II
Todo es grande en tu vida, Señorona:
tu educación, tu orgullo, tus lecturas
y tu sinceridad y tus ojos abiertos
como los de una perra en pleno celo;
la torpe indiferencia que sufre tu marido
–todo el día mirando a no sé dónde–
y que hace arder mi sangre y mi camisa.
Hasta tu casa es grande: aún no he ido,
pero como invitado no tengo muchas ganas,
y de la otra forma me faltan las ganas y el dinero.
Todo es grande en tu vida, Señorona:
hasta esa jaula negra donde suelen
entrar, tan bienvenidos, pajaritos.
Siguiendo la etiqueta Diego Vaya tienes un aextensa y variada muestra de la obra de este colega sevillano. Gracias, Diego.
¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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miércoles, 17 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Selección de poemas de Diego Vaya de El libro del viento(2008)
El libro del viento (2008)
III
Y si no fuese por el corazón,
por la razón sin ley que canta contra el frío,
por el calor que crece con la respiración como un incendio,
por el abrazo aquel donde se encuentran
la parte de mi ser que es más dichosa
contigo, que confinas mi tristeza.
Y me hallo en las caídas tanto
como en esta alegría que sostienes,
que cuidas, generosa,
que entregas, generosa,
que vives, generosa, con tus gestos, en ti
para que ambos podamos estar en esta vida,
entre deudas diarias y sueños en común.
Amada seas, Lidia, amada que serías corazón
o la llama que viene bendiciendo y no entiende la lógica glacial
o el viento que en el alma tiene forma de ciervo
o el agua que convierte en vino la tristeza
o la tierra que ofrece y acoge lo que somos serías
si no lo fueses todo.
I
Tan solo conocemos nuestro origen
-desde el hueso y la carne-,
la certeza feliz
de haber formado parte de otro ser.
El resto de la vida,
arraigados a un hondo desamparo,
es ir de un sitio a otro.
Y aquí, a la intemperie,
con un ruego en el fondo de los ojos,
extendemos las manos, esperamos
algo. Y no sabemos
qué será de nosotros.
Ni qué viento obstinado nos empuja
a buscar, mendicantes, tanto amor.
II
Hace tiempo que vivo en esta tierra,
y es hora de que entregue el corazón.
Escucho una canción que se repite:
“Nadie puede librarse de entregarlo,
ni aunque remonte el río de su sangre
a una estirpe de reyes milenaria...”.
Escucho la canción, y me repito:
“Como si fuesen piedras que he tirado
hacia atrás, por encima de los hombros,
he desaprovechado tantos días.
Pude cambiarlo todo, y no lo hice.
Ojalá yo pudiese recoger
todo cuanto he dejado a mis espaldas,
darle a alguien lo único que tengo,
hallar en otro pecho lo perdido...”.
Escucho la canción: “...Pues no tenemos
otra dicha que amar y ser amados...”.
III
Ha venido septiembre,
lo mismo que podía haber venido
cualquier otra costumbre para darme
un poco de certeza
a lo largo de días que se vuelven más cortos.
No, todavía no,
pero después vendrá el abrigo, ese
que me cubra la mancha que está camisa adentro.
Hay pocas cosas ciertas,
como esperar el fruto generoso
después de haber plantado con tantísimo esfuerzo,
y saber de antemano que todo está perdido.
Pocas cosas tan ciertas
como la sensación de eternidad por dentro
mientras hablo, mastico, duermo -miro la mancha de reojo-,
y estoy entre los hechos cotidianos,
sumamente seguro en mis rutinas,
y es el final por fuera lo que queda.
Pocas cosas tan ciertas, de verdad,
como decir
muerte,
que no haya otra palabra y que lo sea todo siendo nada.
Ha venido septiembre,
septiembre:
pocas cosas tan ciertas como esta indefensión ante la vida,
como esa luz que a su debido tiempo cumplirá su promesa.
III
Y si no fuese por el corazón,
por la razón sin ley que canta contra el frío,
por el calor que crece con la respiración como un incendio,
por el abrazo aquel donde se encuentran
la parte de mi ser que es más dichosa
contigo, que confinas mi tristeza.
Y me hallo en las caídas tanto
como en esta alegría que sostienes,
que cuidas, generosa,
que entregas, generosa,
que vives, generosa, con tus gestos, en ti
para que ambos podamos estar en esta vida,
entre deudas diarias y sueños en común.
Amada seas, Lidia, amada que serías corazón
o la llama que viene bendiciendo y no entiende la lógica glacial
o el viento que en el alma tiene forma de ciervo
o el agua que convierte en vino la tristeza
o la tierra que ofrece y acoge lo que somos serías
si no lo fueses todo.
I
Tan solo conocemos nuestro origen
-desde el hueso y la carne-,
la certeza feliz
de haber formado parte de otro ser.
El resto de la vida,
arraigados a un hondo desamparo,
es ir de un sitio a otro.
Y aquí, a la intemperie,
con un ruego en el fondo de los ojos,
extendemos las manos, esperamos
algo. Y no sabemos
qué será de nosotros.
Ni qué viento obstinado nos empuja
a buscar, mendicantes, tanto amor.
II
Hace tiempo que vivo en esta tierra,
y es hora de que entregue el corazón.
Escucho una canción que se repite:
“Nadie puede librarse de entregarlo,
ni aunque remonte el río de su sangre
a una estirpe de reyes milenaria...”.
Escucho la canción, y me repito:
“Como si fuesen piedras que he tirado
hacia atrás, por encima de los hombros,
he desaprovechado tantos días.
Pude cambiarlo todo, y no lo hice.
Ojalá yo pudiese recoger
todo cuanto he dejado a mis espaldas,
darle a alguien lo único que tengo,
hallar en otro pecho lo perdido...”.
Escucho la canción: “...Pues no tenemos
otra dicha que amar y ser amados...”.
III
Ha venido septiembre,
lo mismo que podía haber venido
cualquier otra costumbre para darme
un poco de certeza
a lo largo de días que se vuelven más cortos.
No, todavía no,
pero después vendrá el abrigo, ese
que me cubra la mancha que está camisa adentro.
Hay pocas cosas ciertas,
como esperar el fruto generoso
después de haber plantado con tantísimo esfuerzo,
y saber de antemano que todo está perdido.
Pocas cosas tan ciertas
como la sensación de eternidad por dentro
mientras hablo, mastico, duermo -miro la mancha de reojo-,
y estoy entre los hechos cotidianos,
sumamente seguro en mis rutinas,
y es el final por fuera lo que queda.
Pocas cosas tan ciertas, de verdad,
como decir
muerte,
que no haya otra palabra y que lo sea todo siendo nada.
Ha venido septiembre,
septiembre:
pocas cosas tan ciertas como esta indefensión ante la vida,
como esa luz que a su debido tiempo cumplirá su promesa.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Selección de poemas de Diego Vaya de Un canto a ras de tierra(2006)
Un canto a ras de tierra (2006)
Algo me ahoga me hurga la garganta y no basta decir la vida es triste o las monedas valen más que todas las puertas de este mundo Nunca estuvo el dolor tan cerca como ahora
Hoy me ha desmesuradamente dado la vida en mi vida la deuda que pagamos por vivir acuña la moneda este desasosiego Voy mientras tanto cesarvallejeando diciendo en mis adentros Sermón de la barbarie cada día en todos los lugares de la tierra en el hambre de pan y en la sed que no es de agua Y a quién contarle todo a quién contarle todo sino al ángel de la espada de dos filos que corta de raíz el árbol de la vida y el árbol de la vida
Quién pasa por las puertas marcándolas con sangre eligiendo destinos tú sí tú no
(Como a veces me encojo coge el alma una mala postura Un ligero hormigueo se duerme el brazo deja ya de sentir Qué suerte la del brazo)
Pero queda el amor que corona con hierro y con espinas y también con tus labios Y queda lo que somos nombre número fecha dirección y la huida quizás de este resumen bautizo libro de familia nómina de esta esquela objetiva de periódico desde el principio hasta el final y mientras Y en este mientras que es la vida no merece la pena que me escuches soy un hombre solo que solamente lleva un canto a ras de tierra
La noche era un temblor una respiración de ciervo malherido
Esperaste en las aguas Siempre fueron las fuentes un canto subjuntivo para el alma la dicha de sentirnos reflejados en la profundidad limpia del cielo la luz que en una gota permanece como permanecemos unidos y desnudos en la noche en la furtiva floración de un sueño
Esperaste en las aguas La sed entonces tuvo rostro
___
Tú lo escuchas San Juan con tus alas cosidas a mano Estás en tu noche serena en tu celda en tu herida descalzo enhebrando la aguja de tu fe con el hilo de la vida pero el ojo se ciñe a tu noche serena a tu celda a tu herida y no ve más allá del hilo y no deja pasar sino el tiempo de piedra de las cuatro paredes San Juan con tus alas cosidas a mano tú lo escuchas sólo a la luz del día en el suave saltar de las costuras cuando un ciervo te trae en sus pupilas la imagen cristalina del amor
___
Quien se duerme a la sombra de una fuente despierta con los cabellos azules
Con el viento de invierno vendrá alguien con su cántaro Mientras llega buscamos con la boca las raíces del cielo intercambiamos gestos y palabras Cuando el cántaro cante su oquedad seremos uno solo
Quien se duerme a la sombra de una fuente despierta con los cabellos azules
___
Detrás de los espejos me he oído llorar Oh padre me pregunto por tu rostro Si soy parte de ti también seré ausencia como tú He buscado en el fondo del espejo allí precisamente donde el azogue se me vuelve azote en la raíz helada de la separación Nosotros tú que no nos conocemos y nos hemos dejado hablando solos
Detrás de los espejos me he oído llorar deshojando el reflejo de mi cuerpo en miles de cuchillos que te nombran (Yo sé que lo partiste tú lo sé y si hubieses estado cuando se hizo añicos sabrías cuánto duele estar clavado al barro)
Con aquellos cristales he escrito esta historia la sangre los pegó y ahora sí y ahora sí que puedo saber lo que me pasa Me ha costado traerte en cada herida y al fin que vaya vaya mercurio por mis venas desangrarme y que ahí estuvieses tú tan cerca y estuvieses a la vez tan lejos Qué otra cosa podía hacer oh padre sino buscar tu filo tus clavos y tu púa Qué otra cosa podía ser oh padre
___
Para verte me miro en los espejos A tu imagen y semejanza yo también me pregunto quién te dio este nombre la saga sin sentido que el apellido lleva Padre e hijo sin importar quién engendró a quién quién escarba en su alma con la imaginación para encontrarse en el insomnio Narciso que se busca en un espejo roto fascinado por el eco de la muerte
___
Siempre cerca del agua he escrito mi camino
Lo que me da la sed no me lo quita nada Lo que la sed me quita nada me lo devuelve
Algo me ahoga me hurga la garganta y no basta decir la vida es triste o las monedas valen más que todas las puertas de este mundo Nunca estuvo el dolor tan cerca como ahora
Hoy me ha desmesuradamente dado la vida en mi vida la deuda que pagamos por vivir acuña la moneda este desasosiego Voy mientras tanto cesarvallejeando diciendo en mis adentros Sermón de la barbarie cada día en todos los lugares de la tierra en el hambre de pan y en la sed que no es de agua Y a quién contarle todo a quién contarle todo sino al ángel de la espada de dos filos que corta de raíz el árbol de la vida y el árbol de la vida
Quién pasa por las puertas marcándolas con sangre eligiendo destinos tú sí tú no
(Como a veces me encojo coge el alma una mala postura Un ligero hormigueo se duerme el brazo deja ya de sentir Qué suerte la del brazo)
Pero queda el amor que corona con hierro y con espinas y también con tus labios Y queda lo que somos nombre número fecha dirección y la huida quizás de este resumen bautizo libro de familia nómina de esta esquela objetiva de periódico desde el principio hasta el final y mientras Y en este mientras que es la vida no merece la pena que me escuches soy un hombre solo que solamente lleva un canto a ras de tierra
(...) y de las aguas mismas sale la noche.
Ovidio
Ovidio
La noche era un temblor una respiración de ciervo malherido
Esperaste en las aguas Siempre fueron las fuentes un canto subjuntivo para el alma la dicha de sentirnos reflejados en la profundidad limpia del cielo la luz que en una gota permanece como permanecemos unidos y desnudos en la noche en la furtiva floración de un sueño
Esperaste en las aguas La sed entonces tuvo rostro
___
Tú lo escuchas San Juan con tus alas cosidas a mano Estás en tu noche serena en tu celda en tu herida descalzo enhebrando la aguja de tu fe con el hilo de la vida pero el ojo se ciñe a tu noche serena a tu celda a tu herida y no ve más allá del hilo y no deja pasar sino el tiempo de piedra de las cuatro paredes San Juan con tus alas cosidas a mano tú lo escuchas sólo a la luz del día en el suave saltar de las costuras cuando un ciervo te trae en sus pupilas la imagen cristalina del amor
___
Quien se duerme a la sombra de una fuente despierta con los cabellos azules
Con el viento de invierno vendrá alguien con su cántaro Mientras llega buscamos con la boca las raíces del cielo intercambiamos gestos y palabras Cuando el cántaro cante su oquedad seremos uno solo
Quien se duerme a la sombra de una fuente despierta con los cabellos azules
___
Detrás de los espejos me he oído llorar Oh padre me pregunto por tu rostro Si soy parte de ti también seré ausencia como tú He buscado en el fondo del espejo allí precisamente donde el azogue se me vuelve azote en la raíz helada de la separación Nosotros tú que no nos conocemos y nos hemos dejado hablando solos
Detrás de los espejos me he oído llorar deshojando el reflejo de mi cuerpo en miles de cuchillos que te nombran (Yo sé que lo partiste tú lo sé y si hubieses estado cuando se hizo añicos sabrías cuánto duele estar clavado al barro)
Con aquellos cristales he escrito esta historia la sangre los pegó y ahora sí y ahora sí que puedo saber lo que me pasa Me ha costado traerte en cada herida y al fin que vaya vaya mercurio por mis venas desangrarme y que ahí estuvieses tú tan cerca y estuvieses a la vez tan lejos Qué otra cosa podía hacer oh padre sino buscar tu filo tus clavos y tu púa Qué otra cosa podía ser oh padre
___
Para verte me miro en los espejos A tu imagen y semejanza yo también me pregunto quién te dio este nombre la saga sin sentido que el apellido lleva Padre e hijo sin importar quién engendró a quién quién escarba en su alma con la imaginación para encontrarse en el insomnio Narciso que se busca en un espejo roto fascinado por el eco de la muerte
___
Siempre cerca del agua he escrito mi camino
Lo que me da la sed no me lo quita nada Lo que la sed me quita nada me lo devuelve
miércoles, 15 de junio de 2011
Selección de poemas de Diego Vaya de Las sombras del agua(2005)
Las sombras del agua (2005)
Alguna vez la vimos: estaba junto al ángel
De la piedra y del sueño,
Ese que sólo vuela en la mano de un niño.
Y el niño la tiró contra un estanque
Y sus alas la hundieron hasta el cielo:
Nunca estuvo tan cerca de la luz.
No somos ya ese niño.
Es invierno en las manos.
No queda nada de la huérfana onda
Que buscaba en las nubes.
Alguna vez la vimos.
Todo pudo pasar de otra manera,
Pero no encontramos la orilla.
Y nunca más seremos lo que fuimos,
Ni esto que ahora somos y que a veces
Ni siquiera queremos ser,
Sino sombras sin nombre en las sombras del agua.
___
Este mundo no cambia demasiado
Dentro de tu mirada:
Es el mismo paisaje,
Solamente se encuentra sumergido.
En tus ojos las hojas de los árboles
Se vuelven peces verdes.
Hasta los movimientos de la luz,
Al fondo, se hacen agua.
Pero un lugar no es nada por sí mismo:
De esta manera, nada quedaría
De no ser por este momento,
Mientras nos acercamos a la honda,
Rotunda transparencia de unos labios.
___
Le doy de nuevo al corazón
Esta antigua memoria:
Los días limpios, claros,
Pasaban como espadas
Buscando el rumor de la sangre.
La noche entonces era
El insomnio del sur, la sed del cuerpo.
Le doy al corazón
Estas manos cerrando las ventanas:
La cicatriz dorada del verano.
Alguna vez la vimos: estaba junto al ángel
De la piedra y del sueño,
Ese que sólo vuela en la mano de un niño.
Y el niño la tiró contra un estanque
Y sus alas la hundieron hasta el cielo:
Nunca estuvo tan cerca de la luz.
No somos ya ese niño.
Es invierno en las manos.
No queda nada de la huérfana onda
Que buscaba en las nubes.
Alguna vez la vimos.
Todo pudo pasar de otra manera,
Pero no encontramos la orilla.
Y nunca más seremos lo que fuimos,
Ni esto que ahora somos y que a veces
Ni siquiera queremos ser,
Sino sombras sin nombre en las sombras del agua.
___
Este mundo no cambia demasiado
Dentro de tu mirada:
Es el mismo paisaje,
Solamente se encuentra sumergido.
En tus ojos las hojas de los árboles
Se vuelven peces verdes.
Hasta los movimientos de la luz,
Al fondo, se hacen agua.
Pero un lugar no es nada por sí mismo:
De esta manera, nada quedaría
De no ser por este momento,
Mientras nos acercamos a la honda,
Rotunda transparencia de unos labios.
___
Le doy de nuevo al corazón
Esta antigua memoria:
Los días limpios, claros,
Pasaban como espadas
Buscando el rumor de la sangre.
La noche entonces era
El insomnio del sur, la sed del cuerpo.
Le doy al corazón
Estas manos cerrando las ventanas:
La cicatriz dorada del verano.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Algunos poemas de Diego Vaya
Camino. Siempre el cielo,
La sed. Acaso es que no existe
Otro lugar. (Se escapa la mirada
Como un ciervo, se escapa, y cuanto
Más arriba, más sombra en tierra.) Pero
Tiene la luz raíces,
El cuerpo las conoce
Por su fruto
-Tan adentro:
Allí, en el fondo, encima de una encina desnuda,
La última hoja que pende de una rama
Es un pájaro a punto de volar.
__________________________________
Detrás de los espejos me he oído llorar Oh padre me pregunto por tu rostro Si soy parte de ti también seré ausencia como tú He buscado en el fondo del espejo allí precisamente donde el azogue se me vuelve azote en la raíz helada de la separación Nosotros tú que no nos conocemos y nos hemos dejado hablando solos
Detrás de los espejos me he oído llorar deshojando el reflejo de mi cuerpo en miles de cuchillos que te nombran (Yo sé que lo partiste tú lo sé y si hubieses estado cuando se hizo añicos sabrías cuánto duele estar clavado al barro)
Con aquellos cristales he escrito esta historia la sangre los pegó y ahora sí y ahora sí que puedo saber lo que me pasa Me ha costado traerte en cada herida y al fin que vaya vaya mercurio por mis venas desangrarme y que ahí estuvieses tú tan cerca y estuvieses a la vez tan lejos Qué otra cosa podía hacer oh padre sino buscar tu filo tus clavos y tu púa Qué otra cosa podía ser oh padre
____________________________________________________________________
El poeta habla de su circuncisión
Despídete, prepucio de este pene
Al que oprimías con rigor tan grande;
Tú, frenillo, despídete del glande:
Ya no serás el que su ascenso frene.
Por fin en libertad, nada retiene
Mi miembro y toda su potencia expande;
Antes pene apenado, que ahora blande
Su alegría y glorioso la sostiene.
¡Oh pene circunciso y liberado,
Hecho para el disfrute y el gozar
Colectivo, y también particular!
¡Pene dichoso, pene sonriente,
Como rey hace poco coronado,
Alzando sin temor tu augusta frente!
La sed. Acaso es que no existe
Otro lugar. (Se escapa la mirada
Como un ciervo, se escapa, y cuanto
Más arriba, más sombra en tierra.) Pero
Tiene la luz raíces,
El cuerpo las conoce
Por su fruto
-Tan adentro:
Allí, en el fondo, encima de una encina desnuda,
La última hoja que pende de una rama
Es un pájaro a punto de volar.
__________________________________
Detrás de los espejos me he oído llorar Oh padre me pregunto por tu rostro Si soy parte de ti también seré ausencia como tú He buscado en el fondo del espejo allí precisamente donde el azogue se me vuelve azote en la raíz helada de la separación Nosotros tú que no nos conocemos y nos hemos dejado hablando solos
Detrás de los espejos me he oído llorar deshojando el reflejo de mi cuerpo en miles de cuchillos que te nombran (Yo sé que lo partiste tú lo sé y si hubieses estado cuando se hizo añicos sabrías cuánto duele estar clavado al barro)
Con aquellos cristales he escrito esta historia la sangre los pegó y ahora sí y ahora sí que puedo saber lo que me pasa Me ha costado traerte en cada herida y al fin que vaya vaya mercurio por mis venas desangrarme y que ahí estuvieses tú tan cerca y estuvieses a la vez tan lejos Qué otra cosa podía hacer oh padre sino buscar tu filo tus clavos y tu púa Qué otra cosa podía ser oh padre
____________________________________________________________________
El poeta habla de su circuncisión
Despídete, prepucio de este pene
Al que oprimías con rigor tan grande;
Tú, frenillo, despídete del glande:
Ya no serás el que su ascenso frene.
Por fin en libertad, nada retiene
Mi miembro y toda su potencia expande;
Antes pene apenado, que ahora blande
Su alegría y glorioso la sostiene.
¡Oh pene circunciso y liberado,
Hecho para el disfrute y el gozar
Colectivo, y también particular!
¡Pene dichoso, pene sonriente,
Como rey hace poco coronado,
Alzando sin temor tu augusta frente!
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