Oí
Oí cerrar oí la vida
¿Quién inventó la verja?
Nada de lo que cierra es obra hermosa
ni el cuerpo ni la mente ni el poema
ni la luz
inventora
de límites perfiles
las estrellas
Solo la oscuridad alma tan alma
que en la playa de Dios se rompe
acaso
diga mi amor diga mi noche
Contra sí
La amistad
clavo
que (no clava)
desclava
La amistad
nudo
que (no ata)
desata
La amistad
(clavo
nudo)
contra sí
¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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jueves, 27 de septiembre de 2012
jueves, 20 de septiembre de 2012
"Tiempo-Intimidad" y "Esmeralda", dos poemas, dos, de Francisco Pino
Tiempo-Intimidad
Suavísimas miríadas
de palabras
moviéndose
sin deslizar ideas
te dijeron su nombre
¿repetirle?
imposible
supiste que latían
el corazón
la casa
los enseres
la muerte
lo supiste
¿su nombre? ¿quién lo oyó?
Esmeralda
Lejanías morirse de esmeralda
todo se toca
pero nada se alcanza
o también
todo se alcanza
pero nada se toca
o mejor
ni lo toques ni alcances
bésete
su mirada
esmeralda
que hace
pájaros esos párpados
obertura de música esos ojos.
Suavísimas miríadas
de palabras
moviéndose
sin deslizar ideas
te dijeron su nombre
¿repetirle?
imposible
supiste que latían
el corazón
la casa
los enseres
la muerte
lo supiste
¿su nombre? ¿quién lo oyó?
Esmeralda
Lejanías morirse de esmeralda
todo se toca
pero nada se alcanza
o también
todo se alcanza
pero nada se toca
o mejor
ni lo toques ni alcances
bésete
su mirada
esmeralda
que hace
pájaros esos párpados
obertura de música esos ojos.
jueves, 13 de septiembre de 2012
"Los hombres", "La noche" y "El verso escrito", poemas de Francisco Pino
Los hombres
Uno tras otro pasan por esta acera hombres.
Consultan sus relojes. Van ¿adónde?
Les miro. Aprietan contra su pecho las carteras.
Son los que colaboran sin saber
por qué
al desarrollo de este mundo inmundo.
Pasan por esta acera donde hay árboles.
Un poco más allá transcurreel río.
Ellos, contra los árboles y el río,
creen que otros productos inmortales
y sin raíz, fabrican. Van ¿adónde?
Los árboles y el río con más alma discurren.
La noche
Se hace la noche. El sol de lo más alto
de las copas se marcha. La sombra de la casa
se arrastra por el césped. Hay una brisa leve,
leve.
Leve me siento huir por lo más alto
y lo más bajo; leve me siento allá en la copa
y en el césped también; y con la brisa leve,
leve.
Leve ya ni me aprecio, ya soy lo más distinto
a como me mostré para que me juzgasen;
con la luz, con la sombra al fin muy leve,
leve.
El verso escrito
Lo sé, este verso tan de nadie es mío;
le cojo, le retuerzo como a un trapo
mojado. Suelta un agua
caliente, un azul alto. Queda seco.
Y ya en la página enroscado, tras
tanto festejo vuélvole a leer;
le falta todo,
su primera humedad, su calor vivo.
¿Rehacerle? ¡imposible! Quede así,
ni desmedro siquiera ni azul ido,
trapo, y muerto. Y mis lágrimas le empapan
de nuevo; no revive; mas yo sé que este verso
que nadie quiere, ni yo, es justo el mío.
Uno tras otro pasan por esta acera hombres.
Consultan sus relojes. Van ¿adónde?
Les miro. Aprietan contra su pecho las carteras.
Son los que colaboran sin saber
por qué
al desarrollo de este mundo inmundo.
Pasan por esta acera donde hay árboles.
Un poco más allá transcurreel río.
Ellos, contra los árboles y el río,
creen que otros productos inmortales
y sin raíz, fabrican. Van ¿adónde?
Los árboles y el río con más alma discurren.
La noche
Se hace la noche. El sol de lo más alto
de las copas se marcha. La sombra de la casa
se arrastra por el césped. Hay una brisa leve,
leve.
Leve me siento huir por lo más alto
y lo más bajo; leve me siento allá en la copa
y en el césped también; y con la brisa leve,
leve.
Leve ya ni me aprecio, ya soy lo más distinto
a como me mostré para que me juzgasen;
con la luz, con la sombra al fin muy leve,
leve.
El verso escrito
Lo sé, este verso tan de nadie es mío;
le cojo, le retuerzo como a un trapo
mojado. Suelta un agua
caliente, un azul alto. Queda seco.
Y ya en la página enroscado, tras
tanto festejo vuélvole a leer;
le falta todo,
su primera humedad, su calor vivo.
¿Rehacerle? ¡imposible! Quede así,
ni desmedro siquiera ni azul ido,
trapo, y muerto. Y mis lágrimas le empapan
de nuevo; no revive; mas yo sé que este verso
que nadie quiere, ni yo, es justo el mío.
jueves, 6 de septiembre de 2012
"Silva tercera" y "El mirar", poemas de Francisco Pino
Silva tercera (fragmento)
Soledades y selvas
amasan un poema
Ni se ve ni se resta todo es ciego una suma
Mas tú tras la ventana adormecido
lo inaudible contemplas
y lo invisible escuchas
una planta ese ficus no es distinta
a ti
lo mismo mira
y oye
¿Piensas?
No
Brotas
Cabo
La castidad se alza en más lujuria
sigue sigue poeta
uniendo los distantes
ese enero ese junio
goza
goza
la cacatúa inca de moño rojo áureo
una australia un crepúsculo
apoya en el cristal todo contigo
el paisaje en tus ojos es más fiel
es tu pecho tu pecho mismo
un órgano
se precipita
escúchate
El mirar
Mira y di lo que ves; no añadas nada
de poesía a tu mirar. En eso
según es se halla ciertamente la
gracia. Solo te basta
pasar los ojos como pasa un agua,
si muy veloz también muy sosegada,
si muy superficial muy honda, a fin
de que se empape todo de ese no
quedar, que es lo que a ti te trae, te lleva,
y así habrás de gozar, cual goza el río,
cambiando lo que ves en un reflejo,
dando a su realidad un quieto olvido.
Soledades y selvas
amasan un poema
Ni se ve ni se resta todo es ciego una suma
Mas tú tras la ventana adormecido
lo inaudible contemplas
y lo invisible escuchas
una planta ese ficus no es distinta
a ti
lo mismo mira
y oye
¿Piensas?
No
Brotas
Cabo
La castidad se alza en más lujuria
sigue sigue poeta
uniendo los distantes
ese enero ese junio
goza
goza
la cacatúa inca de moño rojo áureo
una australia un crepúsculo
apoya en el cristal todo contigo
el paisaje en tus ojos es más fiel
es tu pecho tu pecho mismo
un órgano
se precipita
escúchate
El mirar
Mira y di lo que ves; no añadas nada
de poesía a tu mirar. En eso
según es se halla ciertamente la
gracia. Solo te basta
pasar los ojos como pasa un agua,
si muy veloz también muy sosegada,
si muy superficial muy honda, a fin
de que se empape todo de ese no
quedar, que es lo que a ti te trae, te lleva,
y así habrás de gozar, cual goza el río,
cambiando lo que ves en un reflejo,
dando a su realidad un quieto olvido.
jueves, 30 de agosto de 2012
Dos antisalmos de Francisco Pino
Antisalmo 45
1. ¡Qué raro es esto! Pero es así. Los filósofos habitan las aulas, los reyes los palacios, los poetas las musarañas.
¡Qué raro es esto!
2. ¡Qué raro es esto! Los leones habitan los desiertos, las gallinas los patios, los pobres las chabolas.
¡Qué raro es esto!
3. Y esto es la Tierra y la Tierra es esto.
Y hemos nacido al aire y nos dan tierra. ¡Qué raro es esto!
4. La luna está arriba,
debajo.
Al conjunto del antisalmo 45
Los hechos son así, raros como los peces. Se busca una caña y se les pesca; cuando están muertos, en en serrillo, nos lo sexplicamos, no antes. Vivos, son tan inexplicables como el mismo pescador que no sabemos por qué pesca. Las cosas son así en la Tierra, raras. Tan raras como la Tierra.
Antisalmo 63
1. Yo no estoy con la iglesia de las pompas
porque estoy con las pompas de la espuma.
2. La iglesia de las pompas se da al césar.
Dáse al aire, y al respirar, la espuma.
3. Sí, yo estoy con la iglesia, esfera de aire,
pompa al instante muerto, como espuma,
4. con el alma del mundo: este minuto
que emerge de un envite de ola: espuma.
5. Yo estoy contra la iglesia de las pompas
porque estoy con las pompas de la espuma.
6. La luna está arriba,
debajo.
Al conjunto del antisalmo 63
"Me revientan los césares bajo palio. Detrás de los roquetes, sobrepellices, cogullas, bonetes, banderolas, estandartes. Me revientan como a un caballo sin peto le revientan los cuernos o sea la Inquisición lunática, la confesión con dolor de atrición pálida, el cultivo del miedo hortícola. Me revienta el miedo que protagoniza el palio, el temor que instaura el incensario. Me revienta todo el mecanismo que pretende reducir el hombre a polvo y no ampliarle hasta el amor y la resurrección" Y esto lo dijo el muslo izquierdo que tenía a su lado el testículo izquierdo del caballo de reventazón escándalo.
1. ¡Qué raro es esto! Pero es así. Los filósofos habitan las aulas, los reyes los palacios, los poetas las musarañas.
¡Qué raro es esto!
2. ¡Qué raro es esto! Los leones habitan los desiertos, las gallinas los patios, los pobres las chabolas.
¡Qué raro es esto!
3. Y esto es la Tierra y la Tierra es esto.
Y hemos nacido al aire y nos dan tierra. ¡Qué raro es esto!
4. La luna está arriba,
debajo.
Al conjunto del antisalmo 45
Los hechos son así, raros como los peces. Se busca una caña y se les pesca; cuando están muertos, en en serrillo, nos lo sexplicamos, no antes. Vivos, son tan inexplicables como el mismo pescador que no sabemos por qué pesca. Las cosas son así en la Tierra, raras. Tan raras como la Tierra.
Antisalmo 63
1. Yo no estoy con la iglesia de las pompas
porque estoy con las pompas de la espuma.
2. La iglesia de las pompas se da al césar.
Dáse al aire, y al respirar, la espuma.
3. Sí, yo estoy con la iglesia, esfera de aire,
pompa al instante muerto, como espuma,
4. con el alma del mundo: este minuto
que emerge de un envite de ola: espuma.
5. Yo estoy contra la iglesia de las pompas
porque estoy con las pompas de la espuma.
6. La luna está arriba,
debajo.
Al conjunto del antisalmo 63
"Me revientan los césares bajo palio. Detrás de los roquetes, sobrepellices, cogullas, bonetes, banderolas, estandartes. Me revientan como a un caballo sin peto le revientan los cuernos o sea la Inquisición lunática, la confesión con dolor de atrición pálida, el cultivo del miedo hortícola. Me revienta el miedo que protagoniza el palio, el temor que instaura el incensario. Me revienta todo el mecanismo que pretende reducir el hombre a polvo y no ampliarle hasta el amor y la resurrección" Y esto lo dijo el muslo izquierdo que tenía a su lado el testículo izquierdo del caballo de reventazón escándalo.
jueves, 23 de agosto de 2012
"La gran Zeta" y "Último", poemas de Francisco Pino
LA GRAN ZETA
_________________________________________________________
Vine a buscar
cerca de la rosa
paz.
Hoy, cuando se compran
los hombres
cerca de la rosa.
Hoy, cuando se venden
los hombres
cerca de la rosa.
Hoy, cuando se matan
los hombres
cerca de la rosa.
Hoy, cuando los trozos
son hombres
cerca de la rosa,
¡venir a buscar
cerca de la rosa
paz!
Último
verdadero poeta
es aquel que no ha estado vivo nunca,
pero ha vivido siempre, sin ser parido, ahogado.
y sonríe.
verdadero poeta
es aquel que fracaso tras fracaso
contempla y ve su cara lodo en fango.
y sonríe.
verdadero poeta
es aquel que confía lo que ama al polvo y, calmo,
ve cómo el viento borra lo que ha amado.
y sonríe.
verdadero poeta
es aquel que, serpiente, de trecho en trecho alza,
endereza su cuerpo y, fascinado,
mira. y sonríe. (pero
con el dolor de no saber jamás
por qué se alzó y sus ojos qué miraron.
mas volverá a imprimir su amor en polvo,
sin alas y sin pies cual fue creado).
pasa, rama mental jamás con fruto.
_________________________________________________________
Vine a buscar
cerca de la rosa
paz.
Hoy, cuando se compran
los hombres
cerca de la rosa.
Hoy, cuando se venden
los hombres
cerca de la rosa.
Hoy, cuando se matan
los hombres
cerca de la rosa.
Hoy, cuando los trozos
son hombres
cerca de la rosa,
¡venir a buscar
cerca de la rosa
paz!
Último
verdadero poeta
es aquel que no ha estado vivo nunca,
pero ha vivido siempre, sin ser parido, ahogado.
y sonríe.
verdadero poeta
es aquel que fracaso tras fracaso
contempla y ve su cara lodo en fango.
y sonríe.
verdadero poeta
es aquel que confía lo que ama al polvo y, calmo,
ve cómo el viento borra lo que ha amado.
y sonríe.
verdadero poeta
es aquel que, serpiente, de trecho en trecho alza,
endereza su cuerpo y, fascinado,
mira. y sonríe. (pero
con el dolor de no saber jamás
por qué se alzó y sus ojos qué miraron.
mas volverá a imprimir su amor en polvo,
sin alas y sin pies cual fue creado).
pasa, rama mental jamás con fruto.
jueves, 16 de agosto de 2012
"Fidelidad" y "De economía esotérica aún", poemas de Francisco Pino
Fidelidad
Cual
la
veleta
ser
fiel
tan
solo
al
viento.
De economía esotérica aún
EL NOMAESTRO TODAVÍA
Habrás de odiar la
guerra,
niño, si escuchas cómo canta
la flor de las laderas.
LOS NONIÑOS TODAVÍA
¡Con cuánta
violencia
canta
serena
la flor de las
laderas!
LOS NIÑOS
Con armaduras y lanzas jaspeadas ¿no es tan
bella
la
guerra
que nos
cuentan
los maestros como la
FLOR DE LAS LADERAS?
LOS MAESTROS
Pero ¿no es tan
bella?
Cual
la
veleta
ser
fiel
tan
solo
al
viento.
De economía esotérica aún
EL NOMAESTRO TODAVÍA
Habrás de odiar la
guerra,
niño, si escuchas cómo canta
la flor de las laderas.
LOS NONIÑOS TODAVÍA
¡Con cuánta
violencia
canta
serena
la flor de las
laderas!
LOS NIÑOS
Con armaduras y lanzas jaspeadas ¿no es tan
bella
la
guerra
que nos
cuentan
los maestros como la
FLOR DE LAS LADERAS?
LOS MAESTROS
Pero ¿no es tan
bella?
jueves, 9 de agosto de 2012
"Crear", "Tiempo" y "Nieve", poemas de Francisco Pino
Crear
¿Qué es crear? ¿Combinar
esa fuerza sutil de dos palabras,
dos colores, dos números, dos notas
hasta que surja el rayo? Eso está hecho
ya, el rayo y las palabras,
los colores, los números, las notas.
Crear es otra cosa, es penetrar
al fondo de lo oscuro y contemplar
la oscuridad de cada cosa y luego
olvidar las palabras, los colores
los números, las notas, y callar,
-o rugir o piar o perfumar
que es lo mismo- ¡callar
como hacen, oh alegría,
las demás criaturas que se sienten
solo de lo que asienten creadoras!
Tiempo
Cielo,
pino,
agua,
Dios.
Cuatro
para
solo
dos:
la
tarde
y
yo.
Nieve
Ni
A
ve
Ni
E
ve
Ni
I
ve
No
O
ve
Ni
U
ve.
Nieve.
Nieve.
Nieve.
¿Qué es crear? ¿Combinar
esa fuerza sutil de dos palabras,
dos colores, dos números, dos notas
hasta que surja el rayo? Eso está hecho
ya, el rayo y las palabras,
los colores, los números, las notas.
Crear es otra cosa, es penetrar
al fondo de lo oscuro y contemplar
la oscuridad de cada cosa y luego
olvidar las palabras, los colores
los números, las notas, y callar,
-o rugir o piar o perfumar
que es lo mismo- ¡callar
como hacen, oh alegría,
las demás criaturas que se sienten
solo de lo que asienten creadoras!
Tiempo
Cielo,
pino,
agua,
Dios.
Cuatro
para
solo
dos:
la
tarde
y
yo.
Nieve
Ni
A
ve
Ni
E
ve
Ni
I
ve
No
O
ve
Ni
U
ve.
Nieve.
Nieve.
Nieve.
jueves, 2 de agosto de 2012
"Patio", poema de Francisco Pino
Patio (Monasterio de Santa Claro de Tordesillas)
Es extraño, increíble, encontrar este patio,
con nuestro sueño antiguo, blanco bajo los pájaros.
Y hallar sobre un esquina del tejado mudéjar
al vencejo mirando lo que el sueño no sueña.
Y oír los alquiceles que vaporosos huyen
haciendo el ruido leve del azul con la nube.
Y de puro increíble nos alza como somos:
cristianos que sentimos con un sentir que es moro.
*
Es extraño, increíble, encontrar este patio,
colgado sobre el Duero, vivo como otro pájaro.
Y escuchar el verdoso susurro de un rosario
en el aire que llega tranquilo de los álamos.
Y saber que, a los suaves revuelos de unas tocas,
columnas mahometanas tornáronse católicas.
Y de puro increíble nos hace como somos:
cristianos que creemos con un creer que es moro.
*
Pero al salir al río lo extraño es natural:
viene el recuerdo a vernos en aguas que se van.
Y oímos unos roces de lana blanca y cotas
en el agua que pasa presente y tan remota.
Y vemos en las luces rojísimas del río
besándose las sangres que fueran de enemigos.
Y de puro increíble nos alza como somos:
cristianos que rezamos con labios que son moros.
CABO
¡Qué tierra esta que vemos cual mano sin cerrar
donde, para ocultarse, amor va a guerrear!
Es extraño, increíble, encontrar este patio,
con nuestro sueño antiguo, blanco bajo los pájaros.
Y hallar sobre un esquina del tejado mudéjar
al vencejo mirando lo que el sueño no sueña.
Y oír los alquiceles que vaporosos huyen
haciendo el ruido leve del azul con la nube.
Y de puro increíble nos alza como somos:
cristianos que sentimos con un sentir que es moro.
*
Es extraño, increíble, encontrar este patio,
colgado sobre el Duero, vivo como otro pájaro.
Y escuchar el verdoso susurro de un rosario
en el aire que llega tranquilo de los álamos.
Y saber que, a los suaves revuelos de unas tocas,
columnas mahometanas tornáronse católicas.
Y de puro increíble nos hace como somos:
cristianos que creemos con un creer que es moro.
*
Pero al salir al río lo extraño es natural:
viene el recuerdo a vernos en aguas que se van.
Y oímos unos roces de lana blanca y cotas
en el agua que pasa presente y tan remota.
Y vemos en las luces rojísimas del río
besándose las sangres que fueran de enemigos.
Y de puro increíble nos alza como somos:
cristianos que rezamos con labios que son moros.
CABO
¡Qué tierra esta que vemos cual mano sin cerrar
donde, para ocultarse, amor va a guerrear!
jueves, 26 de julio de 2012
"Por estas lomas" y "Me duelo por vosotros", versos de Francisco Pino
Por estas lomas
Por estas lomas sed de más silencio.
Tan solo este paisaje me convida,
con qué serenidad, a mi deseo:
(ni un árbol, ni una seña) a soledad.
El páramo y su sed, mi sed y el cielo.
Me duelo por vosotros
Es aquí la armonía: canta un pájaro
y contesta la luz que da en sus ojos...
En el trino y la luz hundo mis manos...
Me duelo por vosotros...
Es aquí la pintura: la colina
se besa con la nube y da esos rojos...
En su beso, que es sol, baño mi vista...
Me duelo por vosotros...
Poesía es aquí: larga la acequia
se convida con luz y hojas de chopo...
En ese resplandor mojo mi lengua...
Me duelo por vosotros...
Soledad es aquí. Río y pinares,
río que fluye en alma sigiloso...
En esta paz se harán mis soledades...
Me duelo por vosotros...
Por estas lomas sed de más silencio.
Tan solo este paisaje me convida,
con qué serenidad, a mi deseo:
(ni un árbol, ni una seña) a soledad.
El páramo y su sed, mi sed y el cielo.
Me duelo por vosotros
Es aquí la armonía: canta un pájaro
y contesta la luz que da en sus ojos...
En el trino y la luz hundo mis manos...
Me duelo por vosotros...
Es aquí la pintura: la colina
se besa con la nube y da esos rojos...
En su beso, que es sol, baño mi vista...
Me duelo por vosotros...
Poesía es aquí: larga la acequia
se convida con luz y hojas de chopo...
En ese resplandor mojo mi lengua...
Me duelo por vosotros...
Soledad es aquí. Río y pinares,
río que fluye en alma sigiloso...
En esta paz se harán mis soledades...
Me duelo por vosotros...
jueves, 19 de julio de 2012
"No me engañe en lo hermoso" y "Esta tierra" son poemas de Francisco Pino
No me engañe en lo hermoso
No me engañe en lo hermoso
del campo ni del cielo.
No me engañe en el agua,
ni en la luz, ni en el fuego,
ni en la guija, tarde o álamo.
Si idioma son del tiempo
sus palabras contemple,
prosígame en su encuentro,
den belleza al sentido
pero no la pagana
belleza, vano término
que en sí no han consentido;
criaturas no credos.
Lo que yo he de saber
me alza a estos seres bellos,
mas si yo lo supiese
dejarían de serlo.
Camine en mi ignorancia
de su hermosura centro.
Camine en su alegría
que alienta cuanto espero.
Puesto que son camino,
aire, tierra, agua, fuego,
vaya oyéndome andar
entre álamo y viento,
entre río y arena,
entre guija y lucero.
Que ellos guarden mis huellas
en su impoluto sueño
e idéntico a mí mismo
me devuelvan el tiempo
con que yo los miré
creyendo en Dios al verlos.
Esta tierra
No me busques en los montes
por altos que sean,
ni me busques en la mar
por grande que te parezca.
Búscame aquí, en esta tierra
llana, con puente y pinar,
con almena y agua lenta,
donde se escucha volar
aunque el sonido se pierda...
No me engañe en lo hermoso
del campo ni del cielo.
No me engañe en el agua,
ni en la luz, ni en el fuego,
ni en la guija, tarde o álamo.
Si idioma son del tiempo
sus palabras contemple,
prosígame en su encuentro,
den belleza al sentido
pero no la pagana
belleza, vano término
que en sí no han consentido;
criaturas no credos.
Lo que yo he de saber
me alza a estos seres bellos,
mas si yo lo supiese
dejarían de serlo.
Camine en mi ignorancia
de su hermosura centro.
Camine en su alegría
que alienta cuanto espero.
Puesto que son camino,
aire, tierra, agua, fuego,
vaya oyéndome andar
entre álamo y viento,
entre río y arena,
entre guija y lucero.
Que ellos guarden mis huellas
en su impoluto sueño
e idéntico a mí mismo
me devuelvan el tiempo
con que yo los miré
creyendo en Dios al verlos.
Esta tierra
No me busques en los montes
por altos que sean,
ni me busques en la mar
por grande que te parezca.
Búscame aquí, en esta tierra
llana, con puente y pinar,
con almena y agua lenta,
donde se escucha volar
aunque el sonido se pierda...
jueves, 12 de julio de 2012
"Instante", "Última canción de mis ojos" y "Cementerio", poemas de Francisco Pino
Instante
El instante del río
que forja el agua
lo olvida el agua.
De su vida a la mía
ya no hay distancia...
¡Ya no hay distancia!
A la sombra del olmo
canto en la barca,
canto en la barca.
Última canción de mis ojos
Dormido está el pájaro, el pájaro solitario;
en la rama más alta, dormido está;
en la rama invisible de la copa invisible,
de la copa del árbol invisible.
Ya no le ven mis ojos.
Ya su sueño en la noche está sumido;
ya es una esfera, una esfera de amor;
ya, ya rueda su olvido.
Cementerio y gorrión (Trapa de Venta de Baños)
De este claustro de piedra
quiere partir la muerte
porque aquel gorrioncillo
canta por los cipreses.
Contra el silencio frío
ríe el buche caliente;
dice la piedra: Grises.
Y el gorrión grita: ¡Verdes!
Lo efímero del ala
contra el arco perenne;
dice la piedra: Nunca.
Y el gorrión grita: ¡Siempre!
En este cementerio
ya no queda otra muerte
si no es la de la piedra
que oyéndole se muere.
El instante del río
que forja el agua
lo olvida el agua.
De su vida a la mía
ya no hay distancia...
¡Ya no hay distancia!
A la sombra del olmo
canto en la barca,
canto en la barca.
Última canción de mis ojos
Dormido está el pájaro, el pájaro solitario;
en la rama más alta, dormido está;
en la rama invisible de la copa invisible,
de la copa del árbol invisible.
Ya no le ven mis ojos.
Ya su sueño en la noche está sumido;
ya es una esfera, una esfera de amor;
ya, ya rueda su olvido.
Cementerio y gorrión (Trapa de Venta de Baños)
De este claustro de piedra
quiere partir la muerte
porque aquel gorrioncillo
canta por los cipreses.
Contra el silencio frío
ríe el buche caliente;
dice la piedra: Grises.
Y el gorrión grita: ¡Verdes!
Lo efímero del ala
contra el arco perenne;
dice la piedra: Nunca.
Y el gorrión grita: ¡Siempre!
En este cementerio
ya no queda otra muerte
si no es la de la piedra
que oyéndole se muere.
jueves, 5 de julio de 2012
"Cantarcillo", "Lenguaje", "Ideal" y "Paso", poemas de Francisco Pino
Cantarcillo
Como a las nubes le absuelve,
a mi corazón, el aire;
estoy en lo que no vuelve.
Besa -si piensas besarme-
donde ya no me recuerde
nadie.
Lenguaje
¿Dónde está la voz del aire?
Tú la escuchas. Es silencio
Sus palabras son las nubes,
la luz y el viento sus verbos.
Ideal
Ideal de mi canción:
¡tomar de este espacio brasa
y dársela al corazón!
Paso
¿Irme con el río?
¿Quedar con el aire?
(Las ondas, qué calmas.
Las nubes, qué ágiles).
¿Dormir con el río?
¿Soñar con el aire?
(Las ondas, qué olvidos.
Las nubes, qué imágenes).
Quedarme en el río.
Fundirme en el aire.
Ser la onda que fulge,
la nube que arde.
Ir, en la ignorancia
del río y del aire,
como nube y onda
que salva la tarde.
Como a las nubes le absuelve,
a mi corazón, el aire;
estoy en lo que no vuelve.
Besa -si piensas besarme-
donde ya no me recuerde
nadie.
Lenguaje
¿Dónde está la voz del aire?
Tú la escuchas. Es silencio
Sus palabras son las nubes,
la luz y el viento sus verbos.
Ideal
Ideal de mi canción:
¡tomar de este espacio brasa
y dársela al corazón!
Paso
¿Irme con el río?
¿Quedar con el aire?
(Las ondas, qué calmas.
Las nubes, qué ágiles).
¿Dormir con el río?
¿Soñar con el aire?
(Las ondas, qué olvidos.
Las nubes, qué imágenes).
Quedarme en el río.
Fundirme en el aire.
Ser la onda que fulge,
la nube que arde.
Ir, en la ignorancia
del río y del aire,
como nube y onda
que salva la tarde.
jueves, 28 de junio de 2012
Un par de poemas de Francisco Pino, "El poeta siempre" y "Erratas fundamentales"
El poeta siempre
La fuerza del poeta en el olvido,
en tanto vive, estriba, esta es su paga,
ardiente libertad que nadie apaga
con ningún soplo pues se sopla a un ido.
Ido de sí, de todos desprendido,
el mundo, ajeno al suyo haga lo que haga,
le aparta porque teme que deshaga
el suyo cierto al falso apetecido.
Segregación y olvido son cimientos
del verdadero mundo del poeta
y así le nace de verdad vivido,
cosido a nadas y a embelesamientos.
Dios al olvido en vida le sujeta.
¿A quién máslibertad ha concedido?
Erratas fundamentales
Méquina dalicada
máquina delicada
lo infernal celestial
el arúspice el nilo
de donde viene todo
adonde corre todo
el error el milagro
la espuma esa simiente
Justamente lo justo
la poesía siembra
cien mil niños un viejo
Sal la sal esa gracia
¡Dos erratas! ¿Edén?
un azul esa noche
el sembrado el barbecho
¡Máquina delicada!
el punto el corazón
redondez esa mota
el polvo y el ombligo
¡Méquina dalicada!
La fuerza del poeta en el olvido,
en tanto vive, estriba, esta es su paga,
ardiente libertad que nadie apaga
con ningún soplo pues se sopla a un ido.
Ido de sí, de todos desprendido,
el mundo, ajeno al suyo haga lo que haga,
le aparta porque teme que deshaga
el suyo cierto al falso apetecido.
Segregación y olvido son cimientos
del verdadero mundo del poeta
y así le nace de verdad vivido,
cosido a nadas y a embelesamientos.
Dios al olvido en vida le sujeta.
¿A quién máslibertad ha concedido?
Erratas fundamentales
Méquina dalicada
máquina delicada
lo infernal celestial
el arúspice el nilo
de donde viene todo
adonde corre todo
el error el milagro
la espuma esa simiente
Justamente lo justo
la poesía siembra
cien mil niños un viejo
Sal la sal esa gracia
¡Dos erratas! ¿Edén?
un azul esa noche
el sembrado el barbecho
¡Máquina delicada!
el punto el corazón
redondez esa mota
el polvo y el ombligo
¡Méquina dalicada!
jueves, 21 de junio de 2012
Al fin Francisco Pino en Poesía Abierta, comenzamos por un par de sonetos en esta primera muestra de su poesía
En otro octubre
María, a nuestro lado, ¿qué rugía?
Luz de octubre encendía la mañana.
Mas luz de primavera en ti dormía,
y luz en mí, de primavera humana.
El Parque del Oeste en guerra ardía.
¿Qué importaba la muerte en tu ventana?
Amor era el fusil que pretendía
quitarnos vida con la más lozana.
¿Quién en la primavera, di, se muere?
¿Quién bajo de esta luz se moriría?
La muerte no era nada dentro y fuera.
Decías: Moriré por quien me quiere.
Y yo: Por quien me quiere, repetía.
No hay muerte -ni aun muriendo- en primavera.
Venía de lo oscuro
Vencido el pecho de dolor cansado
unas plumas pedía donde hundirme;
unas plumas de sombra para abrirme
una fuente de noche en el costado.
Venía de condenas saturado
para nuevas condenas consumirme;
una espada pedí y un brazo firme
para cortar mi cuello atormentado.
Una espada pedía. Tú me la diste
en lumínicas rosas repujada:
de un arroyo de amor espada hiciste.
Mi cabeza rodó bajo tu espada
y sentí el alma en flor que descubriste
en tus plumas de luz ya reposada.
María, a nuestro lado, ¿qué rugía?
Luz de octubre encendía la mañana.
Mas luz de primavera en ti dormía,
y luz en mí, de primavera humana.
El Parque del Oeste en guerra ardía.
¿Qué importaba la muerte en tu ventana?
Amor era el fusil que pretendía
quitarnos vida con la más lozana.
¿Quién en la primavera, di, se muere?
¿Quién bajo de esta luz se moriría?
La muerte no era nada dentro y fuera.
Decías: Moriré por quien me quiere.
Y yo: Por quien me quiere, repetía.
No hay muerte -ni aun muriendo- en primavera.
Venía de lo oscuro
Vencido el pecho de dolor cansado
unas plumas pedía donde hundirme;
unas plumas de sombra para abrirme
una fuente de noche en el costado.
Venía de condenas saturado
para nuevas condenas consumirme;
una espada pedí y un brazo firme
para cortar mi cuello atormentado.
Una espada pedía. Tú me la diste
en lumínicas rosas repujada:
de un arroyo de amor espada hiciste.
Mi cabeza rodó bajo tu espada
y sentí el alma en flor que descubriste
en tus plumas de luz ya reposada.
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