Postrimería" y "Orfebrería"
LOS MUERTOS
Llegan lejos las manos de la ausencia
hasta alcanzar el mundo de los muertos:
los muertos que nos viven,
los muertos que nos matan,
los muertos que vendrán a visitarnos,
los muertos que están vivos,
los muertos que nos llaman,
los muertos que se vuelven a morir,
los muertos que en la muerte nos esperan.
EL ASEADO
He de hablar con la mímica al silencio
y traducir el cuervo de la lobreguez.
Cribaré la mirada de terror,
de polución el aire que aún respira.
Dialogaré con todo lo inflamable.
Rasparé de cerumen mis orejas,
el sarro entre los dientes,
la saburra en la lengua,
el zarpazo en las manos,
de patadas los pies.
Voy a desescombrarme de materia el espíritu.
¡Y todo para ser un aseado muerto!
POSTRIMERÍA
He pisado la cola del crepúsculo,
lo he arrastrado de la cabellera.
Pero la noche llega, pero la noche llega.
Pero la noche llega
y se queda.
ORFEBRERÍA
No puedo tallar el aire.
No puedo tallar el agua.
No puedo tallar la luz.
Haré una perla
con el silencio.
martes, 2 de junio de 2015
Poemas de "Catedral de la noche" (2) (Ángel Guinda, publicado por Olifante), hoy "Romance de la noche", "El viaje al infinito" y "Aquí estuvo la noche"
ROMANCE DE LA NOCHE
Suave cabalga la noche
en su montura de aire
por cordilleras, desiertos,
glaciares, ríos, volcanes.
Humedeciendo los prados,
refrescándose en los mares,
abrevando cataratas,
cubriendo los cenagales.
Suave cabalga la noche
con sus pezuñas flotantes,
sobrevolando tejados,
perdiéndose por las calles.
Empapuzada de duendes,
reflejándose en cristales;
entre farolas cianóticas,
cuando llora nunca hay nadie.
Tiene las horas contadas
y su soledad lo sabe.
Bajo el circo de los cielos
suave cabalga la noche.
EL VIAJE AL INFINITO
La noche desconoce lo que pasa de día.
Con el corazón en llamas te he buscado.
Con el corazón en los ojos
arañando distancia,
desescombrando ausencia.
Con el corazón bajo los pies
sangrando, avanzando.
Con el corazón en la frente
abriendo zanjas de luz a cabezazos.
Con el corazón al hombro
desatascando el hoy a dentelladas.
Con el corazón agrietado
rompiendo medianiles,
taladrando nieblas dentro de mí,
gritándote: ¡acompáñame
a atizar las brasas del ocaso!
Cada uno arrastra como lombriz sus miedos.
AQUÍ ESTUVO LA NOCHE
Aquí, donde está el día
estrepitoso en pájaros e insectos,
con luz desaforada
como la floración de los almendros,
aquí estuvo la noche:
indescifrable
sarcófago escoltado
por la tratamudez de las lucernas.
Aquí estuvo la noche
y volverá.
martes, 26 de mayo de 2015
Poemas de "Catedral de la noche" (1) (Ángel Guinda, publicado por Olifante), hoy "Del natural", "Noche adentro" y "Arcadia"
DEL NATURAL
Nací de las entrañas de la muerte.
Fui visceral, propenso
a explorar el dolor:
¡la vida me hizo fuerte!
He sido siempre mi mayor peligro.
(Hoy todo lo confundo.
El tiempo que nos queda es un rato.)
Cada poema me parece un cebo
para pasar de un mundo
a otro mundo. Llevo
encima la tormenta de los años
sin importarme ya la eternidad.
Lo que me importa, en realidad,
son los buenos momentos, por extraños;
las enseñanzas de los desengaños,
lo inalcanzable, abismal, intenso.
Fuera de mí emigro:
cuanto más alto vuelo más me hundo,
camino al infinito me desato.
Morir joven es duro,
pero más duro es envejecer:
consumirse inseguro,
solo, torpe, molesto, comprender
que en adelante aún será peor.
Recuerdo que el olvido
me espera unos pasos más allá.
Antes de ser secuestrado me habré ido.
¡Vendrá la Noche y no me encontrará!
NOCHE ADENTRO
Una chispa expandió su inmensidad,
tras despulparse se pobló el vacío.
Rodaron las esferas, los corpúsculos,
la tiniebla, el clangor.
Lejanía envolvente,
magnolio autista en llamas:
¡cuánto asombro la sombra del abismo!
Como río sin frenos,
como fantasma eréctil,
me arrastras
de no sé dónde: muy hondo,
a no sé dónde: muy lejos.
Trombón enloquecido, el cierzo explora
dando tumbos por los desfiladeros.
Una mueca de escarcha ensangrentada
restalla entre los hombros de los montes,
convierte mallos y árboles en cirios.
La paz es el abrazo entre el día y la noche.
Impávido resuena el bandoneón del mar.
ARCADIA
Tal vez
la vida verdadera sea esto.
Estar solo
sentado bajo un tejo frente al mar;
y, al fondo, la montaña.
Ver pasar los veleros, los albatros,
las nubes con todo su cielo encima.
Traducir los silencios interiores
al compás de un cansado corazón.
Confiar
que atraque el barco de lo impredecible
o llegue alguien con una señal.
Y esperar,
esperar.
miércoles, 29 de abril de 2015
Ángel Guinda, "Libro de huellas" (3, y fin)
Estilo: este hilo de voz que con la vida enhebro.
(El fracasado). Le ensordeció el silencio -eco de su grito.
¿Eres tú, Oscuridad, la llama que me llama?
Nunca voy tras el poema. El poema me alcanza.
Únicamente la paz gana la guerra.
Sombras en llamas, así son las ideas.
No es misión de un poeta lírico transformar el mundo, sino poetizarlo.
El amor no muere, mueren los amores.
Nadie es quien es si sus otros no están.
Creo saber en qué consiste el ser humano; no sé, en cambio, en qué consisto yo.
Mi destino es huir hacia mí desde todos.
Para ser más humano, imprégnate de todo lo divino que emite el universo.
Oigo moverse los balcones del cielo.
A veces vuelvo a donde nunca estuve.
Lo oculto busca a quien manifestarse.
No sabes lo que te pasa,cuando en realidad te pasa todo lo que sabes.
El cuerpo es al alma lo que al fuego el oxígeno.
Si derrochas optimismo serás un mendigo de la felicidad.
Quien no persigue alguna quimera no alcanza ninguna realidad.
(Cenotafio). Aquí reposa el alma de quien tuvo por cuerpo la palabra.
No me importa que me olviden, porque yo no me olvido.
No sabrás cuánto amas en tanto no ames todo cuanto sabes.
El buen matrimonio debe tener separación de males y no de bienes.
Pon dos brasas en tus ojos para entender al sol.
Publicado por Tigres de papel, en papel y en digital. Consíguelo en su web.
martes, 21 de abril de 2015
Ángel Guinda, "Libro de huellas" (2)
Ya sé lo que debo hacer en el futuro: hoy.
Deseo verte. Mejor antes que después, después mejor que nunca.
Lo ideal sería encontrar el ser con quien flotar hundiéndose.
Depresión: una larguísima suma que da cero. La suma de todo lo vivido y es la muerte.
Después de ti más tú.
Para hacer ciudadanos el Estado deshace individuos.
La vuelta me da mundos.
En este país, en el que se lee con las orejas, lo mejor es escribir a dentelladas.
Ser ángel para un vuelo subterráneo.
La belleza es poder, pero el Poder no es bello.
No pocas cosas destinadas a iluminar han sido creadas en la oscuridad.
¿Para qué sirve la poesía? La poesía no sirve, la poesía es.
¿Cómo apuntalar la luz con vigas de tiniebla?
La adversidad mayor del rebelde es llegar a encontrarse en contra de sí mismo.
La vida es corta; pero la Historia, larga.
Como un atardecer tras la tormenta en los últimos días del verano. Mi vida ha sido así.
No abandona sólo quien se va, abandona también quien quedándose no acompaña suficientemente.
Yo soy yo sin mis circunstancias.
No hay tantos poetas en el mundo, pero cuántos mundos hay en un poeta.
Inventamos el amor para inventarnos.
La diferencia consiste en la máxima identidad consigo mismo.
Nada nos sabe de cuanto sabemos.
Democracia no es libertad, exige libertad.
Publicado por Tigres de papel, en papel y en digital. Consíguelo en su web.
martes, 14 de abril de 2015
Ángel Guinda, "Libro de huellas" (1)
Pensar cuesta lo impensable.
No mires lo que ves sino lo que te ciega.
Palabra con palabra machaco la realidad. Y rajo el cielo con la punta agresiva de los sueños.
La palabra poética es el eco de un monólogo. El silencio, la corporeidad de la palabra en soledad.
Estoy atando mi vida para que no se me escape la tormenta.
Mi corazón es ya una taberna cerrada.
Ya ni siquiera creo que no creo. Creo que soy agnóstico. Creo que dudo.
Lo que más me interesa de la vida -ya que no vivirla- es dejar que me mate.
Ejercitado en la neurosis, vehiculado por la paranoia, me parece estar ante una poesía enferma y productora de enfermedades. Es como si, más que tener conciencia de que el escritor hace una obra, estuviera poseído por la sospecha de que hay obras que deshacen a su autor.
Realidad es lo posible e imposible corpóreos.
Pues crear es creer ya sé por qué destruyo.
Uno se mata de querer vivir, de neutralizar todo lo que le va muriendo contra su deseo.
Un muro de aire nos separa. Su transparencia permite vernos, su espesor impide unirnos, respirarlo nos asfixia.
No me olvidarás mientras yo te recuerde.
Cada día nos deja algo, aunque sólo sea su noche.
Todo es yo. Demasiado humo para tan poco fuego.
Lejos de hacer de la cultura una obsesión, el creador debe convertir sus obsesiones en cultura.
No te olvidaré mientras tú me recuerdes.
No me preocupa demasiado no saber cuánto durará nuestro amor. Tampoco sé cuánto durará mi vida, y sin embargo vivo.
El exceso de equilibrio me desequilibra.
Se canta con la exaltación del silencio interior.
Dios no ha muerto, pero hay que matarlo.
Todo gran obra de creación acaba siendo un reto demente al vacío, a la nada, porque fue antes un rapto de la mente.
No hay destino más trágico que saberse forzado a ir detrás de aquello que nos persigue.
Publicado por Tigres de papel. Disponible en papel y en edición digital a través de la web.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Nueva edición, y nuevo formato, de Diversos. Primer invitado, Ángel Guinda
Mismo nombre, nuevo formato; misma imagen, nueva intención. A través de la etiqueta 'diversos' encontrarás en este blog un antecedente remoto de esta nueva actividad.
Nos lanzamos a la calle a decir nuestros versos y nos buscamos los unos a los otros con ese fin. Pero qué de la escritura y qué del diálogo. Dediquemos parte de nuestro tiempo a tratar de la poesía, de nuestra experiencia de ella, de nuestros autores, también de nuestros versos. Para ellos os propongo cada semana, como punto de partida, a un poeta invitado de larga trayectoria y amplitud de miras que venga a nuestro encuentro y a nuestra compañía.
Más detalles, en las imágenes.
lunes, 7 de octubre de 2013
lunes, 3 de junio de 2013
Presentación de "Rigor vitae", de Ángel Guinda, en el Ateneo de Madrid
domingo, 23 de septiembre de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
Versos de Ángel Guinda en 'Espectral' (3, y fin)
El paraguas de Londres es la lluvia, su representación es un reloj. Quien vive espera interminablemente. Quien vive encuentra y, cuando encuentra, busca.
No eran pasos procesionales retumbando en las calles. Ni tambores de viento. No eran pasos de lluvia a plomo sobre los geranios. Eran mis pasos lo que yo escuchaba, los pasos de mi espíritu en busca de una salida más allá del cuerpo, más allá de este tiempo y este espacio vacíos de vacío. ¡Trance! Dentro de mí camina un fugitivo. Sus pasos hollan sangre del fondo de mis ojos, azotan mis meninges, pasan de largo por mi pensamiento.
¿Quién me dicta en la noche agitada? ¡Qué flujo de confín abierto repta por nuestra lava! ¡Transfusión! No sueltes, coartada, este hilo de llama, esta alucinación, oh serpiente que haces del lecho una cometa. ¡Quién pudiera tomar distancia de las cosas, verlas como son, despojadas de realidad -esa mentira-, saberlas agua de agua, fuego de fuego, soledad de sola soledad, amor de amar a ciegas, ciego ver sin mirar, escuchar sin haber oído, tocar sin tacto, rendidos de abandono al impulso, al conjuro, tal como nos escribe este poema! ¿Qué mundos nos trajeron a este mundo? ¿Qué otras vidas antes nos mataron?
Por más que las palabras sean semillas cargadas con el silencio de los mundos, debo escribir con algo más que con palabras. Escribir con verdad, con riesgo, para algo, para alguien. Escribir con tierra, llamas de noche e hielo, alas, zarpazos, nubes, ríos, montañas, mar. Escribir con la exaltada eclosión de la sorpresa. Con matrices, rituales, reliquias, tabúes, aliento, vísceras. Escribir como un disparo, como un disparate, como un bombardeo. Con vida, risa, tos, cristal, acuarela, hormigón, multitud, aislamiento. A cuestas con el dolor, con la alegría a cuestas, con la cuna a cuestas, con la soga en el cuello, con el patíbulo a cuestas, el ataúd a cuestas.
¡La jungla es un circo con el sol por tocado y las nubes por olas! ¡El león o rugido de los pasos tajados! La selva o la llamada del exceso: el exceso de luz, de colores, de agua; el exceso de fronda, trinos, chillidos de macacos; el exceso de hambre, la multitud madera. Por los ríos bajan, como cadáveres, troncos que serán engullidos por la especulación de los aserraderos. La vida en Camerún es un alma furtiva, a la caza y captura de animales salvajes para sobrevivir: ratas de cañaveral, gorilas, chimpancés, elefantes, antílopes, puercoespines. Las larvas de los escarabajos tienen sabor a gamba. ¡En el cielo, en la tierra, en el fondo del fondo, el templo es un teatro y el teatro es un templo!
He visto caer los medianiles entre el aquí y el allá, entre el ahora y el antes, entre el antes y el después. Todo se quedará en su sitio cuando me vaya. ¿Todo en nada de mí? ¡Mi nada en todo!
Espectral, de Ángel Guinda, está publicado en Papeles de Trasmoz de la editorial Olifante.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Versos de 'Espectral' de Ángel Guinda (2)
¿Eres tú, oscuridad, la llama que me llama? ¡Apagada en la sombra hay otra sombra?
¿No pespunta las nubes aquel rayo de sol? ¡La poesía misma! ¿Qué me posee, quién, en este cortejo de lápidas? Ni abre la sinfonía una nota primera ni la cierra otra última. ¡Todo comienza antes de empezar y termina después de tener fin!
De estar despierto yo se despertó la madrugada. Se puso en pie. Y he salido a la calle. He visto cómo se suicidaban los balcones, se suicidaban las veletas, se suicidaban los pararrayos y las grúas, las buhardillas, las gárgolas, se suicidaban las antenas, las chimeneas las espadañas, hasta pararse los pulmones del aire. ¡Todo lo ocupa el aire! ¡Todo lo mira el cielo! ¿Qué callan los espejos, que os ven? ¿Cómo placar ciclones de metralla con los brazos del pánico? ¿Cómo saltar el ique del desprecio, las murallas del estruendo, la guillotina de la mediocridad? ¿Cómo taponar con nuestro empacho la gran boca del hambre?
Tu piel grabó las ruinas de Palmira, los zocos laberínticos de Aleppo. Para encontrarnos en la madrugada mira alto, no, no, cierra los párpados: estoy en ti, en los rosetones de tus ojos, en la resina o llanto de los bosques. Todos los mundos son un mundo solo por el amor que los reúne y lanza a la serenidad de la materia. Transparencia es el alma, bandear de campana hecho parto. ¡El aire da a más aire! ¿Qué hay una palabra más allá?
Las voces de mis muertos son carbones que centellean a mi alrededor, hachas de ausencia abriéndome camino. ¡Mi cabeza es un nido de tormentas! ¡Mi corazón, un frasco de temblor vapuleado por el salfumán! ¿Soy un iceberg que desafía al sol? ¿Un volcán que se extingue? ¿Soy el poseso que rajó el espacio para ver más allá?
No puede, sin dañarse, mirar la luz quien viene de la sombra. ¡Oigo moverse los balcones del cielo! A veces vuelvo a donde nunca estuve.
Con un dedal de agua, con auja de hielo, zurzo gotas de fuego en las resquebrajaduras de mi corazón, frágil como un puño de cristal.
¿Adónde voy por esta senda inmóvil? Esta senda que busca otro universo, el mío. Lo mejor de este viaje ha terminado, lo que venga será solo peor. Y mientras tú te vas todo se queda. ¡Tunelar es vivir! ¡La vida es el rápido barrido de un limpiaparabrisas! La vida es un paisaje que se esfuma; una quimera que, además, se acaba. Cada instante vivido, más que un cuadro, es un museo de detalles únicos. ¡Atrápalos en todo su esplendor: no se repetirán!
miércoles, 23 de mayo de 2012
Noticia de Ángel Guinda en la Feria del Libro de Madrid, y su "Espectral"
Espectral, en Papeles de Trasmoz, apareció en enero de 2011. Vaya una muestra que aquí comenzamos.
¿Para qué? ¿Mi vida ha sido esto? ¿Un cordero que lleva en su balar abrazos? ¿Un potro que va y viene? ¿Un toro que va, y va, embiste y vuelve? ¿La velocidad que va, y va, y se pierde? ¿Un caballo que va, y se va, y no vuelve? ¿Mi vida ha sido esto? ¿Para quién? ¿Una oveja fuera del rebaño, azuzada por el perro del trabajo? ¿Mi vida es ya ese torpe buey tan lento, este viejo tractor que no se pone en marcha?
¡Hoy no estoy para el aire! ¡Para el fuego no estoy! ¡No estoy para la tierra! Ahora estoy para el fijo ventanal de mi infancia. Solo. ¿Yo siemre estuve solo? A la mañana veo orinar el hisopo del cielo. Pasan las horas y llueve, siempre llueve. ¡Estoy para la lluvia, viéndola y oyéndola llover! Alguna vez la miro, la escucho alguna vez. Sobre la hierba avanza la senda blanca de los caracoles. La altura borbotea oscuridad. Sobresalta lo desconocido, lo que nos reconoce. Y yo sigo allí, quieto, viendo llover el mundo, la eternidad del agua. ¡No existe el tiempo! ¿O el tiempo ha muerto ya?
¡Ya no atrapo relámpagos, no detengo las balas! Ya no cojo la nieve, no salto las hogueras. Ya no piso las brasas ni mastico el granizo. Ya no trepo a los árboles, ya no subo montañas. Ya no cuento los años, los meses, las semanas. Ahora cuento los días como nubes que pasan. Ya no hablo en voz alta, solo escucho el prodigio y bandadas de ausencia. Capto el mundo futuro, el vudú que el glaciar hace al sol desangrarse. Ya no salgo a la calle, porque nada me llama. Conecto con lo extraño. Ya no abro la puerta, porque no espero a nadie. Ya no tengo silueta. Convivo con mi sombra. ¡Soy la huella en la arena que borra la resaca!
¡Grita el incendio de las obsesiones! No deja de ser agua el vapor de agua pero sí transparencia. ¿Qué seré el día que no sea lo que soy? ¿Qué es lejos cuando se es la lejanía? ¿Qué me cerca cercano al infinito? ¿Qué antes no recuerda ningún antes? ¿Qué fui cuando no era? ¿Ahora soy? ¿Qué me deshace de lo que estoy hecho? ¿Dónde estaré cuando no esté aquí? ¿Cómo acallar los huecos del adiós? ¡Que las sombras se sienten por detrás de los ruidos! La ausencia no destruye la presencia. ¡Todo lo oculto, al fin, me ha descubierto!
Atrévete a cruzar el pasadizo que lleva de la luz a las tinieblas. Atrévete contigo en cada paso, cierra los ojos y habla a las estrellas.
martes, 27 de marzo de 2012
Jesús Hilario Tundidor en El Libertad, mañana miércoles 28 de marzo
RECITAL-HOMENAJE AL POETA JESÚS HILARIO TUNDIDOR
A cargo de Enrique Gracia Trinidad, Rafael Soler, Antonio Crespo Massieu, Sol de Diego, David Domínguez González, Ariadna García, Manuel López Azorín, Ángel Guinda, Julio Santiago, Ricardo del Olmo, Pilar Manzanares, Rafa Mora, Moncho Otero y Lucía Caramés.
Miércoles 28 de marzo
19:00 horas
Café Libertad 8.
C/ Libertad, 8
MADRID
Metro: Chueca y Banco de España.
viernes, 1 de abril de 2011
Poesía en Lavapiés, sábado noche

Ángel Guinda (Zaragoza, 1948) es autor de los manifiestos «Poesía y subversión», «Antimanifiesto», «Poesía útil», entre otros, y del ensayo El mundo de poeta, el poeta en el mundo. Ha publicado los libros de poemas Vida ávida, El almendro amargo, Conocimiento del medio, La voz de la mirada, La llegada del mal tiempo, Biografía de la muerte, Toda la luz del mundo, Claro interior, Poemas para los demás y Espectral. Ha sido recogido en numerosas antologías, ha sido traducido al italiano, sueco, búlgaro, checo y asturiano. Además, ha realizado la compilación Yin. Poetas aragonesas 1960-2010.
SEMILLAS
Escribo con palabras
rotundas y sencillas,
con palabras de pan,
de aceite, vino, agua,
de casa, de la calle,
con ideas en bruto,
para que tú me entiendas.
Escribo con palabras
de grito y de silencio,
de azúcar, semen, sal.
Con palabras de barro.
de madera, de sangre,
de cemento, de plástico,
de hierro y de cristal.
Con palabras de carne,
con palabras de luz,
de sombra, transparentes.
Con palabras de vida,
con palabras de tiempo,
con palabras de amor,
con palabras de odio.
Escribo con semillas.
Sencillamente, escribo.
Escribo como vivo.
Escribo como soy.
(Ángel Guinda)
Alberto García-Teresa (Madrid, 1980), licenciado en Filología Hispánica, escribe crítica literaria en diferentes medios. Es autor de los poemarios Hay que comerse el mundo a dentelladas y Oxígeno en lata y de la plaqueta Las increíbles y suburbanas aventuras de la Brigada Poética. Sus poemas han sido traducidos al francés, al serbio y al macedonio, y ha sido recogido en varias antologías también por sus cuentos y microrrelatos. Ha seleccionado distintas recopilaciones de relatos fantásticos y de terror.
UN ECONOMISTA
Un economista no sabe qué hacer con un arco iris.
No entiende el aleteo de una abeja,
por qué trinan escandalosamente las gaviotas,
qué guarda una camada en su madriguera.
Se inquieta ante un caracol que,
sobre una brizna empapada de rocío,
indiferente se despereza.
Ante el murmullo chispeante de un río,
ante un eclipse inundado de estrellas,
ante tu sonrisa o una mano abierta,
agita desconcertado su cabeza.
Un economista no escucha la memoria
ni atiende al compás de los latidos.
No sabe buscar tanteando en silencio la belleza
en toda palpitación dichosamente tendida
a la luz, al viento, a la alegría.
Un economista aún busca con vehemencia
con qué moneda comprar la vida.
(Alberto García-Teresa)
jueves, 24 de febrero de 2011
'Avanti', antología de poesía del cambio de siglo
"Entre las numerosas voces del coro de la poesía española escrita a caballo de los siglos XX y XXI, Avanti nos ofrece catorde de ellas, afinadas y representativas de algunas de las tendencias que conviven actualmente.
La poesia di Antonio Colinas (num. 6)
La poesia di Miguel d'Ors (num. 7)
La poesia di Ángel Guinda (num. 8)
La poesia di Enrique Gracia Trinidad (num. 9)
La poesia di Eloy Sánchez Rosillo (num. 11)
La poesia di Chantal Maillard (num. 12)
La poesia di Jenaro Talens (num. 14)
La poesia di Abelardo Linares (num. 16)
martes, 22 de febrero de 2011
Número 2 de la revista 'El alambique'. Presentación en El Ateneo
El Ateneo de Madrid y la Fundación Alambique para la Poesía
tienen el placer de invitarle, el miércoles, 23 de febrero, a las 20 horas, a la presentación del nº 2 de la revistaEl Alambique (dedicado al poeta Ángel Crespo).
Miguel Losada, Ángel Guinda, Amador Palacios y Agustín Porras abrirán este acto, en el que también se leerán textos de algunos de los colaboradores del citado número.Ateneo de Madrid * Sala de Conferencias * Calle Prado,












